Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

DIA DEL NIÑO – YESICA ANGELES, VERONICA URBIETA Y EL IMPACTO DEL PROGRAMA BARRIAL “PUENTES EN LA INFANCIA”

Derecho a jugar

Jugar, integrarse, crecer, desarrollarse y contener. Con estos objetivos y muchas ganas nació el programa “Puentes en la Infancia” que funciona en los barrios Olimpo y Municipal. En este año tan particular, la cuarentena no achicó al equipo, que fue por más y se propuso salir a buscar a los chicos a sus casas. Así nacieron los “Puentes Itinerantes”, las “Cajas Mágicas” y las “Valijas Viajeras”, que no buscan otra cosa que garantizar algo fundamental: el derecho a ser niños

Agosto 2020
Jugar, integrarse, crecer, desarrollarse y contener. Con estos objetivos y muchas ganas nació el programa “Puentes en la Infancia” que funciona en los barrios Olimpo y Municipal

Jugar, integrarse, crecer, desarrollarse y contener. Con estos objetivos y muchas ganas nació el programa “Puentes en la Infancia” que funciona en los barrios Olimpo y Municipal

¿Cómo podrían explicar primeramente en qué consiste “Puentes en la Infancia”, de qué manera surge?
Yésica Angeles:
“Puentes en la Infancia” surge a partir de una pregunta inicial, que guarda relación con la necesidad de dar respuesta a determinadas situaciones problemáticas que llegaban al Servicio Local de Protección de los Derechos del Niño.
En un momento se advirtió que la atención estaba desbordada, y la mayoría de los casos tenían que ver con una situación de hechos consumados en los más pequeños.
Por iniciativa de Celeste Comán comenzó este proyecto en el año 2015, con el objetivo de que algunas de esas problemáticas se pudieran abordar antes de que sucedan. Ella se puso a pensar en una idea que tuviera que ver con lo barrial, abordado desde otro lugar.
La iniciativa se implementó primeramente en el CIC de Olimpo, con encuentros presenciales con chicos de la barriada durante todos los viernes, pero ante la gran demanda se planteó la posibilidad de concurrir de manera más asidua.
Durante los dos primeros años trabajamos todos sin ninguna aspiración económica. Posteriormente apareció un financiamiento provincial que luego se cortó a mediados de 2018, por lo que se hizo cargo desde de la parte económica (puntualmente del pago de sueldos del personal) la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad.
¿Asisten solamente chicos de los barrios en donde ustedes trabajan?
Yésica:
A Olimpo concurren chicos del barrio, pero también se suman de Ruta 3 Sur o del Municipal (en aquellos días en que no tienen actividad allá). En la otra sede quizás sea más territorial la situación. En cuanto a las edades, el programa está pensado para chicos de 6 a 12 años, pero la realidad indica que también asisten adolescentes que quieren seguir enganchados en el proyecto o que vienen acompañando a sus hermanos menores.
Verónica Urbieta: Estas situaciones nos obligan a reinventar el dispositivo todo el tiempo, porque no podemos utilizar el mismo espacio de actividades para las diferentes edades. A propósito de ello, la cuarentena nos hizo ver que era un buen momento para llevar a cabo mejoras de infraestructura, tanto en el CIC de Olimpo como en el Comedor del Barrio Municipal, los dos lugares en donde se desarrolla “Puentes en la Infancia”.
Se trata de un programa que antes de la pandemia funcionaba de una manera muy distinta, con dependencia de las actividades presenciales en centros de referencia barrial.
Verónica: Es un programa destinado a los más pequeños, que en tiempos normales previo a la cuarentena funcionaba todos los días, a modo de centro de día pero sin abordar una problemática en particular que resulte común en quienes concurren. Esto apunta más bien a lo barrial, lo comunitario. Invitamos a niños, niñas y adolescentes de lunes a viernes luego del horario escolar en el CIC de Olimpo, y durante tres días de la semana se hacía lo mismo en el Barrio Municipal.
Somos cuatro integrantes que conformamos el equipo técnico (Sofía Buzzi, Celeste Comán y nosotras dos) y existe además un plantel de profesores talleristas, que proponen diferentes actividades, que pretenden servir como herramienta para jugar, integrarse, crecer, desarrollarse y contener.
Queremos garantizar el derecho a jugar y que los chicos crezcan libres, apostando a una niñez como la pensamos normalmente, como aquello que debiera ser en todos lados. Lógicamente nos encontramos con un montón de dificultades y situaciones complicadas, familias que no la pasan bien. Por eso el desafío para nosotros apunta a tratar de llegar antes de que sucedan algunos problemas, como expresaba Yésica.
