Municipalidad Tres Arroyos

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INFORME ESPECIAL - LA CUARENTENA EN EL DISTRITO Y LA LUCHA CONTRA UN ENEMIGO INVISIBLE

Tres Arroyos en tiempos del Coronavirus

Dividido en varios frentes, el sanitario, el social, el económico y el político, Tres Arroyos hace frente al avance del COVID-19 con unos cuantos logros y algunos matices que todavía generan incógnita respecto a su evolución. Un único caso y un esquema de salud unificado que ha sido tomado como ejemplo auguran una batalla casi ganada en lo sanitario, pero hay alerta por el cierre de comercios y la caída del sustento diario en un amplio sector de la comunidad. Mientras tanto, la imposición de la cuarentena tuvo aristas complicadas que hasta devinieron en una renuncia crucial como la del delegado de Claromecó. Y las redes sociales, con su protagonismo, dejaron alguna anécdota que con el paso del tiempo dará lugar a una sonrisa. “El Periodista” y un informe para guardar sobre un periodo inédito e inesperado de nuestra historia

Mayo 2020
Ilustración: Hugo Costanzo

Ilustración: Hugo Costanzo

Por algunas noches el silencio es denso, y en el paisaje urbano se divisan apenas las sombras de los que, bolsa de residuos en mano desinfectada con lavandina, se acercan con premura a la vereda para volver a entrar a casa lo antes posible. No ha llegado el invierno, pero la amenaza del coronavirus, por momentos fuerte cuando cada noche se espera con ansiedad el informe que el secretario de Prevención y Salud, doctor Gabriel Guerra, manda por Whatsapp mencionando casos en estudio y resultados de hisopados, y por momentos disipada cuando se observa a la gente caminar despreocupada por la calle en una tarde soleada, ha cambiado drásticamente la vida de los tresarroyenses. “Nunca vivimos en estado de cuarentena global, nunca pensamos que sería tan veloz la instalación de un Estado de excepción transitorio, un Leviatán sanitario, por la vía de los Estados nacionales. En la actualidad, casi un tercio de la humanidad se halla en situación de confinamiento obligatorio… El coronavirus nos arroja al gran ruedo en el cual importan sobre todo los grandes debates societales; cómo pensar la sociedad de aquí en más, cómo salir de la crisis, qué Estado necesitamos para ello”, reflexiona la socióloga Maristella Svampa en “La Fiebre- Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias”. Para la dinámica Tres Arroyos, la cuarentena obligada, los retenes a la entrada de las localidades costeras –con episodios que hasta se llevaron puesto a un delegado municipal-, los controles policiales y los enfermeros tomando la temperatura de los transportistas parecen parte de una película de ciencia ficción. No obstante, y a pesar del estupor que hechos e imágenes causan en quienes transitamos por este período tan particular, hay algunas cuestiones, como la unificación del sistema sanitario para dar respuesta a la emergencia y una reingeniería del Estado municipal circunscripta a la atención de la demanda social adunada a la pandemia, que permiten vislumbrar un futuro inmediato bastante esperanzador.
Está claro que habrá escenarios colectivos a repensar y roles a definir, pero en principio, con un único caso positivo al cierre de esta edición de “El Periodista” y un esquema de atención de los potenciales infectados bien organizado y con el equipamiento y profesionales adecuados, al menos en ese frente la batalla parece superada.

