Nuestros Libros



de Tres Arroyos

 

Ir a la Página Principal




"¡Alto en la tarea, que ha muerto un hijo del trabajo! ¡Abátanse los brazos; descúbranse las testas; póngase silencio al rumorear de la ciudad; dejen de chirriar las sirenas y de zumbar los motores y toquen las campanas su dolor! ¡Don Juan B. Istilart ha muerto!. Ha muerto el cerebro de Tres Arroyos". Del Diario La Comuna (Tres Arroyos), el día de su fallecimiento

 

 


A 70 AÑOS DE SU MUERTE, EL RECUERDO DE JUAN B. ISTILART,
EL TRESARROYENSE MAS SOBRESALIENTE

El hacedor

Fundó una fábrica emblemática, ideó productos, promovió miles de puestos de trabajo, creó instituciones, dio a conocer el nombre de Tres Arroyos por el país y el mundo. Hizo, sin pedir nada a cambio. Si hay un hombre sobresaliente en la historia de la ciudad, ese es Juan Bautista Istilart. A 70 años de su muerte, "El Periodista" lo recuerda con fotos y testimonios inéditos

Aunque ya han pasado 70 años desde su desaparición física, Tres Arroyos nunca más contó, y difícilmente vuelva a tener entre sus habitantes a una persona que alcance la estatura moral y el genuino reconocimiento regional, nacional e internacional como inventor, pionero, visionario y trabajador incansable logrado por Don Juan Bautista Istilart.
El sentido homenaje que organizaron la Comisión Oficial de Actos, Festejos y Homenajes, el Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante el pasado 26 de junio, al cumplirse el septuagésimo aniversario del fallecimiento del ilustre y emblemático industrial se convirtió, tanto por la numerosa cantidad de asistentes como por el respeto con que se llevó a cabo, en una clara demostración de lo que aún hoy significa para nuestra ciudad la figura de aquel hombre que pisó por primera vez el suelo de la patria chica a finales del siglo XIX siendo un joven de 20 años de edad.

Francia-Dolores-Tres Arroyos

Juan Bautista Istilart era hijo de campesinos, nació el 29 de junio 1867 en Macaye, una pequeña aldea enclavada en la bella campiña francesa, en la zona de los Bajos Pirineos. Cuando apenas contaba con 10 años de edad un familiar lo trajo a la Argentina, específicamente a la ciudad de Dolores, donde se relacionó con las familias de Graciano Etcheverry y Miguel Joaquín Galdos.
Los Etcheverry y los Galdos, que eran parientes entre sí, se ocuparon de brindarle a Juan Bautista contención, afecto y educación. De hecho, Istilart asistió al colegio privado San Luis junto a Juan y Pedro José Galdos, hijos de Miguel. En esos años de estudiante también conoció a otro joven integrante de aquella familia: Pedro Soumoulou.
El arribo a Dolores de un inmigrante barcelonés sería determinante en el futuro del recordado fundador de la fábrica más importante que tuvo nuestra ciudad. El español en cuestión no era otro que Félix Mayolas quien, habiendo aprendido en su patria el oficio de panadero, inició un molino harinero en el que Istilart consiguió su primer empleo.
Sin embargo, Mayolas no deseaba quedarse para siempre en Dolores. Además, pretendía expandir su negocio a lugares que ofrecieran nuevas posibilidades. En medio de la búsqueda de nuevas oportunidades el hombre conoció Tres Arroyos y decidió emplazar aquí un nuevo molino harinero, el cual fue fundado el 22 de marzo de 1890.
En este nuevo proyecto, que se constituyó nada menos que en la primera industria que tuvo nuestra ciudad, el empresario decidió incorporar como tenedor de libros al joven Juan Bautista, que por entonces tenía 20 años y se había convertido en amigo de Mayolas y su familia.
Una vez radicado en Tres Arroyos, Istilart se dio cuenta que el trabajo administrativo no era lo que más le interesaba y, como consecuencia de ello, descubrió que su realización como individuo estaba en una actividad ciertamente diferente al ámbito administrativo. "Como en las oficinas no estaba muy a gusto, me hice pronto cargo de dos máquinas trilladoras. Con ellas logré dos cosas: emanciparme económicamente y descubrir mi verdadera vocación: la mecánica", dijo en una entrevista que le realizó la revista "Mundo Argentino" de la ciudad de Dolores.
Esto que Don Juan Bautista contó con suma humildad no fue, sin embargo, un hecho de escasa relevancia, ya que marcó el comienzo de una nueva era en los campos del partido de Tres Arroyos. Aquella decisión de dejar el trabajo en el Molino Mayolas no sólo significó un cambió de rubro laboral, también lo convirtió en maquinista de la primera trilladora que ingresó a nuestro distrito.
Este paso decisivo en la vida de quien fuera, entre otras cosas, uno de los fundadores de "La Previsión", marcó el comienzo de su exitosa carrera como empresario e industrial.

