Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

PASAPORTE – LA TRESARROYENSE LEILA JOSÉ KARIM EDITÓ UN LIBRO EN ESPAÑA

Búsqueda espiritual

Trabajó como locutora, vivió en Claromecó y con su familia partió, hace 15 años, a España en busca de una vida mejor. Profesora de yoga y amante de la vida sana y la meditación, Leila acaba de publicar un libro de relatos vinculados a la espiritualidad. Con “El Periodista”, compartió detalles de su vida en Vila Real, donde reside, y evocó su infancia en Tres Arroyos

Junio 2022
Leila con su libro, “Me sientes, Estoy Aquí”, acompañada de la concejala Rosario Royo

Nuestra invitada en esta entrega es Leila José Karim, una joven mujer tresarroyense recordada por su labor de locutora de radio. Un día con su esposo, José Luis Bochiche, se fueron a vivir a Claromecó como tantos matrimonios que buscan compartir sus días "lejos del mundanal ruido". Allí crecieron sus hijos y fueron muy apreciados en el pueblo hasta que decidieron establecer su futuro hace algunos años en Vila Real, España. Acaba de publicar el libro “Me Sientes, Estoy Aquí” con un texto destinado a sumar en la vida de los lectores. Una recopilación de historias reales. Acompañadas con dibujos a lápiz, transformadas en relatos y micro relatos que desembocan en diferentes técnicas de relajación y meditación. Un abanico de emociones y sentimientos donde se abordan la empatía, el ego, la terquedad, la sensibilidad, el amor, las relaciones de pareja y la espiritualidad, entre otros temas. Está publicado en Amazon, en ebook y formato papel.
Leila está radicada en España desde hace 15 años y nos cuenta cómo es su vida actual cercana a la meditación y las prácticas espirituales. Pero antes hablamos de aquellos comienzos en Tres Arroyos.
“Me hice conocer por la gente con mi tarea en la radio AM que fue un poco la materialización de algo que me gustaba. Cuando tenía 12 años mi papá nos había regalado un grabador de cinta abierta; yo me encerraba en mi habitación y comenzaba a leer poesías poniendo esa voz de locutora que quería ser. Eso se convirtió en una vocación que nació en mi corazón y llegué a trabajar en la radio en abril de 1982 en coincidencia con la guerra de Malvinas, algo tan difícil, doloroso y movilizante para los argentinos. Pero estuve poco tiempo porque tenía 18 años y como todo joven con inquietudes quería experimentar muchas cosas a la vez, como vivir de mi trabajo, enamorarme, salir y formar una familia, cosa que logré. Con José Luis nos radicamos en Claromecó y fue una etapa en la que me sentí muy feliz por la gente, el contacto con la naturaleza y la playa, sobre todo en invierno, porque en verano esa paz se comprometía ante la llegada de mucha gente, vehículos y el bullicio propio de tanta concentración de personas”.
¿Cómo fue tu infancia?
Maravillosa, gracias a mis padres María Luisa y Seifo, que nos criaron con mucha protección. Tanto que cuando comencé la primaria en la Escuela 15, me costaba salir de mi casa porque dejaba ese espacio tan grato y lleno de protección para entrar en otro ambiente lleno de chicos, más allá del contacto con la maestra Esther Tano, que era un amor de persona. Tengo dos hermanas y un hermano. Con ellas, en ese patio que recuerdo tanto jugábamos a ser protagonistas de series de televisión, armábamos la casita, al anochecer buscábamos luciérnagas y era un poco nuestro mundo. Nos entreteníamos siempre protegidas dentro de la casa, junto a árboles ancestrales plantados por mi abuelo inmigrante sirio que llegó a la Argentina en 1905, cuando tenía 19 años. Y fijate cómo es la vida, que tiempo después se dio la inversa con mi radicación en Europa.
Leila siente orgullo por su sangre árabe genuina de parte de sus abuelos y sus padres. Nos habla de la alimentación mediterránea de sus mayores, lo que le generó volver a sus ancestros cuando se radicó en España y consumió siempre muy sano con vitaminas provenientes de los olivos, pimientos, muchas verduras y productos del huerto.
Y un día se fueron a España.
Con mi esposo y mis cuatro hijos argentinos, Santiago, Luisina, Rodrigo y María Victoria. Un sacerdote amigo nuestro llamado Vicente, que había estado en el Colegio de Padres de Tres Arroyos, nos alentó a radicarnos en España. Fuimos con José Luis en un viaje de reconocimiento y como en Argentina se vivía una crisis por entonces, decidimos volver para preparar nuestra nueva etapa de vida y asumimos una decisión difícil, porque abandonamos todo. De tal manera que cuando dejamos la casa en Claromecó, al poco tiempo fueron mis padres a la villa balnearia y se encontraron con el mate sobre la mesa, ropa colgada de los chicos y otros efectos que no pudimos llevar por el volumen y se pusieron a llorar. Nos fuimos los seis. De nuestros hijos sufrió mucho el desarraigo Rodrigo, que añoraba los médanos, la pesca, el mar, su colegio y sus amigos de Claromecó… Fuimos a una comunidad valenciana por lo que tuvieron que aprender el giro idiomático de golpe para poder seguir con sus estudios. El valenciano es parecido al catalán, con diferencias en acentos.
