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de Tres Arroyos

 

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La idea de devolverle a la ciudad los espacios verdes va tomando forma y se espera que a largo plazo recupere la forestación que por excelencia poseía. En este tema los pasos son lentos pero firmes. No se trata solo de plantar una nueva semilla, sino que se requiere modificar hábitos culturales y crear conciencia de la importancia de proteger el medio natural

 

 


CON MANO FIRME, LA COMUNA ESTA DISPUESTA A
RECUPERAR EL ARBOLADO URBANO DE TRES ARROYOS

Una sombra ya pronto serás

Según un censo, Tres Arroyos posee actualmente 12 mil plantas. Y tendría que tener 32 mil. Extraña situación para una ciudad que hasta hace unas décadas era una de las más forestadas de la provincia. Puesto a revertir la historia y recuperar el arbolado urbano, la comuna local está tomando cartas serias en el asunto y ahora es obligatorio tener un verde ejemplar en la vereda. Un informe especial de "El Periodista" que deja ver el bosque

Hace unas décadas atrás, Tres Arroyos estaba catalogada como una de las ciudades más forestadas de la provincia. Tiempo después, un censo cuantitativo efectuado por el Plan de Desarrollo Estratégico, contabilizó un total de 12 mil plantas en la zona urbana. Teniendo en cuenta que cada domicilio de diez metros de frente debe contar con dos árboles, tendría que haber un total de 32 mil especies que, en su momento, fueron plantadas por el municipio y destruidas por la desidia.
La carencia de controles, acrecentó el ritmo de desaparición del verde en las calles, y los árboles, pulmones de la tierra, fueron lentamente reemplazados por el concreto. La profusa línea de palmeras que recorría el boulevard Güemes, los plátanos que poblaban la avenida San Martín quedaron en el olvido, relegados por el desinterés o la falta de conciencia que menoscabó recursos naturales y calidad de vida.

Política firme
Para revertir este panorama, en diciembre del año pasado el intendente municipal Carlos Sánchez, rubricó un decreto elaborado con el objetivo de reconquistar y preservar los espacios verdes de la ciudad. En él se define al arbolado urbano "como un bien público o patrimonio natural de la comunidad", y se declara como delito ambiental, "su ataque a través de cualquier forma de agresión física o química".
A partir de su sanción, se instrumentó una política firme de preservación de las especies, buscando lograr un equilibrio ambiental a largo plazo, priorizando la relación árbol-vecino sin relegar el control, cuidado y mantenimiento.
"No había una legislación que englobara a todos los municipios y que bajara directamente de la provincia. Cada municipio resolvía con su propia ordenanza y había de todo tipo y color. Algunas más exigentes y otras muy permisivas, que venían relacionadas con el funcionario de turno", explicó Juan Manuel Duca, director de Paseos Públicos de la ciudad, uno de los mentores del proyecto de regulación que siempre estuvo vigente en ordenanzas que, en la práctica, no se alcanzaron a cumplir.
Para dar forma a la reglamentación, se solicitaron informes a distintas ciudades de la provincia y el país, para interiorizarse de la manera en que se instrumentaba el mantenimiento de las áreas verdes en otros municipios. "En función de esto, hicimos la ordenanza, y de ahí es que estamos haciendo este tipo de intimaciones o comunicación para que cada vecino cuente con un árbol en su vereda", mencionó Duca.

Control riguroso
Los primeros controles ya se empezaron a implementar en los comercios de la ciudad. Todo aquel que requiera una habilitación, debe cumplir con el requisito de tener un árbol en su vereda. La oficina de Industria y Comercio no otorga la autorización comercial sin la previa certificación del Departamento de Paseos Públicos, que es el encargado de certificar que esta obligación se cumpla. La medida en general, contó con la adhesión de los vecinos, dispuestos a recuperar un espacio que se ha perdido. "No hubo resistencia a la norma. De lo que puedo evaluar solo un 10 por ciento no quieren los árboles, no les gusta, les molestan. Lo que pasa que muchas veces por desidia, abandono o porque se olvidan, no tienen el árbol en la vereda. Pero eso ha ido cambiando y la gente está tomando conciencia", señaló Duca.

