Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LA EXPERIENCIA DE LA PSICOLOGA TRESARROYENSE LUCIANA SICA CON DESEMPLEADOS EN ALEMANIA

El trabajo dignifica

Después de años de desempeñarse en aspectos vinculados a la mejora de las condiciones laborales como la ergonomía y de asesorar “al otro lado del mercado”, Luciana Sica comenzó a trabajar con la cara oscura de la sociedad alemana: la gente que perdió el empleo tras la caída del Muro, la que no pudo revalidar sus oficios y quedó fuera del sistema. En esta imperdible nota, dialogó con franqueza con “El Periodista” acerca de cómo es la intervención del Estado en estos casos, similitudes y diferencias con nuestro país y hasta una mirada acerca de nuestra sociedad y sus formas de relacionarse

Mayo 2019
Luciana Sica es tresarroyense pero vive en Alemania desde hace casi 15 años. Es psicóloga y trabaja en reinserción laboral de alemanes desempleados, todo un desafío

Luciana Sica es tresarroyense pero vive en Alemania desde hace casi 15 años. Es psicóloga y trabaja en reinserción laboral de alemanes desempleados, todo un desafío

Luciana, ya llevás muchos años en Alemania… Recordanos cuándo llegaste. ¿Cómo fue el proceso de adaptación a ese país?
Llegué en septiembre del 2005 y al principio fue bastante dificil debido al “shock cultural” y las dificultades con el idioma. En octubre empece un curso intensivo de alemán que duro algunos meses (6 quizás, con una pausa porque viajé a Argentina). El curso era desde aproximadamente las 8:30 a 12:30 de lunes a viernes. Fue bastante difícil, porque no es un idioma fácil (pronunciación y gramática), pero es como todo cuando uno quiere algo y te esforzas por alcanzar el objetivo, de a poco vas viendo el progreso. Inicialmente me dije a mí misma que iba a esperar a alcanzar un ‘muuuy’ buen nivel de alemán, antes de buscar trabajo. En realidad creo que era más el miedo a lo nuevo, al fracaso o a cometer un error (o miles, jajaj), lo que me frenaba. Pero con el tiempo me di cuenta que la mejor manera de aprenderlo iba a ser justamente “usándolo”, así que me presente en la Universidad y comencé a trabajar allí. En poco tiempo fue increíble como fui mejorando. Aun hoy cometo errores, pero lo tomo con humor y trato de aprender para la próxima… ¡A veces funciona!

¿Cómo es, además, criar a tus hijos allí, y de qué manera te las ingeniás para transmitirles cuestiones que tienen que ver con nuestra cultura?
Mis hijas nacieron en el 2010, en abril cumplen 9. Inicialmente aprendieron solo español y cuando comenzaron en la guardería se intensificó el alemán. Actualmente ellas hablan principalmente alemán. Entienden el 90% del español y lo hablan cuando es necesario, pero no siempre voluntariamente. En casa les hablamos en español y muchas veces responden en alemán, sobre todo cuando quieren discutir algo (risas). Es el idioma en el que ellas se sienten más seguras porque lo hablan todo el día, y eso es algo que aprendimos a entenderlo con el tiempo. Desde primer grado en la escuela vienen aprendiendo además inglés y por eso tratamos de mantener el contacto con nuestra lengua materna pero integrándolo lentamente en el día a día. Yo actualmente hablo 3 idiomas, pero no los aprendí a los 8 años, por lo cual no espero que mis hijas lo logren ahora. Para nosotros es importante que ellas puedan comunicarse con nuestra familia, como les salga, y eso lo lograremos ejercitándolo de a poco, respetando los tiempos de ellas también. Ellas leen libros que llegan de Argentina o España, miran algunas series o películas en español. Algo que también aprendí estando acá es que el español también es un idioma difícil (¡pronunciación y gramática!), implica esfuerzo.

