Municipalidad Tres Arroyos

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VICTORIA DE FRANCESCO Y ANDRES ALARCON Y SU INCREIBLE PERIPLO POR AMERICA A BORDO DE UNA COMBI

Experiencia Cósmica

Se conocieron viajando, y juntos planearon un recorrido autosustentable a bordo de una combi Volkswagen que pasó casi dos años en preparación hasta que lograron partir. A bordo, además de su “casa”, Victoria De Francesco y Andrés Alarcón llevan los productos de su Proyecto “MedioMundo”, encuadernados de manera artesanal, que venden para pagar los gastos de la simpática “Cósmica”, la unidad que los traslada. “El Periodista” los sorprendió en Chile, a varios meses de iniciado un periplo que planean finalizar en México

Febrero 2018
Victoria De Francesco y Andrés Alarcón se embarcaron en Cósmica el 15 de septiembre, fecha en la que partieron de Tres Arroyos para llegar a México

Victoria De Francesco y Andrés Alarcón se embarcaron en Cósmica el 15 de septiembre, fecha en la que partieron de Tres Arroyos para llegar a México

Inquietos, curiosos, básicamente viajeros dispuestos, Victoria De Francesco (tresarroyense) y Andrés Alarcón (chileno) se conocieron, como no podía ser de otra manera, en Montevideo, en un viaje. Ella, artista plástica, y él, ingeniero, convirtieron ese encuentro en un proyecto de vida, hace casi cuatro años, y más tarde, en un proyecto de más viajes. Y a fuerza de ser reiterativos, así nació Proyecto MedioMundo, un periplo a través del cual pretenden unir Tres Arroyos con México y a bordo de Cósmica, una Volkswagen Combi modelo ‘87 que es, al mismo tiempo, casa y taller de la propuesta que convierte a esta iniciativa en autosustentable: la encuadernación artesanal y venta de diarios de viaje, libretas, anotadores, cuadernos de autor y otros productos de cuidado y atractivo diseño editorial.
Al cierre de esta edición, Cósmica y sus tripulantes llevan recorridas más de 40 ciudades en dos países, Argentina y Chile -donde los encontró “El Periodista”-, y piensan llegar a México “al ritmo del paisaje”. Y de la simpática unidad que los traslada, que tiene sus cositas a cuidar.
“La elección del viaje y la preparación de la combi estuvieron asociados desde el inicio. Siempre nos gustó viajar, y hacerlo solo en vacaciones nos resultaba poco. Fuimos analizando que queríamos viajar de una forma sustentable, y la mejor manera de hacerlo era ir con la casa encima. Así empezamos a buscar la combi, que fue lo más difícil de encontrar, y una vez que la encontramos, nos llevó dos años acondicionarla”, cuenta Andrés, que en Tres Arroyos trabajó en el Parque Industrial y dedicó los últimos seis meses antes de partir al armado de la unidad.
“Ese tiempo también lo usamos para diagramar el recorrido, las rutas que íbamos a seguir, juntar plata, y armamos el emprendimiento”, recuerda Victoria. Ese fue el surgimiento de MedioMundo, a bordo de Cósmica, que curiosamente encontraron en Tres Arroyos casi por casualidad. “Caminábamos cerca de la Rural cuando la vimos. Estaba blanca, pero muy sucia, rota, un desastre. La empezamos a perseguir, a buscar al dueño, a preguntarle, y casi un año después, en diciembre de 2015, finalmente la compramos”, apunta Victoria. “No tenía frenos y la chapa de abajo estaba podrida. Todo lo malo que se pueda imaginar”, completa Andrés.

