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LA PRESTIGIOSA DISEÑADORA EDITORIAL SILVIA H. GONZALEZ EN CLAROMECO

“El diseño es más amplio que la artillería tecnológica”

Nació en Tres Arroyos, se formó en La Plata, se especializó en tipografía en Francia y desde entonces, su camino como diseñadora integral vinculada sobre todo al libro la convirtió en una referencia del mundo editorial. La pandemia la encuentra residiendo gran parte de su tiempo en Claromecó, y con “El Periodista”, Silvia H. González abrió un riquísimo capítulo sobre su vida profesional y sus intereses

Enero 2022
En febrero del año 2020, Silvia H. González cerró el capítulo de la docencia en el grado. Actualmente reside, la mayor parte del tiempo en Claromecó

En febrero del año 2020, Silvia H. González cerró el capítulo de la docencia en el grado. Actualmente reside, la mayor parte del tiempo en Claromecó

Silvia H. González es diseñadora en Comunicación Visual, egresada de la Universidad Nacional de La Plata a mediados de los años 70, pero el término “diseño integral” le sienta mucho mejor, ya que en su amplia trayectoria laboral, la curiosidad fue una constante y el hilo conductor. Como estudiante, decidió migrar de Tres Arroyos a La Plata para abocarse a lo comunicacional, para seguir por Francia, en la École Estienne, en la que se especializó en tipografía, allí, tuvo como maestro al calígrafo Claude Mediavilla, una eminencia en la materia. Comenzó en París su carrera profesional, trabajando en las áreas de diseño editorial, textil, audiovisual, la ilustración y hasta cerámica.
En su regreso a nuestro país paralelamente a la actividad profesional del diseño, comenzó en 1985 su actividad docente en la Universidad de Buenos Aires, siendo parte del equipo que inició la carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU). También participó del equipo fundador de la carrera de Diseño Textil en la Universidad Nacional de Mar del Plata y como titular de la asignatura Diseño Textil. En 1990, se implementa en FADU (UBA) en la currícula de la carrera de Diseño Gráfico la materia Tipografía y Silvia, es designada titular de cátedra para las materias Tipografía I y Tipografía II, para años más tarde, hacerlo con Tipografía III también. En esos mismos años, también participó del equipo docente fundador de la Licenciatura de Diseño Gráfico en Comunicación Visual en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral (FADU/UNL), y como titular de la asignatura Tipografía I y II.
En su actividad profesional fue directora de arte en el Centro Editor de América Latina, del Club de Vino y en la editorial Troquel. Realizó diseños para Editorial Vergara, Atlántida y para la firma Ruibal, en donde se encargó de la concepción y realización de juegos de mesa. Llevando la experimentación como brújula, siempre fue una apasionada por los proyectos globales, en los que construye universos desde el diseño “como un todo”. Recientemente, en febrero del año 2020, cerró el capítulo de la docencia en el grado. Actualmente reside, la mayor parte del tiempo en Claromecó, y continúa ejerciendo el diseño, trabaja en proyectos editoriales, escribe poesía y en muestras de trabajos realizados junto a sus estudiantes, como la que mostró recientemente en La Casona, en conjunto con Abuelas de Plaza de Mayo, “Twitterrelatos por la Identidad”. “El Periodista” charló con ella para conocer en detalle su experiencia.

