Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LA MIRADA DE LA PENALISTA SOFIA DUCA SOBRE EL DELITO EN TRES ARROYOS Y OTROS TEMAS DE ACTUALIDAD

El peso de la ley

Heredó de su padre, el recordado abogado y exconcejal Eduardo Duca, la pasión por el derecho y la política. Hizo su propio camino asesorando en la Legislatura bonaerense nada menos que al actual ministro de Seguridad, Sergio Berni. Volvió a Tres Arroyos y compartió con “El Periodista” su mirada sobre temas de actualidad como las recientes excarcelaciones y el perfil social del delito en la ciudad. Sofía Duca a solas con “El Periodista”

Julio 2020
Sofía Duca heredó de su padre, el recordado abogado y exconcejal Eduardo Duca, la pasión por el derecho y la política

Sofía Duca heredó de su padre, el recordado abogado y exconcejal Eduardo Duca, la pasión por el derecho y la política

Elegiste estudiar abogacía como tu padre, Sofía. Y además ejercer aquí en Tres Arroyos.
Estudié en La Plata, y terminé la carrera a fines del 2013, el año que falleció papá, que no llegó a verme recibida. Me quedé trabajando en la Legislatura, ya había comenzado siendo estudiante, y un tiempo después, terminado un viaje que hicimos con mi pareja por distintos lugares, decidimos volvernos hace dos años, yo embarazada, para Tres Arroyos.
¿Cuál era tu tarea en la Legislatura bonaerense?
Fui asesora del actual ministro de Seguridad, Sergio Berni, cuando era vicepresidente del Senado. Trabajé además dentro del ámbito de la Secretaría de Relaciones Institucionales del Senado y luego como asesora legislativa y política para un diputado también del Frente para la Victoria, que fue además en su momento fue candidato a intendente de Zárate. No había ejercido prácticamente nada la profesión libre, así que cuando volví, en ese aspecto tuve que empezar de cero. Por el lado de la política, que también me interesa mucho, milité muchos años en el Frente para la Victoria, también intenté aportar algo acá pero todavía no se dio, todavía me falta encontrar un lugar de pertenencia en ese sentido.
¿Y el derecho penal, el camino que siguió tu padre y que le dio reconocimiento profesional, estaba entre tus opciones?
Siempre me gustó, por supuesto, pero la verdad es que cuando vine comenzaron a llegarme algunas cosas, obviamente por él, por nuestro apellido, así que de alguna manera, aunque no lo elegí terminé trabajando en eso. Quizá podría haber arrancado con algo más ‘tranqui’, pero se dio así y la recepción que tuve en todo el ámbito penal fue muy buena. En la Fiscalía, en la Defensoría, los jueces, todos me reciben y me dicen maravillas de mi padre, y por supuesto eso me hace feliz. También la realidad es que tenía que aprovechar eso, porque no deja de ser una ventaja, desde el principio me sentí cómoda y bien.
¿Y es un ámbito más complicado para una mujer?
Me lo han preguntado, he dicho que sí y quizá cuando me lo vuelvo a preguntar entiendo que se trata de algo que tal vez quedó instalado, pero no necesariamente siento que me esté pasando a mí. Sí es verdad que en general todo suele ser más difícil para una mujer, en el derecho más, y en el Poder Judicial también, pero concretamente no es algo que me esté pasando a mí. Las problemáticas que se tratan quizá sí lo hacen más complejo que abrir una sucesión, obviamente, pero nunca sentí, ni en una cárcel, una comisaría o una sede judicial, un trato diferente por ser mujer.
Sí hay que lidiar con cuestiones vinculadas al ámbito penal que se usan como bandera o discurso político, ¿verdad? Siempre el delito, la reforma o no de la legislación, están en agenda.
Todas las cuestiones relacionadas con la política criminal suelen ser polémicas. Sucedió con las excarcelaciones por el coronavirus; parece que todo el tiempo están queriéndonos poner enfrente a un enemigo público de turno. Ahora son los presos. Son temas que generan controversias, grietas, bandos. Las cosas no son tan blancas ni tan negras, hay que salir de esos lugares de disputa y preguntarse quiénes son los beneficiados.
¿El tratamiento de estos temas en los medios de comunicación tampoco ayuda?
A mi entender, siempre termina profundizando el conflicto. La opinión pública termina primando sobre los aspectos técnicos, y eso viene pasando desde siempre. Recordemos las famosas ‘leyes Blumberg’… Con respecto a las excarcelaciones, el fallo de la Suprema Corte de la Provincia es muy interesante, se puede estar de acuerdo o no, pero manda muy directamente al Poder Legislativo a rever tantos años de leyes punitivistas y duras que en definitiva no solucionaron ningún problema. Y también advierte sobre la falta de inversión del Ejecutivo, falta de presupuestos y políticas. Como cualquier tema, hay que verlo en todas sus aristas, son muchas las cosas que suceden para que estas cuestiones tan complejas se traten con tanta liviandad. En un momento hasta me pareció que las circunstancias que estamos viviendo con la pandemia podían ser una oportunidad para revisar el tratamiento de estos temas, pero me da la sensación de que vamos para atrás.
Y la política no parece ofrecer soluciones para estos problemas, más bien se rige por el humor social…
Por supuesto. Más allá de mi apoyo político a este gobierno, se salió a anunciar el incremento de plazas de detención, hubo algunos intentos desde lo sanitario, pero no son medidas suficientes para revertir condiciones pésimas. Y desde el Poder Judicial tampoco se pueden cubrir diciendo “es lo que venimos planteando”, porque lo cierto es que en los últimos años se bajó una línea más dura.
¿Y no tuviste oportunidad de intervenir de manera más cercana en estos temas desde la Legislatura?
No de una manera concreta, porque lo cierto es que mientras estuve trabajando no recuerdo haber tenido que abordar ninguna cuestión penal. Sí me tocó trabajar con la reforma de la Policía Judicial, con la creación de la Policía Local.
En la práctica tampoco se llegó a gran cosa con eso, aun teniendo en cuenta que son cuestiones que podrían mejorar sensiblemente el tema. Sobre todo la capacitación policial…
Es cierto. Hubo muchos proyectos que apuntaban a ese tema, a la mejora en la formación de las fuerzas policiales. De hecho la Policía Judicial se creó con la reforma del 98, pero quedó ahí, como tantas otras cosas. Hay muchas cuestiones importantes que quedan en las buenas intenciones y lamentablemente no se llevan a cabo.

