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RODRIGO FERRARI Y SUS TALLERES DE COACHING, TODA UNA NOVEDAD EN TRES ARROYOS

Una mirada hacia adentro

El tresarroyense define al coaching como “una mirada hacia adentro”, útil para cambiar el modo en que se enfoca la vida, en la esfera personal, o el funcionamiento de una empresa, en su variante ontológica. Llevar adelante un proceso de coaching implica salir de la zona de confort, pero sin duda el camino vale la pena si el resultado es ser, como dice Rodrigo Ferrari, como uno realmente desea ser. Sus definiciones, en “El Periodista”

Mayo 2017
“Si buscas distintos resultados, no hagas siempre lo mismo”, es la frase con la que Rodrigo Ferrari define una de las principales características del coaching

“Si buscas distintos resultados, no hagas siempre lo mismo”, es la frase con la que Rodrigo Ferrari define una de las principales características del coaching / Foto: Dolores Cosentino

Rodrigo Ferrari, desde hace un tiempo, está desarrollando en nuestra ciudad el coaching, una novedosa idea que consiste básicamente en un proceso de aprendizaje, que sirve a una persona para cambiar su propio enfoque u observación acerca de distintos aspectos por donde transita su vida. Fundamentalmente, se trata de una mirada distinta.
Para echar un poco de luz sobre este tema, inicia la charla con “El Periodista” citando una frase de Albert Einstein. “Si buscas distintos resultados, no hagas siempre lo mismo”. Apoyado en este concepto, explica el entrevistado que “el coaching propone una mirada hacia adentro, desde otro lado, para indagar y saber si con una visión distinta de las situaciones que nos tocan vivir, podemos obtener los resultados esperados”.
Aclara que el coaching no es un camino “para los que están mal”, sino que cualquiera de nosotros puede incorporarlo tan solo por el hecho de pensar en crecer, en estar mejor, para “conocerse a sí mismo”, como decía Sócrates miles de años atrás.
Comenta Ferrari que “a partir de ese propio conocimiento, la persona decide desafiarse y salir de su zona de confort en la que se mueve rutinariamente, ampliar el horizonte, y tomar herramientas que le permitan mejorar su día a día”.
Etimológicamente, la palabra “coaching” deriva del francés, y ejemplifica al cochero, al que maneja, el que conduce o acompaña. Luego, en el idioma inglés, se la adaptó hacia el concepto de “coach” o entrenador (básicamente volcado hacia el deporte), y esa definición es la que asociamos comúnmente.

Para personas y para empresas
Explica Rodrigo que “por un lado, existe lo que se denomina ‘coaching ontológico’, el que habla del ser, mientras que también existe otra vertiente, el ‘coaching empresarial’. En este último caso, a partir de un problema concreto, se busca un cambio en las acciones para encontrar soluciones. En el ontológico, un poco más profundo, se propicia más bien un cambio del observador de esas acciones, y desde allí modificarlas para obtener mejores resultados”.
Amplía la información el entrevistado y menciona que “el coaching es una herramienta que utilizan muchísimo las empresas para que sus empleados puedan darle una mirada distinta al mismo trabajo de siempre”.
A modo de ejemplo, consigna que “una situación habitual en esos ámbitos es que algunos empleados lleven ya muchos años dentro una misma estructura laboral y se sientan poco motivados, o vean que el clima de trabajo no los satisface. O bien, que esas mismas personas arrastren sus problemas hasta allí y los reflejen en su rendimiento cotidiano. Lo que propone el coaching en una primera conversación (con las cabezas de esa estructura u organización de trabajo que mencionaba) consiste en escuchar qué necesidades están teniendo sus integrantes. A partir de allí se esboza un plan de coaching. Si le proponemos a esa persona que mire su vida desde otro lado, replicará luego el cambio de actitud también en el trabajo, revalorizando la propia posición dentro de ese contexto”.
Ferrari plantea: “a todos nos gusta ser queridos, aceptados, valorados. En nuestra casa, en el club y también en el ámbito laboral. Seguramente, hay empleados que deben albergar en su cabeza ideas brillantes de cómo desempeñar la tarea cotidiana, pero puede ser que no la expresen porque suponen que no serán escuchados o tomados en cuenta, que su opinión no va a valer. Uno de los temas centrales que pretende instalar el coaching es precisamente aprender a conversar, a decir las cosas, a sacarse el miedo a hablar”.
Sobre ese eje, en los talleres se desarrollan variadas temáticas que apuntan precisamente a volver a aprender cosas que quizás ahora a una persona no le sirven, o no quiere para su vida.
“Todos nos movemos -dice- en esa ‘zona de confort’ de la que hablaba anteriormente (mi rutina, lo que conozco). Seguramente hay personas que no quieren salir de allí, pero el desafío de intentar abandonarla intenta explicar que puede existir una forma distinta de hacer las cosas, y descubrir eso en uno mismo. El coach trata de motivar o impulsar para que se genere ese cambio de conducta, y de hacer ver que las herramientas para lograrlo están dentro de cada uno de nosotros”.
Sin embargo, Ferrari hace una distinción y aclara que “el coach nunca dirá qué se debe hacer o cuáles acciones hay que tomar, porque en la conversación que entabla en los talleres toda esa información saldrá de la propia persona. El no es más que un espejo, que muestra lo que se ve”.