Fábrica con sello propio

En 1898 Juan B. Istilart, movido por la pujanza económica de la región y la importante evolución que mostraba la ciudad, emprendió un taller de reparación de trilladoras y máquinas a vapor en un predio ubicado frente a la Plaza San Martín que era propiedad de Teófilo Gomila.
Su familiaridad con las tareas del campo y su afán por simplificarlas y hacerlas más seguras para los obreros lo impulsaron a desarrollar dos años más tarde su primer invento, el embocador giratorio para trilladoras, una herramienta que facilitaba el traslado de las gavillas de la parva a las bocas de la máquina.
El producto, que se empezó a comercializar hacia 1903, se convirtió en todo un éxito, vendiéndose 53 unidades durante su primer año en el mercado y 4500 al cabo de una década.
Más tarde llegaron otras invenciones con el sello Istilart: el acarreador, el tubo emparvador, máquinas para sulfatar trigo, el clasificador de semillas, los rodillos desterronadores y pulverizadores, emparvadores de malacate, rodillos destructores de cardos, discos de rastras, sierras para leña, carros chacareros y varias herramientas más.
Durante la Primera Guerra Mundial la industria local se vio beneficiada con un incremento de la producción. Fue precisamente en esa época, más exactamente en 1915, cuando nació el producto más famoso de la marca Istilart: la cocina económica. El mismo industrial aseguraba que las clásicas y todavía vigentes cocinas comenzaron a ser fabricadas para aprovechar los retazos de maquinarias agrícolas que recibía en su taller.
Tras el éxito rotundo que las cocinas tuvieron en el país y fuera de él, la firma Istilart alcanzó renombre internacional, lo cual abrió las puertas a la fabricación de nuevos productos dentro de una línea semejante. Así nacieron las estufas y cocinas a gas de kerosene, en líneas familiar e industrial; cocinas eléctricas, a gas y supergas; calefones, estufas a carbón y leña, calderas, radiadores, máquinas de lavar ropa y artículos sanitarios.
En 1922 Istilart inició la fabricación de molinos a viento, bombas extractoras y otros productos necesarios para aguadas. El crecimiento sostenido de la empresa impulsó el traslado de la misma al edificio ubicado en la calle Sarmiento. Allí se logró incrementar la producción y se comenzaron a fabricar otros productos, como por ejemplo arados mancera, rastras de discos, sembradoras a disco y a vuelo y máquinas zanjadoras.
Siete años más tarde, Juan B. Istilart decidió convertir su firma en una Sociedad Anónima, que se constituyó con el aporte mayoritario de su propio creador y la participación de algunos de sus empleados.
Cuando comenzaron a superarse los efectos nefastos de la crisis del '30, la fábrica duplicó su producción, tomó nuevos empleados y creó nuevos productos.
Hasta su muerte, ocurrida el 26 de junio de 1934, Juan Bautista Istilart presidió el directorio de la inmensa industria que había creado desde su condición de autodidacta. Su lugar fue ocupado por un hombre nacido en Dolores en 1898: Juan Soumoulou, quien ingresó como empleado de la fábrica en 1915, se convirtió en gerente de la misma en 1922 y en vicepresidente del directorio y gerente general en 1930.
En 1935 Juan B. Istilart Ltda. adquirió nuevos equipos de trabajo que le posibilitaron modernizar algunos de sus productos. Es en ese tiempo cuando surgen las cocinas y estufas esmaltadas.
Con un nivel de producción notoriamente menor al de sus mejores años, la firma Istilart todavía sigue en pié, completando hasta el momento 106 años de existencia, hecho que no sólo la convierte en la industria más antigua de la ciudad, sino que también demuestra el inmenso respeto que aún mantiene la marca. Sin dudas, este es otro buen homenaje a su creador.

