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EL TRESARROYENSE LUIS MAMMANA DIRIGE EL OBSERVATORIO ASTRONOMICO MAS IMPORTANTE DE LA ARGENTINA

Viaje a las estrellas

El tresarroyense Luis Mammana dirige el observatorio “El Leoncito”, en San Juan, el complejo astronómico más importante de la Argentina. Dispone de seis telescopios para observaciones directas y remotas que impactan tanto al espectro científico como a la gente común, y un equipo de trabajo de alrededor de 60 personas. Está ubicado en un paisaje en el que el cielo sorprende de tan diáfano, y al que se llega por un camino de cornisa. En este increíble lugar, que parece fuera del mundo, estuvo “El Periodista”. Los lectores están invitados a un exclusivo “viaje a las estrellas”

Febrero 2017
Mammana fotografiado por Antonio de Franceschi, operador de telescopios en “El Leoncito”, en una imagen tomada con una Nikon 5500 y con 30 segundos de exposición, “sin trucos ni coloreada artificialmente”, según explicó el propio entrevistado

Mammana fotografiado por Antonio de Franceschi, operador de telescopios en “El Leoncito”, en una imagen tomada con una Nikon 5500 y con 30 segundos de exposición, “sin trucos ni coloreada artificialmente”, según explicó el propio entrevistado

Luis, ¿usted nació y se educó en Tres Arroyos hasta el momento de dejar la ciudad para ir a la Universidad? ¿Qué carrera eligió y por qué?
Si bien nací en Buenos Aires, pasé toda mi infancia y adolescencia en Tres Arroyos, por lo que siempre me definí como tresarroyense. Cuando egresé del Colegio Jesús Adolescente, me trasladé a Buenos Aires a estudiar la Licenciatura en Física (UBA) con la intención de dedicarme luego a la Astrofísica. Finalmente terminé estudiando Astronomía en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata, que junto con la Universidad de Córdoba, eran las dos únicas Universidades donde se estudiaba esa carrera. Luego de obtener la Licenciatura en Astronomía, realicé mi Doctorado en Astronomía en esa misma casa de estudios. Desde chico siempre me interesaron los temas relacionados con las ciencias básicas, y desde siempre supe que seguiría una carrera científica. Además, me gustaba la forma de vida del científico: sin horarios fijos, donde uno puede desarrollar sus actividades con mucha libertad y, aunque se requiere mucho estudio y dedicación disciplinada, nunca es un trabajo rutinario. En mi caso siempre estuve tan a gusto con lo que hacía, que nunca sentí -ni siento-, la necesidad de que llegara el viernes. Cuando mis hermanos y yo éramos aún muy chicos, mi padre compró un telescopio con la idea de que a alguno de nosotros, en algún momento, quizá le interesara usarlo. Habían pasado años y la caja del telescopio seguía cerrada, hasta que una noche la abrí, lo armé y literalmente nunca más lo desarmé. Todavía lo tengo. Con él me pasaba muchas noches en la terraza de mi casa hasta muy entrada la noche y, por supuesto, al día siguiente llegaba tarde al colegio. Fue así como nació mi vocación por la Astronomía, hasta dar el paso de ir más allá de tomármelo como un pasatiempo o un hobby.

¿Cuáles fueron sus primeros trabajos como profesional? ¿Cuál fue el camino que siguió luego para sumarse al CASLEO?
Realicé mi Doctorado en Astronomía en el área observacional dentro de lo que se denomina Ciencias Planetarias, estudiando la población de Centauros. Los Centauros son, básicamente, objetos que tienen sus órbitas entre las órbitas de Júpiter y Neptuno. Las mismas son caóticas y muy excéntricas. Pueden presentar una naturaleza dual, comportándose a veces como asteroides y a veces como cometas si es que logran desarrollar una coma. Son la población de transición entre los objetos transneptunianos -objetos que se mueven más allá de la órbita de Neptuno-, y los Cometas de la Familia de Júpiter -éstos básicamente son los llamados Cometas de Corto Período-. En pocas palabras, son objetos que nacen en las afueras del Sistema Solar como transneptunianos, viven unas decenas de millones de años dando vueltas alrededor del Sol como Centauros y al adentrarse más aún en el Sistema Solar, envejecen como internos cometas de período corto. Trabajar con objetos menores del Sistema Solar es lo que me ha traído más satisfacciones: como ejemplo puedo contar que en un trabajo centrado en detectar Centauros analizando más de 300 imágenes con un método que desarrollé, descubrí varios asteroides del Cinturón Principal de Asteroides, y aunque esos descubrimientos hoy en día no revisten mayor importancia científica como la que tendría, por ejemplo, descubrir un exoplaneta, ser el primero en ver otro mundo, es realmente emocionante. Cuando en 2014 CONICET abrió un llamado a concurso para cubrir dos cargos de Astrónomo Residente/Soporte para desempeñarse en el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), me presenté y gané una de las bancas. Naturalmente, para ejercerla debí radicarme en San Juan donde después de dos años en el cargo y ante la renuncia del Director anterior, el Directorio del CONICET me designó Director de CASLEO (para ser sincero, extraño mi cargo de Astrónomo Residente/Soporte).