Agentes de cambio
A la hora de hablar de las transformaciones o los cambios de enfoque que se producen, explica que “son claramente verificables, y lo puedo decir en primera persona, porque me ha pasado a mí en el proceso de capacitación para certificar mi condición de coach. Todo esto que veo luego en los asistentes al taller y a través de las conversaciones, primero debí atravesarlo en mí mismo”.
Su formación en este tema se concretó en Buenos Aires. En esta vertiente (en el coaching hay varias escuelas) se apunta fundamentalmente a la parte ontológica, a propiciar los denominados “agentes de cambio”, que tienen como meta “servir” para que la gente descubra las herramientas necesarias para poder vivir mejor.
En Tres Arroyos el concepto o la estrategia del coaching recién se está dando a conocer ahora, pero Ferrari señala que es “perfectamente aplicable, como en cualquier otro lado. Solo hace falta que una persona sienta la necesidad de generar un cambio. En una ciudad grande, seguramente habrá mayor cantidad de opciones o alternativas para tomar en torno a esta temática, no existe ningún tipo de inconveniente para desarrollar el coaching a nivel local. La idea es propagar su difusión no solo a través de los talleres que estoy organizando, sino también por medio de charlas que coordinamos con entidades intermedias, por ejemplo con los clubes de servicio, ONG’s, etcétera”, agrega.
Los talleres están abiertos a la participación de cualquier persona que lo desee, pero también pueden desarrollarse en una empresa determinada o en instituciones. Consisten en clases, con una determinada frecuencia. No existe un cupo determinado, y la cantidad de gente que asiste es un factor que no incide en su desarrollo.
Rodrigo considera que “hoy se manejan en el mundo dos paradigmas bien diferenciados: uno se basa en el amor, y otro en el temor. Se advierte todos los días que salimos al mundo permanentemente desde el miedo (a no rendir bien un examen, a no conseguir un título, a perder el trabajo, etcétera). Lo opuesto significa querer cada cosa que uno hace, estar convencido de ello. Esto es lo que tratamos de inculcar desde el coaching, generar una postura frente a la vida distinta, que nos posibilite disfrutar de todo lo que emprendemos”.
La propuesta apunta a que este cambio de enfoque se produzca de manera gradual, acompasada, “por eso hablaba al inicio de un proceso de aprendizaje. No se trata de tirar por la borda todo lo que una persona venía haciendo hasta ese momento, sino más bien animarla a que puede ampliar esa ‘zona de confort’ a la que hacía referencia, y que no lo deja conforme”.

El camino hacia quien se quiere ser
Consigna que “de acuerdo a la formación que yo recibí en la escuela en la que me capacité, el coach está para prestar un servicio, para aportar las herramientas que posibiliten ese cambio que radica en el interior de cada una de las personas”. Finalmente, resume que el coaching “trabaja sobre tres dominios: el cuerpo, las emociones y el lenguaje. En el caso de este último, es el que más habitamos, porque representa todo lo relativo al mundo explicativo, aquello que decimos. Pero en este proceso de aprendizaje pretendemos dar valor a los tres aspectos, porque el cuerpo es lo más presente que tenemos y no miente (la postura de una persona lo dice) y las emociones, que muchas veces no las expresamos, necesitan salir, porque todo lo que hace mal y no se saca afuera intoxica. No hay que tener miedo de pensar que en la vulnerabilidad es en donde se aprende, porque nadie puede contra todo. El coach acompaña a las personas para que se atrevan a romper esas corazas que nos muestran que tenemos que ser como superhéroes. Por eso hablamos de validar las emociones que vamos transitando. El cambio de observador permite que esas situaciones se tengan en cuenta, y que se inicie un camino de aprendizaje distinto al respecto, un camino que lleva a verme protagonista de mi propia vida, eligiendo conscientemente quién quiero ser”.

La propuesta apunta a que este cambio de enfoque se produzca de manera gradual, acompasada, por eso se habla de un proceso de aprendizaje, aseguró Ferrari

Los talleres de coaching están abiertos a la participación de cualquier persona que lo desee, pero también pueden desarrollarse en una empresa determinada o en instituciones

 
 
Castelli y Pardo
 

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