Municipalidad Tres Arroyos

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HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO: LOS 50 AÑOS DE LU24 RADIO TRES ARROYOS

18.250 días de radio

La primera emisión de la única radio comercial de amplitud modulada de Tres Arroyos se dio el 4 de octubre de 1969, tras la apertura de un concurso de adjudicación de licencias que se había concretado dos años antes. Cinco décadas después, mientras las AM retroceden ante los avances impuestos por la era digital, LU 24 Radio Tres Arroyos sigue creciendo y ha logrado imponer su página web entre la preferencia de los lectores. “El Periodista” trae su historia y la palabra del director, José Luis Basualdo

Octubre 2019
José Luis Basualdo es el director de LU 24 desde 2001, pero sus inicios en la radio se remontan a mucho antes, cuando era un joven empleado bancario con inquietudes periodísticas

José Luis Basualdo es el director de LU 24 desde 2001, pero sus inicios en la radio se remontan a mucho antes, cuando era un joven empleado bancario con inquietudes periodísticas

Cada vez que el desarrollo tecnológico puso a consideración de la gente un nuevo dispositivo para el acceso a la información y el entretenimiento, pasó más o menos lo mismo: todo el mundo creía que ese nuevo aparato haría desaparecer al anterior, o por lo menos lo pondría en riesgo lo suficiente como para restarle importancia entre el público. Así pasó con la televisión, con el cine, con el streaming. Todos trajeron aparejada una serie de cambios en la relación entre el soporte y sus consumidores, pero pocos se vieron tan atravesados por la revolución tecnológica como la radio. De grandes aparatos que dominaban la escena familiar a una aplicación que permite escuchar en la soledad de la bicicleta, la radio se mantiene siempre viva. Y en Tres Arroyos más viva que nunca, como lo demuestran los 50 años que cumple este 4 de octubre LU 24, la primera y única radio comercial de amplitud modulada local.
El concurso público para la adjudicación de licencias de radiodifusión, entre las que se encontraba la de LU 24 en el 820 del dial, se convocó en 1967. Se presentaron cuatro oferentes, de los cuales resultó favorecida la sociedad llamada LU 24 Difusora Tres Arroyos SRL. El 27 de noviembre de 1968 dictó el decreto de adjudicación, y el 4 de octubre de 1969 salió al aire por primera vez LU 24 Radio Tres Arroyos, pionera de la radiodifusión local y que con el tiempo, integrando la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA) que llegó a presidir uno de sus fundadores y director Evaristo Alonso, tuvo la oportunidad de desempeñar un rol institucional en las mesas de discusión de la actividad radial durante muchos años.
Fernando Anderberg, Evaristo Alonso, Luis Cousseau, Domingo Fortunato Leonel Elías, Felipe Etchegoyen, Augusto Pedro Saffores, Aldo Fernández, Alfredo Edgar Orfanó, Amadeo Maté y Carlos Mario Maté integraban aquella primigenia sociedad. “Fue una quijotada de un grupo de amigos”, describiría más tarde Anderberg.
La primera emisión se celebró con una verdadera fiesta en la vereda del edificio de Belgrano 457, donde hoy sigue funcionando la radio. Participó de ese encuentro el folclorista José Larralde y conjuntos e intérpretes locales, además de darse el acompañamiento de numerosas instituciones y autoridades. Angel Jorge Bernasconi, periodista que trabajó por décadas hasta su jubilación en La Voz del Pueblo y que estuvo en la radio hasta 1976, sería el encargado de leer las primeras noticias, aquel 4 de octubre a las 10 de la mañana. El otro hombre de prensa, también proveniente de la gráfica, que sería símbolo del contenido informativo en la emisora, es Amílcar Dinsen. Posteriormente se produciría el ingreso de figuras como Esteban Ernesto Maranghello y Omar Alonso, que aún con su programa “Esto es historia” al aire completa una amplísima y continua trayectoria de periodismo radial.
Los primeros locutores surgirían, en parte, de un concurso de voces, y del primer plantel formaron parte Luis Tornese, Graciela Mantovani, María Elena Chappaz, Raúl Cabrio, Felipe Etchegoyen y Carlos Binaghi, entre otros. Otra de las figuras importantes de la historia de la radio es Silvio Ballone, que cumplió distintas funciones además de la locución comercial e incluso fue accionista de la firma.
No fue menos importante el rol de los responsables técnicos y de puesta en el aire, y entre los históricos que cumplieron esas funciones se puede mencionar al pionero José Angel Bozzani, a Oscar Alonso y Ramón Hansen Krogh, técnicos; y Daniel Ballone, Rodolfo Pescader, Rubén Ebbens, Raúl Tumini, Luis Gómez, Eduardo Kraemer, Norberto Olivetto, Daniel Massigogge (algunos operadores de estudios y otros de planta) y Tonona Matz, la primera operadora mujer de la radio y que aún sigue trabajando. El recordado locutor Liche Kraemer también estuvo en los controles, antes de deleitar a la audiencia con su poderosa voz.