En la oportunidad anterior en que te entrevistamos, estabas trabajando en conceptos como la ergonomía y el impacto psicológico de los objetos en la cotidianeidad de la gente. ¿En qué otros aspectos podés considerar que hay avances en el desarrollo de tu profesión en Alemania, en relación a sus implicancias en nuestro país?
Afortunadamente he escuchado que lentamente ha habido algunos cambios en Argentina en aspectos como la ergonomía y mejoras en las condiciones de trabajo. Tengo entendido que cada vez más gente está en conocimiento de qué tan importante es invertir en mejorar las condiciones de trabajo, los procesos y no solo a modo preventivo (para evitar enfermedades laborales) sino también para disminuir la cantidades de errores, mejorar la eficiencia laboral, la productividad como así también aumentar la satisfacción laboral. Creo que es un área que se está desarrollando positivamente, pero aun falta mucho camino por recorrer. Quizás ayudaría un poco si se implementaran mejor las reglamentaciones, si hubiera mayores controles. Las reglamentaciones existen desde hace tiempo, pero en la práctica a veces se tiende a buscar la vuelta para implementarlas de manera diferente.

En la actualidad tenemos entendido que trabajás en el campo de la reinserción laboral de las personas. ¿Qué tipo de casos abordás? ¿Por qué razones se queda sin trabajo una persona en Alemania? ¿Trabajás en el campo público o privado?
Luego de terminar mi doctorado en Darmstadt (cerca de Frankfurt) me mude a Potsdam (cerca de Berlín) y comencé a trabajar exactamente del lado opuesto del sistema o del mercado laboral. Antes trabajaba asesorando a empresas, jerárquicos, etc., justamente en cómo mejorar las condiciones de trabajo, optimizar procesos, mejorar las políticas de desarrollo personal para evitar enfermedades laborales, mejorar la productividad, aumentar la satisfacción laboral. Hacíamos entrenamiento o capacitaciones laborales para que las personas puedan enfrentar mejor el nivel de estrés, identificar sus propias capacidades, etc. En definitiva, nuestro foco se basaba en sensibilizar a la gente de que el trabajo enferma si las condiciones laborales no son favorables y sobre todo, de que gracias al trabajo (el mantenerse activo) justamente se logra un entrenamiento, un desarrollo de las capacidades y aptitudes de las personas, un crecimiento que repercute en el bienestar personal. En ese contexto, pues sí, el trabajo dignifica.
Ahora trabajo con personas que desde hace muchos años están desempleadas y no logran insertarse en el mercado laboral. Algunas de ellas hace más de 15 años que no tienen un trabajo estable. Y eso tiene que ver también con la historia de Alemania de los últimos años, sobre todo en el este. Con la caída del Muro sucedieron acá muchos cambios positivos y otros no tanto. Se cayó el Muro y se abrieron las puertas a otros mercados, al consumismo, a la automatización industrial… Pero con ello se les cerraron las puertas a muchos oficios y profesiones. Se cerraron fábricas, aumentaron las importaciones. Obreros fueron reemplazados por máquinas o por gente del otro lado del muro que estaban “mejor” capacitadas. Algunos títulos del este no equivalían a los títulos de oeste. En fin, en algunos casos esas personas no lograron volver a insertarse. El resultado muestra años de aislamiento social, diferentes grados de dependencia y abuso (drogas, alcohol), pérdida de la motivación, inestabilidad psíquica y problemas de salud en general, como consecuencia de todo lo anterior. Por supuesto es muy difícil romper con ese círculo. Y lo que es peor aún, el círculo se convierte en cadena, porque los hijos de estas personas en algunos casos (demasiados lamentablemente) desconocen la importancia del trabajo desde el punto de vista no solo financiero, sino también desde el punto de vista del desarrollo personal, reconocimiento social, etc. Han aprendido (como sus padres) que el Estado provee. Suena conocido, ¿no?