Luego todo cambió, pero ustedes entendieron bien la lógica de la cuarentena, que los hizo estar preparados de antemano…
Verónica:
Ni hablar. Aquello de ganarle tiempo a la pandemia se corresponde bastante con nuestra forma habitual de trabajo, porque se trata de anticiparnos a las situaciones conflictivas y de vulnerabilidad de los niños que encontramos en el barrio.
Yésica: Veníamos trabajando en la idea de llegar de una mejor manera a las familias de los chicos, para que todos se integren en las actividades que proponíamos. El objetivo para este año era ese, y ante la aparición de la cuarentena podemos decir que de cierta manera nos benefició. Pudimos pensar mucho en cómo encarar la situación, y creo que hemos logrado tener una mejor referencia de la familia de cada uno de los niños que asisten a “Puentes”, y además verlos desde otro lugar. Queremos que se sientan identificados con el proyecto, que entiendan hacia dónde pretendemos ir.
Verónica: Para nosotras en ese momento de inicio de la cuarentena fue un gran desafío, con el ciclo lectivo escolar apenas en marcha. Vale aclarar que el programa, de cualquier manera, no para durante el verano; no cortamos la dinámica de trabajo en ningún momento del año. De todas formas, era el arranque para la mayoría, y generó un gran impacto.
No obstante, encontramos prontamente la certeza de que no nos podíamos alejar del barrio pese a lo que estaba pasando, y que debíamos pensar en qué significaba el famoso “quedate en casa” para los chicos que conocemos y sus familias.
¿Hacia qué aspectos apuntaron en el desarrollo de la nueva estrategia del programa?
Verónica
: Decidimos apuntar a tres aspectos: por un lado la parte de salud (ayudarlos en todas las pautas de higiene y cuidados que acarreaba esta nueva situación), y por el otro la cuestión socioalimentaria (muchos de los jefes de familia que conocemos del barrio se vieron impedidos de trabajar ni bien comenzó la pandemia, y por eso armamos una red que se dispuso a colaborar en este sentido). El tercero tenía que ver con el juego y el tiempo libre, que es aquello que como programa nos diferenciaba un poco del resto. Pensamos en cómo sería no salir para un chico del barrio cuya casa o familia no se corresponde con la imagen que mostraban en la tele, sin tanta tecnología y con pocas comodidades.
Ahí aparecieron nuevas formas de jugar y recrearse, aún sin salir de casa…
Yésica:
Exacto. La primera de ellas la denominamos “Puentes en Casa”, con la idea de acompañar a las 38 familias que los niños/as que habitualmente asisten al programa. En ese sentido, y gracias a la colaboración de mucha gente, aparecieron las “Cajas Mágicas”. Preparamos en cada una de ellas un montón de materiales diferentes destinados a hacer distintas actividades en el hogar, complementadas con un instructivo que indicaba de qué manera utilizarlas.
Los talleristas armaban videos en los que proponían juegos, bailes o coreografías, sin la obligatoriedad de la escuela. Las cajas contenían desde plastilina o artículos para armar collares hasta cortes de telas o elementos para pintar, confección de instrumentos musicales, recetas de cocina, etcétera. Cada profe trató de llevar su actividad al seno familiar, para poder llegar a todos.
Verónica: Con estas “Cajas Mágicas” nos dimos cuenta de que la familia se involucró de otra manera en el hacer, se trató de una intervención integral. Mandaban fotos en donde se los veía a todos cocinando o armando algo. Concretamos la primera entrega en abril, y luego repusimos los materiales en tres oportunidades, con propuestas renovadas. Eso indica que la idea prendió, y nos entusiasmó para seguir proyectando, inventando.
Entre otras cosas, los estimulamos a armar una huerta, confeccionar huevos de Pascua para Semana Santa, ideas que no tenían otro fin que darles un acompañamiento también desde el lado alimentario. Lo complementábamos además con entrega de mercadería y de recetas para elaborar sus propias comidas. En se sentido quisiera destacar que mucha gente aportó productos o donaciones de dinero para que la estrategia de trabajar en red y de forma comunitaria, desde este punto de vista, se pudiera plasmar.
Con la flexibilización de la cuarentena el panorama fue otro…
Verónica:
Claro, y en ese sentido vimos que el barrio se había volcado un poco a la calle, pero todavía sin la chance de juntarse o reunirse. Entonces quisimos empezar a hacer algo en donde pudiéramos tener alguna intervención con los chicos y en el lugar de referencia. Así nació “Puentes Itinerantes”, a modo de segunda parte de este proyecto.
