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ARTE PARA ADMIRAR: LAS GARGOLAS QUE ESCULPIO SERGIO CARADUJE EN UNA CASA EN CLAROMECO

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Una magnífica casa se erige frente al mar en Claromecó, pero a diferencia de otras, cuatro criaturas inquietantes presiden desde los techos cada una de las esquinas. Son las gárgolas que esculpió Sergio Caraduje a pedido de sus dueños, todas con un sentido particular, pero conservando aquel carácter primigenio de protectoras contra los demonios que, en este caso, pueden provenir del misterioso fondo oceánico que se recorta enfrente. “El Periodista” y el paso a paso de las esculturas y su significado, en la palabra del artista

Noviembre 2019
Una magnífica casa se erige frente al mar en Claromecó, pero a diferencia de otras, cuatro criaturas inquietantes presiden desde los techos cada una de las esquinas

Una magnífica casa se erige frente al mar en Claromecó, pero a diferencia de otras, cuatro criaturas inquietantes presiden desde los techos cada una de las esquinas

Esculpidas como seres imaginarios, a menudo de aspecto amenazante y con características animales pero también humanas entremezcladas, las gárgolas surgieron en la Edad Media para ser usadas como desagüe de los techos, que al mismo tiempo ornamentaban, y también, según la creencia popular, para poner en fuga a malos espíritus. A pesar de su frecuente presencia en templos, se las asocia a un origen pagano. Ya en la costa claromequense, y colocadas como una aparición mágica sobre los tejados de una casa construida recientemente frente al mar, es posible asociarlas quizá con la voluntad de sus dueños de disfrutar del increíble paisaje que los rodea sin que nada los perturbe.
Las gárgolas que se erigen sobre los techos de la flamante construcción tienen como autor a un escultor nacido en Buenos Aires pero muy vinculado a figuras reconocibles de nuestro paisaje cotidiano. Se trata de Sergio Caraduje, radicado en Tres Arroyos en 1974 y ahora residente en la zona de El Bolsón, que esculpió los monumentos al Payador y Resero y al caballo El Zorro, ambos instalados hace varios años en Tres Arroyos.
Caraduje fue contactado por los propietarios de la vivienda, Julia y Daniel, a fines de 2016. “Me encontraron a través de mi página de Facebook, Sergio Caraduje Arte en Imagen, y me propusieron que les haga cuatro gárgolas para las cuatro esquinas de la casa. Hoy la gente visita esa casa por su magnificencia, por lo grande que es, porque está frente al mar y también por la curiosidad que provocan estas figuras”, recordó el escultor.
“Como yo estoy viviendo mucho en el sur, nos pusimos un poco de acuerdo con los tiempos, establecimos con ellos una forma de contacto muy fluida y empezamos a trabajar sobre lo que querían. Hay que decir en principio que las gárgolas son una suerte de adornos en la arquitectura tradicional clásica, que comienza a tomar fuerza en el estilo gótico, con algunas formas de animales o zoomorfas, que se colocaban en las iglesias para ahuyentar a los demonios. No son figuras simpáticas, y no tienen que serlo, más bien su aspecto debe producir cierto rechazo porque el objetivo con el que fueron creadas o concebidas fue que los demonios no se acerquen a los templos. Su nombre gárgola proviene de garganta, por lo que todas tienen la boca abierta. Luego fueron teniendo otras derivaciones, como su uso, dentro de la misma arquitectura, de desagües de los techos de templos, iglesias y casas. Como ornamento, se las puede encontrar en frentes, frisos, como bajorrelieve o como escultura aparte, como en este caso, o como simples cariátides o figuras. Comienzan por tener un sentido religioso, como protectoras de los fieles que rezaban en las iglesias, y terminan por ser un elemento adosado a la arquitectura que va cambiando con su misma evolución”, describió Caraduje.