¿Cómo fue tu llegada y recorrido en el camino del diseño?
Hice la primaria en la Escuela Nº 1 y la secundaria en Tres Arroyos, egresé en 1971, que fue la última promoción del Colegio Nacional en la calle Chacabuco. Fui a estudiar Diseño en Comunicación Visual a La Plata. En ese momento era bastante curioso estudiar Diseño, la mayoría de la gente pensaba, como le decían a mis padres, “mejor que estudie arquitectura”, porque la carrera tenía la misma cantidad de años. Pero en ese sentido mis padres entendieron muy bien que eran dos áreas diferentes. Quizás se conoce más, incluso hoy, lo que es el diseño gráfico, pero el diseño gráfico es sólo una parte de la Comunicación Visual. Egresé en el año 76, después hice una especialización en diseño tipográfico en Francia en la École Estienne y caligrafía con el maestro Claude Mediavilla, que es un referente muy importante de la disciplina. Ya en esa época, en Europa, la formación en diseño tipográfico era incipiente y por supuesto al regreso a Argentina en 1982, era mucho más raro diseñar tipografías y/o hacer caligrafía. Esta actividad la canalicé en la docencia implementando la materia Tipografía en la carrera de Diseño Gráfico.
Luego de Francia estuve viviendo en España, donde trabajé en diseño textil y aquí trabajé mucho tiempo como colorista en diseño textil para telas de decoración. Digamos que en el área de diseño trabajo también la fotografía y la ilustración aunque la tipografía es mi especialidad. En Francia fue donde empecé a trabajar profesionalmente en diseño, sobre todo lo que era packaging y en diseño audiovisual. Allí comencé a estudiar cine, aunque solo cursé un año en la Universidad Paris VIII. Cuando volví a Argentina, me radiqué en Buenos Aires y trabajé tanto en diseño textil como en diseño gráfico.
El lugar que encontré para la especialización en tipografía fue la docencia, siendo parte del equipo que armó la carrera en la UBA. La carrera comenzó a dictarse en 1986, pero fue en el año 85 cuando me convocó el arquitecto González Ruiz, para participar de una materia electiva de Diseño Gráfico en la carrera de Arquitectura. Pertenezco a la generación intermedia que comenzó la enseñanza de Diseño en la FADU-UBA y una de las pocas de mi generación que tenía un título universitario específico en Diseño ya que la generación anterior venían del oficio y en contados casos de la formación en arquitectura. También fui parte del equipo para dictar la carrera de Diseño Textil en la Universidad Nacional de Mar del Plata, cuidad a la que viajé durante 4 años hasta 1994. Y es a partir de ese año que formo parte del equipo que implementamos la Carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Nacional del Litoral.
Durante los años 90, la industria en Argentina estaba en una situación delicada, la textil en particular casi desapareció y no me dediqué más al diseño en esa área, me enfoqué en todo lo que era gráfica.
El primer trabajo que yo tuve en relación de dependencia en Buenos Aires fue en el Centro Editor de América Latina, que eso para mí fue realmente muy importante porque yo había crecido leyendo esos libros, entonces cuando me ofrecen ser directora de arte de ahí era como sueño. Trabajé mucho tiempo también en diseño de juegos de mesa para Ruibal. En Club del Vino durante casi 8 años hasta que cerró, fui directora de arte realizando las etiquetas, la revista, la folletería, la gráfica general. Diseñé afiches, folletos, identidad, libros para varias editoriales: Troquel, Atlántida, Vergara, entre otras. Hace 6 años más o menos que me dedico casi exclusivamente al diseño editorial, incluso el proyecto entero, es decir, transformar un texto en libro, no solamente el diseño de las tapas o el interior sino, en el producto libro, incluso la impresión de los mismos. Durante el 2021 trabajé mucho para Griselda García Editora, una editorial que empezó siendo de poesía, pero tiene también narrativa.