Se trata de una idea que ya lleva dos meses de puesta en práctica. Lo organizamos todos los viernes, y consiste en una salida por las calles de los dos barrios (Olimpo y Municipal) con la presencia de todo el equipo de trabajo. Allí se despliega una actividad diferente en cada encuentro, guiada por los profesores talleristas, pero que los chicos ya han trabajado anteriormente y conocen. Nos movemos en una camioneta, que decoramos especialmente para la ocasión.
Yésica: En ese encuentro les llevamos la merienda para que cada uno la comparta en su casa con la familia. Si ellos todavía no pueden concurrir a los sitios de referencia, por lo menos nosotros acudimos al barrio. En el primer “Puente itinerante” sacamos los tambores a la calle, hicimos mucho ruido. Acompañamos con banderas y cintas coloridas, estuvo genial.
¿Qué otras ideas creativas pusieron en marcha a través de “Puentes Itinerantes”?
Verónica:
Otro de los momentos interesantes se registró cuando nos decidimos a proponer la literatura en la calle; resultó muy bueno, con una conjunción de poesía, actuación y teatro. En otra de las oportunidades optamos por la invitación al baile, armando coreografías, siempre poniendo el cuerpo desde nuestro lado en cada actividad.
Yésica: Y mientras todo esto sucedía, los profes de Educación Física aprovechaban para organizar juegos. También desarrollamos dos murales itinerantes (sin necesidad de pared), uno en cada barrio, con la participación previa de los chicos y sus familias en la planificación y ejecución, proporcionándoles los materiales.
Recientemente se sumaron, como nueva propuesta, las “valijas musicales”, la biblioteca móvil y una caja especial con elementos para hacer juegos o deportes.
También hubo actividades puntuales para fiestas patrias…
Verónica:
Para el 25 de mayo propusimos como consigna la confección de una bandera argentina por parte de cada una de las familias. Todas las producciones luego se reunieron en una esquina de los barrios en donde actuamos. En ellas se colocó una reflexión acerca de cómo se vivía esa fecha patria en medio de la pandemia, a modo de mensaje. También compartimos un locro, que elaboró el equipo en el CIC de Olimpo.
Yésica: Todas estas acciones las impulsamos tratando de cuidar las recomendaciones de higiene conocidas en la situación actual, por que los chicos vienen a veces al abrazo directo y no siempre están con el barbijo puesto. Intentamos que ellos incorporen estas medidas de prevención.
¿Cómo planean proseguir el trabajo de cara a lo que viene, ya con la posibilidad concreta de reunirse en grupos de menos de diez personas?
Verónica:
Ese es el gran interrogante y el nuevo desafío. Queremos sostener las salidas itinerantes, pero no podemos hacer venir a los chicos con la lógica de encuentros rotativos de a diez personas, no funciona así en barrios como Olimpo y Municipal. Pensamos que quizás una parte del equipo podría trabajar en el CIC, algunos en otro sector de la barriada, pero siempre haciéndolo en simultáneo, en el mismo día.
Yésica: También estamos analizando nuevas estrategias, que tienen que ver con el armado de una producción audiovisual elaborada por los propios chicos, en base a material de video que ya hemos grabado y editado.
Hemos contado con el apoyo de mucha gente que quiere de verdad a este programa, que se la juega por él y pone todo a disposición para que tenga éxito. Lo bueno es que nadie busca asumir un rol estrictamente profesional, sino que se avienen a tener que realizar lo que se presente, evidenciando un gran sentido de pertenencia, tanto los integrantes del equipo como los profesores talleristas y demás colaboradores.
Verónica: Nunca dudamos en sostener la presencia de “Puentes en la Infancia” en los dos barrios, a pesar de la cuarentena. Sabíamos en dónde teníamos que estar y era acá, aún tomando los recaudos del caso.
También la pandemia sirvió para caer en cuenta de que esta nueva modalidad de intervención del programa en la calle llegó para quedarse, que no podemos permanecer los cinco días de la semana en el mismo espacio. Nos hizo ver que cobró potencia con este tipo de acciones.

“Puentes en la Infancia” es un programa destinado a los más pequeños, que en tiempos normales previo a la cuarentena funcionaba todos los días

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Los murales itinerantes son una de las propuestas de “Puentes…” en la cuarentena

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