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CON “ATLANTICO”, JAIME GUISASOLA CUMPLIO EL SUEÑO DEL RESTAURANTE PROPIO EN CLAROMECO

Un océano de delicias

Jaime Guisasola nació en Tres Arroyos hace 34 años, pero vive en Buenos Aires desde los ocho. Allá estudió Dirección de Negocios y trabaja en una agencia de publicidad, pero siempre tuvo el deseo de administrar un restaurante en Claromecó, el pueblo al que siempre volvió y donde se siente pleno. El 29 de diciembre pasado, cuando se inauguró “Atlántico” en la esquina de 9 y 28, lo cumplió. Su historia, en “El Periodista”

Febrero 2018
Jaime Guisasola siempre tuvo el deseo de administrar un restaurante en Claromecó, el pueblo al que siempre volvió y donde se siente pleno

Jaime Guisasola siempre tuvo el deseo de administrar un restaurante en Claromecó, el pueblo al que siempre volvió y donde se siente pleno

El restaurante cervecería “Atlántico” abrió sus puertas en la tradicional esquina céntrica de 9 y 28, donde hasta el año pasado funcionaba “Los Tres Chiflados”. El lugar es abierto, tiene una capacidad máxima para 100 personas. Hay espacio para sentarse adentro y afuera, donde está a la vista una barra en la que sirven bebidas. “Vi que había que dar un salto de calidad en la gastronomía, por eso hacemos hincapié en eso. Tenemos un toque gourmet, se comen mariscos, hamburguesas, cebolla caramelizada, pizzas de langostino, paltas, tenemos una mayonesa especial, casera. Rabas, mucha picada de mar. Comida callejera con cariño, con amor”, dice Jaime, en una charla con “El Periodista”.
“Los tres chiflados” se separaron, dos le dedican su tiempo a la pesca, y Martín Merino quedó sólo, pensó que era demasiada responsabilidad para él seguir con el negocio sin nadie que lo acompañe, así que llamó a Jaime Guisasola esperando un guiño, o cerraba.

¿Cuándo surgió la posibilidad de que abra “Atlántico”?
Martín me lo planteó a mitad del año pasado. Yo tenía el deseo de tener algún día un restaurante. Me llamó y arreglamos, es una esquina tradicional, representativa para el pueblo y tenía que estar abierta.
¿Qué te motivó a entrar en el negocio?
Muchas veces en mi vida me siento en el sillón a los 70 años. Y desde ahí analizo mi vida, para ver qué hacer y de qué me arrepiento. Esto tenía ganas de hacerlo y acá estoy, con todo el entusiasmo. No quiero tener 70 y decir “qué boludo, por qué no puse un restaurante”. Otra cosa es que todos los chicos que trabajan acá son de Claromecó, eso es importante, somos parte de la economía. Además Agustina, mi novia y compañera, es de acá. Era un proyecto y sueño para hacerlo juntos. Ella me acompaña en todo, codo a codo. En la atención y el resto de los detalles. Es mi motorcito, así la motivación es doble.
¿Antes qué hacías?
Los otros veranos me dedicaba a la agricultura, en el campo, cosechaba, sembraba, echaba fertilizantes o algo. Éste año no lo iba a hacer, así que acepte la propuesta de Martín, era el momento, es un desafío personal.
¿Cómo está dividida la sociedad con Martín?
A Martín le digo el ingeniero, está en todo, él se encarga más de la parte administrativa y yo me meto en la cocina, atiendo la gente, trato de mantener un orden. Armé la carta, le dimos una vuelta de tuerca a la cervecería agregando hamburguesas, es una movida que está muy de moda, viene de Nueva York.
¿Qué objetivos tenés con “Atlántico”?
Yo apunto a que la gente disfrute. Que se lleven una buena imagen de Claromecó. Cuando uno está de vacaciones, tiene otro aura, hay que aprovechar eso. La música, el aire libre, todo influye para que haya un buen clima.
¿Te fijas en la competencia?
Siempre miro lo mío. Observo al resto, pero siempre me paro del otro lado, es el ejercicio que hago en publicidad. ¿A quién le hablo? Bueno, a partir de ahí busco la clave. Vi que había que dar un salto de calidad en la gastronomía, por eso hacemos hincapié en eso. En la decoración, también.
¿Qué agregaron a la carta y qué es lo que más venden?
Elegimos hacer el trabajo extra de traer los langostinos más grandes, pelarlos nosotros y que sean de mejor calidad. La tabla de mar y la hamburguesa de bife de chorizo es lo que más sale. Tenemos cerveza de Claromecó y de Tres Arroyos, pero también traemos de Tandil y Mar del Plata.
¿Cómo les está yendo? ¿Cómo ves el turismo de esta temporada?
Como turista, te digo que veo menos gente. Como comerciante, nos va muy bien. La esquina trabaja siempre, hay que estar a la altura. Viene menos gente porque el turismo está más disperso. En enero suben excesivamente los precios. Generalmente se amontonan para tomarse las vacaciones en enero, pero muchos se han ido dando cuenta que pueden salir en febrero, cuando hay menos gente, te atienden mejor, está todo más tranquilo, los precios de los alquileres bajan.
Hablas del aumento de los precios, ¿ustedes reciben críticas con respecto a eso?
No, pero es difícil ajustar todas las clavijas. Tenemos gas de tubo, uno cada dos días, los proveedores más caros, los aumentos en la electricidad. Si uno quiere trasladar los costos al precio para que nos cierren los números, sería imposible, no puedo cobrar una cerveza 170 pesos. La única que nos queda es ir afinando en lo que podemos.
¿“Atlántico” llegó para quedarse?
La idea es seguir renovando los próximos años, pero yo vivo latido a latido. Ahora arrancó, que es lo más importante, porque si te quedás en la computadora con el Excel y no haces nada, nunca arranca. Durante el año también estamos abiertos, y en invierno es rústico, eso nos gusta. Éste es un lugar acogedor. A mí me gusta estar acá, hacemos cantobar, pasamos lindas noches, es una esquina emblemática de Claromecó y vienen un montón de bandas.
¿Tienen pensado hacer algún cambio en la estructura?
El día que no cambie, estoy muerto. Acá trajimos la chopera, freidora, arreglamos las heladeras y tratamos de reciclar mucho. La idea es ir renovando y haciendo mejoras siempre, pero estamos contentos con lo que hay.

El restaurante cervecería “Atlántico” abrió sus puertas en la tradicional esquina céntrica de 9 y 28, donde hasta el año pasado funcionaba “Los Tres Chiflados”

“Comida callejera con cariño, con amor”, dice Jaime sobre la propuesta de “Atlántico”, en una charla con “El Periodista”

“Armé la carta, le dimos una vuelta de tuerca a la cervecería agregando hamburguesas, es una movida que está muy de moda, viene de Nueva York”, cuenta Jaime

“Yo apunto a que la gente disfrute. Que se lleven una buena imagen de Claromecó”, sostiene Guisasola sobre su propuesta

 
 
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