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EL TRESARROYENSE LUCAS FASULO FUE TERCERO EN UN MUNDIAL DE MECANICOS DE MOTOS EN LA INDIA

Sueño reparador

Loco confeso por la mecánica y capaz de encerrarse en un taller aún el fin de semana, Lucas Fasulo, de familia fierrera, resultó tercero en el “World Skill 2017”, un Mundial de Mecánicos organizado por Corven Bajaj en la India. Sorprendido tanto por la tecnología como por los inmensos contrastes de la vida en aquel país, compartió con “El Periodista” su satisfacción por el logro obtenido y su agradecimiento con “Flying Motors”, la firma para la que trabaja en esta ciudad

Diciembre 2017
En octubre último Lucas Fasulo compitió, y se posicionó tercero, en una suerte de Mundial de Mecánicos llamado “World Skill 2017” en la India

En octubre último Lucas Fasulo compitió, y se posicionó tercero, en una suerte de Mundial de Mecánicos llamado “World Skill 2017” en la India

Descendiente de una familia vinculada a los fierros, Lucas Fasulo lleva una década trabajando con pasión en la mecánica de motos. En octubre último compitió, y se posicionó tercero, en una suerte de Mundial de Mecánicos llamado “World Skill 2017” en la India, tras sortear una serie de competencias nacionales que lo depositaron en ese lejano país donde dio muestra de las habilidades que fue adquiriendo por dos caminos: el estudio y una gran cantidad de horas diarias de trabajo, que en Tres Arroyos desempeña en “Flying Motors”, el local de Esteban Pereyra.
La competencia fue organizada, en la Argentina, por Corven, empresa de motos que es la importadora y distribuidora oficial en el país de Bajaj Motorcycles, rodados originarios de la India. “Flying Motors” es, precisamente, concesionario de esas marcas en Tres Arroyos.
Hasta llegar a la India, el joven tresarroyense atravesó distintas instancias del World Skill en el país. Corven organizó una competencia de mecánicos interna, otra regional y finalmente una nacional. Según el reglamento, cada concesionario debía decidir la fecha de la competencia de habilidades, asegurarse un concurso justo e imparcial y difundir el evento para ayudar a la motivación de los participantes a prepararse para competir. Los exámenes, teórico y práctico, para el concurso de habilidades de talleres que cubrían temas relacionados con la gama de vehículos Corven Bajaj, fueron proporcionados a los concesionarios por el Centro de Capacitación Corven y el área de Marketing el mismo día de inicio de la competencia. Tras su desarrollo, se premió a los cinco mejores puestos, y el campeón, el propio Lucas Fasulo, viajó a la India a participar de la Competencia Internacional de Mecánicos.
“Esto arranca en el mes de julio, cuando la empresa Corven Bajaj organiza un Mundial de Mecánicos. Ellos me avisan que estaba esa competencia y me sugieren que me anote. Participé primero de una competencia provincial, y luego de una nacional, que gané. El ganador viajaba a la India, entonces, para competir en ese Mundial que es como uno de fútbol: viaja el mejor de cada país, y compiten entre sí, en este caso en la India, donde está esta fábrica de motos Bajaj, muy importante, muy grande, con mucha tecnología, que no sólo hace las motos Bajaj sino también las KTM, autos y las motos-taxi, que son como autitos de tres ruedas que se usan allí en India”, contó Lucas a “El Periodista”.
De ese “contest” mundial participaron Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Colombia, Egipto, Sri Lanka, Bangladesh, Filipinas, entre otros, de un total de 18 países y 32 mecánicos en competencia. “Fue a fines de octubre; después de ganar la instancia nacional, en julio, cuando me entero de que iba a la India, me empecé a capacitar. Estudié sobre todo tipo de motos, tanto en teoría como en práctica, porque no sabía qué era lo que me iban a tomar. No sabía de qué motos me tomarían, ni qué aspectos; si bien ya tenía un parámetro por el certamen del que había participado en Buenos Aires, de hecho no conocía si iba a ser igual o no, de hecho fue muy similar. Así que estudié todos los manuales, de todas las motos, me leí todo hasta el mismo día del viaje, el 27 de octubre”, relató.