Cosa cósmica
“Cósmica” se convirtió así en la casa-taller-rodante, porque en su interior comen, duermen y llevan adelante el trabajo de encuadernación. “De alguna manera la diseñamos nosotros, pero con la colaboración de nuestros amigos, que nos hicieron la cama, el portaequipaje, más que nada porque ninguno de los dos entiende nada de mecánica ni nada”, confía Victoria. En este tramo, Andrés reconoce entre risas que sus conocimientos de ingeniería son “nada más que teóricos, por eso hemos ido aprendiendo cosas en el viaje…Nunca metí una mano en un coche. He pedido cosas y se han hecho, pero nunca fui a trabajar en eso, por lo que ha sido todo un desafío para nosotros”. “Lo que hicimos –completa Victoria-, fue armarla adentro, los paneles, la pintura”.
La mecánica estuvo a cargo de un reconocido especialista en combis y Volkswagen, Galván, tresarroyense también, pero Cósmica tuvo que pasar por varias manos. “Es que en realidad era una caja de Pandora. La llevamos al electricista y lo que parecía solucionarse en dos o tres días resultó en cables quemados, un montón de problemas y un mes para resolverlos. Cuando finalmente la vimos funcionar, dijimos: lo logramos. Fue un trabajo de paciencia”, evoca Andrés. Su compañera apunta, en tanto, que “se fue dando en el tiempo que teníamos estipulado, un año y medio a dos”. Lo más complicado fue además dar con un chapista, y tras una primera mala experiencia, finalmente resultó.

Objetivo México
El proyecto MedioMundo tiene como norte llegar a México. “En tiempo indeterminado. Nosotros viajamos bastante lento. De Tres Arroyos a Santiago, donde estamos ahora, llevamos cuatro meses de viaje”, dice Andrés. Desde esta ciudad fueron a Saladillo, La Plata, Villa Ramallo, Rosario, y de allí a Córdoba, donde en un mes y medio recorrieron los valles de Calamuchita y Punilla y fueron a Traslasierra. “Trabajamos en Tres Arroyos hasta agosto, después desarmamos el departamento y finalmente el 15 de septiembre salimos. Eso fue lo más difícil, porque íbamos de despedida en despedida. Pero cuando llegó el momento no hicimos mucha parafernalia. Nos despedimos de los padres de Victoria, subimos y tomamos ruta”, recuerda Andrés.
Antes de partir, la pareja dejó buena parte de su trabajo habitual, al menos el que requiere de su permanencia en Tres Arroyos, para llevar adelante su proyecto. “Dejamos todo en cierto punto, porque pensamos en MedioMundo para que sea autosustentable el viaje en la combi, los peajes, el combustible, el aceite”, remarca Andrés. Añade Victoria que “eso es lo más caro, porque tanto en Chile como en Argentina el combustible está carísimo, y la combi consume mucho”. “Nos pasó incluso que en la medida que íbamos pasando de provincia en Argentina el precio iba cambiando, así que no lográbamos acomodarnos bien. Hablamos de 10 litros cada 100 km, pero ya estábamos preparados desde que la compramos”, cierra Andrés.
Mientras tanto, los dos trabajan en forma freelance en distintos ámbitos, y pueden, gracias a la tecnología, continuar desarrollando sus actividades en el recorrido. “Tenemos un emprendimiento particular que aborda temas de gestión para emprendedores, de sistema GRP, y Victoria trabaja con la parte de los museos. Además estamos generando acuerdos con empresas, en este caso comenzamos con la CONAF (Confederación Nacional Forestal de Chile), encargada de cuidar los bosques naturales, a quienes les mandamos un proyecto para hacer una ruta de parques y reservas protegidas, armando una serie de artículos que incluyan sus atractivos, qué cosas se puede hacer y qué no, brindar información sobre la protección contra incendios, entre otras cosas, subiéndolos a la web para que estén al alcance de otros viajeros, de gente que se mueve en combis y casas rodantes . Acá se cobra la entrada a los parques nacionales, en forma diferenciada según se sea turista extranjero o nativo, y justamente nosotros no queríamos absorber ese gasto. Nos dijeron que sí, así que como teníamos pensado ir al sur de Chile, ahora nuestra ruta será la de los parques nacionales”, cuentan.
“La semana pasada, dos museos nos invitaron a visitarlos, fuimos, sacamos fotos, armamos videos y los compartimos en la página”, apunta Victoria. Es que es importante destacar que la bitácora de este recorrido se va registrando en la web (proyectomediomundo.com), en las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram) y a través de Youtube, lo que también tiene su razón de ser. “Hacemos un intercambio de trabajo con estos lugares, porque de lo contrario el viaje sería sólo recorrer sin conocer mucho. Nos interesan los museos, lo que tiene que ver con los deportes, así que todo cuanto recorremos y conocemos lo compartimos para que otros lo conozcan”, sostiene Andrés.

