Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LA TRESARROYENSE SEDENI SWAELS ES LA PRIMERA INSTRUCTORA DE BUCEO DE RANGO EXTENDIDO DEL PAIS

Aguas profundas

Sedení Swaels vive en La Plata, y trabaja en el Ministerio de Economía bonaerense. Apasionada por los deportes poco convencionales, piloteó planeadores hasta que apareció el buceo en su vida. Hoy es la primera y única instructora de Rango Extendido del país. Menuda e inquieta, se ha sumergido con equipos que duplican su peso y a más de 50 metros de profundidad. Su charla exclusiva con “El Periodista”

Mayo 2021
Sedení Swaels es la primera y única mujer instructora de Rango Extendido del país

Sedení Swaels es la primera y única mujer instructora de Rango Extendido del país

¿Cómo apareció la inquietud por la práctica de buceo en tu vida?
Fue casi fortuito. Estaba haciendo mis prácticas de nado en La Plata, y vi el aviso de una escuela de buceo que daba sus clases en esa misma pileta, el Centro Acuático Puchuri. Ya había incursionado antes en el montañismo, había hecho el curso para volar en planeadores -mi padre es piloto- y lo del buceo me pareció interesante, porque de hecho me apasionan esas actividades fuera de lo normal. Un día me contacté con el director de la escuela Tournier Divers, que se llama Leonardo Tournier; era a fines de 2011 y lo postergué hasta mayo de 2012. Ahí arranqué y desde ese día no paré.
¿Cómo es la formación? ¿Qué tan pronto se sale de la pileta para empezar a bucear efectivamente?
Para la práctica de buceo recreativo o deportivo -no estamos hablando del buzo con entrenamiento militar o profesional - se comienza con un nivel inicial que se llama ‘open water diver’, que da los conocimientos básicos que se necesitan para arrancar, entender y poder estar en un medio hiperbárico como es el agua. Se aprenden un montón de habilidades, protocolos y técnicas para poder permanecer en el agua; no es sólo sumergirse y respirar con un regulador, hay que conocer el equipo y saber para qué sirve. El curso está dividido en partes teóricas y prácticas en la pileta, y ambas hacen al buzo: la teoría te permite comprender y anticiparte a lo que va a pasar cuando estés en el agua. No es caprichoso cuando se le pide a un alumno que desinfle un chaleco cuando sube, que suba a determinada velocidad o que no aguante la respiración. Todo tiene su lógica y eso también es lo lindo de la actividad.
¿Se requieren condiciones físicas determinadas, algún límite de edad?
La edad no es un impedimento para bucear y lo que se requiere es un buen estado de salud, como para la práctica de cualquier deporte. Lo único excluyente podría ser alguna patología que complique la permanencia bajo el agua, o la toma de algún medicamento que podría volverse perjudicial al respirar a altas presiones. De todas maneras se presenta un certificado médico y se firma una declaración jurada al iniciar la práctica; y a quien duda de algunas cuestiones siempre se le recomienda una consulta al médico.
De aquella Sedení que arranca por curiosidad en el buceo, hasta esta instructora… ¿Qué pasó en el medio?
Fue descubrir algo que excedía completamente lo que yo pensaba que era. Y cada vez hay más gente, aunque por nuestra ubicación geográfica, quizá, no sea algo tan difundido. Quizá no resulta tan atractivo bucear en aguas argentinas, porque hay muchas corrientes y poca visibilidad, porque son pocos los lugares donde se puede disfrutar, como el sur, donde las aguas son muy frías y hay que tolerarlas. Allí, por supuesto, no buceamos con los trajes húmedos de neoprene que vemos habitualmente, sino con trajes secos que también hay que aprender a usar… Quizá eso a la gente no le atrae tanto, pero si vas a Madryn, por ejemplo, hay un montón de operadoras de buceo. Obviamente, en lugares más tropicales, el buceo es algo totalmente común y hay una industria a su alrededor.
¿Cómo fue avanzando tu formación desde aquel curso inicial?
El curso inicial me encantó, hice mi salida a aguas abiertas, que es el escalón final para certificarte como buzo, directamente en Madryn, y tuve el privilegio de encontrarme con la ballena franca en pleno buceo, un momento realmente sublime. Uno se queda extático; verla pasar delante tuyo es increíble, porque vos ves a las ballenas si ellas quieren, no es un encuentro fortuito. Ahí me dije ‘quiero más de esto’… Y de pronto fue ir a bucear al Caribe, y ver esos arrecifes, esa explosión de vida, o participar en clínicas de buceo. Y por supuesto está el deseo de avanzar, porque con el open water es posible sumergirse hasta 18 metros, pero no se puede hacer buceo de noche, o estar en un barco hundido. Pero cuando se va con la escuela a una clínica, depende del alumno y cómo se siente, se le da la oportunidad de explorar un poco más, y si lo logra, eso queda registrado en bitácora, luego completa la formación teórica y se certifica. Por eso uno va saliendo de su zona de confort y avanzando con cuidado, sin nada abrupto, te dan una carnada que hace que vos quieras ir por más… Cuando te querés acordar estás recorriendo un barco hundido, o buceando con luna llena en aguas del Caribe donde no necesitás linterna, estás recorriendo otro mundo. Eso es el buceo: otro mundo. Un mundo en el que a pesar del tanque que pesa mucho, tu cuerpo no pesa; donde a pesar del lastre que llevamos, la sensación es de ingravidez total. Y ves un mundo que sólo se puede apreciar debajo del agua, ese es el único lugar. Y eso no tiene precio.
Vos te convertiste en la primera instructora de Rango Extendido del país. Contame qué significa…