El Estado alemán provee, por cierto, muy eficientemente. Luego de un año del seguro de desempleo, si el ingreso familiar es muy bajo, la familia recibe dinero para: el pago del alquiler (existe un máximo de euros por metro cuadrado según la ciudad), costo de la luz, calefacción, agua, seguro médico, descuentos en los pagos de jadines de infantes o guarderías, descuentos en el transporte público o entradas a museos, financiamiento en capacitaciones laborales, etc. Y además, 424 euros por adulto, salario familiar va por separado. Estos beneficios o derechos van acompañados de obligaciones. La agencia de empleo ejerce ciertos controles: las personas tienen que demostrar que están buscando trabajo (de lo contrario reciben recortes) o en caso de que no estén en condiciones de trabajar, reciben apoyo de diferente tipo. Existen diferentes proyectos. Algunos consisten en, por ejemplo, ir a hacer trabajos en la vía pública, parques, parquización de cementerios. Otros consisten en brindar asesoramiento, supervisión. En ese tipo de proyecto trabajo yo junto a un grupo de asistentes sociales y orientadores vocacionales. Es una entidad privada, financiada por el gobierno. Nuestro proyecto tiene dos fases y esas fases se aplican en dos grupos (personas menores de 25 y mayores de 25 años).
En la Fase 1, trabajamos en dos reuniones semanales durante un lapso de hasta 6 meses. Por lo general en nuestras oficinas, de ser necesario se hacen visitas a la casa. Cada uno de nosotros tenemos cierta cantidad de personas que asesoramos y hacemos un seguimiento, por ejemplo yo tengo actualmente 8 personas. Se definen objetivos a trabajar y se van controlando mensualmente. Los temas son: asistencia a las reuniones, situación de la vivienda, estado de salud, situación familiar, dependencia (alcohol, drogas), situación financiera, aptitudes y habilidades, orientación vocacional, documentación para la solicitud de trabajo (curriculum, etc), etc. Al menos una vez se realiza una reunión conjunta con una persona de la Agencia de Empleo y se chequea el progreso. El objetivo general es lograr la activación y estabilización de las personas. Si eso se logra, pasan a la Fase 2.
La Fase 2 tiene una duración 3 meses, 4 veces por semana los primeros 2 meses y de lunes a viernes el último mes. Las personas vienen de 9 a 14, y durante ese tiempo reciben clases, entrenamientos o Workshops (grupos de hasta 10 personas) sobre diferentes temas: salud (alimentación, higiene), orientación vocacional, deporte (con un profesor de educación física, una vez por semana), manejo de situaciones de conflicto, estrés, comunicación, aspectos legales.
En este momento tenemos 7 proyectos (cada uno con Fase 1 y 2) funcionando en paralelo, en cada uno de ellos hay un equipo trabajando, coordinado por una persona. Yo soy la única psicóloga en nuestra sede y trabajo tanto en la Fase 1 como en la 2. Desde hace un tiempo además asumí la coordinación de la Fase 2.