La radio hoy
La sola pretensión de contar la historia de la única radio de AM local puede devenir en la necesidad de una edición especial de cualquier producto periodístico, por eso es interesante la posibilidad de recorrerla a través de la web en los cuatro programas especiales que Omar Alonso creó para su envío “Esto es historia”, que emite los sábados por la tarde el aire de LU 24, pero que colgó en su página de Internet www.omar-alonso.com.ar.
Con emisión durante las 24 horas del día y una programación periodística y de interés general que incluye transmisiones en vivo del Servicio Informativo, de un amplio grupo de locutores profesionales y del equipo de Deportes, la AM de Tres Arroyos es probablemente una de las pocas que, en un momento en que la revolución digital ha transformado la escucha de radio de un fenómeno familiar como en sus inicios a una elección individual como la que hoy permiten teléfonos y aplicaciones, sigue liderando en audiencia y permanentemente construye agenda en lo político, lo institucional y lo comunitario. Es que LU 24 emite en su señal de amplitud modulada del 820 como hace 50 años, reproduce el mismo contenido por Radio 2 FM 92.9 y cuenta, desde 1983, con su señal de FM Ilusiones, en el 95.3 del dial, conformando una amplia oferta.

La revolución de la web
No hay dudas de que la aparición de Internet fue una verdadera revolución para la comunicación, y el impacto que tuvo en la emisora tresarroyense, especialmente por la impronta que en este sentido le introduciría su director desde 2001, José Luis Basualdo, fue muy importante. No sólo porque migró hacia la web la transmisión de los contenidos informativos de las agencias de noticias que por décadas se realizaba por medio de teletipo o télex, sino porque le permitió a la empresa periodística tener su propia presencia en el universo digital con la creación de un nuevo medio: la página de la radio.
El portal lu24.com.ar apareció por primera vez online hace 15 años, fue la primera página informativa formal de la ciudad y desde entonces se impuso entre las preferencias de los lectores al punto tal que hoy tiene, según la dirección de la radio, más de un millón y medio de visitas mensuales, con un promedio de 50.000 ingresos diarios. De actualización permanente durante todo el día, la página es el primer sitio al que recurren los tresarroyenses cuando escuchan la sirena de los Bomberos, o les comentan de un accidente, porque saben que de inmediato la información, desde hace un tiempo también con audio y video, estará disponible para su lectura. A su vez, es la elegida de los tresarroyenses que viven en el exterior, tal como lo hacen saber a través de mensajes y otras vías de contacto.
Con la aparición de las redes sociales como canal de información y también de interacción entre los medios que conservan en parte su formato “tradicional” (radios, diarios) y sus audiencias, LU 24 Radio Tres Arroyos eligió compartir sus contenidos en Facebook, Twitter e Instagram, cosechando rápidamente un importantísimo número de seguidores y un fervoroso intercambio cotidiano con ellos, no exento a veces de polémicas y agresiones pero que no deja de ser un signo de los tiempos.