Algunos hitos
Con apenas 56 casos confirmados -al cierre de esta edición de “El Periodista” el número de infectados en la Argentina había superado los 4000-, se tomaron las primeras medidas fuertes para frenar el avance del virus. Aquel 15 de marzo se decidió la suspensión de clases en todos los niveles, se cerraron las fronteras del país, comenzaron las restricciones al transporte público y se delimitó como principal grupo de riesgo a los mayores de 60 años, promoviendo que fueran licenciados de sus tareas laborales. Apenas un día después, el intendente Carlos Sánchez formulaba sus primeras declaraciones respecto de los alcances de la pandemia en Tres Arroyos, delineando –siempre de manera vertical en torno a las decisiones nacionales y provinciales-, las acciones preventivas que se pondrían en marcha en Tres Arroyos y apelando a la conciencia y responsabilidad de todos los vecinos. Hasta ese momento, salvo en las escuelas, que por un par de días hasta que sobrevino la contraorden provincial permanecieron abiertas para brindar alimentación a los alumnos, cuestión que luego se resolvió con bolsones, el resto del movimiento de la ciudad mostraba cierta normalidad.
Ya con el aislamiento preventivo obligatorio decretado el 20 de marzo, fue indispensable fijar algunas pautas, sobre todo en el funcionamiento de los únicos comercios con permiso para abrir sus puertas –farmacias, supermercados, panaderías, carnicerías, granjas y almacenes barriales-, porque los primeros días de cuarentena expusieron cierta resistencia por parte de muchos vecinos a cumplir la premisa de quedarse en casa, y sobrevinieron las infracciones y la necesidad de establecer controles policiales para los que ningún recurso parecía ser suficiente. A una situación similar se regresaría el primer fin de semana de este mes de mayo, tras el anuncio del intendente Carlos Sánchez que marcó la flexibilización de la cuarentena habilitando la apertura de otro tipo de locales comerciales –la veda sigue en cuanto al esparcimiento, espectáculos, gimnasios y otros espacios que suelen concentrar gente-. Sin que se levantaran otras restricciones impuestas por el Gobierno nacional, por estos días se volvió a ver una cantidad importante de gente en la calle, y hubo polémicas, en coincidencia con el fin de semana que sucedió al día del Trabajador, por el intento de no pocos vecinos de ingresar a Claromecó a pesar de la prohibición de apartarse del lugar de residencia fijada en la normativa.
Con estos matices, Tres Arroyos ya transita, con el cumplimiento de la mayoría de las premisas epidemiológicas que la autoridad sanitaria nacional fue fijando –vinculadas sobre todo con la no duplicación de casos en períodos menores a 15 días-, una cuarentena “administrada” que permitirá la recuperación de algunas actividades económicas muy diezmadas por el parate, y apelará a la observancia estricta de las medidas de higiene en cada espacio compartido y en la conciencia de cada vecino.

El frente sanitario
Para hacerle frente a un posible avance del coronavirus por estas tierras, el intendente Carlos Sánchez y el Comité de Contingencia que se creó con este fin, integrado por autoridades sanitarias, funcionarios de Seguridad, Desarrollo Social y concejales, hicieron punta en una organización del esquema de abordaje de los potenciales casos que unificó a los efectores de la salud pública y privada. Esta idea, que incluso no logró materializarse en el ámbito nacional –con alguna polémica mediante-, no sólo cuajó perfectamente en Tres Arroyos sino que fue tomada como ejemplo y llevó al jefe comunal a los medios nacionales para explicar las características del sistema. Así, con la readecuación de la infraestructura del Centro Municipal de Salud, la disposición de accesos diferenciados y de una sala exclusiva para COVID-19 y la conformación de un equipo sanitario para la atención de pacientes respiratorios únicamente, y eventualmente con criterio epidemiológico para ser testeados, todo lo relativo a coronavirus se concentra en el Pirovano. Quien presente síntomas como fiebre, tos y/o dificultad para respirar debe comunicarse en principio al teléfono 439488, las 24 horas, y desde ese momento se le indican los pasos a seguir.
Otro tipo de patologías tienen la posibilidad de ser abordadas en la Clínica Hispano Argentina, ya sea que el paciente cuente con cobertura social o reciba habitual atención en el sistema público, mientras que Policoop aporta traslados y camas para internación de baja complejidad. Para el equipamiento y la compra de insumos críticos se apeló a una colecta que se concentró en los Amigos del Hospital Pirovano –a los que se sumó lo recolectado también por el Círculo Médico, a instancias del impulso de profesionales de la faz privada-, superando los 8 millones de pesos de recaudación. No obstante, según confió el director administrativo del nosocomio, Diego Rodríguez, la apertura del Hospital en plena pandemia tiene un costo de no menos de dos millones de pesos diarios. Es que el rol del sistema sanitario tiene que ser, en esta coyuntura, precautorio: debe prepararse para el peor escenario.
Hasta el momento, el esquema ha demostrado funcionar sin inconvenientes, y hay que decir que no ha tenido una demanda que llegue a ponerlo en jaque. Sólo fue necesario superar un pequeño traspié que se dio con la aparición, el 9 de abril, del primer caso de coronavirus en el distrito. El orensano Luciano González -se da a conocer su identidad porque él mismo hizo declaraciones públicas al ser dado de alta, 15 días más tarde-, fue internado con una descompensación de su patología de base, la diabetes, y parte del personal que lo atendió, al no sospecharse siquiera que podía presentar síntomas compatibles con el virus respiratorio, tuvo que ser puesto posteriormente en cuarentena.
También fue necesario, en este punto, hacer un llamado de atención que evitara una lesión innecesaria en la confianza de la comunidad en su sistema sanitario. El propio paciente puso en duda el hecho de que estuviera infectado, y esta situación generó una rápida reacción del doctor Gabriel Guerra, máxima autoridad local en materia de salud, quien llamó la atención sobre el esfuerzo puesto de manifiesto para la atención del caso y la inclusión del resultado de los estudios de diagnóstico en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica Nacional.
Ya el caso había generado un fuerte impacto en la comunidad de Orense y la necesidad de un fuerte seguimiento de los contactos de González previos a su hospitalización, puesto que incluso había sido infraccionado por no respetar la cuarentena. Transcurridos varios días de su alta médica, el pueblo pareció retomar su habitual calma.