Diseño editorial
Parte del tiempo que no pasan en rutas y caminos, los integrantes de esta particular iniciativa lo dedican a un trabajo artesanal con un resultado magnífico. Se trata de los “Productos viajeros” de Proyecto MedioMundo, encuadernados por ellos mismos y con un atractivo diseño. “Hacemos desde anotadores hasta diarios de viaje, diseñamos toda la parte interna de un libro, lo ofrecemos, pero lo que elaboramos como para ir vendiendo paso a paso son los diarios de viaje, libretas, anotadores. Eso es lo que más comercializamos en el día a día, mientras que lo otro tiene una salida más esporádica”, puntualiza Victoria. Andrés, en tanto, acota que “hicimos un cálculo por el que, vendiendo alrededor de 170 a 200 pesos diarios, pagamos los gastos del viaje. Y nuestros productos van desde los 50 a los 200 pesos, así que si uno lo ve desde ese punto, no es tanto lo que se tiene que vender para que podamos seguir”.
Los productos, que según sus autores han evolucionado mucho con el paso del tiempo, requieren para su elaboración materiales fáciles de obtener, como papel y cartón, de manera que no es complejo fabricarlos mientras sigue la aventura. “Decidimos darle tiempo al proyecto para largarlo. Ya llevamos más de dos años y la diferencia se ve. Hicimos algunas ferias en Tres Arroyos, vendimos mucho por Internet, a Mar del Plata, Córdoba, muchos de los pedidos los llevamos nosotros mismos…Una chica de España nos quiso comprar 50 cuadernos como souvenir para su matrimonio, y tuvimos que decirle que le iba a resultar más caro el envío que el producto, pero fue, para nosotros, la muestra de que lo que hacemos gusta. Tenemos la tienda en Facebook y en la página web”, ejemplifican.
La venta “presencial” también tiene sus secretos. “La combi es muy llamativa, así que si vamos a una ciudad chica, o a un pueblo, y nos paramos en el medio, y la gente se acerca enseguida. Cuando les contamos lo que estamos haciendo nos dicen ‘colaboramos con ustedes, les compramos algo’. Siempre nos va mejor en las ciudades chicas, tratamos de evitar las más grandes porque hay problemas para estacionar, en cambio en las chiquitas, le preguntamos a alguien y nos podemos quedar, en la plaza, en una estación de servicio. Y llamamos más la atención. En ventas, sin duda nos ha ido mejor en los pueblos chicos, como Nono (Córdoba), donde nos compraron en todos los negocios, aunque fuimos fuera de temporada, y Villa El Arca (San Luis)”, aseguran.
La rutina diaria, para poder cumplir con estas tareas sin dejar de disfrutar, incluye levantarse temprano, ir a la cama no más allá de las 23, respetar los horarios de comidas… “Armamos la mesita afuera, cuando hay que encuadernar lo hacemos, cada uno tiene una compu y si hay que trabajar en el resto de las actividades se hace, y usamos normalmente la tarde para recorrer. Buscamos lugares para bañarnos, y por medio de una red social de viajeros, que ya usamos cuando recorríamos con mochila, nos contactamos con gente, preguntamos dónde nos pueden recibir, recibimos recomendaciones para alojarnos con la combi. Y estamos en un grupo internacional de combis por Whatsapp donde nos pasan datos sobre refugios y hasta podemos consultar si al motor le escuchamos un ruidito raro”, comentan.
Para Andrés, este modo de viajar también permite tener otro tipo de contacto con la gente local, la que los lleva a conocer lugares especiales, quizá ocultos de la vista del turismo tradicional.