JOSÉ LUIS BASUALDO ES EL ACTUAL DIRECTOR DE LA RADIO

En primera persona

José Luis Basualdo es el director de LU 24 desde 2001, pero sus inicios en la radio se remontan a mucho antes, cuando era un joven empleado bancario con inquietudes periodísticas que volvió a su Tres Arroyos adoptivo –es nacido en Guisasola y siempre lo remarca con orgullo-, desde Bahía Blanca, para aplacar la preocupación de su padre que temía por lo que ocurría en plena dictadura en aquella ciudad.
“Estuve 30 de los 50 años que tiene LU 24 dentro de la radio. En 1976, dos o tres meses después del Golpe, yo vivía en Bahía Blanca, donde era empleado del Banco Nación, y hacía colaboraciones en LU 3, en el área de Deportes, y planillas de básquetbol como contratado para La Nueva Provincia. Le había empezado a tomar el gusto a la tarea periodística porque trabajaba con Chuty Dobal, hijo de don Juan Carlos Esteban Dobal, un hombre de una voz muy particular que fuera jefe de Informativo de LU 3 por muchos años y miembro de una familia muy destacada de Bahía Blanca residente en Villa Mitre.
“A mediados del 76, a mi viejo, que recién se había jubilado y de Guisasola se había venido a vivir a Tres Arroyos, no le gustaba demasiado que yo estuviera en Bahía Blanca por las noticias violentas que se escuchaban entonces, que mostraban el difícil presente que tenía esa ciudad en esa época. Yo tenía 19 años y decidí venir a trabajar a Tres Arroyos, al Banco Nación, al que había ingresado a los 17. Llegué y extrañaba estar en los medios, era consumidor de información, escuchaba algo y ya pensaba en verlo en los diarios del día siguiente, y se me dio la oportunidad de ir a conversar con el hijo de un amigo de mi padre, los dos Clase 1912 y conocidos de Guisasola desde siempre, que era don José Elías, el papá de Leonel, uno de los dueños de Radio Tres Arroyos. Fui a verlo a Leonel a su estudio, le conté mi inquietud y me dijo que fuera al día siguiente a la radio a charlar con (Amílcar) Dinsen”, cuenta Basualdo.
“Anoté el apellido con B larga y cuando lo fui a ver al día siguiente me gané el primer reto (porque me retaba siempre). “Mi apellido es Dinsen, con D”, me dijo y le expliqué qué quería hacer. Me escuchó, tomó nota y me pidió que vuelva a los tres o cuatro días. Cuando regresé me pusieron a colaborar con Deportes, así que pasé unos meses comiendo tierra en las carreras regionales bajo la batuta de Carlos Potente y trabajando con Nelson Mouhapé, “Puchi” Erramuspe -que es más viejo que la radio-… Así arrancó mi vínculo con LU 24, hasta 1988 cuando me fui a Puerto Madryn”, evoca.
“No bien empecé a hacer esos fogueos con Deportes, me comentaron que hacía falta gente en Informativo, pero tenía mi trabajo en el banco, por lo que me dieron un turno de las 10 de la noche a la 1 de la mañana. Me explicaron el trabajo que se hacía de noche, un boletín por hora hasta las 0.55 cuando se cerraba la transmisión, y la preparación del primer panorama de noticias del día siguiente. Me sentía como en la NASA, porque tenía la posibilidad de elegir las noticias, de hacerlo todo yo solo. Uno de mis compañeros era Daniel Arripe, que tiempo después se fue a Puerto Madryn embalado por dos cosas: la política, porque era amigo del tresarroyense Osvaldo Sala, que fue intendente de Madryn, senador nacional y hoy director de Puertos, y por los medios, porque además de conseguir laburo en la Municipalidad, en la Secretaría Privada, comenzó a trabajar en la radio de Madryn. El fue quien me invitaría luego, en el ‘88, a trabajar en esa ciudad”, describe.
La férrea intervención de los jerarcas militares en los medios de comunicación de la época tenía, por supuesto, su correlato en la radio tresarroyense. “Allá por el ‘76, el presente que se vivía en la radio era muy particular porque todo se controlaba estrictamente desde la Dirección, nadie decía ‘mamá’ sin autorización del director. Los corresponsales mandaban sus colaboraciones en un cassette, que se escuchaba y se analizaba completamente, y a nadie se le ocurría dar una opinión hasta el momento en que se emitía la “Nota Editorial” del sábado al mediodía. Se controlaban horarios, los avisos al aire con un punteo estricto y una lista diaria de toda la publicidad, si un locutor tosía se escribía, si se reía al día siguiente podía ser suspendido. Es que el organismo rector de la radiodifusión argentina, el COMFER, estaba integrado por un representante del Ejército, uno de la Armada, uno de la Fuerza Aérea y uno de la SIDE, que realmente vigilaban, incluso a través de una especie de delegados civiles encubiertos desplegados por todo el país, el contenido de los únicos medios de comunicación que había entonces, cuando uno no podía ni imaginar algo como una red social”, advierte José Luis.
Según cuenta, todo era muy acartonado en la radio de entonces. Se trabajaba de pie, con un atril, dentro del estudio. “Había un relojito de ajedrez que se bajaba cuando el locutor empezaba a leer la tanda y se suspendía cuando marcaba los 12 minutos, que era lo permitido para emitir publicidad por hora, nada más que eso. La música también se controlaba estrictamente y había listas del COMFER con los prohibidos, como Mercedes Sosa, Piero, Horacio Guarany, todos los exiliados. ¡Con eso me choqué cuando conocí LU 24 de adentro! Y el orden no era solamente del aire, también era humano y edilicio, porque si aparecía una mancha en la pared se hacía una investigación para ver quién era el responsable, al móvil lo manejaba únicamente un chofer, y esa practicidad que tenemos hoy de buscar la noticia a cualquier precio no existía. Todo se pensaba bien, el jefe le decía algo al empleado y el empleado lo hacía, pero se podía emitir recién cuando el director daba el ok. Se trabajaba con ciertas pautas de los organismos que manejaban la radiodifusión, pero también con temor”, admite el periodista.
Incluso el trato laboral tenía la impronta de aquellos tiempos difíciles, según se desprende del relato del actual director de la emisora; sin embargo, para alguien con una vocación tan fuerte, la satisfacción por el inmediato reconocimiento que generaba en la comunidad el ‘estar en la radio’ compensaba aquellos sinsabores. “A pesar de que una sola vez quise hacer una sugerencia y me respondieron que no estaba para pensar sino para obedecer, era inmensamente feliz con lo que hacía porque cuando llegaba al banco la gente me saludaba, había quien me preguntaba ¿vos sos el que dio el boletín de noticias anoche a las 10? Después apreciaron que sabía leer bien, que lograba comunicar cuando daba una noticia, y me dieron un turno entero: de 19 a 1. En el ’81 me casé, y por entonces la radio era mi único trabajo porque del banco me había ido, cansado de ser empleado administrativo. Así pasaron muchas cosas… Me mandaban de cronista a la Municipalidad con un grabador, se tomaba nota de lo que pasaba, el directo prácticamente no se usaba porque esas notas grabadas se escuchaban en Informativo y se seleccionaba lo que se iba a pasar y lo que no. Así que recorría la Municipalidad durante tres o cuatro horas, y así conocí cómo funcionaba todo en un sistema no democrático, y los últimos tiempos del gobierno de Angel Amer Cortese, que tenía una fuerte afinidad con la radio por una cuestión de parentesco, de hecho había una línea telefónica totalmente privada que arrancaba en la radio y terminaba en el despacho de Cortese –seguramente por temor a que se escucharan esas conversaciones-, y el director solamente tenía que apretar un botón para poder hablar con él y tener información de primera mano”, recuerda Basualdo, proporcionando con este dato un llamativo ejemplo de la relación entre el medio y el poder político de entonces.
“Trabajando entonces en la radio tuve mi primer contacto fuerte con la sociedad como fue el Mundial ‘78, y en el ‘82 llegó la guerra de Malvinas, y lo que al menos creíamos que estaba sucediendo y por eso había fiesta en las calles, caravanas de gente gritando ¡Argentina, Argentina! Y también los oscurecimientos, aquellos ejercicios que se hacían por los que había que cerrar todas las ventanas y trabajar con lo mínimo indispensable en la creencia de que podía haber bombardeos”, enumeró el entrevistado, entre los hitos más importantes que le tocó atravesar por aquellos años.