El frente económico y social
El freno a la actividad económica impuesto por la pandemia trajo consigo un fuerte impacto en la dinámica habitual del distrito. Esas consecuencias pueden analizarse en dos direcciones: por un lado, el efecto sobre los comercios, con rubros principalmente afectados como la indumentaria y calzado, perfumería, librería, tecnología, actividad física, gastronomía y esparcimiento nocturno; y por el otro, sobre el sector de la economía informal, las changas y el trabajo precarizado y para la satisfacción del sustento diario. La prolongación de la cuarentena hizo estragos en ambos sentidos, tanto que al cierre de esta edición la Cámara Económica alertaba en torno al cierre de unos 25 comercios, la mayoría de ellos céntricos, entre los que se cuentan al menos una heladería, una lencería, una casa de ropa deportiva, dos confiterías, una óptica, unas tres o cuatro boutiques, un centro de estética. Algunos comercios habían intentado y persistían en la idea de vender online y usar, como “vidriera”, las redes sociales, y en plena reconversión digital se encontraban cuando llegaron algunas medidas de flexibilización del aislamiento que vinieron como un soplo de aire en medio de una preocupación creciente. Otros, lamentablemente, tal vez no logren sobrevivir a este período y será necesario auxiliarlos o pensar en otros proyectos para sus referentes.
Otro rubro especialmente castigado es el que tiene que ver con la cultura y el deporte. El cierre de las asistencias técnicas que ofrece la comuna, los clubes barriales, el Teatro Municipal y los centros culturales, donde se dictan disciplinas como danzas, teatro, artes visuales, talleres literarios, entre otras, puso en jaque a una enorme maquinaria que va más allá del mero entretenimiento: implica el sustento de profesores, empleados en relación de dependencia en distintos espacios y erogaciones en materia de infraestructura y servicios que hay que cubrir, pero sin ingresos. Varias entidades estaban tramitando, al encuentro de este número de “El Periodista” con sus lectores, algunas posibilidades de apoyo oficial. Mientras tanto, los profesores apelaban a la tecnología para brindar, en la medida de las posibilidades de cada disciplina, clases virtuales a través de Instagram y la plataforma Zoom, uno de los hallazgos de la cuarentena que hasta fue usada por las autoridades locales para contactarse con la prensa.
El otro escenario, el de un sector empobrecido por la crisis económica previa a la pandemia, ha requerido de una intervención estatal más decidida y en varios frentes. Por el lado del Municipio, la Secretaría de Desarrollo Social se hizo cargo, donaciones mediante pero también con una fuerte inversión presupuestaria, de canalizar la asistencia alimentaria a un porcentaje más alto de lo habitual de familias tresarroyenses que, tanto con dificultades preexistentes como con imposibilidad de acceder a la changa diaria para sobrevivir, apelaron a la ayuda social para hacer frente a carencias tanto en la comida como en los elementos de higiene, esenciales para evitar el contagio de coronavirus y la llegada de patologías propias de esta época. Desde el Gobierno nacional, el envío de la Tarjeta Alimentar, demorado casi al límite de lo tolerable ya que hubo varios anuncios que luego se desmintieron, además de los plus a la Asignación Universal por Hijo y la puesta al cobro –parcial por ahora- del Ingreso Familiar de Emergencia lograron el ingreso a la economía local de unos 63 millones de pesos (IFE) más 8 millones mensuales (TA).
No obstante, tanto el cobro de estas prestaciones como las vinculadas a los adultos mayores no estuvieron exentas de polémica, tal como ocurrió a nivel nacional en aquel viernes fatídico de abril cuando, en plena cuarentena en su versión más restrictiva, cientos de jubilados y beneficiarios de la AUH locales, más algún eventual inscripto en el IFE que concurrió motivado por la necesidad de informarse, se agolparon en las sucursales locales de los bancos.
Tres Arroyos, lo señaló el doctor Guerra, tiene una población de adultos mayores del orden de los 13.000 vecinos. Para ellos, fundamentalmente para los que no cuentan con asistencia permanente de familiares, se ideó desde Políticas para la Juventud un dispositivo de contención tanto para las necesidades cotidianas como para la preservación de las medidas sanitarias en el acceso a los bancos. Con la implementación del sistema de turnos en las entidades crediticias la cuestión se fue ordenando un poco más, sobre todo porque los bancos hicieron malabares para proveer de plásticos a los cientos de abuelos que hasta el momento habían preferido hacerse de la plata en mano.

