Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

EL TRABAJO DE LA TRESARROYENSE FLORENCIA REY CON LOS WICHIS Y OTRAS COMUNIDADES VULNERABLES

De la mano por el mundo

Licenciada en Turismo, Florencia fundó con su compañero Germán una ONG tras conocerse, como no podía ser de otra manera, en un viaje. El trabajo solidario los llevó por destinos como China y Filipinas, y desde el 2016 están de regreso en Argentina. La pandemia los sorprendió varados en Jujuy, a pocos kilómetros de las comunidades wichi donde buscan ayudar mediante el arte, la música y la educación

Septiembre 2020
“Desde hace cuatro años estamos de lleno en el norte de Argentina, operando en Salta y Jujuy, y con la idea a futuro de expandirnos hacia Formosa y Chaco”, cuenta Florencia

“Desde hace cuatro años estamos de lleno en el norte de Argentina, operando en Salta y Jujuy, y con la idea a futuro de expandirnos hacia Formosa y Chaco”, cuenta Florencia

“El mundo terminó por descubrirnos a nosotros. En el camino, después de contemplar tantas injusticias, y al comprobar que la gente más humilde es la que primero te tiende una mano, todo detonó hacia la posibilidad de fundar un movimiento como este”. Con estas contundentes palabras, la tresarroyense Florencia Rey explica de qué manera surgió “De la mano por el mundo”, la organización no gubernamental que fundó junto con su compañero de vida y de viajes Germán Vildoza, cuyo objetivo apunta a poner el foco en comunidades del planeta signadas por situaciones de vulnerabilidad social.
“Germán es nativo de Mendoza, pero nos conocimos en Ushuaia. Yo poseo una formación relacionada con el turismo (soy licenciada) y él siempre se desempeñó en el ámbito de la organización empresarial. En el 2012 decidimos hacer un viaje, en el que no sabíamos qué iba a suceder”, explica en el comienzo del diálogo con “El Periodista”. Esa suerte de itinerario de reconocimiento, terminó cambiando el rumbo de sus existencias de una vez y para siempre.
“De la Mano por el Mundo” es una organización no gubernamental internacional sin fines de lucro. Se define como “un movimiento internacional que une y ayuda a las personas alrededor del mundo por medio del arte, música y educación”, herramientas que la ONG entiende como válidas para cambiar la historia de aquellos que Eduardo Galeano definiera en sus brillantes libros como “los nadies”, los que solo ocupan un número en la estadística de la aldea global.
Florencia recuerda que ese viaje iniciático (de un año de duración, aproximadamente) se hizo en modo mochilero, pero que los destinos elegidos eran un tanto hostiles, “en comunidades muy pobres, que nos transmitieron ese mensaje o anhelo de querer dejar algo en el mundo, una huella. Que permita además descubrir cuál es la misión de cada uno en este paso por la tierra”.
Punto de partida
En medio de ese periplo, los impulsores del proyecto dispusieron de la chance de vivir dos años en China; en ese lapso sentaron las bases en cuanto a la organización de la ONG. “Allí reunimos un grupo bastante grande de voluntarios, de diferentes partes del mundo. Esa convocatoria obró como punto de partida para comenzar a desarrollar la tarea internacionalmente”, resume la entrevistada.
“Nuestra primera acción concreta -agrega- se dio en Filipinas, recorriendo en moto varias islas que habían sido arrasadas por un tifón y donde se registraron terremotos. Trabajamos en las escuelas, pusimos en marcha talleres y realizamos una labor de acompañamiento en comunidades vulnerables”.
Florencia menciona que “actualmente, los proyectos que mantenemos activos son justamente el de Filipinas, en la isla de Mala Pascua (perteneciente a Cebú); otro de los trabajos lo estamos sosteniendo en la zona de Tijuana, ayudando a los niños rescatados de la trata y a los deportados de EE. UU. En una parte de Europa algunos voluntarios organizan pequeños eventos que sirven para colaborar financieramente con la ONG, pero desde hace cuatro años estamos de lleno en el norte de Argentina, operando en Salta y Jujuy, y con la idea a futuro de expandirnos hacia Formosa y Chaco”.
Ante la recurrente pregunta acerca de cómo se sostiene económicamente la organización, aclara que “no tenemos ningún tipo de bandería política ni religiosa. Tratamos de autogestionarnos, aunque siempre resulta necesario el aporte de voluntarios y de ayudas en cuanto a donaciones para poder continuar. En ese camino de autogestión, elaboramos videos, trabajos fotográficos y spots publicitarios para empresas u hoteles. A través de esa vía, logramos sustentar nuestro ideal”.
“Germán y yo asumimos la gran responsabilidad respecto al origen de toda esta movida, pero es ni más ni menos que la causa por la que vivimos. Nos dedicamos ciento por ciento. A veces quisiéramos permanecer por más tiempo ayudando en un determinado lugar, pero al tratarse de un proyecto apoyado en la autogestión nos obliga a movernos de un lado a otro, en procura de lograr los recursos propios”, acota.
En tierra wichi
Germán y Florencia regresaron a Argentina en 2016, motivados por el desarrollo de una idea que habían armado en conjunto, en ese entonces, con el gobierno de Salta. El objetivo apuntaba a colaborar y respaldar a las comunidades wichis del norte argentino, históricamente expuestas a situaciones de vulnerabilidad social.
Sin embargo, en un principio las cosas no salieron como se esperaba. Recuerda Florencia que “la experiencia fue decepcionante, por eso decidimos seguir adelante solos, aunque el camino resultara más dificultoso. No queremos que nadie nos genere tendencia y diga qué realidades mostrar y cuáles no, porque no conviene políticamente. Pretendemos visibilizar los problemas tal y como se presentan, moleste a quien moleste. Por contrapartida, encontramos un escenario de mucha corrupción, y pretendíamos que eso no nos manchara como organización”.
Ya en solitario con la iniciativa, “De la Mano por el Mundo” logró reclutar voluntarios provenientes de España, Francia e Italia, y con ese grupo comenzó a trabajar a pleno en tres poblaciones: una de ellas ubicada en proximidades de la ruta 81 cerca de Morillo, otra en Santa Victoria Este y una tercera en Rivadavia Banda Sur, todas pertenecientes a la región geográfica conocida como el Chaco Salteño, la más desfavorecida de toda la provincia.