Para eso atravesé primero toda la formación en buceo recreativo, que arranca con el open water y luego se despliega un camino, como amateur, que incluye cantidad de buceos, experiencias, y distintas especialidades, que tienen sus equipos, habilidades y configuraciones distintas, no simplemente una botella en la espalda. Hay una especial por ejemplo para bucear en cuevas y cavernas, donde tenés que poder ‘desclipar’ los tanques a tu espalda para ponerlos por delante de tu cuerpo y pasar por aberturas pequeñas, por ejemplo… Y eso lleva también un cambio de flotabilidad en el cuerpo, y esto no es algo menor: nosotros somos bípedos, pero el buceo nos obliga a estar en posiciones que no son naturales. Y eso se aprende, y hay que manejar la flotabilidad no sólo para cuidarnos nosotros mismos sino también al medio ambiente y al equipo. Todo esto demandó casi 10 años, hasta que un buen día terminé siendo instructora de open water, que es el primer instructorado al que puede llegar un buzo amateur para formar luego a quienes se inician. Luego se puede ir por el camino de las especializaciones, que son muchas. Por ejemplo, bucear en un naufragio, porque hay que saberse mover sin levantar sedimento; buceos nocturnos, o profundos (más allá de 18 metros), o con traje seco, o con corrientes, fotografía subacuática o especialidad en gases, donde no se respira aire sino otras mezclas como el nitrox, que se diferencia por un porcentaje de oxígeno mayor al 21% (como el aire). Esta es una especialidad en sí misma que es interesante porque al bucear nosotros respiramos aire a presión, y todo el nitrógeno que inhalamos se almacena en el cuerpo, pero su problema es, por varios factores, la eliminación. Por eso, si logramos respirar mezclas con menos nitrógeno y más oxígeno, tendremos menos inconvenientes para eliminarlo. Y al cabo del día y de varios buceos sucesivos, seguramente podremos permanecer en el agua más tiempo que si usáramos aire. Otra especialidad a la que le damos mucha atención en la escuela es la de flotabilidad perfecta. Muchas veces, cuando el alumno está formándose, son tantas las cosas que le demandan atención y comprensión, que si uno le pide que se quede quieto a determinada profundidad, sin hundirse ni subir ni moverse para atrás o adelante, es prácticamente imposible porque hay que tener un manejo privilegiado del cuerpo, flexibilidad en las piernas… Por eso, cuando terminan el curso de open water, les ofrecemos este curso, para aprender el trim (un equilibrio). Y cuando el alumno logra ese trim o flotabilidad perfecta los beneficios son muchos: cada vez se mueve menos, solo necesita desplazarse con las piernas (los brazos van quietos), por ende consume menos aire; y además no daña el ecosistema. La flotabilidad perfecta es la frutilla del postre, y se aprende. Si uno quiere sacarle una foto a un coral, es el medio para acercarse al objeto, sin dañarlo ni lastimarse, y luego poder volver hacia atrás sin inconvenientes. Además ayuda a relajarse, y a los ansiosos les hace bajar los decibeles. El buzo es tranquilo por definición.
¿Y qué características o condiciones fue necesario reunir para el Rango Extendido?
Entre los requisitos hay que tener más de 50 buceos deportivos, buceos profundos, entre otras cuestiones, y de esta manera, si uno quiere, puede hacer Rango Extendido, que es como entrar a otro universo dentro del buceo. Porque de esta manera se puede ir a cualquier profundidad y el tiempo que desee, lo que para el buceo deportivo es una limitante, porque se maneja con profundidades y tiempos por la eliminación del nitrógeno. De hecho, por cualquier razón y momento, si uno desea en el buceo deportivo puede hacer el ascenso directo a la superficie. Y en el Rango Extendido esto ya no es posible: sí o sí hay que hacer paradas descompresivas, es decir, permanecer un tiempo a determinada profundidad, subir hasta una parada siguiente y permanecer allí por otro período, y así sucesivamente hasta llegar a la superficie. Todo esto se arma y se planifica con un software, al que se le indica a qué profundidad vamos, por cuánto tiempo y qué mezcla se va a usar en el fondo y en las paradas descompresivas. Con toda esa información, puesta en el programa, se puede hacer Rango Extendido sin inconvenientes.
¿Y antes de la aparición de la tecnología cómo se hacía eso? ¿De manera intuitiva?
El buceo ha evolucionado muy lentamente en base a cuestiones quizá experimentales… Antes había que planificar el Rango Extendido mediante tablas, hoy la tecnología ayuda mucho.
¿Tiene algún uso especial el Rango Extendido?
Creo que es más un desafío personal para el buzo. Porque no es que uno baja interesado en un arrecife, esto tiene otros condimentos: el techo es psicológico, uno sabe que se está a determinada profundidad por cierto tiempo y no se puede salir, tiene que quedarse porque de lo contrario está en riesgo su vida. Se pueden tener enfermedades descompresivas, que son producto de un ascenso sin velocidad controlada, con síntomas parecidos al del ACV (aeroembolia), o neumotórax, enfisemas mediastínicos o subcutáneos, dolores articulares, porque por tu cuerpo circulan burbujas de nitrógeno que según dónde se alojen pueden dejar distintas consecuencias. Todo esto hay que explicárselo a los alumnos, y está bien estudiado. Como máximo, son 9 metros por minuto; si se puede subir a menos velocidad, mejor. Y ese capítulo de las enfermedades y los problemas de los gases parece un cuento de terror, pero son fáciles de prevenir: subiendo a la velocidad que corresponde. Ya cuando hablamos de Rango Extendido, lo indispensable son las paradas porque es tanto el nitrógeno absorbido durante el descenso, que la única forma de eliminarlo es esa. Hay que tener ganas de hacerlo, se está mucho más tiempo en el agua y hace falta también otro entrenamiento de equipo, porque se llevan dos botellas y todas las mezclas descompresivas, además del entrenamiento de la cabeza y un gran manejo de flotabilidad. Por eso se llega después de mucho camino recorrido.
“Para desafiarme a mí misma”
¿Y por qué elegiste vos justamente esta especialidad?