¿Qué es el Complejo Astronómico “El Leoncito”? ¿Qué actividades cumple? ¿Dónde está ubicado?
CASLEO es el Observatorio Astronómico más importante del país. Posee un total de seis telescopios de uso exclusivamente profesional, tres de los cuales fueron instalados mediante convenios con institutos de Astrofísica de Brasil, España y Polonia. El telescopio más importante del Complejo es el Telescopio Jorge Sahade -argentino-, que con un espejo de 2.15 metros, es el más grande de Sudamérica, excluyendo los grandes y avanzados telescopios de propiedad de consorcios internacionales, instalados en suelo chileno. Técnicamente CASLEO es una Unidad Ejecutora de Servicios de CONICET, creada mediante un convenio entre CONICET y las Universidades Nacionales de La Plata, Córdoba y San Juan. Su función más importante es brindar servicios de observación astronómica a científicos profesionales de la comunidad astronómica nacional e internacional. Actualmente, la inmensa mayoría de los investigadores, tanto nacionales como extranjeros que hacen uso de nuestros servicios, lo hacen cómodamente desde sus lugares de trabajo o desde sus hogares, operando los telescopios del Complejo en forma remota, asistidos por operadores del Complejo. Mediante otros instrumentos emplazados en nuestro predio de altura, se brindan servicios de recopilación de datos de interés para otras ciencias, como la Meteorología, la Geología, la Geofísica, etcétera.
Según la especialización de cada investigador, los objetos observados pueden ser estrellas -lo que incluye a nuestro Sol-, cúmulos estelares, planetas, objetos menores del Sistema Solar (asteroides, cometas, Centauros, objetos transneptunianos), etcétera. CASLEO tiene una sede de oficinas en la ciudad de San Juan, y una Estación de Montaña (el Observatorio propiamente dicho). Éste está emplazado en la provincia de San Juan, en el Departamento de Calingasta, a unos 230 km al suroeste de la ciudad de San Juan y a una altura de unos 2600 m. Dado que la mayor parte del camino desde San Juan hasta El Leoncito es de cornisa, llegar al Observatorio puede llevar unas 4 horas.

¿Cuál es su función específica, Luis?
Para su funcionamiento CASLEO cuenta con unos sesenta empleados (entre ingenieros, técnicos, personal administrativo, contratados externos, etcétera), repartidos en áreas como Electromecánica Instrumental, Electrónica, Computación/Sistemas/Redes, Grupo de Operaciones, Operadores de Telescopios, Mantenimiento, Astrónomos de Soporte, etcétera. Como Director del Observatorio, debo delinear políticas científicas que establezcan prioridades y que marquen el rumbo hacia donde encaminar CASLEO, como así también coordinar las diversas áreas para que desarrollen tareas en equipo con miras a la consecución de un proyecto en común, o resolver un problema en particular. Para ello me apoyo mucho en los consejos de los ingenieros y técnicos del Complejo, gente muy preparada y con años de experiencia. Por otro lado, ciertas decisiones deben ser discutidas en el seno de un Comité Científico de Usuarios, conformado por representantes del CONICET, de cada una de las tres Universidades y de CASLEO.