Música y tanda
Por aquel tiempo la emisora era la única en su tipo en el distrito y tenía una amplia zona de influencia, pero sus autoridades consideraban, sin embargo, a la información que circulaba por la gráfica como una competencia más o menos directa. “La radio siempre estuvo bien equipada técnicamente, si no era con lo primero, era lo segundo; y teníamos como cierta imagen a seguir, como radio afín, a Rivadavia, a la que había que copiarle todo: la formalidad, cómo se entonaban las noticias, y cierta información que no llegaba por la teletipo, como el ingreso de animales a Liniers cada mañana, se escuchaba por Rivadavia y después se informaba. Y la radio era muy musical, por más que hubiera un programa de interés general se pasaban temas, y el programador llevaba su lista al día. Se hablaba de un tema, se leían revistas porque obviamente no había Internet, y así se iba contando la actualidad. Y al margen de toda esta cuestión de control que había, uno escuchaba la radio desde su casa y era llamativa… El jefe de Informativo hacía una lista de las noticias del día, en el que figuraba si La Voz del Pueblo las había tratado o no. Y si había algún tema en el diario que a nosotros se nos había pasado por alto, ¡por poco no íbamos al pelotón de fusilamiento! Todo eso se lo entregaba el jefe al director, y si el director veía que nosotros teníamos cierta supremacía no pasaba nada, pero si no era así, retaba a mi jefe, y éste ‘largaba sus ansiedades’ con nosotros: la ley de la jineta, que siempre le hace sentir el que tiene una tirita más al que tiene menos”, considera Basualdo, que por su desempeño no era habitualmente destinatario de mayor rigor, según rememora. “Todo esto me deja un buen recuerdo porque entiendo que mi trabajo gustaba, me retaban poco. Por allí se escuchaba un grito, una llamada de atención que no era muy disimulada y que seguramente mis compañeros de entonces recuerdan, pero no me tocaba mucho a mí”, asegura.

