Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

ENTREVISTA CON CLAUDIA RODRIGUEZ TORRES

Mujer de ciencia

“Ya llevo más años viviendo en La Plata pero cuando me preguntan de dónde soy, respondo ‘de Tres Arroyos’”, dice Claudia, doctora en Física e investigadora principal del CONICET. Un profesor “machirulo” le dijo que no le convenía estudiar ingeniería. Optó finalmente por una carrera que era “casi desconocida” para ella, y hoy vive con gran pasión su trabajo, pleno de reconocimientos

Marzo 2024
Claudia Rodríguez Torres, tresarroyense “por opción” y una mujer destacada de la ciencia

Claudia Rodríguez Torres, tresarroyense “por opción” y una mujer destacada de la ciencia

Tiene un guardapolvo blanco con un enorme moño y colitas en el pelo castaño. Y si se mira la fotografía con detenimiento, se verá que Claudia conserva esos ojos agudos y vivos hoy, detrás de la pantalla, mientras conversa con “El Periodista” sobre su carrera en la ciencia. Años de trabajo tenaz – se define ‘workaholic’- combinado con una familia que formó siendo muy joven, y grandes hitos que incluyen el desarrollo de un kit que fue una herramienta indispensable para la detección del COVID-19, son parte de la historia de esta mujer que recuerda entre risas al “machirulo” profesor que le dijo que las ciencias duras no eran “para ellas”.
La foto de la nena nacida en La Plata que se vino a Tres Arroyos a los dos años, acompañando a una mamá que acababa de enviudar, ilustra una publicación del Instituto de Física La Plata, a propósito del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se recordó el pasado 11 de febrero. Y se convierte en la excusa para que Claudia Rodríguez Torres repase su destacado recorrido como científica. Que empezó cuando tras descartar ingeniería química -aquella que no era para chicas, según el profesor “machirulo”-, revisó el libro con la oferta de carreras que seguramente orientó, desde la Biblioteca del ex Colegio Nacional, a miles de tresarroyenses, y optó por la licenciatura en Física. Después vendrán las preguntas sobre el amenazante discurso presidencial en torno al CONICET y los “sentidos” que producen las redes sociales y algunos medios de comunicación sobre la ciencia argentina. “Son pequeños grupos”, dirá imperturbable, aunque admitirá que el riesgo de desfinanciamiento de la investigación es mucho más que una bravuconada.
Dice su perfil en LinkedIn que Claudia es licenciada en Física de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata y doctora en Física en la temática de Ferromagnetos Duros. Hoy además es Investigadora principal del CONICET y profesora del Departamento de Física de la Universidad Nacional de La Plata. No cuenta, en cambio, que fue mamá por primera vez a los 22 años, y que a su hija le contagió la adicción al trabajo, mientras que en su hijo se reflejó lo contrario: la decisión de no vivir “laburando”…
“Combinar la investigación con la familia es un reto; yo creo que por un lado como fui mamá muy joven, quizá también era un poco más inconsciente, porque cuando una tiene hijos siendo más grande, es como que tiene más miedos. Yo realmente no los tenía; entonces mis hijos estuvieron bajo el cuidado de vecinos, amigos, porque yo no tenía familia en La Plata. Entonces, entre el papá y yo nos arreglábamos para cuidarlos, pero con la ayuda de un montón de gente, incluso vecinos circunstanciales, porque además nosotros alquilábamos. Pude hacer esta carrera porque me apasiona, del laboratorio me llevaba trabajo a casa, y aunque sé que quizá le resté tiempo a la familia, tengo dos hijos completamente normales”, asegura y sonríe.

Trabajo y reconocimiento
Física, química, matemática eran sus materias favoritas en la secundaria. Cuando consultó aquel libro para tomar la decisión, buscaba una propuesta que reuniera al menos un par de condiciones: viajar mucho y trabajar en ciudades grandes. “Ni siquiera sabía muy bien qué es lo que se hacía, pero lo que decía ese librito a mí me convenía”, admite. Un conocido tresarroyense que ya seguía la Licenciatura en Física -una carrera completamente distinta a un profesorado, ya que se orienta a la investigación científica- terminó de entusiasmarla. Y así comenzaría para Claudia un camino que incluye, además de mucho trabajo, importantes reconocimientos.
En 2021, su equipo de investigación fue galardonado por el desarrollo de kit de extracción de ácidos ribonucleicos para la detección del SARS-CoV-2, el virus causante del COVID-19. “Lo que nosotros desarrollamos es un kit para la purificación de ácidos nucleicos, alternativo al que se estaba usando en los laboratorios en ese momento, por columnas de sílice, más lento y más costoso porque utiliza insumos importados. Lo hicimos con un grupo interdisciplinario compuesto por físicos, químicos, bioquímicos, biotecnólogos, en la etapa de ASPO (aislamiento social preventivo y obligatorio)”, explica. En 2022, en tanto, la Universidad Nacional de La Plata, donde estudió y trabaja, la distinguió por su trayectoria científica.