En la Universidad yo me jubilé en la cátedra justo en febrero del 2020, siempre en paralelo a ejercer la profesión me dediqué a lo académico dando clases en el Litoral y en la UBA. Bueno, en el 2019 yo tenía el tope de antigüedad y de horas de cátedra, entonces decidí que en la parte académica por lo menos en la carrera de grado me iba a jubilar. Salió en febrero de 2020, así que la pandemia no la sufrí, sino que la disfruté porque me pasé todo el año leyendo y escribiendo. Desde 2018 escribo poesía, así que para mí fue como un año sabático.
Mencionás que para la época era “curioso” elegir la carrera de diseño, pero ¿cómo llegaste a esa decisión?
Siempre me gustó mucho dibujar, el color, lo manual y lo visual. Cuando se comienza a pensar en qué carrera elegir al terminar el secundario, es verdad que yo pensaba seguir Arquitectura. Mi padre me había hecho conocer cosas que tenía que ver con el diseño, pero era más vinculado a la publicidad y no era algo que me entusiasmara. Comencé entonces a averiguar más y conozco que desde mediados de los años 60 se dictaba la carrera de Diseño en Comunicación Visual en las Universidades de Mendoza y de La Plata. Voy entonces en 1972 a estudiar a la Universidad de La Plata. Estudié también cerámica, carrera que solo cursé 2 años.
Pasaste por varias áreas como la ilustración, la fotografía, el diseño textil y editorial de distintos rubros, entre otros, ¿en cuál te sentís más a gusto y por qué?
El diseño editorial me gusta muchísimo porque entiendo el libro como un todo, y como soy muy lectora, disfruto ver, leer, estar vinculada al libro. Y entender su diseño como una totalidad, es decir, la tapa, el lomo, la contratapa y el interior. Muchas veces las editoriales te contactan para hacer interiores o tapas solamente, lo más interesante es cuando son proyectos en los que puedo ilustrar, hacer fotos o diseños tipográficos en las tapas, trabajar los interiores, me permite hacer todo lo que a mí me gusta. Entiendo el diseño desde la comunicación visual, el diseño desde el todo, no la cosa suelta o la marca sola. A mí siempre me interesaron esos proyectos globales.
En la presentación de la cátedra de Tipografía de la que fuiste titular en la UBA y en UNL, se hace hincapié en “la revolución de las computadoras”, ¿cómo viviste esa transición?
Lo tecnológico no es lo que te marca, en todo caso, es un medio para hacer cosas, aunque muchas veces sí se confunde y creen que si vos tenés una computadora o manejas bien unos programas, sos diseñador. Es lo mismo que si alguien que sabe tipear muy bien se cree que es escritor y no es así, te facilita, sí, todo un montón de cosas. No he vivido mal la transición. Yo viví todas las etapas en el diseño, desde las maquetas de los proyectos hechos a mano, cuando yo estudiaba, que cortábamos, pegábamos y dibujábamos las letras cuerpo 8 con un pincelito de tres pelos, pintábamos los papeles, ilustrábamos con aerógrafo, etc. Después fue la etapa de la fotocomposición en la cual cortamos tiritas con los textos y armábamos los originales para imprimir, hasta llegar a lo digital, la computadora. No pienso que sea un problema, al contrario te facilita mucho, los tiempos de realización de originales son más rápidos, claro que no se tiene que confundir con el pensar y concebir el diseño.
A mí a veces me recuerda a mi padre que había estudiado arquitectura y pensaba que las Rotring -unas lapiceras con unas puntas muy finas, que se cargaban de tinta y se dibujaba- para él eran una revolución y sostenía que no era como hacer el trazo con tiralíneas, ¡que sí eran de su época! El diseño es más amplio que la artillería tecnológica que puedas tener.

