Municipalidad Tres Arroyos

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EL TRESARROYENSE JORGE MEDINA ES JEFE DE PROYECTO DEL SATELITE SAOCOM 1A

En órbita

Egresó de la Escuela Técnica y se fue a estudiar a La Plata, donde se convirtió en ingeniero electrónico. Le ofrecieron trabajar en Bariloche y allí tomó contacto por primera vez con un satélite. Pero fue unos 20 años después, el pasado 7 de octubre, cuando supervisó desde Córdoba el lanzamiento y puesta en órbita del SAOCOM 1A. Este satélite, al que mira todo el mundo, está alcanzando su órbita nominal mientras se publica esta edición de “El Periodista”, y su jefe de proyecto, el tresarroyense Jorge Medina, cuenta todos sus secretos

Diciembre 2018
Jorge Medina es tresarroyense y jefe de proyecto del satélite SAOCOM 1A lanzado al espacio desde California

Jorge Medina es tresarroyense y jefe de proyecto del satélite SAOCOM 1A lanzado al espacio desde California

Pasó del arduo trabajo de llevar adelante un proyecto de tamaña envergadura como el satélite SAOCOM 1A, lanzado al espacio el 7 de octubre pasado, al disfrute de reconocimientos como el que el pasado 20 de noviembre le dio la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y el premio de LU24, la radio de la ciudad que lo vio nacer. Jorge Medina, egresado de la Escuela Técnica en Tres Arroyos e ingeniero en electrónica de la Universidad de La Plata, es el jefe de proyecto del Satélite Argentino de Observación con Microondas SAOCOM 1A, desarrollado y fabricado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con organismos como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y las empresas VENG S.A. e INVAP, contratista principal del proyecto, con la participación de más de 70 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico-tecnológico del país y la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).
Monitoreó, preso de una enorme ansiedad pero también de una gran alegría, el lanzamiento del satélite desde Córdoba, donde trabaja, y poco después de concretado ese gran anhelo, que todo el país siguió mediante la televisión, dialogó con “El Periodista”.
“En los primeros días se pusieron a punto todos los sistemas de comunicaciones; en las primeras 24 horas se establecieron los primeros contactos mediante todas las estaciones terrenas que, distribuidas a lo largo de todo el planeta, contribuyen con las primeras órbitas. Se verificó el estado de salud del satélite, los servicios de la nave para poder mantenerse en órbita y dos cosas fundamentales y muy críticas, que son la apertura de los paneles solares, que debe concretarse en los primeros segundos en que el satélite es dejado en la órbita por el lanzador, y lo antes posible, el despliegue de su antena, de 35 metros cuadrados, que fue plegada en tres paneles de cada lado y que debe ser desplegada porque las condiciones térmicas son más estables de esta manera. Y eso se logró incluso con tres o cuatro horas de anticipación a lo previsto. Todo salió tan bien que estamos contentísimos”, aseguró.