¿Te costó más por ser mujer?
Nunca me sentí discriminada por ser mujer; cuando me presenté a un concurso docente, jamás percibí que mis antecedentes fueron valorados de otra manera por ser mujer, o cuando tuve que promocionar en las distintas etapas del CONICET, que mis antecedentes se valoraran diferente por ser mujer. Lo que sí siento, y creo, y estoy segura, es que lo que a mí me costó construir esos antecedentes es muy diferente de lo que le cuesta a un hombre. Porque la elección personal de tener a mi familia, a mis hijos, tuvo un peso muy importante en mi carrera. Porque creo que hay un legado social de lo que implica ser una buena madre, un mandato social que yo tenía muy incorporado. Eso de que tenía que ser una gran madre y estar a cargo de mis hijos, por lo que en mi cabeza estaba no solo la agenda de lo que tenía que hacer como científica, sino cuándo era la reunión de padres , cuando tenía que estar el guardapolvo, el libro que había que comprar, el material para la escuela, cuando tenían inglés... Por eso no me fui al exterior, los viajes a congresos no eran sencillos porque tenía que faltar varios días de casa, pensando en lo que había dejado allí, tampoco permanecer largas estadías en laboratorios. Por eso, aunque logré tener una carrera buena y un currículum competitivo, fue en base a mucho esfuerzo físico y mental.

Ciencia e incertidumbre
A pesar de la particularidad de este momento, en el que pretende instalarse incluso desde el discurso presidencial una desvalorización de la labor científica, con el consiguiente riesgo de desfinanciación –se llegó a hablar de cierre del CONICET- Claudia advierte, no sin optimismo, que la ciencia argentina ha atravesado muchas dificultades y sin embargo sobrevive y sigue avanzando. Aun en medio de la incertidumbre, también esa voluntad de perseverar la define como mujer de ciencia.
“Primero se ha intentado instalar, aunque yo creo que sólo son pequeños grupos que son amplificados por las redes sociales, que los científicos argentinos investigamos cosas sin importancia. Y eso no es cierto. Porque la investigación básica es la que nos ha permitido llegar, por ejemplo, al desarrollo del kit que formó parte de los test de COVID: yo estaba estudiando magnetismo en nanopartículas, que no sabía que podía servir para esto, pero me permitió adquirir las herramientas necesarias para utilizarlo cuando llegó el momento. Y lo mismo le pasó al equipo de Juliana Cassataro en Mar del Plata, que fue el que creó la vacuna argentina contra el COVID”, puntualiza.
¿Hay riesgo, entonces, de que la labor científica se desfinancie por decisión del gobierno?
Más que riesgo hay incertidumbre. Porque la decisión es que el presupuesto destinado a ciencia y técnica para el 2024 va a ser el mismo que para el 2023. Y nos damos cuenta, por más que los sueldos no aumenten, que no va a alcanzar. Hay una estimación que puede llegar hasta abril en la universidad, y hasta mayo o junio en el CONICET, si no se consiguen más fondos, algo en lo que por supuesto se está trabajando.
Las becas que se otorgaron, que son el semillero de futuros investigadores, están frenadas; las promociones de los investigadores están frenadas, el ingreso de nuevos investigadores al CONICET está frenado, no se entregan fondos específicos para la investigación -se habla de la baja de fondos fiduciarios, varios de ellos destinados a la ciencia- y además no podemos comprar insumos ni equipamiento, ni organizar o viaja a congresos.
Ya sobre el final de la charla, la preocupación que surgirá en Claudia tiene que ver con las pocas mujeres que hoy estudian la Licenciatura en Física. Entonces será momento nuevamente de hablar de mandatos y prejuicios. “Esta vez creo que no pesan los mandatos de mi época. Me parece que pasa más por la idea, el prejuicio, de que para hacer ciencia hay que ser brillante, y quizá las chicas que hoy se lo están planteando creen que no estarán a la altura. Y eso no es así, es un prejuicio”, concluye.

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