¿Qué tipo de problemáticas de empleo tiene hoy Alemania? ¿Hay grupos etarios más afectados? ¿Qué influencia tiene la inmigración en el fenómeno? ¿Entendés que hay políticas o preocupación del Estado para resolver esas problemáticas o sólo depende de la generación de empleo privado?
Las problemáticas de empleo varían mucho según la región. Aun así existen algunos puestos de trabajo que están siendo buscados a nivel nacional, por ej: maestros, maestras jardineras, enfermeros. Existen áreas en las cuales cuesta mucho ingresar, por ejemplo en el sector público. En muchos casos ofrecen solo contratos por tiempo definido y en la mayoría el sueldo se negocia al ingresar, al pasar el período de prueba (6 meses) y posteriormente una vez al año. Eso trae como consecuencia una competencia con los colegas y que cada uno se esfuerce por lograr un buen rendimiento.
En general existe una dificultad a la hora de conseguir empleo y consiste en que acá existen capacitaciones, oficios, profesiones y para conseguir el empleo uno debe tener el certificado o diploma correspondiente. Uno no se puede presentar simplemente como vendedora en una tienda sin tener la capacitación. No tenés chances, a menos que conozcas al dueño (como en todos lados, ¿no?). Todo tiene ventajas y desventajas. Lo bueno, es que existe una preparación, especialización, incluso se realizan prácticas. Lo malo es que es demasiado estructurado o poco flexible. Incluso el proceso de selección de personal es bastante exigente. Curriculum con foto, carta que indique el por qué te presentas a este puesto, copia de los certificados, estudios analíticos, notas del colegio, todo eso no puede faltar. ¿No tenés ninguna capacitación laboral hecha? ¿No laburaste en el último tiempo? ¿No podés demostrar que realmente sos capaz de realizar la tarea? Seguí participando. Pero esto nace mucho antes en el sistema educativo. Para ingresar en el nivel secundario los alumnos tienen que presentar sus notas del nivel primario. Cada uno se puede anotar como máximo en tres escuelas y las escuelas seleccionan a los alumnos. Los criterios que tienen en cuenta son: notas, acuden hermanos al establecimiento, viven en la cercanía. Y de esa manera se van cerrando o abriendo las puertas lentamente.
El Estado implementa diferentes políticas. Por ejemplo, si empresas privadas dan puestos de trabajo a personas como las de mi proyecto, se hacen cargo de las cargas sociales hasta un máximo de un año. Y los desempleados reciben una especie de bono de hasta 250 euros (por el plazo máximo de un año) por haber encontrado trabajo luego de tanto tiempo.

Te preguntábamos por la inmigración en el punto anterior porque algunos grupos en Alemania, como en otros países de Europa y como incluso está sucediendo en los últimos años en la Argentina, suelen tener una relación conflictiva con el extranjero que llega a radicarse en su país. ¿Cómo creés que está la situación hoy? ¿Cómo fue la experiencia tuya y de tu marido en este aspecto?
Yo creo que Alemania es un país y un pueblo muy tolerante, que acepta el intercambio cultural. Yo jamás sufrí discriminación, pero conozco mucha gente que ha vivido experiencias no muy agradables debido, por ejemplo, al color de la piel. En nuestro caso, la palabra “Argentina” casi siempre despierta interés y asociaciones del tipo “Messi”, “tango”, “carne”, “calor” (sí, muchos se creen que venimos del Caribe). En este momento son los refugiados o extranjeros de otros países los que reciben más rechazo (Paquistán, Líbano, Siria) o los llamados “enemigos de siempre” (Polonia, Rusia, Rumania, Turquía).

¿Este es el único campo en el que estás trabajando en la actualidad? ¿Seguiste capacitándote?
La capacitación constante es inherente a un buen puesto de trabajo y yo creo que siempre se puede aprender algo nuevo, por supuesto, cuando uno realmente lo quiere.
Por lo pronto tengo una propuesta para colaborar en otro proyecto en otra de nuestras sedes en Berlín que trabajan con gente sin techo y que viven en albergues. Se trata de trabajo en grupos y mi aporte sería solo una vez por semana durante un mes (más, para mí, en este momento sería imposible). Se trata de uno de los grupos sociales que más rechazo reciben por parte del resto de la sociedad, porque están sucios, huelen feo y por varios motivos más. Pero la mayor dificultad no radica en ese rechazo del resto de la sociedad (claro, eso tampoco beneficia), sino en que ellos mismos se han dado por vencidos, que se ven en el espejo y ven fracaso, ven ojos apagados, sienten vacío, que miran a un costado y están solos. Yo he trabajado con varias personas en esa situación y tengo que reconocer que cuesta muchísimo, que es un trabajo arduo. Es tan arduo como gratificante. Es como mágico ver que de a granitos de arena se van generando cambios, y que esos cambios luego avanzan a pasos agigantados. Y que los ojos brillan y es como si esa persona, de pronto, despertara.

