Municipalidad Tres Arroyos

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EL TRESARROYENSE GUSTAVO RODERA ES PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE CLUBES ARGENTINOS DE SERVICIO

Gobernar es servir

Es el primer tresarroyense que conduce la ACAS, y tiene por delante la gestión y administración de recursos para una obra encomiable: la construcción de escuelas de frontera. Pasional al describir lo movilizadora que resulta la experiencia de brindarles a chicos que viven en condiciones difíciles la oportunidad de estudiar y tener acceso a la salud, Gustavo Rodera transcurrirá un año intenso en viajes y campañas. “El agradecimiento de esos chicos y sus comunidades compensa el esfuerzo”, dijo a “El Periodista”

Mayo 2019
Rodera recibió el mando de Marcelo Nascimbene, anterior presidente de la ONG que construye escuelas de frontera

Rodera recibió el mando de Marcelo Nascimbene, anterior presidente de la ONG que construye escuelas de frontera

Tras desempeñarse como gobernador de la Región A, y en el marco de la imponente 38° Convención Nacional que entre el 30 y el 31 de marzo se llevó a cabo en Tres Arroyos, embanderando la ciudad, Gustavo Rodera se convirtió en el flamante presidente de la Asociación de Clubes Argentinos de Servicio (ACAS), que tiene como principal misión la construcción de escuelas de frontera. Pleno de un contagioso entusiasmo, el tresarroyense, que integra una entidad de servicio netamente local desde hace más de dos décadas, compartió con “El Periodista” los desafíos que tiene por delante en este nuevo rol.
“Pertenezco al Club Amistad y Servicio Fortín Machado desde 1996, en su momento nos invitaron a mí y a mi esposa a participar, nos gustó mucho la posibilidad de brindar servicio porque entiendo que es nuestra vocación, y además nos pareció muy linda la obra de los clubes de servicio porque se orientan fundamentalmente a trabajar en dos temas muy importantes: educación y salud. Por eso nos fuimos involucrando cada vez más”, recordó.
Fundado en mayo de 1982, el CAS Fortín Machado conformó en octubre de ese mismo año, con otros clubes, la ACAS, que hoy tiene a Gustavo como presidente en lo que él consideró “un gran honor y una gran responsabilidad, en principio por lo que significa la Asociación, y porque represento a Tres Arroyos ya que soy el primer presidente que le aporta esta ciudad a la ACAS. Ha tenido muy buenos dirigentes el Fortín Machado, sin duda con más vocación de servicio y más capacidad que yo, pero por distintas circunstancias no se dio que llegaran a la presidencia, así que me siento muy honrado”, aseguró.
La Asociación tiene una extensión territorial muy importante, y las entidades que la componen están desplegadas por todo el país aunque con una gran concentración en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y CABA. “Hoy somos 25 clubes con el que se acaba de refundar en Tinogasta, Catamarca, donde estuvimos hace unos días. Allí funcionaba hasta 1998 una entidad de servicio, que por distintas circunstancias se disolvió, y ahora volvieron a refundarse. Y lo notable es que en agosto del año pasado, en 2018, se cumplieron los 25 años de la escuela de frontera número 5, que construyó ACAS en Tinogasta con una participación muy activa de este club. Cuando nosotros viajamos a acompañar la celebración, los 4 o 5 integrantes que quedaban tenían la llamita prendida todavía, estaban muy contentos, nosotros insistimos un poco y por suerte ahora se volvió a armar”, contó Gustavo, que parece hacerse partícipe a la distancia de la solidaridad que mueve a otros miembros de la entidad.
Obras esenciales
Cada uno de esos 25 clubes es autónomo y lleva a cabo sus propias actividades inserto en la comunidad que le da origen y con la que interactúa cotidianamente, pero a su vez todos aportan a los objetivos centrales que movilizan a la organización madre, de fuerte impacto social y comunitario. “Lo que nos une a nivel nacional es la obra principal, la construcción y mantenimiento de escuelas de frontera, y en este aspecto somos la única ONG en el país dedicada a esta tarea, y además llevamos a cabo otros programas, vinculados con el soporte a esta gran obra de las escuelas. Uno es el PRONAEF, con el que se asiste a los alumnos con ropa, calzado, útiles, material didáctico y todo lo necesario para que vayan a clases; otro de Becas de estímulo, para que todos los chicos puedan estudiar en las escuelas de frontera; a su vez, si egresan de ellas puedan tener la posibilidad de un secundario en otro establecimiento, e incluso hay apoyos para que continúen la educación superior hasta fuera de la comunidad en la que viven. Y también tenemos un Programa Odontológico, que cumple 10 años, a través del cual mediante un convenio con la Facultad de Odontología de Rosario los egresados hacen una pasantía solidaria de dos o tres semanas con un titular de cátedra, y van a las escuelas de frontera donde brindan educación en sanidad bucal y, con equipos móviles, dan atención básica a los alumnos pero también a los padres, en comunidades donde no tienen acceso a este tipo de asistencia sanitaria. Y entonces se les trata de dar la posibilidad de aprender. En el marco de este programa, los equipos vuelven cada año para generar estadística, observar la evolución de la salud bucal de la población alcanzada y su impacto en la comunidad”, describió Rodera.