Figuras frente al mar
Los propietarios de la casa habían tenido la oportunidad de apreciar las gárgolas de la Basílica de Luján, y así lo manifestaron al escultor. Pero para Caraduje el desafío sería otro. “Comencé a buscar información y documentación sobre el tema, pero me propuse que estas gárgolas no seguirían las formas tradicionales de murciélagos, o dragones, sino que tendrían un carácter propio acompañando la geografía de Claromecó. Me pregunté entonces qué animales hay en Claromecó, qué seres habitan su fondo marino, y qué historias podría tejer con ellos. Así, fueron algunos meses que me tomé de trabajo en la elaboración de dibujos, de imágenes que les fui dando a los futuros propietarios para que las considerasen”, contó Sergio.
Así se fue dando un vínculo, entre el artista y la pareja, que fue más allá de lo meramente comercial. “Todo el tiempo fueron muy amables y lo que les iba presentando les gustó mucho, así que establecimos una relación que nos permitió vibrar juntos con lo que estábamos realizando, ellos en carácter de dueños del lugar donde iban a estar depositadas estas gárgolas, y yo como escultor, para tratar de hacer algo acorde a esa casa, al lugar, y a la personalidad de ellos y también a la mía, porque también sentí que tenían que tener cosas mías”, confió Caraduje.

La idea y sus sentidos
Finalmente, las gárgolas cobraron la forma de un albatros con piernas humanas; un lagarto que espera el sol por la mañana desde el lado este, una alusión a las lagartijas que habitan las arenas de Claromecó; una mujer pez, como signo de la vida, la naturaleza y la Pachamama, pero como una sirena que emerge del mar, mientras se acicala las escamas y las aletas, para cuidar una casa que mira hacia las aguas y que puede estar a la luz de todos los hombres, “figura femenina de la admiración, de la sensualidad, de la maternidad, de la creación” -como la define Caraduje. Y finalmente, como toque masculino y robusto, un caballo de mar, “como figura con cierta furia, con cierta virilidad, con presencia en la casa también como cuidador”.
Con la tranquilidad de saber que los dueños no tenían un gran apuro en que se materialicen estas gárgolas sino que esperarían el proceso lógico de su creación, el escultor comenzó a trabajar en ellas en El Bolsón, primero como estructura de hierro -como los monumentos al Payador y al Zorro-, que pudiera autosustentarse, para después ser revestidas de concreto, “como cosa monolítica. Pero por supuesto las gárgolas son huecas, porque de lo contrario su transporte y colocación hubiera sido muy difícil. Después de esa estructura de hierro se fue modelando una malla metálica de acuerdo a los dibujos que Daniel y Julia habían aprobado, y finalmente llegamos más o menos juntos al término de la casa y de las esculturas”, contó.
El primer traslado, de dos gárgolas, se concretó con la colaboración de un amigo del artista, y luego él mismo llevó hasta la casa las dos restantes. Fue necesario, para instalarlas -tienen un peso de 90 kilos cada una y una altura de unos 80 a 90 centímetros de altura-, el acondicionamiento previo de los techos para soportar su presencia.

Nuevas tendencias
“Esto inaugura una arquitectura nueva en Claromecó, donde al mismo tiempo están surgiendo muchas cosas, como casas con forma de castillo, viviendas medievales, cabañas, propuestas muy interesantes. En este caso, se trata de una casona muy importante, muy bien realizada y con el trabajo arquitectónico de una profesional majestuosa, como es la chavense Geraldina Comyn, a la que yo le sumé mi aporte que no es más que un toque de personalidad en una vivienda que han querido hacer sus creativos dueños, que por la música también son muy cercanos al arte y por eso hemos podido compartir algo muy interesante”, concluyó el autor.

El paso a paso de las gárgolas por su autor

.- El trabajo comenzó con bocetos a lápiz, en una búsqueda de imágenes que tuvieran identidad con la geografía en la que irían a convivir las esculturas.
.- Luego alguna de las gárgolas pasó a un volumen en arcilla, en pequeño formato, para saber cómo trabajarían la luz y las proporciones.
.- Una vez aprobados los bocetos se comenzó con las estructuras en hierro y malla de hierro.
.- Por último se realizó el modelado en cemento directo hasta lograr la forma acabada.

El escultor Sergio Caraduje y una de las gárgolas que creó para una casa en Claromecó

“Se trata de una casona muy importante, muy bien realizada y con el trabajo arquitectónico de una profesional majestuosa, como es Geraldina Comyn”, consideró Caraduje

“Esto inaugura una arquitectura nueva en Claromecó, donde al mismo tiempo están surgiendo muchas cosas, como casas con forma de castillo, viviendas medievales, cabañas”, opinó el artista

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