Democracia y partida
“Con el advenimiento de la democracia vino la cobertura de las campañas políticas, siempre grabador en mano porque el directo no existía, ¡si no había celulares!”, repasa el hombre de radio. Tiempo después tomaría la decisión de alejarse de la empresa para incursionar en la gráfica pero en Puerto Madryn.
“Pasó el gobierno de (Jorge) Foulkes, la campaña de Raúl Correa y un pedacito de su gestión, y el 13 de junio de 1988 le tendí la mano al director después de haber renunciado formalmente. Le dije que me habían ofrecido un mejor trabajo y que no era una cuestión económica, y él me contestó que no hubiera sido bueno de su parte hacerme una oferta mejor porque esa “buena plata” entonces podría habérmela pagado en otro momento. Lo saludé, muchas gracias y me fui a vivir a Puerto Madryn del ‘88 al 2001. En ese período, venía unas tres o cuatro veces al año a Tres Arroyos y antes de ir a ver a los amigos pasaba por la radio, y hablaba al aire, y me trataban muy bien. Poco vine, sin embargo y no sé muy bien por qué circunstancias pero no se daba, durante la dirección de Leonel Elías. Me había golpeado mucho como a tantos la muerte inesperada del director y fundador Edgar Evaristo Alonso. Y en aquel momento estaba muy compenetrado con lo que hacía, y mientras acá me decían que estaba para obedecer y no para pensar, allá en Madryn me dejaron ser, pensar y realizar”, advierte.
La vuelta al pago se produciría algunos años más tarde, y en tiempos también convulsionados para el país como cuando hiciera su debut en el aire, pero por otras razones. “A fines del año 2000, con la Argentina en una crisis bastante complicada, me visitan unos amigos, y me dicen que LU 24 estaba bastante venida a menos, que volviera a Tres Arroyos. Era una decisión difícil, yo tenía todo armado en Madryn, mi esposa tenía un buen trabajo, económicamente no estábamos mal, no era para andar experimentando. Pero de todas maneras vine a explorar, a ver cómo venía la mano. Me puse a conversar con quienes llevaban adelante la radio como empleados, y me comentaron que venían atravesando una etapa de decadencia e incertidumbre. Donde yo trabajaba tenía que resolver, a diario, muchos problemas, y llegué a la conclusión de que si podía hacerlo allá, también podía hacerlo para mí, y en mi tierra de adopción que es Tres Arroyos. Y me propuse intentar reflotar LU 24”, evoca.
El 10 de mayo de 2001 José Luis Basualdo se hizo cargo de la conducción de la emisora de la avenida Belgrano. “Había que adaptarla a la realidad del momento; por entonces las noticias se redactaban todavía con máquina de escribir, así que incorporamos la computadora, también para generar los avisos y archivos que antes se grababan en cinta abierta. Ya la radio se había desacartonado un poco, seguramente por los procesos democráticos”, considera.
Introduciría con su llegada un período de cambios fuertes, algunos por imposición del propio medio, que atravesaba ya modificaciones sustanciales de la mano de la era digital y la aparición de otros soportes de información, y otros que tienen que ver con una característica de su personalidad, inquieta y en búsqueda constante de lo nuevo. “Con el tiempo, con esos 18 años que llevo en esta segunda etapa que sumados a los otros 12 son 30, fui buscando generar la modernización de la radio, mejorándola técnicamente, poniendo un transmisor transistorizado -aunque dejamos el viejo como repuesto y cuando lo prendemos anda tan bien como la primera vez, en 1969-. Aparecieron algunas cuestiones que por entonces costó poner a tono con la realidad en un lugar con un acartonamiento muy fuerte, donde no se podía tomar mate, donde si dos empleados se juntaban en la cocina se les decía que ese no era un lugar de reunión, pero con el tiempo todo se fue ablandando. Y vinieron los reconocimientos del Agua Clara; los viajes que hicimos, seguimos haciendo y seguiremos a lugares lejanos a la Argentina, para movilizarlos periodísticamente, llevando incluso como premio a los oyentes a ver a sus afectos, recorriendo muchísimos lugares sin ponernos límites. La primera transmisión, tan fuerte y significativa, desde las Malvinas, donde fuimos tres veces…”, sostiene.
“Aparecieron los primeros móviles, la primera combi, la segunda y ahora el colectivo. No dejamos de crecer nunca y a la par de eso, fuimos soldando un montón de agujeros que siguen apareciendo, que son los económicos, con dificultades para conseguir financiamiento para algún proyecto pero también con un empresariado que nunca nos corrió el cuerpo. Logramos pasar los estudios al frente, y que la gente pase y nos vea haciendo radio, y quizá consigamos volver a tener los estudios y unificar la FM Ilusiones atrás -que empezó a transmitir en el ’84 y fue un gran logro- mientras que pusimos al aire Radio 2 para que la señal de AM también llegara por FM, intentando siempre hacerle frente a la competencia desleal de emisoras que pulularon sin permiso. Mantenemos una relación muy buena con otros medios y con orgullo por la gente que trabajó aquí y que tiene sus medios propios y éxito en otros lugares del país.
Y dentro de LU 24, como en todos lados en el mundo, hay gente excelente, buena, más o menos o que no se identificó con el proyecto, y hubo también una carretillada de juicios laborales por errores de la administración anterior y por la mía, y cuando no se pudieron pagar ciertas cosas apareció el rigor de la justicia. Lloramos muchas veces para tratar de hacerle frente a estas cuestiones y todavía quedan algunas raicillas por terminar de arrancar. ¡Algún día estará todo bien!”, reflexiona.