¿Dónde reside la familia?
Nos mudamos a Potsdam en el 2014, por cuestiones de trabajo de mi marido. Es una ciudad hermosa, una mezcla de ciudad grande y pueblo que está al suroeste de Berlín. Tiene muchos parques y jardines muy bien cuidados, varios castillos, lagos, el río Havel, mucha historia. Acá residía la familia real prusiana y por ejemplo, se realizó la famosa Conferencia de Potsdam en 1945 con Churchill, Truman y Stalin. En suma, una ciudad muy linda para visitar.

Varios países europeos han sentido el impacto de crisis económicas y su correlato político en los últimos años. ¿Hoy ves más tranquila la situación?
Sí, bastante. El común de la gente en Alemania no ha sufrido en los ultimos años una gran crisis económica, al menos no con la escala que estamos acostumbrados en Argentina. Creo que más bien se viene dando un cambio social importante, como seguramente lo han leído en los medios.

¿Cómo es tu vinculación hoy con la Argentina? ¿Seguís medios de comunicación, te preocupan cuestiones relacionadas con tu profesión, con la vida de la gente? ¿Aparece Argentina en los medios alemanes? ¿De qué manera?
¿Si sigo los medios de comunicación en Argentina? Sí y no. Me interesa saber qué es lo que pasa ahí, por supuesto, pero… Sinceramente por momentos me harto bastante del pensamiento polarizado que se observa. A veces pienso que nuestra sociedad sufre de una enfermedad bastante grave: ceguera selectiva causada por el fanatismo y que afecta el buen funcionamiento del raciocinio. La pasión es algo muy típico o característico de los latinoamericanos, dicen acá. Yo creo que tienen razón. Sentir pasión por lo que uno hace, defender una ideología con cuerpo y alma es algo de lo que se puede estar orgulloso como persona, como ciudadano, como pueblo. Algo muy distinto es la crítica destructiva, el esperar a que el otro se equivoque para resaltarle sus fallas, etc. Y creo que así no se avanza, así difícilmente pueda darse un progreso o crecimiento.

Ya en oportunidad de nuestra charla anterior habías admitido que extrañás tu tierra, tu familia, y que por entonces no tenían claro, en la familia, si permanecerían allí en Alemania o si podrían eventualmente volver a Argentina. ¿Cambió esta situación con el paso del tiempo? Si tuvieras que ubicar tus proyectos a futuro en una geografía… ¿es allí o aquí?
Hay varias canciones que explican muy bien lo que se siente estar lejos. “La tierra te duele, la tierra te da en medio del alma cuando tú no estás… La tierra donde naciste no la puedes olvidar porque tiene tus raíces y lo que dejas atrás” (Gloria Estefan) y “El tiempo y la distancia ya no existen para mí, lo dejé todo aunque todo lo recuerdo muy bien. Y a fuerza de partir voy a saber lo que es volver y volver” (Andrés Calamaro).
Yo creo que despues de tantos años fuera del país, estoy en una situación intermedia en la que no soy de aquí ni soy de allá, y a su vez me siento en casa en ambos lados. Raro, ¿no?
Por ahora nuestros proyectos se ubican acá. Estamos bastante asentados, compramos un terreno y nos construimos una casa el año pasado. Nuestras hijas se criaron acá y se sienten a gusto acá. Trabajamos de lo que nos gusta. Y en el futuro, yo qué sé. Veremos. Será cuestión de ahorrar para poder ir de visita por allá y también de disfrutar cuando nuestra familia o amigos vienen de visita por acá. Ojalá pudiéramos tener todo junto en un mismo rincón del planeta. Hay algo que aprendí con los años: no se puede tener todo en la vida. Y el paraíso no existe, se construye.

Postales de Potsdam, la ciudad cercana a Berlín donde vive Luciana, elegidas por ella misma

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