JUAN DIBBERN: PESCA Y FOTOGRAFIA SUBMARINA
Las formas del agua
Juan Dibbern, guía de pesca embarcada y fotógrafo subacuático, fusiona sus dos grandes pasiones en Claromecó. Con un compromiso por la pesca responsable y la conservación marina, invita a los turistas a explorar las aguas de este destino único, mientras captura con su cámara la belleza oculta del mundo submarino
“Claromecó tiene una magia especial. El mar, la tranquilidad y la posibilidad de conectar con la naturaleza hacen de esta experiencia algo inolvidable”, expresa Juan Dibbern, un apasionado guía de pesca que nos invita a descubrir los secretos de las aguas de este destino único.
Con tres años de experiencia surcando el mar de Claromecó, Juan comparte su rutina diaria: “Mi día comienza muy temprano, acomodando el equipo y organizando la excursión según el pronóstico del tiempo. Es como prepararse para una nueva aventura cada jornada”. Para él, cada salida es una oportunidad única de compartir su pasión y crear recuerdos inolvidables.
Una aventura para todos
La jornada de pesca comienza al amanecer. Con entusiasmo, Juan prepara el equipo y organiza cada detalle. “La excursión dura seis horas y está diseñada para grupos de hasta siete personas”, explica. La mejor parte es que no se necesita experiencia previa: “Nosotros te enseñamos todo lo necesario”.
Desde niños acompañados por adultos hasta mayores que buscan relajarse y conectar con la naturaleza, todos son bienvenidos a bordo. “La idea es que todos se diviertan al máximo”, afirma Juan, quien se encarga de guiar a los participantes en las técnicas de pesca, desde encarnar hasta retirar los peces.
Encuentros inolvidables
Claromecó esconde una gran diversidad de especies marinas, y Juan ha tenido la suerte de encontrarse con algunas verdaderamente impresionantes. "La especie más grande que hemos sacado fue un tiburón gato pardo de más de 2 metros. Fue una experiencia increíble, ¡nunca olvidaré esa emoción!", recuerda con entusiasmo.
A pesar de estos encuentros emocionantes, Juan es un firme defensor de la pesca responsable. “Todos los tiburones que capturamos son devueltos al mar. Sacamos fotos y videos para el recuerdo, pero lo más importante es preservar la especie y el ecosistema marino".
La satisfacción de compartir
Para Juan, lo más gratificante de su trabajo es ver la felicidad de quienes logran capturar el pez deseado. “Es increíble ver la emoción en sus rostros”, comenta. Para él, la pesca es mucho más que una actividad recreativa: es una conexión profunda con la naturaleza y una oportunidad para compartir momentos especiales.
“Mi objetivo es que quienes participen en estas experiencias puedan llevarse algo más que un pez o una foto. Quiero que descubran la importancia de cuidar y valorar nuestros mares”, señala. Entre las aguas de Claromecó y sus profundidades, Juan nos invita a vivir una aventura que combina emoción, aprendizaje y conciencia ambiental.
Explorando las profundidades
Juan no solo es un experto en pesca, también es un apasionado de la fotografía subacuática. Con su cámara en mano, ha capturado impresionantes imágenes de la fauna y los paisajes marinos de Claromecó. "Cada vez que me sumerjo, es como entrar en otro mundo", confiesa Juan Dibbern. Usando equipos profesionales con flashes especiales, logra resaltar los detalles y la belleza de este mundo oculto.
Cada inmersión es una aventura que combina arte y conservación. “Mis fotos buscan generar conciencia sobre la importancia de proteger nuestros ecosistemas marinos”, afirma Juan, quien también colabora con proyectos de investigación y marcación de especies.
De la tierra al mar
Su pasión por la fotografía comenzó en tierra firme, pero pronto se dio cuenta de que el mundo subacuático ofrecía infinitas posibilidades creativas. "Me inicié con la fotografía terrestre y a los 17 años empecé a hacer el curso de buceo para poder sacar fotos abajo del agua", recuerda. Desde entonces, su vida ha girado en torno a esta fascinante combinación de arte y ciencia.
Los desafíos de la fotografía submarina
"La fotografía submarina es todo un desafío", explica Juan. "La luz, la presión, la corriente... Todo cambia bajo el agua. A medida que vamos bajando en profundidad se van perdiendo los colores, así que es fundamental la luz abajo del agua". Por eso, utiliza equipos profesionales con dos flashes para resaltar los colores y detalles de las imágenes. "La foto documental, que es lo que a mí me gusta más, casi siempre requiere de los dos flashes", asegura.
Para captar la belleza de los paisajes submarinos, Juan utiliza un objetivo de gran angular. "El agua refracta la luz de manera diferente, así que un gran angular nos permite capturar una mayor cantidad de escena", explica. "Es como tener una lupa gigante que te acerca a un mundo completamente nuevo".
La planificación y la aventura
Cada inmersión es una aventura, pero también requiere una planificación cuidadosa. "Siempre se planifica el lugar donde vamos a ir a fotografiar, pero abajo del agua pueden aparecer distintos animales, las puede cambiar también la correntada que haya o la visibilidad, entonces vas resolviendo en la marcha", cuenta Juan. "Es como una improvisación constante, pero siempre basada en un conocimiento previo del lugar".
La magia de la edición
Una vez fuera del agua, comienza el proceso de edición. "Siempre hay que revisar bien abajo del agua, haciéndole un poco de zoom a la foto tomada para ver si salió en foco o no", explica Juan. "Son pocos segundos los que tenemos para capturar el momento perfecto". Utilizando programas como Photoshop y Camera Raw, realiza ajustes de luz, color y encuadre para obtener la imagen final. "Me gusta que mis fotos sean lo más fieles posible a lo que vi bajo el agua, sin demasiadas manipulaciones", asegura.
Un compromiso con la conservación
Juan no solo es un fotógrafo, sino también un entusiasta defensor de la conservación marina. Ha participado en proyectos de investigación y marcado de tiburones. "Es importante conocer y proteger nuestras especies marinas", afirma. "A través de mis fotografías, quiero mostrar la belleza de nuestro mar y generar conciencia sobre la importancia de cuidarlo".
Sueños por cumplir
Uno de los grandes sueños de Juan es fotografiar tiburones martillo. "Es un proyecto que estamos llevando a cabo con varios biólogos", cuenta. "Quiero mostrar que no es necesario viajar a destinos exóticos para encontrar especies increíbles. Tenemos una gran diversidad marina en nuestro país".
Su mensaje
"Mi objetivo como fotógrafo subacuático es compartir lo que nosotros vemos abajo y mostrar la fauna y la diversidad que tenemos", concluye Juan. A través de sus imágenes, nos invita a sumergirnos en un mundo lleno de color y vida, y a tomar conciencia de la importancia de proteger nuestros océanos.
Para Juan Dibbern, la pesca embarcada y la fotografía subacuática son más que simples actividades: son dos caras de una misma pasión por el mar y su riqueza. Cada jornada de pesca ofrece la posibilidad de conectar con la naturaleza de manera directa, mientras que cada inmersión con su cámara le permite capturar la belleza del mundo submarino.
Contacto:
• Instagram: @audazembarcacion/@juandibbern
• Facebook: Audaz Embarcación/ juan.dibbern