“Gracias a esa colaboración -explica Florencia Rey- pudimos mantener nuestra presencia durante cuatro años. La misión de la ONG pasa por generar herramientas de sustentabilidad en las comunidades, formar líderes que provoquen cambios favorables dentro de esos mismos grupos y acompañarlos. Los wichis están en una situación de abandono, sufren casos de muertes por desnutrición infantil, y la ayuda del gobierno sólo llega cuando llega la época de elecciones. Hemos visto con nuestro propios ojos (y además, lo tenemos filmado) cómo les compran el voto por un plato de polenta”.
Amplía al respecto que “el problema de base es mucho mayor aún, porque en la cultura wichi en donde la ONG trabaja, la cosmovisión resulta absolutamente diferente a la nuestra, muy rica, y por ende requiere de un conocimiento para trabajar sobre sus asuntos. En nuestro caso hablamos su lengua, porque entendemos que constituye una manera esencial de entablar comunicación”.
Olvido y discriminación
La tresarroyense detalla que “en los lugares donde habita la comunidad wichi el sistema de salud es muy precario; no existen las salas barriales ni los agentes sanitarios. Muchos de ellos no quieren ni siquiera concurrir a los centros de salud porque no hablan el idioma, no los entienden. En ocasiones terminan muriendo por no recibir la atención correspondiente. En Santa Victoria se ha dado el caso de un niño que falleció a causa de un cuadro de diarrea (deshidratado y desnutrido) por consumir agua contaminada, proveniente de lagunas que se forman luego de la lluvia y de las que se abastece la población. El hospital queda a unos 30 kilómetros, los wichis no cuentan con vehículos para traslado y la ambulancia no siempre puede entrar”.
Poniendo blanco sobre negro, refiere que “algunos dicen que aportan ayuda para estas comunidades, pero la realidad de nuestro trabajo en territorio indica que esas colaboraciones no han llegado. Por eso queremos visibilizar esta realidad: es muy dura la forma en que viven, y la imposibilidad de hacer un poco más para darles una mano muchas veces genera impotencia. Creo que, de seguir así, van en camino al exterminio”.
Florencia asegura que “particularmente nos enamoramos de su cultura y queremos seguir luchando por los wichis, porque verdaderamente no tienen voz. Ellos son originariamente nómades, cazadores y recolectores, pero a la fuerza los convirtieron en sedentarios”.
Conviven con los representantes de la etnia en el corazón de la comunidad, comparten lugar, trabajan los proyectos de la ONG desde adentro y en función de las necesidades que advierten, pero a la vez respetando su cultura. “Por eso sufrimos todo lo que les sucede. Ahora estamos desarrollando la idea de revalorizar las construcciones de adobe utilizando sus técnicas de labor, erigiendo un nuevo comedor. Queremos que tengan un espacio del que se sientan parte, dotado de la tecnología básica (computadoras e internet) para acceder a nuevas formas de auto sustentabilidad”, se esperanza Florencia.
Varados y en cuarentena
Sin embargo, la actual situación sanitaria los obligó a hacer un alto en la actividad. “Estamos varados en la localidad de San Pedro, Jujuy, a unos 150 kilómetros del lugar en donde realizamos nuestro trabajo con las comunidades originarias wichis y pobladores rurales”.
Antes de decretada la emergencia por el COVID -19, Germán y Florencia se habían movido hasta Jujuy, lugar en el que estuvieron aproximadamente seis meses trabajando con los collas. “Luego recorrimos Bolivia y Perú, manteniéndonos en contacto con grupos aymaras. La pandemia nos tomó regresando, para continuar con nuestro trabajo en el comedor que hemos asentado en el Chaco Salteño. Veníamos desandando el camino en bicicleta, como parte de un programa deportivo que hemos desarrollado”, explica la titular de la ONG.
“En función de las restricciones vigentes -relata- Gendarmería implementó un mal operativo y no nos dejó avanzar, secuestró las bicicletas en las que nos desplazábamos. Por supuesto, ya radicamos una denuncia, porque nuestra actividad en el comedor debería considerarse como esencial según lo expresa el decreto presidencial, pero ellos se rigen por una disposición provincial; verdaderamente no se entiende. Además, no se supo nada de nuestras bicicletas secuestradas. Hasta ahora seguimos quietos en este lugar, a la espera de novedades”.
Lo que más lamenta Florencia es el retraso para poder cumplir la actividad en las comunidades en donde la organización interviene, fundamentalmente en tiempos en los que la situación ha empeorado. “Hay una crisis socio-sanitaria cada vez más evidente, por lo que este parate obstaculiza la tarea que veníamos cumpliendo. Si todo retorna a la “nueva normalidad” y podemos continuar con nuestro trabajo en territorio vamos a extender el proyecto por lo menos un año más. Avanzaremos en la conformación del grupo que se quedará en la comunidad wichi, para que podamos viajar a plasmar otra idea similar en otro sitio”.
Propósitos de vida
Desde la ONG están abiertos a recibir a todos aquellos que se quieran sumar a participar del voluntariado. Una buena vía de contacto se puede hallar a través del contacto con las redes sociales (En Facebook: De la mano por el mundo), donde los interesados tienen la chance de escribir y preguntar acerca del trabajo que se realiza y las pautas a cumplir. “La condición indispensable es dar tiempo; se trata de una tarea full time, fuera de lo común y que requiere de muchas ganas”, asegura Florencia.
Finalmente, a la hora de argumentar qué factores impulsaron este cambio rotundo en su estilo de vida, reflexiona: “provengo de una familia tresarroyense humilde, de trabajadores. Cuando las personas van creciendo y aparecen oportunidades en su camino (como por ejemplo, en mi caso, la posibilidad de acceder al estudio y la formación profesional), sucede que se alejan de la raíz, se desconectan de la esencia. La heladera llena y todo al alcance de la mano te hacen vivir a veces en una burbuja, sin imaginar lo que ocurre fuera de tu zona de confort.
Con los viajes me di cuenta - se explaya- de que podía hacer algo más por el otro, y todo lo que me está pasando ahora lleva a entender por qué ocurrió lo anterior, para qué vine al mundo. Para animarte a salir hay que dejar atrás muchas cosas, incluso la familia. Uno se vuelve una especie de misionero, porque el tránsito por este recorrido ya no tiene vuelta atrás. Responde a un llamado que todos hemos escuchado alguna vez y al que es preciso hacerle caso, descubrirlo”.