Contrastes
El Mundial se extendió por dos días, pero en la India permaneció una semana, con dos jornadas de descanso y el resto invertido en una capacitación sobre una moto nueva que ya salió, la Dominer 400, de gran tecnología, que ya está disponible en “Flying Motors” y tiene un mecánico de lujo. “En la competencia en sí primero dimos una prueba escrita, teórica, y una prueba oral, práctica, con varias evaluaciones cada una, muy larga…Y quedé tercero, la verdad que es un logro para mí porque era mi primera vez, otros mecánicos ya habían participado en la anterior. Esta es la segunda vez que se hace en el mundo, porque la edición anterior fue una prueba piloto, que no tuvo muchos participantes, y fue más que nada eso, una prueba. Estoy feliz, contento, y es un orgullo para mí por todo el empeño que le puse durante todos estos años, estos 10 años que llevo dedicándome a la mecánica. Y lo cierto es que yo quería estar, no pretendía ganar, ni salir primero”, confió Fasulo.
“El viaje a India fue matador: 30 horas para ir y 40 para volver, incluyendo el avión y los tiempos de espera en cada aeropuerto, una locura total –admitió el joven mecánico-. Viajé con otros dos competidores de Buenos Aires, que fueron el segundo y tercero acá en la nacional. Y cuando llegamos estábamos totalmente contrapuestos con el horario. Uno viene acostumbrado a dormir de noche acá, y allá es de día, así que tuvimos que adaptarnos. Fue una locura que salió bien. Y la vida allá es muy rara: hay mucha miseria, 20 veces más que acá, con gente viviendo debajo de los puentes y haciendo sus necesidades a la vista de todo el mundo, y el polo opuesto, la gente millonaria. Hay puestos en la calle con todo tirado, sin ninguna reglamentación, cualquiera se pone una casa de comidas, un taller, un almacén, todo en la vereda e incluso ocupando parte de la calle. Por allí caminan las vacas, que son ancianas, y las usan para trabajar, para arar los campos, para engancharles arados y todo tipo de maquinarias como hace 100 años. Nunca había visto algo así, me llamó mucho la atención. ¡Y los empleados municipales trabajan descalzos! Lo vi con mis propios ojos. Había un hombre abriendo una zanja a pico y pala, y en patas”, describió, conservando aún el asombro que le produjo el contacto con ese país y su particular cultura.
Cada comercio, contó además, tiene un scanner para detectar posibles explosivos, y sobrevuelan el territorio, todo el tiempo, aviones de guerra. “Es algo a lo que le presté mucha atención porque soy fanático. Y porque no es para nada habitual: pasan de mañana, tarde, noche, casi como una rutina, y aunque no estén en guerra, se ve que la tensión siempre está”, señaló Lucas.
La moto es, en la India, omnipresente. Según relató el tresarroyense, se las ve circular por todas partes, a toda velocidad, y en cualquier sentido. “Pasan en contramano, por arriba de la vereda, hasta del techo, continuamente tocando bocina, y ya es una costumbre de ellos. ¡No chocan! Si acá pasara eso, en 20 minutos habría un montón de accidentes. Allá no parece suceder nada. La cultura es diferente”, admitió, sorprendido.
Tecnología y paridad en el trabajo
Para Fasulo, la experiencia de presenciar la modalidad de trabajo en el lugar donde nacen las motos que él repara fue fascinante. “Otra cosa que hicimos fue conocer la fábrica más nueva de las tres que tiene Bajaj allí. Me sorprendió, entre otras cosas, que desde el empleado más simple hasta el más alto de los jefes, todos usan la misma ropa, y visualmente todos parecen estar a la misma altura, algo que acá no se ve: el jefe usa un casco blanco, por ejemplo, y los empleados más rasos uno azul. Allá no parece haber distinción de puestos, al menos a la vista. Y eso hace que la gente trabaje mejor, que nadie se sienta menos que otro. A la mañana arrancan haciendo ejercicio, casi como en una disciplina militar, se ponen a trabajar, cortan al mediodía para comer, comparten un tiempo de juegos –de mesa, de azar, ping pong, fútbol, tenis-, y después siguen trabajando. La fábrica es toda robotizada, con una línea de montaje como si fuera de autos, con una cinta transportadora por la que la moto avanza muy despacio y en cada estación se le arman diferentes componentes. Entra el chasis ‘pelado’ y sale la moto terminada”, comentó.