El frente político y la necesidad de control
Por otra parte, hay que reconocer que un escenario inédito como el que plantea la pandemia de coronavirus y la imposición de restricciones a las libertades individuales necesita imperiosamente de una fuerte conducción política. El intendente Carlos Sánchez comenzó a transitar este período con una intensa impronta, aun cuando se veía obligado a adscribir a las directivas impuestas por Provincia y Nación, y luego fue delegando algunos aspectos operativos en otros funcionarios. Así, lo sanitario quedó, como era lógico por su especificidad, en manos del doctor Guerra, mientras que la seguridad y controles tuvieron al secretario de la cartera, Jorge Cordiglia –que estuvo al borde de la renuncia por Claromecó, que terminó llevándose puesto a su propio delegado- y fundamentalmente al presidente del Concejo, Werner Nickel, como principales orientadores. Del aspecto relacionado con el funcionamiento de los comercios, sobre todo ante la necesidad de flexibilizar la cuarentena, se hizo cargo Matías Fhurer, secretario de Desarrollo Económico.
Fue la falta de taxatividad en algunas normativas, atribuible a estamentos gubernamentales superiores, la que desequilibró este esquema. Desde el inicio de la cuarentena, y cuando todavía el clima ameritaba la escapada a la costa que muchos tresarroyenses encararon sin tener en cuenta las restricciones, los retenes en el acceso a los pueblos costeros se hicieron costumbre aunque estuvieran reñidos con principios constitucionales. Y Tres Arroyos volvió a ser noticia, por segunda vez en la pandemia, en los medios nacionales. La reacción de los vecinos de Claromecó a la llegada del hijo del fiscal Carlos Facundo Lemble para cumplir con la cuarentena, y la renuncia del delegado Carlos Avila (ver nota aparte, en esta misma edición de “El Periodista”), fundada en que no logró impedir el ingreso del joven a la localidad y consideró así haberle fallado a sus convecinos en el intento de protegerlos, fue una crisis política de relevancia para el ámbito local. Recién varios días después el gobernador Axel Kicillof advertiría que no se podía impedir el acceso a ningún pueblo.
Ante otras contingencias, especialmente contradictorias, la comuna reaccionó con buenos reflejos. A pocos días de la visita del ministro de Seguridad, Sergio Berni, que llegó a Tres Arroyos el 16 de abril y se deshizo en elogios –inclusive en su cuenta de Twitter-, por la organización local ante el brote de coronavirus, desde su propia cartera ordenaron restringir al mínimo la presencia policial en rutas. Un día antes, en Tres Arroyos se habían puesto en marcha controles exhaustivos para camiones, con intervención de personal sanitario, ante el riesgo de traslado del virus que implica la presencia de transporte de distintas provincias e incluso países limítrofes que llegan y/o pasan por esta ciudad. Se decidió continuarlos aún con poco soporte uniformado, que resulta vital como poder de policía en caso de que sea necesario compelir a algún díscolo a realizar el control.
Por estas horas, otra vez volvía a tornarse necesario vigilar la observancia de la cuarentena sobre todo en el desplazamiento de tresarroyenses hacia su segunda vivienda en la playa, fenómeno que pareció reactivarse cuando se flexibilizaron otras restricciones. Y en este sentido, fue imperioso apelar al sentido común y a la responsabilidad de los vecinos, que en coincidencia con esta nueva etapa del aislamiento, regresaron a las calles quizá no en forma masiva pero sí lo suficiente para generar un alerta en el sistema sanitario.
De la responsabilidad colectiva depende que Tres Arroyos siga cumpliendo con los criterios epidemiológicos que le permiten eludir restricciones más profundas y no tener más casos de coronavirus. Hay que seguir en esta lucha.