El delito en Tres Arroyos

¿Cómo es la mirada tuya sobre el conflicto con la ley penal en Tres Arroyos? Uno observa un perfil más social del delito, no pareciera haber lo que conocemos como crimen organizado.
Desde mi experiencia, al menos en lo que me ha tocado a mí, observo a personas con problemáticas sociales, que no han tenido las mismas oportunidades que el resto, y que desde ese lugar llegan a cometer delitos, en general contra la propiedad, y a mi entender menores. Pero tampoco es que acá está todo bien o no pasa nada. Lo cierto es que todas estas cuestiones, y la pandemia también las pone de manifiesto, forman parte de lo mismo: hay un sistema que claramente funciona mal. Cuando una persona sale en libertad porque cumplió una condena, o bien obtuvo un beneficio de excarcelación, sale de la cárcel con lo puesto, a las 9 de la noche, lo dejan en Bahía Blanca o en Saavedra y que se arregle, y lo más probable es que al primero que pase vuelva a robarle.
También hay un fracaso de las políticas sociales cuando se ve a varias generaciones de la misma familia inmersas en el delito…
Por supuesto. Es exactamente así. Así como yo soy segunda generación de penalistas en mi familia, viene gente a verme porque mi papá era el abogado de su papá. Sin embargo pareciera que aquí no hay pobreza, que no hay marginalidad, que no pasan las cosas que pasan en otros lugares. Y otro aspecto que me gusta remarcar cuando la gente se pone efervescente con estos temas, es que nadie está exento de verse inmerso en un proceso penal. Por problemas de adicciones, por cuestiones que trascienden a todas las clases sociales… No son temas para abordar con tanta liviandad. Uno se adentra en este mundo y ve cómo están las personas que están detenidas, o en qué condiciones son liberadas, y está claro que el sistema no funciona, y de hecho, se vio con estas últimas excarcelaciones que algunas personas que quizá estaban a pocos meses de cumplir su condena volvieron a delinquir porque no tenían otra posibilidad. Y no se advierte un trabajo direccionado a esos aspectos. Se ve aquí mismo en Tres Arroyos, hay pibes jóvenes que por robos menores se arruinan la vida, una vida que no se mide en los mismos términos que la nuestra. Es muy duro. Quizá no tuve la oportunidad de planteármelo mucho, porque fueron apareciendo cosas, pero es un ámbito muy complejo para actuar. Aporto mi granito de arena pero hay cosas que no puedo solucionar.
¿Viniste con la idea de quedarte?
Valoro hoy el tener una familia acá, una hija, los abuelos cerca, pero también estuve de viaje por el mundo y en algún momento, arrancar para cualquier lado es tentador. Hoy digo que sí, que estoy de alguna manera acomodada.

“Nunca sentí, ni en una cárcel, una comisaría o una sede judicial, un trato diferente por ser mujer”, aseguró Sofía Duca

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