Usted divide su actividad profesional entre el Observatorio y sus dependencias en San Juan. ¿Cómo es un día habitual en su trabajo?
Efectivamente, divido mi tiempo entre los días que estoy en la sede de CASLEO en la ciudad de San Juan, y los que estoy en el Observatorio, en la Estación de Montaña. En la ciudad, comienzo el día leyendo e-mails -recibo muchos diariamente-, y contestando en ese momento los que no pueden esperar. También recibo Jefes de Áreas que se acercan a la Dirección a plantear distintos asuntos y los discutimos. Eventualmente convoco reuniones de Jefes de Área para tratar algún tema puntual relacionado principalmente con el Telescopio de 2.15 m, que es el telescopio que concentra nuestra mayor atención. En algún momento del día, recorro las oficinas de las distintas áreas para tener un contacto directo con la gente, y muchas veces, aprender sobre sus desarrollos ingenieriles para el Complejo. Nunca me quedo encerrado en la Dirección. Durante mi estadía en la montaña, en el Observatorio mismo, vivo de noche y duermo de día, aunque no sea yo el que observe. Ese ritmo es al que mejor me adapto y en el que desde siempre me sentí más a gusto. La mañana temprano nunca fue lo mío por más horas que haya dormido la noche anterior. Mi momento de mayor lucidez mental siempre fue en horas de la madrugada, y eso a la larga resultó ser una gran ventaja para mi trabajo nocturno. Mis tareas de la montaña son variadas: durante la tarde, superviso tareas de mantenimiento de equipos e instrumental y funcionamientos operativos en general. Por las noches, trabajo en la Sala de Control con el operador de turno, mientras se realizan las observaciones.

“El Leoncito” recibe visitas de particulares, turísticas podríamos decir, pero además también se acercan investigadores a realizar observaciones. ¿Podría describirnos cómo funciona cada instancia?
Los investigadores, como comenté, mayoritariamente observan remotamente desde sus institutos de investigación o desde sus casas, siempre asistidos por el operador de telescopio que esté de turno. Pero si lo desean, pueden viajar al Observatorio a tomar ellos mismos sus propias imágenes, operando alguno de los telescopios del Complejo desde la Sala de Control, siempre contando con la asistencia de un operador. Aprovecho para aclarar que los astrónomos ya no observan el cielo con un ojo en el ocular del telescopio. El telescopio capta imágenes que son transmitidas a computadoras y son éstas las que las muestran en una pantalla. Lo que se ve está muy lejos de ser esas imágenes coloridas que suelen verse del Cosmos. Las imágenes directas de uso científico son puntos blancos luminosos y difusos en un fondo negro. Lo interesante es lo que el astrónomo hace después con la información contenida en esas imágenes. El verdadero trabajo comienza cuando termina de observar. Con las imágenes que adquirió una noche, el científico trabaja meses -a veces años-, antes de volver a realizar nuevas observaciones.

¿Qué es lo que más llama la atención a la gente común de ese lugar?
Al estar el Observatorio instalado en un sitio con un cielo particularmente diáfano y en una región muy aislada lejos de toda iluminación artificial, lo que llama mucho la atención es la cantidad de estrellas que pueden verse en noches oscuras centradas en la Luna Nueva. Es muy común ver varias estrellas fugaces en pocos minutos. Además, impacta el silencio y la tranquilidad del lugar. Toda esa experiencia permite una conexión más directa con el Cosmos que siempre es impactante y conmovedora.

¿Qué particularidades a nivel investigativo –equipamiento, descubrimientos, proyectos-, tiene “El Leoncito” y cómo está considerado en la comunidad científica?
Para la comunidad científica astronómica argentina (astrónomos, astrofísicos, físicos, etcétera), CASLEO es hoy el observatorio más importante del país. Si bien muchos investigadores argentinos hacen uso de telescopios extranjeros más grandes y tecnológicamente más avanzados, conseguir tiempos de observación en ellos no es sencillo por la gran competencia que existe a nivel internacional. Por ejemplo, siendo la Argentina parte del consorcio GEMINI (junto con Estados Unidos, Canadá, Brasil y Chile), los astrónomos argentinos deben repartirse entre ellos apenas unas pocas noches al año para obtener imágenes adquiridas con los telescopios del Observatorio GEMINI (GEMINI Norte en Hawaii y GEMINI Sur en Chile), uno de los observatorios más importantes del mundo. Ello implica que un investigador argentino no recibe más de unas pocas horas al año de tiempo de observación. Esta situación es inevitable cuando un proyecto particular necesita la avanzada y sofisticada prestación de observatorios como GEMINI. Dejando de lado esos casos, CASLEO le ofrece a cada investigador la posibilidad de contar con turnos de observación de varias noches al año, pudiendo desarrollar así proyectos que no serían posibles con otras condiciones de disponibilidad instrumental. De todas maneras, cabe mencionar que los científicos que quieren hacer uso de los telescopios de CASLEO, deben presentar con mucha antelación sus proyectos ante el Comité Científico de Usuarios, que evalúa si se le otorgará tiempo de observación, y cuánto.