Para desafiarme a mí misma, porque una vez que fui pasando por toda la formación como buzo amateur quería más. De hecho ya como buzo en la escuela fui la primera mujer en hacerlo, y la primera en convertirme en instructora. Pero el Rango Extendido no es para nada común entre las mujeres.
Tampoco el buceo parece serlo, de hecho se ven muchos más hombres que mujeres…
No es lo que se ve en la escuela. Yo hoy tengo alumnos y la cantidad de mujeres y varones es la misma. Esto es una opinión personal, pero quizá que el Rango Extendido sea menos popular entre las mujeres por la cantidad de equipo que demanda. De hecho cuando me ven a mí con el equipo bibotella, los tanques de mezclas descompresivas, el stage, el lastre, que tienen casi el peso de mi cuerpo, me preguntan cómo hago para andar con eso encima. Puedo. No hace falta ser la mujer maravilla, ni siquiera desde lo intelectual: es tener ganas de hacerlo.
No sé si llamarlo riesgo, pero lo que me describís me hace pensar que pocas personas en general, hombres o mujeres, hacen Rango Extendido…
Sí, estamos de acuerdo. Somos pocos. En el Lago Nahuel Huapi llegué a los 50 metros de profundidad. Quizá por el tiempo, por el equipo, por el entrenamiento para andar con 3 tanques encima, somos pocos los que lo elegimos. Hay un riesgo adicional que quizá no muchos se atreven a asumir. El buceo deportivo es muy divertido, pero el Rango Extendido requiere otro manejo de gases, en fin…Es como jugar en las ‘grandes ligas’. Pero yo llegué naturalmente, por curiosidad, por querer más. Y nunca me sentí limitada, ni por ser mujer, ni por ser la primera. Y de hecho hoy hay otras chicas formándose.
¿Y hoy estás instruyendo a otros buzos para hacerlo?
Sí, una vez que ya sos buzo de Rango Extendido te podés capacitar para ser instructor, y eso te lleva a otro nivel. Es fundamental el entrenamiento, y tener además la cualidad de estar quieto para poder mostrar una habilidad al alumno.
¿Cuánto le dedicás al buceo en tu vida cotidiana?
Todo depende de los cursos; el open water es el que más tiempo lleva, porque cuando se arranca están los que se acercaron por un bautismo y ya saben de qué se trata, hasta los que no saben y tienen un montón de aprensiones, y hay que tratar de que todos lleguen a terminar el curso exitosamente y con ganas de seguir. Un curso de open water son seis clases teóricas y seis de pileta, que pueden durar unas tres horas en promedio, entre que se arma el equipo y el briefing, que es la explicación al alumno de todo lo que hará debajo del agua, la actividad dentro del agua y la devolución final, además de mostrarle en video todo lo que finalmente hicieron para que puedan apreciarlo y eventualmente corregirlo. Y las teóricas, entre una hora y media y dos. Todo eso con una previa que corre por cuenta de uno. Después, para certificar como instructor (en mi caso yo lo hice con SSI, que es alemana; la más conocida en América es la norteamericana PADI) te dan manuales de física, de equipo, de biología marina, que tenés que rendir, además de los stándares y políticas de la certificadora. Y después está en uno seguir creciendo y formándose.
Tanto el entrenamiento como el buceo son actividades grupales, ¿verdad?
Nadie te va a prohibir bucear solo pero no es lo aconsejable; el buceo es una actividad que se disfruta, para muchos es su semana de vacaciones, así que lo social siempre está presente. Y además por una cuestión de seguridad siempre aconsejamos el sistema de compañeros, que ya desde el momento de ponerte el equipo tengas a alguien enfrente que te ayude a chequear que está todo bien, así como en el agua que esté con vos por cualquier eventualidad.