El rol del presidente
Las autoridades de ACAS están constituidas por una junta directiva, conformada por siete personas, y es el presidente el que define una serie de direcciones (de Jóvenes, de Escuelas de Frontera, de Becas) que lo acompañan en la gestión. “Así se amalgaman todos los equipos de los clubes y se lanzan las campañas que se llevarán a cabo con distintos objetivos, como la captación de fondos para la construcción de los establecimientos, la recolección de recursos para el viaje del PRONAEF, entre otros aspectos. De esta manera el presidente dirige la Junta y coordina las actividades”, puntualizó el tresarroyense.
En este sentido, y como la sede de ACAS está en la ciudad de Córdoba, donde trabajan el staff de abogados y contadores que se dedican al manejo operativo de los recursos de la ONG, además del personal administrativo y la coordinación general del funcionamiento de la entidad, buena parte de su gestión como presidente la atravesará viajando. “Como administramos fondos de terceros, existe una doble responsabilidad en la transparencia y el manejo eficiente de los recursos, así que habrá que viajar bastante, aun cuando hay una estructura armada ya desde hace años y hoy con la tecnología, estar en contacto es mucho más sencillo. El costo de desplazarse es alto, pero para recorrer los clubes, visitar a la gente, entrevistarse con los referentes de las empresas que nos aportan fondos para la construcción de las escuelas o alguno de los programas es importante”, admitió.

Al final, hay recompensa
Preparado para los desplazamientos que la función le exija, mientras sigue adelante con su actividad profesional, Rodera está seguro de que la verdadera recompensa llega cuando tiene frente a sí a los pequeños alumnos de una de las escuelas que, en parajes inhóspitos y la mayoría de las veces desprovistos hasta de las necesidades básicas, esperan a los integrantes de la ACAS con sonrisas, canciones, abrazos. “El agradecimiento de la comunidad, de los padres, ese abrazo profundo en el que se conmueven hasta las lágrimas, esos gracias que se escuchan desde el primer día hasta que nos vamos, las palabras de un profesional que nos dice que pudo estudiar gracias a una beca de la Asociación que lo acompañó desde la primaria hasta la facultad, son cosas que compensan el esfuerzo, el cansancio, y hasta motivan para volver a trabajar. Y nosotros somos pasionales en lo que hacemos y por eso podemos mostrarlo también cuando vamos a gestionar los fondos”, remarcó.
Su mandato, originado en la Asamblea Anual que se cumplió el 31 de marzo, tiene la duración de un año y es reelegible, no obstante lo cual se privilegia la rotación de dirigentes en toda la junta directiva, y en buena parte de las direcciones que la componen. “Quizá un par de años sería más fácil para llevar adelante algún plan de gestión, pero participar de las reuniones, viajar, es un desgaste importante y por eso se pensó en un año. Pero vuelvo a insistir en que la satisfacción ante los objetivos que se van cumpliendo siempre compensa ese desgaste, porque hasta cuando se nos plantean cuestiones difíciles, lo que decimos es que no hay que cambiar el objetivo sino los caminos para llegar hasta él”, advirtió Gustavo.

Motivos de orgullo
Hoy, la ACAS puede mostrar con orgullo las 18 escuelas que ha construido, más la ampliación que recientemente se inauguró en Aldea Perutí, en Misiones. “Son construcciones de 280 a 300 metros cuadrados, de mampostería, con todo lo necesario, que en muchos casos han reemplazado a escuelas rancho, a lugares muy precarios donde los maestros van, insisten, nunca faltan… Para nosotros la escuela no es un edificio para dejar en la comunidad, entendemos que cumple un rol de representación y concentración comunitaria donde los chicos, junto con los docentes, no solamente reciben educación, sino también las tres comidas que suelen ser las únicas que reciben en el día. La ubicación de los establecimientos es en general en zonas críticas, con muchas carencias, pero para nosotros es fundamental que se cumpla el acceso a la educación de todos los chicos cualquiera sea el lugar donde estén. Por eso consideramos que no sólo invertimos en la educación, sino que ofrecemos una pequeña posibilidad de mejor calidad de vida con el resto de los programas. Hace pocos días entregamos en Tinogasta unas becas de estímulo para los chicos, y fue muy emocionante ver la satisfacción de los padres”, relató.
Finalmente, Gustavo destacó de manera enfática lo movilizador que resulta ver, a miles de kilómetros de nuestro Tres Arroyos, donde “afortunadamente estamos muy lejos del tipo de problemas que se ven en esos lugares”, a los chicos que, frente a su escuela impecable, cantan con fervor el Himno Nacional Argentino, o la marcha de su provincia, y llevan con orgullo sus escarapelas y la Bandera patria. “Esos son los valores que de alguna manera hemos ido perdiendo y que sin duda hay que rescatar. Esto es lo que nos moviliza, cuando nos sumamos parece que no tenemos barreras para llegar adonde queremos. Y el secreto es trabajar; tiempos difíciles hubo siempre, y así y todo en los 36 años de vida institucional se lograron hacer casi 19 escuelas. Hoy tenemos el proyecto de una nueva en Comandante Andresito, cerca de la Triple Frontera, en Misiones, un lugar muy comprometido por distintas problemáticas donde los chicos estudian a la sombra de los árboles y en medio de la selva, cuidándose de las alimañas. Lo hacemos porque entendemos que la educación es la herramienta que puede cambiarles la vida, incluso alejándolos de la explotación laboral que sufren en la recolección de tabaco, de la yerba, y porque los chicos son parte fundamental de una sociedad mejor”, concluyó.

Asistentes a la Convención Nacional de ACAS en Tres Arroyos, con el Palacio Municipal de fondo

El equipo de gestión de ACAS que acompaña a Gustavo Rodera en su período como presidente

Gustavo Rodera tiene bajo su órbita distintas direcciones, entre ellas la de Jóvenes

Gustavo Rodera y otros integrantes de clubes de servicio en la escuela de Aldea Perutí, recientemente ampliada

Escarapelas y sonrisas en la escuela de frontera de Pueblo Illia, en Misiones

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