¿Las investigaciones son financiadas por el Estado, otros países, empresas?
Cada investigador tiene su forma de financiar sus investigaciones. El CASLEO, se financia con un presupuesto operativo aprobado por CONICET, quien además se hace cargo de los sueldos del personal.

¿Cómo divulga el Complejo su actividad? ¿Hay publicaciones, congresos? ¿Qué participación tiene usted?
Como unidad de servicios, solo damos servicio de observación.

¿Tiene algún hobby o actividad fuera de su tarea en “El Leoncito”?
En mis tiempos de ocio, principalmente escucho música. Me gusta mucho la música compuesta desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XX (Clasicismo, Romanticismo y Posromanticismo). Además, leo mucho sobre compositores de esos períodos. Gustav Mahler es mi preferido.

Finalmente, ¿cómo es su relación hoy con su Tres Arroyos natal? ¿Se interesa por cuestiones de la ciudad, viaja con frecuencia?
Desde que estoy viviendo en San Juan, hago viajes regulares a Buenos Aires, pero no frecuento mucho Tres Arroyos. Un par de veces por año me hago un viaje y de paso visito a varios amigos de la infancia con los que, incluso a distancia, mantengo un contacto permanente y fluido.

UNA EXPERIENCIA

Para visitar “El Leoncito”

Existen tres tipos de visitas al Complejo “El Leoncito”:
a).- Visita diurna, en la cual los guías, en un recorrido por el edificio que alberga el Telescopio Jorge Sahade, explican su funcionamiento y el trabajo que realizan con él los científicos.
b).- Visitas nocturnas, en las cuales se podrá apreciar a ojo desnudo uno de los cielos más límpidos de la Argentina, sorprendiendo a cada visitante. Luego, con ayuda de un telescopio de 35 cm se podrá observar un cielo más profundo, donde se apreciarán cúmulos, galaxias, nebulosas, planetas, detalles sorprendentes de la superficie lunar, etc. Cabe aclarar que no se realizan observaciones para el público con ninguno de los seis telescopios de uso profesional con los que cuenta el Complejo.
c).- Existe también una tercera opción que contiene a la anterior (b), y que ofrece la posibilidad de pernoctar en la noche, con cena y desayuno incluidos.
En todos los casos, las visitas deben pactarse con antelación. Los grupos de visitantes son reducidos y cuentan con la atención personalizada de un guía especializado en el tema.
Link: www.casleo.gov.ar/visita.php
Por reservas para grupos o consulta sobre actividades de divulgación y visitas, los interesados pueden contactarse llamando a los teléfonos 0264-4213653 o 0264-4273653 o por mail a visitas@casleo.gov.ar

“Realicé mi Doctorado en Astronomía en el área observacional dentro de lo que se denomina Ciencias Planetarias, estudiando la población de Centauros, básicamente, objetos que tienen sus órbitas entre las órbitas de Júpiter y Neptuno”, explicó Mammana

“Divido mi tiempo entre los días que estoy en la sede de CASLEO en la ciudad de San Juan, y los que estoy en el Observatorio, en la Estación de Montaña”, indicó el tresarroyense

Mammana: “Mis tareas de la montaña son variadas: durante la tarde, superviso tareas de mantenimiento de equipos e instrumental y funcionamientos operativos en general. Por las noches, trabajo en la Sala de Control con el operador de turno, mientras se realizan las observaciones”

El telescopio más importante del Complejo es un reflector Ritchey-Chretien (Telescopio Jorge Sahade), con un espejo primario de 2,15 metros de diámetro

“Si bien nací en Buenos Aires, pasé toda mi infancia y adolescencia en Tres Arroyos, por lo que siempre me definí como tresarroyense”, expresó Luis

 
 
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