Tiempo de agradecer
Es indudable que la posibilidad de competir en un Mundial de Mecánicos, y nada menos que en la India, marcó a Lucas Fasulo tanto en lo profesional como en lo personal. Por eso sintió la necesidad de agradecer, y también de recordar sus orígenes y su vinculación familiar con esta pasión fierrera. “En primer lugar, estoy agradecido con Esteban Pereyra, por haberme enseñado sobre mecánica de motos. Porque lo mío, si bien me gustaban las motos de chiquito, eran los autos. A los 9 años aprendí a soldar, y cuando volvía del colegio, trabajaba en mi taller, en casa. Cuando me hice más grande, después del Manuel Belgrano y la 3, fui a la Escuela Técnica, donde me recibí de Técnico Electromecánico. Me fui a Bahía Blanca, donde seguí la tecnicatura en Mantenimiento Industrial, una carrera terciaria, que me sirvió para trabajar en Maltería Quilmes y en una empresa bahiense de montajes industriales. Pero me di cuenta que no era lo mío, y no me sentía cómodo allá, me gustaba el pueblo y volví. Esteban Pereyra me abrió sus puertas cuando dejé la Maltería, me apoyé mucho en sus conocimientos y después me fui largando solo, leyendo manuales, mirando en Internet, preguntando, y así me fue bien. Nunca me mandé ninguna macana (risas). Así llegué hasta acá. Hoy decido qué hacer con una moto que entra al taller, qué repuestos cambiar, me independicé”, aseguró.
En este camino, también logró crear un vínculo de confianza con los clientes. “Ellos me aguantaron estos días, todos me preguntaban cuándo iba a volver a atender sus máquinas. Con 9 horas de diferencia horaria, así fueran las 3 de la mañana allá, me escribían por algún inconveniente y yo trataba de dar una respuesta. Ya estoy acá, trabajando otra vez a full”, aseguró Lucas.
“Mi locura por las motos y la mecánica es importante”, dijo finalmente, por si hiciera falta. “Un sábado o domingo, si está feo o llueve, me voy a trabajar al taller, salvo que se me complique con mi mujer. Tengo 32 años, y si no lo hago ahora que soy joven, después no voy a poder. Vengo de una familia del rubro de la mecánica. Mi viejo era igual que yo de chico, fanático de los fierros, papá y mi abuelo repuesteros de toda la vida, así que desde siempre ese fue mi horizonte”, concluyó.

Descendiente de una familia vinculada a los fierros, Lucas Fasulo lleva una década trabajando con pasión en la mecánica de motos

El Mundial se extendió por dos días, pero en la India Fasulo permaneció una semana, con dos jornadas de descanso y el resto invertido en una capacitación sobre una moto nueva

Del “contest” mundial participaron Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Colombia, Egipto, Sri Lanka, Bangladesh, Filipinas, entre otros, de un total de 18 países y 32 mecánicos

Es indudable que la posibilidad de competir en un Mundial de Mecánicos, y nada menos que en la India, marcó a Lucas Fasulo tanto en lo profesional como en lo personal

Para Fasulo, la experiencia de presenciar la modalidad de trabajo en el lugar donde nacen las motos que él repara fue fascinante

 
 
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