Bitácora mágica

¿Lugares donde has buceado?
En el Caribe, que tiene zonas de aguas tranquilas como Curazao o Bonaire y es hermoso; en México, que tiene un lugar maravilloso como es Cozumel… Y tengo pendiente la ‘Meca’ del buceo, que es Galápagos, un lugar donde hay una explosión de vida descomunal y donde además se puede hacer buceo con corrientes ascendentes y descendentes. Es el lugar ideal para foguearse en buceos bien diversos. En la Argentina he buceado en los lagos del sur, en el Nahuel Huapi hice mis prácticas de Rango Extendido por la profundidad y por las aguas tranquilas; y también en Madryn, donde es maravillosa la posibilidad de ver las ballenas, y es agua fría, un buen lugar para entrenarte en traje seco, y para hacerse una panzada de naufragios. Pirámides también es muy lindo. Y me quedan un montón de lugares en el tintero, el planeta es muy grande y hace falta tiempo y dinero (risas).
Pero la verdad es que disfruto mucho de la docencia, de entrenar a otros en esto que descubrí y que me gusta tanto. Además es un orgullo personal poder formar a un buzo desde que recién empieza y no sabe cómo armar su equipo, hasta que adquiere la capacidad de moverse solo. Eso me encanta, es como un orgullo personal.
¿Y las experiencias más impactantes?
Ese encuentro con la ballena franca, que además fue cuando recién hacía mis primeros buceos y era como un papel en blanco. Y los buceos nocturnos, que tienen una belleza y una magia inexplicable. Además ves animales que de día no vas a ver nunca, como las morenas, que se esconden en los arrecifes y salen en la oscuridad a cazar, como las langostas; las noctilucas, esos microorganismos que se encienden por agitación del agua y son un espectáculo maravilloso de lucecitas, cosas que te van quedando en la memoria y que sólo te regala el mar.
Ahora que llegaste al Rango Extendido, ¿esto significa algún límite o ya estás buscando algo más?
A esto lo tengo recién estrenado (risas), le voy a sacar provecho, pero la carrera sigue. Se puede llegar a ser un instructor de instructores, o un certifier, que los certifica una vez que son capacitados. Pero para esto hay que tener muchos alumnos y certificaciones hechas.
En buceo, lo que me queda por probar es el rebreather, un sistema que ya no implica usar un tanque de aire sino un equipo de circuito cerrado con mangueras que reciclan lo que vos exhalás y te vuelven a dar aire. Este sistema es complejo, tiene sensores que monitorean el reciclado de los gases, es muy sofisticado. Y es probable que ese sea mi próximo paso, porque de hecho Leo Tournier, el director de la escuela y un gran exponente de la evolución del buceo, es instructor de rebreather.
¿Sentís curiosidad por bucear en una circunstancia especial, alguna búsqueda?
Lo mío es más deportivo, mis desafíos pasan por otro lado. Por eso creo que me queda pendiente bucear en Galápagos, donde las corrientes te obligan a estar bien entrenado. Quizá puedo ir a curiosear a algún naufragio ya descubierto. Y me encanta enseñar, que los alumnos aprendan y elijan quedarse. A eso lo disfruto mucho.

Trabaja en el Ministerio de Economía bonaerense pero su pasión está en el riesgo. Sedení Swaels piloteó planeadores y ahora bucea en las aguas más profundas

Trabaja en el Ministerio de Economía bonaerense pero su pasión está en el riesgo. Sedení Swaels piloteó planeadores y ahora bucea en las aguas más profundas

Sedení en posición de trim o flotabilidad perfecta

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La tresarroyense en el Lago Nahuel Haupi, Bariloche. Allí realizó, con un impactante equipo, buceos de rango extendido a más de 50 metros de profundidad

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