Y nos cuenta de sus inicios en Vila Real, ciudad familiarizada por los argentinos por la presencia en su club de fútbol de Palermo y Riquelme.
“Nosotros vivíamos a unas pocas cuadras del estadio y en una oportunidad fuimos a ver un partido de fútbol, donde fui con algunos prejuicios por lo que se veía en Buenos Aires, pero me sentí muy cómoda porque encontré con familias en las plateas y un ambiente muy contenedor. Nuestros hijos se hicieron hinchas del Barcelona por Messi y si bien no somos fanáticos siempre estamos atentos al juego de los argentinos en España y a nuestra selección albiceleste en los mundiales”.
Día a día
José Luis es distribuidor de productos de países latinos, entre ellos de Argentina, Colombia, Ecuador y Perú, desde donde vienen muchos inmigrantes. Le lleva mucho tiempo en el día, porque se encarga de la contabilidad, compra y provisión de la mercadería. Leila es profesora de yoga y pilates. Comenzó en la Universidad Popular, después de haber validado sus estudios y demostrado su conocimiento en lo físico, la espiritualidad, la meditación y relajación, totalmente aislado de lo esotérico que a ella no le gusta.
“Mi actividad con el yoga me demanda muchas horas de trabajo. Hay mucha gente que pasa por mis clases y me consideran bien. Es un público que busca la espiritualidad, el pensamiento bondadoso, el sentimiento, liberar su stress y ansiedad, desconectarse un poco con lo material y en cambio conectarse con su misma esencia. Yo veo en Argentina la televisión con los noticieros que a la hora de las comidas expresan mala onda destacando cosas negativas que envenenan a la sociedad. España también tiene la grieta política y el independentismo, que difunde la prensa amarilla y lamentablemente han logrado divisiones hasta en el seno de las propias familias. Es muy triste eso”.
Leila nos habla con amor de sus hijos. “El mayor es economista recibido en la Universidad de Castellón. Luisina es psicóloga y nos hizo abuelos. Rodrigo es enfermero y está muy contento con su actividad y la otra hija es maestra de inglés. Estamos atentos lo que les pasa a cada momento. Y hablamos de las cosas de todos días en Vila Real”.
“Es una ciudad de unos 65 mil habitantes. Cuando nosotros nos fuimos de Argentina caímos en la crisis del 2006 de España, cuando gente extranjera residente se volvía a su país. Nosotros veníamos con una costumbre de vivir ahorrando y en cambio ellos no tanto. Entonces cuando se modificaron las condiciones económicas sufrieron mucho”.
Esa zona de Valencia, es típica entre otras cosas por la producción de naranjas.
Es así. Hay muchos huertos de naranjas y hay un típico aroma al azahar en el aire. Es una zona muy bonita con poco terreno que aprovechan con ese cultivo y también de alcauciles que producen para toda España y exportan. He ido a un famoso supermercado que se llama Mercadona, donde con sorpresa vi naranjas de Argentina. La ciudad donde vivimos era muy agrícola, hasta que a alguien se le ocurrió poner una fábrica de cerámicas y eso produjo una especie de revolución industrial al abrirse emprendimientos similares. Hoy se reactivó la construcción y fabrican cerámicas para paredes, pisos y techos, que ya se exportan a otros países.
El turismo tiene también lo suyo en tu zona.
La costa valenciana tiene unos 500 kilómetros con muchas variantes para vacaciones. Yo vivo a 12 kilómetros de Gurriana, una playa pequeña y hermosa, aunque con arena y piedritas, un tanto artificial. Hay otras cercanas que se destacan además por ser sedes de festivales musicales que atraen turismo europeo. También cuando llegué me quedé maravillada con las fiestas religiosas, las procesiones y la Mare de Deu o Madre de Dios, que es la virgen que representa a Vila Real. Una imagen morenita a la que bajan de la ermita para las concentraciones populares. También suelen largar los toros por las calles en fiestas y los corren. Hay también concentraciones de chicos que se reúnen en peñas en casas particulares, escuchan música muy fuerte y toman muchas veces de más, provocando la presencia de la policía.
La ciudad tiene un aspecto medieval, según pudimos ver en fotografías.
Sí. La fundó un rey en el 1.200 y ha quedado como original un muro de esa época. Luego se ha ido transformado todo, porque lamentablemente los gobiernos que siguieron no han conservado mucho de esa historia. Tiene un clima benévolo, sin vientos, con un único mes muy frío que es enero.

