Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LOS 90 AÑOS DEL TRADICIONAL BAZAR “EL MUNDIAL” DE TRES ARROYOS

El gran bazar

El tradicional e histórico bazar “El Mundial” cumplió 90 años de vida el último 18 de mayo. Ubicado en la esquina de Chacabuco y 9 de Julio, desde sus inicios en 1929 ha desarrollado una extensa trayectoria basada en la calidad de sus productos y la confianza con sus clientes y proveedores. Sus dueños desde hace casi 40 años, Norma Prado y Juan Carlos Spinelli, celebraron el acontecimiento en un diálogo íntimo con “El Periodista”

Julio 2019
Noventa años de trabajo hecho por y para los tresarroyenses. “El Mundial” es sinónimo de confianza y un ejemplo de constancia

Noventa años de trabajo hecho por y para los tresarroyenses. “El Mundial” es sinónimo de confianza y un ejemplo de constancia

El bazar “El Mundial” es oriundo de Bahía Blanca. El 18 de mayo de 1929 la familia Urquiza Urdampilleta abrió la sucursal en Tres Arroyos bajo el mismo nombre. En ese entonces, Francisco Prado –padre de Norma-, ingresó al negocio como empleado. Tenía apenas 14 años, y sólo dos años más tarde, a causa del fallecimiento del dueño, le propusieron comprar el local. Prado compró el bazar y le puso su sello. “Era una persona muy ordenada, no le gustaba deber nada y nos inculcó ese modelo de negocio a nosotros que lo heredamos con los mismos valores”, dice Norma Prado.
Algunos años más tarde, Francisco Prado contrató de empleado a un joven de 14 años llamado Joaquín Aristemuño. Fue el empleado con más cantidad de años en el local, ya que trabajó en “El Mundial” hasta su jubilación. Cuando ese chico tuvo que irse a realizar el servicio militar obligatorio, en febrero de 1954, ingresó Juan Carlos Spinelli. “No sé si me quedé o no me dejaron ir, pero entre una cosa y otra, hace 65 años que estoy acá detrás del mostrador”, señala Juan Carlos, marido de Norma desde hace 51 años.
Cuando se inauguró “El Mundial” en la década del ’30 era exactamente igual que ahora. La arquitectura del comercio por fuera y por dentro permanece sin modificaciones. Es un edificio histórico para la familia y tratan de conservarlo en las mejores condiciones pero respetando el modelo fundacional. Hay muchas estanterías y todas repletas de productos de vajilla con una incontable variedad en cuanto a modelos, marcas y precios. Antes también vendían cuadros, relojes y otros elementos para la decoración, pero luego los fueron dejando de lado para dedicarse íntegramente a lo que más venden que son artículos de bazar.
“De todas formas, el sistema nuestro siempre fue el mismo, comprar al contado y vender prácticamente todo al contado. Aceptamos todas las tarjetas pero nunca tuvimos créditos, preferimos trabajar de esta manera porque nos genera mayor confianza”, explica Norma. La dinámica de trabajo de “El Mundial” es la de acumular stock para poder mostrarle y explicarle de manera personalizada al cliente lo que más le conviene o la variedad que tienen para ofrecer.

¿Cómo se hace para perdurar durante tanto tiempo en un país con tantos vaivenes económicos?
Es difícil, hemos pasado tantas -dice Juan Carlos-. Las crisis nos duelen como a todos los comerciantes, pero mi suegro siempre nos decía, a medida que iban pasando las sucesivas caídas de la economía, “ésta crisis no es crisis, la verdadera fue aquella del ’30… Cuando éramos dos empleados y pasaban días enteros sin que entrara absolutamente nadie, y el negocio recién empezaba”, y a mí me quedó la idea. Pasamos “El Rodrigazo”, la hiperinflación de Alfonsín, la época de Menem, ahora estamos inmersos en otra y seguimos remando y vigentes. Creo que la clave está en el trato con el cliente, ya vamos pasando por varias generaciones y las familias nos siguen eligiendo. La atención personalizada, explicarles cómo se manejan las cosas, aconsejarlos, dar el secretito de la torta, fueron siempre detalles que nos ayudaron a ganarnos la confianza de la clientela.

¿Qué es lo que más les cuesta?
A mí me duele mucho el tema de la compra -dice Norma-. Ahora sos un número, casi no hay viajantes, el trato está totalmente deshumanizado y yo no sirvo para eso, a mí me gusta vender y tratar con la gente, en eso me desempeño bien, pero con proveedores no. Nunca me molesta una queja del cliente, siempre se puede explicar y llegar a un acuerdo. Y creo que es la mejor publicidad, la gente lo valora.

¿Cuántos proveedores tienen?
Tenemos entre 90 y 100. Ha cambiado mucho el trato, ahora está todo mediado por la tecnología, con suerte te mandan un mail para avisarte sobre algún cambio, otras veces, nada. Estar a 500 kilómetros de Buenos Aires en épocas duras como esta es bravo porque si el viajante no trae mercaderías de distintas empresas no le sirve viajar, la nafta está muy cara.

Desde que se hicieron cargo del negocio ustedes, ¿recuerdan algún momento en el que se hayan sentido asfixiados y en el cual pensaron que no podrían seguir adelante?
No, siempre fuimos muy cuidadosos y nunca hicimos gastos inadecuados. Hemos vivido de esto, les hemos dado estudio a nuestros hijos y nunca pasamos mayores problemas.

¿Notan una merma en las ventas de acuerdo a la crisis económica que afecta al país hoy?
Sí, totalmente. Creo que esta vez la gente no tiene reservas como sí tuvo durante otras crisis anteriores. Antes, a veces, con el miedo de la hiperinflación, la gente compraba por las dudas porque al otro día esa plata ya no valía, pero ahora no tienen ni siquiera para hacer esa inversión, es duro.

El bazar “El Mundial” tiene cuatro empleados, todos en regla: “A mí me encantaría que esa enorme cantidad de cargas sociales que tenemos que pagar por tener en regla a cada empleado se la pudieran llevar los empleados, pero es la realidad que toca y hay que bancar”, explica Juan Carlos.

¿Venden más algún producto en especial?
No, en general la gente viene a pedir lo que ve en la televisión. Hay que estar constantemente al tanto de lo que sale para ir renovando la mercadería. Lo que sí me sigue sorprendiendo –dice Norma-, es la cantidad de tresarroyenses que tienen mucha noción sobre lo que van a comprar. Entienden de calidad, perciben, leen, es gente muy culta la de Tres Arroyos y es motivo de orgullo, además nos genera una exigencia positiva para seguir siempre manteniendo el nivel”.

El Mundial funciona desde su fundación en la histórica esquina de Chacabuco 302

Desde el punto de vista arquitectónico, “El Mundial” se conserva tal como lo concibieron sus fundadores

Norma Prado y Juan Carlos Spinelli añoran tiempos en los que la compra de artículos era tan personalizada como la atención que dan a sus clientes

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