EL CORONAVIRUS, LOS TRESARROYENSES Y LAS REDES SOCIALES

Infodemia

Si algo distingue a la pandemia por coronavirus en el mundo, y por supuesto también tiene su correlato en Tres Arroyos, es la supremacía de las redes sociales y la web como fuente de información pero también de circulación de noticias falsas, alertas infundados y versiones de todo tipo. En esta ciudad, los ejemplos del fenómeno aparecieron casi en paralelo con la irrupción del brote de COVID-19 en la Argentina y la puesta en marcha de las primeras y eficientes medidas locales para atender los eventuales casos. Pero no importa qué tan exitoso esté resultando hasta ahora el esquema de abordaje de la problemática a nivel sanitario: hay gente no se detiene en su afán por encender alarmas por todos lados.
Un caso emblemático fue el de la denuncia por la presunta aparición de un ciudadano chino recién llegado de su país de origen y que atendía, en un supermercado local, con un barbijo cuando aún no era obligatorio como ahora el uso de este protector. La difusión de la versión, que finalmente nadie pudo comprobar, motivó hasta un operativo policial y el enojo de la responsable de uno de los supermercados de origen asiático que funciona en la ciudad.
El primer y hasta ahora único caso de coronavirus en Tres Arroyos apareció recién el 9 de abril, muchos días después de la implementación del sistema sanitario para su atención. Pero con bastante antelación a esta fecha, ya se habían puesto en circulación audios de Whatsapp que hacían alusión a presuntos infectados, que al parecer eran ocultos por el sistema sanitario, con información atribuida a personal de salud de manera mendaz y que incluso generaron la denuncia por parte de las autoridades sanitarias.
Al propio primer paciente esta fruición por distribuir información generalmente falsa por las redes sociales también lo tuvo por víctima, ya que rápidamente se conoció su identidad y hasta se distribuyeron datos sobre un supuesto viaje suyo en plena cuarentena, lo que finalmente resultó desmentido.
Finalmente, el hecho de que no produjera contagios en su entorno también generó una gran cantidad de expresiones de desconfianza en las redes sociales, que fueron apenas neutralizadas por el enojo de las autoridades sanitarias. Y todo indica que este reinado de las expresiones populares en torno a esta pandemia de dimensiones inéditas todavía guarda algunas sorpresas por mostrar.

Al cierre de esta edición, la flexibilización de la cuarentena permitía la apertura de algunos comercios, que recibieron recomendaciones sanitarias para operar

Personal de salud le explica al ministro de Seguridad Sergio Berni, en el acceso al Hospital Pirovano, el esquema de atención ante la pandemia

“Hospital de campaña” en el Club El Nacional, que cedió sus instalaciones para el eventual alojamiento de pacientes aislados. Hasta el momento no se ha usado

Controles en ruta y a transportistas, para evitar la transmisión del coronavirus

Desinfecciones y elementos de protección que prácticamente cubren todo el cuerpo de los efectores, una constante en el nuevo mapa urbano que trazó el coronavirus en Tres Arroyos

Las infracciones a la cuarentena motivaron la intervención policial en una gran cantidad de casos

Un viernes fatídico. El cobro de prestaciones sociales y jubilaciones motivó la salida, en plena cuarentena, de muchos tresarroyenses a las calles y la intervención de un dispositivo municipal de contención

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