Cuerpo y espíritu
¿Quién se encarga de las cosas en casa?
No tenemos mucho tiempo por nuestras actividades, aunque a mi marido le gusta cocinar y a mí no tanto. Yo soy vegetariana, pero no vegana. No como carne roja ni pollo, pero sí pescado. En nuestra zona consumimos muy fresca la merluza, caballa, sardina, atún, salmón. A mí me gustan mucho con verduras, judías verdes, que son las chauchas, con buen aceite de oliva. También me encanta el gazpacho, una sopa que licúo con un kilo de tomates, un pimiento verde, un ajo, un pepino, sal y oliva. Otros le ponen pan frito y es una delicia. En eso me esmero. Los españoles salen mucho de tapas, con jamón ibérico, pinchos, pancitos con cremas, aceitunas, pescados, quesos y distintos fiambres, todo acompañado con cervezas.
Ni hablar de los chupitos de orujo…
Siiii. Copitas pequeñas de hierbas, para después de las comidas, como si fueran digestivos. Hay otros con vodka cuando hace frío. Y el carajillo, un café al que se le pone aguardiente o ron y un grano de café: lo encienden fuego y te lo sirven caliente después de las comidas. Cuando llegué y no tenía mis papeles en regla trabajé de camarera por gestión de un hermano de José Luis que vivía aquí y aprendí todo eso, aunque yo no bebo alcohol.
Contanos un poco más de tus momentos espirituales.
Yo hago meditación budista o zen. También he leído partes del Corán, un libro sagrado para los musulmanes que habla de paz y nada de lo que ha ido pasando en medio Oriente. También he conocido todo el evangelio del cristianismo, cuando preparé un viaje que hice a Israel. Todas las religiones son buenas y no enseñan el mal; con sus interpretaciones son los hombres los que transforman hacia el mal. Leo mucho y veo muchos videos de investigación sobre la vida de Jesús.
¿Y qué otras actividades hacés en tus horas libres?
Cómo te decía, leo mucho, pero también soy hiper activa. Salgo a correr y participo en competencias de 5 kilómetros por que es una cosa que me libera. Entreno tres veces por semana en un parque deportivo que está cerca de mi casa y vuelvo renovada.
En realidad el español es una persona de buen humor.
Seguro. Hay muchas fiestas populares y participan masivamente, tanto en las ciudades como en los pequeños pueblos. A ellos les gusta mucho eso. También salir y salir a tomar sus cafecitos todos los días a media mañana con su tostada con tomatito y aceite de oliva y luego viene la comida de las dos de la tarde y la cena. Como yo trabajo con tanta gente durante la semana, cientos de personas, trato de desconectarme los fines de semana. Elijo mirar películas analíticas para pensar, leer libros o asistir a alguna capacitación. Mi cerebro no descansa nunca y trato de estar muy activa a mis 55 años y muy agradecida a la vida.
¿Has viajado mucho por Europa?
No demasiado. A Portugal con una de mis hermanas, que también es fanática de España. Con mi marido a Roma, porque es muy devoto de Santa Rita de Casia. Estuve en Israel y en Lourdes, en el sur de Francia. Pero no mucho más, porque por mi actividad prefiero estar relajada. En España conozco Sevilla, Granada, San Sebastián, Pamplona, Córdoba, Cantabria y quiero hacer el Camino de Santiago, tratando de que alguno de mis hijos me acompañe, pero hasta ahora no lo he logrado.
De sus hermanos ha ido a visitarla solamente Miriam, “la más aventurera”, como ella la califica. Ariel está ocupado con su radio y sus cosas. Viviana es la psicóloga de la familia y vive en Tandil.
“Las calles en Vila Real son muy angostas, cuando vengo a Tres Arroyos siento una sensación de libertad con sus calles abiertas y amplias”, dice.
¿Feliz con tu vida?
Seguro. Agradecida y amante de todo lo que salga del corazón. La meditación y la relajación hacen mucho bien a la mente. No se envenenen con discusiones o con pensamientos negativos, porque nos bloquean y hasta nos pueden producir enfermedades. Les deseo a los lectores lo mejor.

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