La poda puede ser un delito
Entre otras cosas, el decreto establece la prohibición a toda persona o empresa, de efectuar cortes, despuntes y podas aéreas, actividad que puede ser realizada únicamente por el municipio a través del Departamento de Paseos Públicos y de la cuadrilla de podas que se conformó para tal fin. La ley establece que quien pode los árboles ubicados en la vía pública será infraccionado con multas equivalentes al treinta por ciento del ejemplar podado.
Esta no es una medida caprichosa, sino que responde a un argumento natural. "El árbol urbano no necesita poda. Sólo lo necesita si obstruye señales viales, no deja circular al peatón o al camión de basura y entonces lo que se hace es levantarle la copa y después tiene que crecer libre porque sino es contraproducente. Cuanto más lo podás, el árbol más se defiende del ataque, desarrollando más raíces y entonces levanta las veredas".

¿Una obviedad?
Los árboles en el área urbana, no tienen la intención de molestar. Decirlo parece una obviedad...entenderlo, para algunos, resulta más complejo. El alejamiento de lo natural se exacerba actualmente y se transforma muchas veces en la idea de que lo "verde" es un estorbo a los proyectos urbanísticos. Sería interminable detallar las maneras en que los árboles, en su función de reconstituyentes del medio ambiente, inciden en la forma de vida de una ciudad. Desde proteger del viento, del sol o del ruido, brindar bienestar, ofrecer sombra, oxigenación, regular la humedad del ambiente, disminuir los ruidos, atenuar los vientos, retener el agua de lluvia o embellecer las vías de tránsito. "El árbol urbano trae enormes beneficios. El primero es la oxigenación, el tránsito genera polución y los árboles captan el monóxido de carbono y lo transforma en oxígeno. Te da sombra en el verano y hace que baje la temperatura, te humidifica el aire y evita que no se generen situaciones sobrenaturales como un centro ciclónico. Cuando vos no tenés árboles todo lo que es construcción se carga, es como una masa térmica y al levantar la temperatura el aire caliente se va para arriba y puede generar centros ciclónicos. Puede pasar como pasó en Ciudad Evita hace unos años que voló un Hospital. Con motivo de eso en Buenos Aires hicieron un congreso y se llegó a la conclusión que lo que había pasado en Ciudad Evita, era por la ausencia de árboles".

Cuestión de cultura
La idea de devolverle a la ciudad los espacios verdes, va tomando forma y se espera que a largo plazo la ciudad recupere la forestación que por excelencia poseía. En este tema los pasos son lentos pero firmes. No se trata solo de plantar una nueva semilla, sino que se requiere modificar hábitos culturales y crear conciencia de la importancia de proteger el medio natural.
"El tema no es colocar plantas, es modificar culturas. Si vos no modificaste culturas no sirve de nada. En La Plata por ejemplo, uno no puede tocar un árbol porque la propia gente no quiere. Estudiantes no puede agrandar su estadio porque afecta diez tilos. En la cancha de Gimnasia, en la cabecera sur aparece por el medio de la tribuna un pino, y no lo toca nadie. Son hechos culturales", evaluó Duca.
A partir de la implementación de estos controles rigurosos, se analizan ahora la concreción de otros proyectos que ya se están pergeñando desde la Dirección de Desarrollo Forestal. Entre ellos, se pretende que cada municipio realice un censo cuantitativo y cualitativo de las especies que pueblan la ciudad, y en función de eso hacer un plan regulador sobre forestación urbana que beneficie a las generaciones presentes y futuras.

Criterios de forestación

El criterio que el decreto establece para la forestación de las calles, es el de biodiversidad, para ampliar el rango de elección de las especies que permita cumplir con el axioma de la arboricultura moderna de plantar el árbol correcto en el sitio indicado. Las especies sugeridas por el Departamento de Paseos Públicos para forestar las aceras son: acacia de Constantinopla, arce común, arce campestre, catalpa, fresno americano, fresno dorado, fresno europeo, Jacaranda, plátano, paraíso, safora japónica y tilo.
Se desaconsejan los álamos, araucarias, acacias negras, cedros, cipreses, casuarinas, eucalyptus, morera blanca, morera negra, ombú, olivos, palos borrachos, palmeras, pinos, robles, sauces y tipas.


Justificativos para erradicar un árbol

-Cuando imposibiliten obras de apertura o ensanche de calles
-Por decrepitud o decaimiento de vigor irrecuperable o ciclo biológico cumplido
-Cuando se encuentre fuera de línea con el resto del arbolado y dificultando el paso de peatones
- Cuando por mutilaciones voluntarias o accidentales de diversa índole no se pueda lograr su recuperación
-Cuando por su desarrollo radicular afecte obras de infraestructura, servicios públicos o edificaciones públicas o privadas
-Cuando la inclinación del árbol amenace su caída o provoque trastornos o dificultades al tránsito peatonal o vehicular
-Cuando las características no respondan al árbol de alineación urbana.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina