Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

PASAPORTE - GERMAN MARINO CHAMUS, MUSICO Y GUIA TURISTICO

Cruce de culturas

Su año se divide entre los glaciares patagónicos y Alemania. Siempre con su guitarra, ha recorrido los destinos más infrecuentes y por eso atractivos de Europa, como los fiordos noruegos y los territorios de la ex Yugoeslavia, y busca disfrutar siempre del arte, la gastronomía y las curiosidades de cada lugar. Una charla con Germán Marino Chamús es un viaje en sí mismo

Julio 2022

En esta edición entrevistamos a Germán Darío Marino Chamús, un joven con padres tresarroyenses que periódicamente visita nuestra ciudad y la región para compartir momentos con sus afectos y renovar ese encuentro con los olores, paisajes y sabores de este lugar de Argentina. Tiene pasión por los viajes y además de su familia está siempre bien acompañado por su guitarra. Canta, compone y actúa mostrando una personalidad que busca siempre libertad y creación en cada una de sus iniciativas.
Es guía de turismo en los glaciares de Perito Moreno, lugar donde tiene la oportunidad de conocer a numerosos turistas europeos a los que visita en sus incursiones por el Viejo Mundo, porque tiene la particularidad de vivir medio año en la Patagonia y otro tanto en Alemania. Construyó una hermosa casa en nuestro Sur con contenedores metálicos y la hizo no solamente muy confortable, sino que además tiene ventanales a paisajes soñados liderados por esos hielos eternos. En ese andar por su errante vida, conoció a quien es su esposa, la germana Melany, con quien disfrutan mucho de su pequeña hija.
En Alemania reside en Dinslaken, a 30 kilómetros de Dusseldorf, muy cerca de la frontera con Holanda, al punto que frecuentemente van con su familia a Amsterdam para disfrutar su gastronomía y visitar los museos, que son una de sus pasiones en la vida. “El Rijksmuseum, es el más grande de los Países Bajos, está ubicado en el centro de la ciudad y se disfruta mucho la más famosa colección de pinturas del Siglo de Oro neerlandés, así como una amplia colección de arte asiático y egipcio en un edificio que tiene más de 800 años. Hay en ese país unas playas no tan anchas como las nuestras, pero ciertamente parecidas y muy lindas. Se visitan los tambos y las producciones, además de compartir momentos con los holandeses que en sí son muy divertidos”.
Hay un recorrido habitual por varios países de Europa en las incursiones anuales de Germán y le pedimos que amplíe breves semblanzas de sus experiencias en esos viajes cortos, pero muy interesantes. En la charla seguimos por Londres, una capital que mucho le gusta.
“Londres me parece una ciudad genial. Es tan diferente como tantas de Europa. Una de las cosas que más me gustan es que los grandes museos como el British, el Tate o el de Ciencias Naturales son gratuitos. Tienen algunas colecciones temporales fascinantes por las que hay que pagar muy poco y todo lo demás que es muchísimo, es de ingreso libre. Muchas veces se dice que los ingleses se han robado cosas del todo el mundo y no es tan así. Por ejemplo, cuando se construyó la represa de Asuán para terminar con las inundaciones, los egipcios no tenían el dinero suficiente para evitar que quedaran sepultados numerosos templos. Entonces aceptaron que la Unión Soviética financiara el 30 por ciento del costo, la ayuda de otros países menores y la responsabilidad de Inglaterra para la construcción del mega proyecto. Esos estados colaboraron para que el país de Nasser superara el problema y volviera a producir normalmente en sus tierras activando su economía. Los países intervinientes se cobraron recuperando esos monumentos y reliquias históricas, los pusieron a salvo, pero también se cobraron con parte de esos objetos. Yo voy todos los años y me meto en esos museos con guías diferentes y pude ver el gran barco vikingo, pero también cositas pequeñas que por ejemplo pertenecieron al guerrero y conquistador mongol Gengis Kan. También compro libros en ese lugar relacionados a las obras que se ven para así poder comprender algo más de su historia. Otras cosas que hacen distinta a la ciudad y es advertible para todos los turistas son los automóviles con el volante a la derecha. Cada vez que voy tengo que pensar más de una vez cómo cruzar la calle para que no me aparezca uno de sorpresa. También es súper importante descubrir los sabores de la gastronomía de cada lugar y sus bebidas. Si bien Londres no se destaca tanto, tal vez solo por el “fish and chips” que son sus famosos pescados con papas fritas, la ciudad es tan cosmopolita que encontrás comidas y mercaderías importadas del mundo. La cultura de los pubs después de dejar las oficinas es única y es muy interesante ver que después de un par de cervezas los grupos te invitan a integrarte si te ven solo. El tipo de construcciones a partir de las victorianas encuentra varias etapas en la historia fácilmente advertibles. Si bien es grande, es muy fácil de caminarla y hay que tener mucho cuidado al andar en bicicleta, porque hay muchos buses. Me encontré con un argentino que ideó un tour del rock con explicación en español, que te lleva a los lugares donde han actuado o grabado, o a qué restaurantes iban los artistas más famosos, como Roger Water, Elton John, Eric Clapton, Amy Winehouse, Phil Collins o Rod Stewart. Este tipo de cosas para uno que le gusta el rock es inolvidable. Tuve la suerte de mandar a masterizar una canción mía en Abbey Road, donde compré en la tienda de souvenir pequeños obsequios para mis amigos argentinos del grupo “The Apple”.

Destinos poco frecuentes
Hay destinos europeos no muy incluidos en los circuitos clásicos. Y mientras compartíamos el sol que se colaba por los ventanales de “La Perla” y saboreábamos un café caliente en el inicio del invierno tresarroyense, le preguntamos sobre esos lugares.
“En 2012 recorrí gran parte de la ex Yugoslavia. Primero Eslovenia, un país pequeño muy al norte, pegado a Austria e Italia, por lo que es el más europeo de todos. Un territorio muy lindo y en una hora podés estar en los Alpes o en la Playa. La capital es Liubliana, una ciudad pequeña y con encanto donde tuve la oportunidad de ver un gran Ballet de San Petersburgo en la Opera. Allí está el río más limpio de Europa, el vino blanco más rico y un castillo que preside el paisaje alpino. Después pasé a Serbia, un país con una historia muy particular, con un campo sin alambrados, producción de granjas y pastores cuidando los animales. Allí estuve en Novi Sad, a orillas del Danubio, en un centro industrial y cultural muy importante que fue afectado por los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. En una fortaleza austro húngara estuve en el mega festival musical Exit, el más importante de Europa, que tenía 20 escenarios simultáneos con grandes artistas, entre los que vi a Guns and Roses, New Order, Duran Duran y otros grupos increíbles, junto a miles de jóvenes del continente. Otro lugar notable fue Bosnia y Herzegovina, un territorio muy verde y montañoso. Allí hice trekking y rafting, además de conocer su historia triste hoy con los testigos de los impactos de bala y cañones en las viviendas. Sarajevo especialmente fue algo muy fuerte porque sufrió muchísimo y vi cruces en toda la ciudad en recuerdo de la mucha gente que murió. Como todo era un pandemónium no podían enterrar a los seres queridos en los cementerios, entonces el descanso eterno para los fallecidos se hacía en los jardines de las casas y en los parques cercanos. La ciudad es como un gran cementerio”.
Tanto dolor le provocó esa situación a Germán, que nos relataba el recuerdo de verse sentado sobre el cordón de una esquina de Sarajevo donde en una libreta escribió unas líneas para reflejar esa visión en una canción, pero que tal vez no terminará nunca porque le produce mucha tristeza ese momento.
“En Austria estuve en la ciudad más poblada del país, que a la vez fue el lugar donde nació Mozart. Desde su casa hasta cada rincón Salzburgo, es maravillosa. Tuve la fortuna de ir muchas veces al festival de música clásica, donde hay presentaciones gratuitas con pantallas gigantes en las calles. Vi en la Opera de Salzburgo un espectáculo muy emotivo sobre los nazis, relacionado a lo que nunca debe pasar más en la humanidad. Allí tampoco hay que perder la oportunidad de visitar el Palacio y Jardines del Mirabell. Arriba en las montañas hay una famosa fortaleza blanca que tuve la suerte de conocer por dentro una noche que encontré la puerta abierta y pude ingresar, algo nada habitual. Otro lugar bellísimo es el Parque Hellbrunn, donde hay una casita de cristal que sale en la película “La Novicia Rebelde”.
¿Tuviste oportunidad de llegar a los países del norte de Europa?
Estuve en los países nórdicos. Los inviernos son bastante rigurosos, con muchas horas de frio y oscuridad en algunos casos. Por eso la gente permanece la mayoría del tiempo en sus hogares. Y se le suma que el cielo está casi siempre nublado, a diferencia de los países del Caribe, por ejemplo. No llama entonces la atención que los habitantes sean más reservados y con gesto adusto. Cuando aparecen los primeros soles cambia la actitud y el rostro de cada uno.
¿Cómo son tus vecinos, los alemanes?
En general son serios cuando te conocen, pero luego con una relación más frecuente te aceptan y se abren de verdad. La buena onda instantánea que se observa en los países latinos está muy buena, pero algunas veces se transforma en una careta y eso no es bueno. Por mis experiencias personales, en Alemania una vez que una persona acepta a otra, se transforma en incondicional. El país es hermoso y uno de los más grandes de Europa. En el norte es lindero a Dinamarca más cerca del mar y es totalmente distinto al sur donde está Bavaria, pegada a Austria en una zona de montaña. Al Oeste hay una frontera grande con Holanda, en la Selva Negra donde hay vinos exquisitos y se hace trekking. En el este está Berlín y pasa de todo porque es una gran urbe. Cuando estaba el muro, Berlín quedó dividida y se duplicó de cada lado. Una vez que cayó esa mole se hizo una ciudad muy interesante. Es increíble ver la calidad de los autos en las rutas y está muy bueno ver la tecnología en las herramientas agrícolas. Hace unos años fui al valle donde está un ejemplar del hombre de Neandertal, una especie distinta del homo sapiens con una anatomía más robusta que el humano de hoy, con tórax y cadera anchos y extremidades cortas. Aparecieron en Europa hace más de 200 mil años y se extinguieron hace 40 mil. Fue muy interesante ver las pinturas que dejaron en las cavernas y conocer algo de la historia de esa generación extinguida. Y hablando de Alemania, no puedo dejar de mencionar la cantidad y variedad de cervezas y vinos blancos, que acompañan muy bien a una interesante gastronomía.

Paisajes y sabores
La charla discurrió en el tiempo, dio para pedir otro café y escucharlo hablar de Suiza, el país casi perfecto en el imaginario de la gente.
“Suiza es mi favorito, porque es pequeño, pero encierra un montón de cosas que me encantan. Conviven allí varios idiomas. Zúrich es una ciudad muy bella y Basilea con su Art Basel, la feria internacional de arte más importante del mundo se destaca mucho. Pero si tuviera que elegir me quedo con Ginebra, donde viví un largo verano y me hice de buenos amigos, entre los Alpes suizos y el fantástico lago aledaño a la ciudad. Hay allí un balneario que ofrece conciertos a la mañana, muy ricos almuerzos y cuando cierran las oficinas y las embajadas todo el personal se reúne en los bares para pasar momentos únicos. Al estar allí el Organismo Internacional de Energía Atómica, la UNESCO y oficinas de la ONU entre otras, hay restaurantes con platos de todos los países que hacen la ciudad muy atractiva y con un aeropuerto que en minutos te lleva a cualquier lugar de Europa”.
Imagino que alguna vez, con tu espíritu inquieto habrás llegado a territorios como Noruega…
También estuve allí. He navegado por los fiordos y con un amigo fuimos en auto desde Oslo para recorrer toda la costa hacia el sur hasta llegar al puerto más extremo. Me sorprendí cuando vimos pequeñas bahías no muy profundas con aguas cálidas en junio. Íbamos 3 amigos cargando un tanque de nafta cada uno a medida que avanzábamos y cuando llegamos a Kristiansand cruzamos en ferry a Dinamarca para recorrer toda Jutlandia hasta llegar a Copenhague donde paramos un par de días, pasamos a Suecia por medio de un puente espectacular y llegamos a Gotemburgo, ciudad portuaria con barcos antiguos y fragatas. Esa vuelta la hicimos 3 o 4 días, porque esos países están relativamente cerca entre sí. Y algo que me llamó la atención en Noruega es que comen ballenas. La carne es negra muy oscura y cuando se cocina se pone roja. Pero es muy grasosa y me cayó bastante mal. Los frutos de mar allí son muy buenos. Los cigarrillos, las bebidas y todo en general es muy caro.
Vos sos además de guía de turismo un músico apasionado. Entre tantos recuerdos que atesoras seguramente habrá algunos relacionados a lo que te resultó inolvidable.
Uno fue en Irlanda. Fui desde Londres por Hereford. En Gales crucé en ferry hasta Dublín y allí encontré una música irlandesa que me maravilló y la pude apreciar en la calle y en los bares. Es muy normal estar comiendo en un restaurante y ser visitados por músicos que se acercan con banjo, guitarra, cajón peruano, violines, contrabajo y así. En un rato se arman entre todos ellos, espontáneas y grandes zapadas para aplaudir largamente en un ambiente de muy buena onda. El whisky irlandés es muy rico y hay que ir a la fábrica de cerveza Guinness, donde en el piso más alto está el bar con la bebida recién elaborada, antes de ser envasada y es verdaderamente diferente. También está muy bueno recorrer la costa Oeste de Irlanda con sus acantilados y el museo de historia de Dublin con exposiciones maravillosas.
Germán estuvo en Tres Arroyos y ya volvió a Alemania donde nos contó desde allá que con sus habilidades manuales está construyendo un trailer para sus conciertos audiovisuales en Europa. Como él mismo con sus manos hizo su casa con contenedores metálicos en los glaciares. Un creador constante. Alguien que disfruta intensamente la vida.

En ese andar por su errante vida, Germán Marino conoció a quien es su esposa, la germana Melany, con quien disfrutan mucho de su pequeña hija

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Germán canta, compone y actúa mostrando una personalidad que busca siempre libertad y creación en cada una de sus iniciativas

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El tresarroyense construyó una hermosa casa en nuestro Sur con contenedores metálicos y la hizo no solamente muy confortable, sino que además tiene ventanales a paisajes soñados

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