Mecánica viajera
MedioMundo también es un proyecto destinado, sobre todo, a conocer y a trazar un camino lleno de posibilidades para quienes deciden salir con su casa a cuestas. “En el primer trayecto estuvimos en Villa María, en un encuentro de combis. Conocimos a unos chicos que recién habían salido, él es de Puan y ella de Buenos Aires, y viajamos con ellos casi un mes. Después no pudieron seguir porque se les rompió la combi, pero habíamos planeado llegar con ellos a Chile”, recuerdan.
Parte ineludible de ese recorrido es la aparición de alguna rotura en el vehículo, que también tiene sus cuestiones a resolver. “Nosotros llevábamos una semana cuando se rompió la combi. Estábamos en La Plata. El mecánico incluso nos propuso armarla así y que la lleváramos a Tres Arroyos de nuevo. Noooo! Le dijimos”, se ríe Victoria. Andrés advierte, en este sentido, que “como no tenemos idea de nada, fuimos a la VTV justamente para ver ese tipo de cosas. Sin embargo, el mecánico de La Plata nos dijo que en las condiciones en que estaba no hubiera podido pasar la revisión, ¡cuando a nosotros nos la rechazaron primero por los gases! Nada que ver con el problema que tuvo. También hay una responsabilidad nuestra que, cuando nos dijeron finalmente que pasábamos, nos fuimos re felices. Por eso, y porque no sabemos nada de mecánica, cuidamos mucho la combi. Le cuidamos sobre todo el motor, viajamos a 80 km, paramos media hora cada dos, vamos muy lento”.
“Los días de calor –completa Victoria-, por ahí viajamos una hora y nos vamos debajo de un árbol, sacamos el mate, dejamos abierta la tapa del motor y esperamos”. “Es que son motores que refrigeran a aire, no tienen radiador, y como a su vez el motor está atrás, menos aire recibe y se calienta. Ese es el gran problema: si se calienta el motor se rompe, y requiere de una inversión que nosotros esperamos no hacer”, advierte su compañero.
Otra particularidad del traslado es la necesidad de que, a los seis meses de salidos del país, el auto debe volver a ingresar a territorio argentino, lo que tiene su impacto en la ruta de los viajeros. “Si no regresamos nos cobran un impuesto que es del 30% de su valor. Es bastante. Y como vamos ahora al sur de Chile, pensamos que por el mes de mayo podremos cruzar hasta San Martín de los Andes, Villa la Angostura, y después volveremos a Chile, hasta cruzar de nuevo a Argentina para hacer toda la parte norte, noreste, y luego saldremos a Brasil y se verá cómo seguimos”, admiten.
Por lo pronto, a diferencia de la mayoría de los viajeros en combi que describen una ruta de Ushuaia a Alaska, ellos eligieron México como destino más asequible. “El no quiere ir a Estados Unidos, y además como no nos gusta el frío extremo, suponemos que México es lo ideal, un país enorme, al que fuimos pero nos faltó recorrer mucho, y queremos conocer bien. Además nos dan seis meses para estar, mientras que en el resto de los países latinoamericanos son tres meses solamente. El tema del tiempo es algo a considerar, en Brasil por ejemplo esos tres meses son muy poco, así que antes tendremos que planificar muy bien las rutas”.
“Vamos viajando muy lento, sin desesperar en avanzar. No tenemos apuro, no es una carrera contra el tiempo. Si un lugar nos maravilló nos quedaremos, los días que sea necesario. La idea es recibir el año 2019 en Brasil, pero a este ritmo. Lo nuestro es un cambio de vida y como experiencia viene siendo muy grata”, concluyen, en el camino…

Inquietos, curiosos, básicamente viajeros dispuestos: Victoria De Francesco (tresarroyense) y Andrés Alarcón (chileno)

La magia de la Cordillera de los Andes y la combi de MedioMundo

Los “Productos Viajeros” de Proyecto MedioMundo, en una feria en Santiago de Chile

Córdoba y sus encantos. Los viajeros tresarroyenses en Embalse

La combi en Isla Negra, Chile, lugar de residencia del poeta Pablo Neruda

Victoria y Andrés en Rosario, parte del primer tramo del recorrido

Cósmica en Potrerillos, Mendoza, parte del periplo antes de cruzar a Chile

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