Con Abuelas

Realizaste la muestra de “Twitterelatos por la Identidad” en La Casona, ¿cómo surgió?
Siempre he vinculado la enseñanza del diseño, la tipografía en particular que es mi disciplina como vehículo de comunicación. No la tipografía sola, no he hecho nunca apología de la tipografía, como sucede a veces. Entonces planteo la enseñanza de la misma en piezas de diseño que te muestren otros mundos como la literatura, el cine, la plástica o los derechos humanos.
Estos trabajos que se expusieron son de alumnos de primer año. Y que planteaban dos etapas en el aprendizaje. La primera: el signo tipográfico, mayúsculas, minúsculas, números, misceláneas, en un espacio gráfico determinado. Entonces nosotros les dimos una mayúscula, una minúscula, un número y una miscelánea, y trabajaban ese espacio gráfico. Después que trabajaron eso, les decíamos por qué elegíamos esas iniciales, qué representaban. Y esas iniciales respondían a los nombres de los nietos recuperados y fue una gran sorpresa para los estudiantes el hacer esa composición y poder hablar entre ellos del tema.
La segunda etapa de ese ejercicio cuando ya tienen más herramientas, trabajaban el espacio gráfico para entender el grupo de signos: la palabra; el grupo de palabras: la línea; el grupo de líneas: el párrafo, con otra información y diseñan una publicación.
Los textos elegidos, son los twitts que en ese momento las Abuelas de Plaza de Mayo difundían y los datos de Abuelas.
Con ellas he trabajado desde 1990 que comencé a dictar la materia. Hemos hecho cortos y animaciones, afiches, etc.
Cuando Abuelas cumplió 30 años hicimos unos paneles informativos y fue muy impactante lo que sucedió en UNL. En Buenos Aires se conocía mucho más el trabajo de Abuelas que en Santa Fe y cuando estábamos trabajando los paneles para difundir el trabajo de Abuelas, encuentran a uno de los nietos. Fue súper impactante para todos, muy conmovedor para los estudiantes comprender como decían “estamos haciendo algo y que está bueno, es posible”, sé que esa es una batalla que tenemos que dar permanentemente hasta que se recuperen todos los nietos que la dictadura cívico-militar se robó.
También he hecho trabajos vinculados con el arte, como con La ballena va llena, o con el Festival de Poesía de Rosario donde unimos las cursadas de UBA y UNL y el mejor proyecto, en ese caso, el programa del festival que eran 2 pliegos en formato diario, Página 12 lo imprimió y se distribuyó allí.
Siempre me interesa hacer esas redes con amigos que hacen distintas cosas y eso está bueno. Para 2018 me invitó la Biblioteca Sarmiento para la Feria del Libro e hicimos fanzines, que es algo que sigo haciendo. Siempre busco lenguajes que tengan que ver con los intereses de les jóvenes pero con un contenido bien concreto de la tipografía, no la forma por la forma en sí, a mí no me interesa el diseño solo por la forma, me interesa profundamente el contenido y sé que siempre uno encuentra el modo de dar esos contenidos y que entusiasme a los estudiantes.
Muchas veces se dice “no, los jóvenes no leen, ¡no es como antes!” y a lo largo de estos 32 años de trabajar con ellos, ¡sé que no es así! Cuando yo era muy joven se leía mucho porque era lo único que había para hacer, aun cuando no entusiasmaba a todos, hoy leen de otro modo. Tanto en UBA como UNL he trabajado muchísimo con la poesía, con textos y temáticas que a priori pueden parecer imposibles y entonces bueno, solo hay que ver cómo uno los engancha para laburar, construir pensamiento crítico, reflexión, diseñar y disfrutar con la carrera elegida, a mí en la cátedra siempre me interesó trabajar así.
¿Cuándo la empezaron a trabajar? ¿Cómo sintieron el recibimiento?
Es algo que yo propuse, me conecté con Silvia Pailhe y Leticia Roldán, dos poetas de Tres Arroyos, que yo conocí no hace mucho, a Leticia el verano pasado, porque fui a hacer con ella un taller y a Silvia Pailhe porque en el 2018 se acercó a mí y le diseñé un libro. Nos hicimos muy amigas, me invitaron a leer en la plaza el Día de la Poesía y un día les dije “me gustaría que se pudiera mostrar esto en Tres Arroyos”. Fueron ellas las que me conectaron con María Golato, que dirige La Casona, le propuse y le encantó.
Ahora traje también otros trabajos de estudiantes, vinculados a la literatura porque he visto que hay en Tres Arroyos mucho interés en la escritura y ¡sobre todo entre los jóvenes! En 2020 diseñé la antología del Colegio Holandés donde los estudiantes han escrito unos relatos preciosos.
En relación a eso, ¿en qué proyectos estás trabajando ahora, y qué tenes planeados para un futuro cercano?
Hace unos años me eligieron como jurado internacional de diseño en la Feria del Libro en Buenos Aires y a partir de ahí tuve un espacio para hacer “Diseñar para leer”, mesas redondas que organizamos con dos colegas para reflexionar sobre el diseño editorial, la presentamos allí en 2018 y 2019 y que llevamos a diferentes ciudades. Si la feria es presencial el 2022, hay intención que así sea, aunque con el virus nada es certero retomaremos.
Sigo diseñando para Griselda García, para proyectos independientes o para quien le interese publicar un libro o diseñar. La profesión la sigo ejerciendo, lo que he dejado es la enseñanza en el grado. Continúo como jurado de concursos tanto académicos como profesionales, dando seminarios o conferencias. Sigo escribiendo y tratando de vincular personas y proyectos que tienen que ver con el diseño, la poesía, ¡y la tipografía frente al mar!

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