Los primeros pasos a cumplir, las verificaciones que hacen que los responsables del sistema puedan decir que todo está como se requirió, salieron perfectas, pero lejos de poder relajarse, Jorge sigue hoy muy de cerca a su ambicioso proyecto desde Córdoba. Para hacer un poco de historia, desde allí contó que “hice el secundario en la ENET N1°, me fui a estudiar a La Plata, y cuando había terminado de cursar las materias de la ingeniería en electrónica y me faltaba la tesis, un profesor me preguntó cómo iba a ser el inicio de mi carrera profesional. Y lo cierto es que lo que se ofrecía en el ámbito privado no me atraía mucho. Me ofreció entonces ir a trabajar al INVAP, a Bariloche, donde se estaba construyendo un satélite, en 1996. Me pareció toda una movida irme de La Plata, donde tenía una vida social muy intensa, a Bariloche, que me daba la sensación de estar en el fin del mundo. Sin embargo fue toda una experiencia, de la que me corrió el frío pero me permitió irme a Buenos Aires a trabajar, en el mismo satélite pero en otra área, para la CONAE”, relató.
Nacimiento
Entre fines de 2003 y el 2004, llegaron a sus manos libros acerca de técnicas de radares de apertura sintética, para los cuales, aseguró, “las universidades argentinas nos preparan muy bien para interpretar y encarar esos textos de cierta dificultad, para iniciarnos en una nueva tecnología. Y fue entonces que por medio de congresos de la CONAE, a los que se invitó a expertos de agencias espaciales de Japón, Alemania, Estados Unidos, distintos lugares de Europa y Canadá, cuya agencia espacial es realmente amiga, decidimos quizá por una cuestión cultural, porque es muy fácil vincularse con ellos, asociarnos a la Agencia Espacial Italiana. Para 2008 ya teníamos diseñada, esquematizada una misión, y el INVAP ya tenía avanzada la nave y plataforma de servicios. Nosotros, como CONAE, tomamos el desafío de encarar el instrumento de medición, tan sofisticado y que nos ha llevado mucho tiempo, para dominar la tecnología, pergeñar una misión y hacer el diseño de detalle. En 2013, en Buenos Aires, se hizo una revisión sometida a juicio de todas las agencias importantes del mundo, y desde ese momento comenzamos a desarrollar los prototipos y modelos para probar los circuitos, las tecnologías y asegurarnos que el satélite, una vez que se lanzara, pudiera atravesar los esfuerzos mecánicos y vibraciones de enorme intensidad que atraviesa en el lanzamiento. Porque en definitiva todo ese trabajo previo está hecho pensando en esos 15, 16 minutos que dura el lanzamiento, ya que luego el resto de la vida del satélite será, en términos mecánicos, de una paz increíble, aunque llegará el infierno de las temperaturas, porque mientras el sol lo quiere llevar a temperaturas muy altas, el espacio vacío del otro lado quiere llevarlo a centenares de grados más bajo. Hay que controlar ese rango con el ambiente agresivo que hay, además de la radiación que hay en el espacio, que hace que nada pueda sobrevivir, incluso la electrónica, que también sufre su desgaste. Está diseñado para que viva unos 6, 7 años”, contó Jorge, con evidente entusiasmo.
“Es que en esos primeros minutos transitamos desde la verborragia mía a los momentos en que mi compañera Josefina, la otra jefa, se quedaba muda. De hecho salimos corriendo para ver la primera pasada por Tahití, justamente para ver si se desplegaban los paneles solares… Estábamos todos tan nerviosos que verificábamos cada dato una y otra vez, hasta que finalmente volvimos a ser profesionales”, reconoció, divertido, pero no sin advertir que se trabajó durante 15 años para la puesta en órbita del SAOCOM. Una vida, y 800 personas involucradas.