Por 50 más
Finalmente, José Luis valora especialmente el vínculo que fue construyendo la radio, pero también él mismo, con la comunidad y sus fuerzas vivas. “Pasamos por gobiernos que primero nos hicieron una sonrisa y después pito catalán, otros que nos apoyaron plenamente, otros que valoraron lo hecho para mantener 20, 25, 30 fuentes de trabajo en Tres Arroyos. Y así llegamos a este presente, del que yo no he sido creador ni hacedor, pero siento que en mi mochila está la responsabilidad de dar respuestas por el funcionamiento de la radio todos los días. Tengo amigos, familia, compromisos, ansiedades, alegrías y tristezas como todo el mundo, pero no lo hago solo, porque tengo la colaboración de todos los que están en la radio, desde la señora que tiene la responsabilidad de un edificio higienizado hasta quien puede tomar una decisión cuando yo no estoy. Estos 50 años no nos encuentran sanos totalmente, con las cuentas a cero, pero sí vigorosos. Hemos sido audaces incluso para poder seguir al aire; hay amigos que me han sostenido cuando he dicho, en 2012, 2013, hasta acá llegué, no solo con una mano en el hombro sino con apoyo económico, y así vamos camino a los 100. No los veré yo, pero ojalá alguien pueda festejar el centenario de LU 24”, concluye.

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