Licenciada en Turismo, Florencia fundó con su compañero Germán una ONG tras conocerse, como no podía ser de otra manera, en un viaje

Licenciada en Turismo, Florencia fundó con su compañero Germán una ONG tras conocerse, como no podía ser de otra manera, en un viaje

Florencia y Germán conviven con los representantes de la etnia en el corazón de la comunidad, comparten lugar y trabajan los proyectos de la ONG desde adentro

Florencia y Germán conviven con los representantes de la etnia en el corazón de la comunidad, comparten lugar y trabajan los proyectos de la ONG desde adentro

“Hay una crisis socio-sanitaria cada vez más evidente, por lo que este parate obstaculiza la tarea que veníamos cumpliendo”, aseguró la tresarroyense sobre la pandemia

“Hay una crisis socio-sanitaria cada vez más evidente, por lo que este parate obstaculiza la tarea que veníamos cumpliendo”, aseguró la tresarroyense sobre la pandemia

mensajes

tresarroyenses por el mundo

"Felicitaciones por veinte años de constantes sorprenderes"

¡Muchas felicitaciones a todos los fieles responsables por los veinte años de constantes sorprenderes! Vuestro especial estilo sustancia en mí, […]

Deje su mensaje Ver Mensajes

tresarroyenses en tres arroyos

"Felicito al diario por el aniversario"

Los felicito por el aniversario de vuestro diario. Un extraordinario trabajo para mantener a la gente informada sobre tantas cosas. […]

Deje su mensaje Ver Mensajes