Protagonista
En el inicio del proyecto, reconoció Medina, él mismo era “un indio más, entre los que buscábamos conocer más la tecnología, dominar la parte de radiofrecuencia, y no sabíamos ni siquiera procesar las imágenes. Todo era nuevo. Empecé a hacer de todo un poco, hasta que logré bajar a un programa de cálculo numérico unos papers sobre cómo procesar datos de este tipo y eso tuvo cierto éxito, y entonces me dijeron que me dedicaría al instrumento de medición. Todo fue muy fatto in casa entonces, hasta que en 2010, el doctor Conrado Varotto me nombró jefe del proyecto”, recordó. Y destacó que por la fuerte investigación y desarrollo en equipos de radiofrecuencia, con destino al SAOCOM, derivó finalmente en una noticia que en su momento fue de gran repercusión: se logró radarizar el espacio argentino. “Es que el radar del SAOCOM es idéntico a los radares de control aéreo en especificaciones de frecuencia y señal de emisión, así que como ‘efecto secundario’, mientras el satélite no cobraba vida aún, la Argentina tenía como consecuencia de este proyecto su espacio aéreo radarizado”, describió.

Múltiples usos
La misión del SAOCOM 1A llevará al espacio una compleja tecnología de observación de la Tierra que permitirá prevenir, monitorear, mitigar y evaluar catástrofes naturales o antrópicas para aplicaciones en agricultura como humedad de suelo, índices de vegetación y control de plagas; aplicaciones hidrológicas, costeras y oceánicas; aplicaciones en nieve, hielo y glaciares; aplicaciones en estudios urbanos, de seguridad y defensa; entre otras áreas de interés productivo. Se espera que tenga un gran impacto positivo en el sistema económico-social, ya que podrá emplearse en diversas industrias productivas, tales como la minería, la pesca, el petróleo y la energía. A su vez, SAOCOM 1A contribuye al objetivo de Desarrollo Sostenible de Acción por el Clima al generar información para mejorar la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con las condiciones climáticas y los desastres naturales.
Permitirá generar mapas de humedad de suelo, con resolución espacial y área de cobertura disponibles por primera vez en Argentina y en el mundo, para identificar zonas en riesgo de inundación y dar las correspondientes alertas tempranas; detectar suelos muy secos con riesgo de incendios; Producir mapas de riesgo de enfermedades de cultivos; evaluar escenarios para la toma de decisiones de siembra y fertilización; conocer la cantidad de agua disponible en nieve húmeda para riego; obtener mapas de desplazamiento de glaciares; elaborar mapas de desplazamiento del terreno y mapas de pendientes y alturas; detección de cambios en infraestructura y seguimiento de barcos, entre otras.
“Hoy nos apabulla el interés que está mostrando la gente, y les decimos que esto es de ellos. Nos llaman de radios de ciudades remotas, y cada uno tiene una realidad diferente y necesidades diferentes desde la óptica de lo que el satélite puede brindarles. En todo lo que sea estudios de suelos, por ejemplo, se podrá aportar a los técnicos argentinos las imágenes necesarias para que desarrollen sus aplicaciones; y para la comunidad internacional también, porque sólo Japón ha tenido satélites como este, tiene uno en este momento, y nosotros ya contaremos con dos el año que viene, y con adquisición a demanda, ya que ellos tienen un patrón de adquisición fijo, es decir que lo que te sirve bien, y lo que no, en fin... Por eso esperamos que esto nos abra un lugar importante en el concierto de la actividad espacial en el mundo”, confió el tresarroyense.
Ahora es momento de asegurarse que el desempeño del satélite en todo su sistema, y específicamente su instrumento radar, está dentro de los requerimientos especificados para garantizar que las imágenes que se vayan a adquirir estén de acuerdo con lo que la ciencia busca. Y que la nave controle la orientación y la órbita. “Pero estamos convencidos de que se va a lograr, porque todo ha salido fantástico y ha cumplido con creces lo que esperábamos”, sostuvo Jorge.

El satélite, a poco de alcanzar su órbita

El último informe publicado en las redes sociales de la CONEA indica que el satélite lanzado el 7 de octubre está a poco de alcanzar su órbita nominal, momento previsto para este mes de diciembre, y todo está funcionando “muy bien”, según confirmó el propio Jorge Medina.
“Luego de corroborar que los componentes imprescindibles para la navegación y comunicaciones del satélite estaban en perfectas condiciones, se inició la fase de Ensayos en Órbita correspondientes a la Plataforma de Servicios del SAOCOM 1A. Una vez finalizados exitosamente estos ensayos se encendió el radar para comenzar con los primeros ensayos de “salud”, siendo los resultados muy buenos. Asimismo, las herramientas del Segmento Terreno probaron su correcto funcionamiento.
- Plataforma de Servicios: Funcionando de manera óptima. El sistema de propulsión transita con éxito su campaña de calibración y caracterización.
- Órbita: Se realizan maniobras de propulsión periódicas, actualmente y por el período de un mes, para arribar a la órbita operativa planeada dentro del Sistema SIASGE.
- Instrumento Radar de Apertura Sintética: Se encuentra realizando adquisiciones en sus modos operativos (Stripmap y Topsar) y con ambas polarizaciones para obtener las cuatro bandas. También se están analizando los niveles de señal recibidos por el instrumento para cada modo operativo.
- Planificador de Misión: Este subsistema transforma el pedido de los usuarios en los comandos necesarios para realizar las adquisiciones del instrumento. Su funcionamiento ha probado ser correcto.
Sin ingresar en la órbita definitiva cuando se publicó el informe referido, las mediciones realizadas muestran muy buenos resultados. Este hecho permite pronosticar que podrán ser logrados los niveles de calidad y la exactitud de calibración requeridos. La llegada a la órbita nominal está prevista para el mes de diciembre, y una vez alcanzada, se iniciará el plan de calibración de la información captada por el instrumento; tarea con una duración prevista en el orden de 6 meses debido a la complejidad del origen del dato”, se informa desde la CONAE.

Jorge Medina es egresado de la Escuela Técnica de Tres Arroyos e ingeniero en electrónica de la Universidad de La Plata

Imágenes de armado de modelos y antena del Satélite SAOCOM, en Córdoba y Bariloche, y de la integración definitiva

El Satélite y todo el equipo de soporte siendo cargado en el avión de carga ruso Antonov, el más grande del mundo disponible comercialmente

El brindis. Jorge Medina comparte con el servicio de limpieza el festejo del día en que se envió la antena terminada de Córdoba a Bariloche para unir a la plataforma de servicios del satélite

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