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EL TRESARROYENSE AGUSTIN TORRES TUVO CORONAVIRUS Y SE CONVIRTIO EN DONANTE

El plasma de la esperanza

Su rostro forma parte de la campaña de la Provincia de Buenos Aires para la donación de plasma. Es médico, y fue uno de los primeros casos positivos de COVID-19 en el país y en La Plata, donde vive. También decidió ser pionero en esta alternativa terapéutica que da resultado. Es Agustín “Toto” Torres y habló en exclusiva con “El Periodista”

Agosto 2020
El rostro de Agustín Torres forma parte de la campaña de la Provincia de Buenos Aires para la donación de plasma de recuperados de COVID-19

El rostro de Agustín Torres forma parte de la campaña de la Provincia de Buenos Aires para la donación de plasma de recuperados de COVID-19

El plasma de pacientes recuperados de coronavirus aparece como una opción de tratamiento con muy buenos resultados. La Legislatura bonaerense ha convertido en ley la donación, promoviendo la creación de registros, la optimización de los mecanismos para la obtención del material y otros aspectos a regular, y se firman convenios con municipios para garantizar el acceso de todos a esta alternativa terapéutica. Pero hace falta sembrar conciencia para que quienes están en condiciones de hacerlo, se acerquen a donar. Y se largan las campañas oficiales. Pronto, en un spot de la Provincia que invade las redes sociales, muchos tresarroyenses ven una cara conocida. Con el pelo bastante más largo que lo habitual - en las grandes ciudades la cuarentena mantiene cerradas las peluquerías-, el primero en aparecer como donante es “Toto” Torres. O Agustín Torres, médico traumatólogo, que se vino a vivir a Tres Arroyos con su familia cuando apenas tenía dos años –lo que lo hace un local- y es aquí donde tiene a sus padres y a varios de sus amigos.
Agustín siguió la vocación paterna - es hijo del patólogo Néstor Torres-, estudió, hizo la residencia en La Plata, donde vive, y trabaja como profesional de la salud en guardias y en un consultorio en Lanús. Fue precisamente en una guardia que cree haberse contagiado el coronavirus. Ya recuperado, se convirtió en donante de plasma, y el mismo día de su cumpleaños, distinto a todos, contó su experiencia a “El Periodista”.
“Fui uno de los primeros casos en La Plata y probablemente en Argentina, porque en ese momento no había tantos protocolos vigentes, estaba todo bastante tranquilo. Estaba haciendo guardias principalmente en Lanús; el 12 de abril comencé a sentirme mal cuando me levanté, con lo que son equivalentes febriles - chuchos de frío, y los síntomas habituales - y ese mismo día llegué a los 39.5 de fiebre. Sospeché que tenía coronavirus; al día siguiente, ya con tos también, me hice el hisopado en el Hospital Italiano de La Plata. En ese momento, los resultados demoraron unos cinco días. Pero antes también había empezado a experimentar anosmia (pérdida de olfato) y alguna alteración en el gusto, así que sin tener todavía los resultados del hisopado, ya tenía los síntomas claros de que estaba infectado. Mi único contacto de riesgo hasta ese momento había sido 15 días antes, un período de incubación bastante largo para el virus, aunque hay casos descriptos de hasta 21 días, que fue un paciente con fiebre y diarrea. En ese momento el protocolo no incluía este síntoma como sospechoso. Ese paciente pasó por el triage, donde se usaba protección, pero no revestía ese criterio. A medida en que fue pasando el tiempo, fuimos aprendiendo y las cosas fueron cambiando”, contó Agustín.
Para cuando recibió el llamado del infectólogo, ya había puesto en marcha, algo a tientas porque todavía no había mayores precisiones acerca de cómo hacerlo, su propio protocolo de aislamiento. “Nos quedamos encerrados con mi novia, con quien vivo y también es médica. Cada uno en una habitación, con barbijos dentro del departamento y con mucho alcohol, nos dejaban la comida abajo y así transcurrimos 15 días. Para cuando me hicieron el primer control, ella todavía permanecía sin síntomas. Recién la hisoparon en ese momento, pero dio negativo”, aseguró.
“Toto” transitó el coronavirus sin grandes signos de alarma. Después de la fiebre alta de los primeros días, los dolores en el cuerpo y la anosmia fueron remitiendo, y si bien el protocolo sanitario cuando todavía no había gran cantidad de casos disponía la internación para todos los pacientes, él decidió y expresó su voluntad de quedarse en su casa. “Fue por un montón de factores; no quería ocupar una cama sin tener síntomas graves; mi novia es médica gastroenteróloga pero con mucho conocimiento en clínica y podía, como de hecho lo hice, hacerme todos los controles con ella, entonces entendí que eso era lo mejor. Salvo esos días de fiebre y la tos, nunca experimenté nada que me alarmara”, advirtió.
“Como Dybala”
En el caso de Agustín, el virus no desapareció rápidamente tras la remisión de los síntomas. En el primer control lo volvieron a hisopar y, ya más ágil el sistema en la entrega de los resultados, a los dos días obtuvo un nuevo resultado positivo. Una semana después volvió a pasar lo mismo. “A todo esto mi novia seguía dando negativo, pero ante mi positivo no podía volver a trabajar. Conseguimos que nos hicieran el test de anticuerpos, en el Centro de Hemoterapia de la UBA –en ese momento había pocos lugares donde se hacía-. Nos sacaron sangre, a los cinco días me dio positivo para anticuerpos y entonces el infectólogo, aunque el hisopado seguía siendo positivo, me dio el alta. No para trabajar, pero al menos para que tuviera la tranquilidad de que ya no podía contagiar”, explicó.
Recién cinco hisopados y dos meses después –“como Dybala”, recordó, en relación al jugador argentino que milita en la Juventus y pasó por una situación similar- apareció el negativo. “Ese es uno de los casos más conocidos. Depende de varias cosas; en principio lo que se cree es que se sigue detectando genoma viral en el organismo, partículas del virus que siguen estando pero ya inactivas, aunque aparecen en el hisopado. De todos modos los valores de carga viral en mi caso fueron bajando”, indicó Agustín.
Esos dos meses lo mantuvieron alejado del consultorio y las guardias en Lanús, y del “Fellow” que está haciendo en el porteño Hospital de Clínicas. Recién por estas horas está recuperando la “normalidad”.

La donación
Así como sin quererlo se convirtió en uno de los primeros pacientes de coronavirus, Agustín Torres decidió estar también entre los pioneros en donar plasma. “Cuando me dieron el alta, me contacté con el Centro de Hemoterapia de aquí de La Plata para que me contara un poco cómo era esto de la donación de plasma. Me citó y me explicó una doctora que el primer paso era un test de anticuerpos, pero como yo ya tenía ese resultado fui directamente a la donación”, recordó.
El primer paso, depende del peso del paciente, es la extracción mediante el uso de una máquina a la que se conecta a la persona, de entre 600 mililitros y un litro de sangre. La conexión a la máquina tiene alrededor de una hora de duración, y el retorno de la sangre al cuerpo es mediante bombeos cada diez segundos. Aproximadamente unos 200 mililitros serán los que se usen para la aplicación del plasma a los pacientes. Quince días después se puede volver a donar, y en ese caso la extracción será de un litro de sangre. “No produce descompensación alguna; quizá se siente un poco de frío porque la sangre retorna a una temperatura más baja”, admitió Agustín.
Como no son muchos los recuperados que reúnen los “títulos” (anticuerpos) para la donación, las campañas de difusión se tornan indispensables. Por eso también aceptó formar parte de la que hace el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. “Así, sin afeitarme, con el pelo largo porque las peluquerías están cerradas, les dije que sí, y me sacaron fotos que ahora están por todos lados”, admitió entre risas.
Lo importante es que el uso de plasma con anticuerpos es, destacó Torres en función de lo que pudo consultar con especialistas, una práctica de uso extendido en el tiempo en la Argentina con buenos resultados, y en ese mismo sentido se está comportando frente al coronavirus. “Esto es lo que me han comentado colegas que trabajan con estos temas; por mi especialidad yo no tengo contacto con pacientes que requieran este tipo de alternativas, pero por lo que me dijeron, con 200 mililitros e incluso con 100, hay pacientes que evidencian una mejoría importante”, enfatizó.
“Lo que sí sabemos es que los anticuerpos duran en general bastante poco, pero hay cuestiones sobre el virus que se están conociendo en la medida en que va pasando todo. Lo que dejan es memoria, es decir que aunque no estén presentes si uno vuelve a tomar contacto con el virus, en ese caso se desarrollan más rápido”, describió.

El día después
Imposibilitado de ver a su familia tresarroyense desde el verano, hoy Agustín Torres puede evaluar esta experiencia como positiva más allá de la incertidumbre inicial. “Extraño ir, cada vez que podía lo hacía, a Tres Arroyos, a Claromecó. En el momento uno está tan concentrado en transitar la enfermedad y en que no se complique nada, que no piensa en eso. Pero hoy que ya estoy curado lo siento más, tengo ganas de ir a visitarlos. Pero hoy en día no hay protocolos para recuperados, no hay nada establecido sobre qué tenemos que hacer”, admitió.
Su expectativa en torno a la evolución de la pandemia pasa sobre todo por el desarrollo que alcance la vacuna, y espera, como tantos otros, que la cantidad de casos disminuya para recuperar algo de su cotidianeidad, que sin duda vendrá con cambios. “El trato y el manejo del paciente en quirófano ya se han modificado y eso seguramente se va a mantener y entiendo que está bien que sea así. Quizá no ocurra lo mismo con las máscaras, pero todo eso se irá viendo con el tiempo. En mi caso, espero poder retomar la actividad habitual, porque hoy observo una baja importante en las consultas, incluso en las de urgencia”, reconoció.
Finalmente, aseguró que a pesar de la angustia de los primeros tiempos, la posibilidad de convertirse en donante fue lo que terminó por capitalizar a su favor el tránsito por la enfermedad. “Eso fue lo que me hizo sentir mejor, un poco más útil”, concluyó.

Agustín Torres es médico, como su padre - el patólogo Néstor Torres- y fue uno de los primeros casos positivos de coronavirus en La Plata y en el país

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