SU DECESO FUE PREMATURO Y SORPRESIVO

"Ha muerto el cerebro de Tres Arroyos"

La muerte de Juan Bautista Istilart causó profunda consternación en la ciudad y el país, sobre todo porque se produjo de un modo sorpresivo y bastante prematuramente, ya que el industrial francés tenía 66 años y todavía se encontraba en plena actividad.
Durante el velatorio de sus restos, que se realizó en el palacio municipal, sus familiares recibieron innumerables muestras de condolencias por parte de diversas personalidades políticas, empresarias, eclesiásticas y de una inmensa cantidad de entidades y empresas.
Los medios periodísticos locales y una enorme cantidad de diarios y publicaciones del resto del país destacaron en sus páginas la tremenda pérdida que significó su muerte. En el acto de sepelio pronunciaron emotivos discursos autoridades locales y representantes de las entidades que Istilart había fundado y otras instituciones en las que había sido un ferviente benefactor.
Sólo con el afán de destacar algunas de las tantas muestras de pesar que derivaron del fallecimiento de un hombre que fue emblemático para nuestra ciudad, "El Periodista" reproduce fragmentos de las palabras pronunciadas durante la inhumación de sus restos y una ínfima parte del tratamiento que la prensa local y nacional le dio a la noticia de su fallecimiento. Estos testimonios transmiten claramente el dolor que causó en su momento la muerte de Juan B. Istilart, pero fundamentalmente demuestran a quienes no han sido sus contemporáneos -la inmensa mayoría de los tresarroyenses que pueblan este suelo hoy-, el invalorable aporte que hizo un hombre que Tres Arroyos debe reconocer como uno de sus más importantes próceres.

"Con la muerte del señor Juan B. Istilart se va una existencia toda luz; se va un pedazo del alma de Tres Arroyos; el caso portentoso de "self made man", de hombre hecho por sí mismo, tiene en él una manifestación hermosa y cabal; brilló con propia luz y tuvo la visión de lo que habría de ser este centro de producción y trabajo; fue el primero en la lucha por la elevación moral y material del medio productor, en la industria, en el comercio, en la economía y fue el primero, también, en la cristalidad de su posición espiritual".
Pedro Irigoyen, Intendente Municipal

"¡Don Juan ha muerto!. Mi pueblo ha perdido a su mejor hombre. Francia, la grande Francia de los hijos ilustres, patria de la Diosa Razón, fue la patria de este hombre cuya vida puede sintetizarse así: razón y corazón. Pero Tres Arroyos, este pueblo que fue el de sus afanes, de quien fue su mejor amigo, en cuyas calles su respetada figura patriarcal fue siempre símbolo de humilde bondad, en cuyas instituciones fue siempre índice de mejores destinos, cuyos pobres y necesitados encontraron siempre en su corazón ayuda, en sus palabras consuelo, y en sus labios consejos, orientación; este pueblo, a quien consagró su vida, dejando en él el recuerdo de su personalidad incomparable, es a su propio decir su segunda patria".
José Carrera, en representación de la Liga de Industria y Comercio

"Don Juan Istilart, que dedicó la mitad de sus vida al estudio y la meditación, que adquirió en el libro esa admirable y profunda preparación intelectual puertas afuera de colegios y universidades, sabía bien todo lo que vale para la cultura general una biblioteca pública".
Lorenzo Olivero, en representación de la Biblioteca Pública Sarmiento.

"Pierde la patria Argentina un hijo cuya carta de ciudadanía la tomó como consecuencia de su moral y laboriosidad, cuyo carácter se templó en las luchas a brazos partidos por el engrandecimiento de la zona, extensiva a las actividades nacionales. Fue Don Juan B. Istilart siempre el hombre de la hora, y de las circunstancias, y así lo vimos como a los capitanes intrépidos de los barcos que sólo toman el timón en sus manos en el momento de las borrascas".
Manuel Pelegri, en representación de la Comisión Administradora del Hospital Pirovano.

"El fallecimiento de don Juan B. Istilart constituye una pérdida muy sensible para el país y en particular para la provincia de Buenos Aires. El extinto representaba algo más que un simple factor industrial en la República, se le tenía, y con razón, como ejemplo vivo de lo que puede la voluntad práctica al servicio de la cultura y del progreso colectivo"
Diario La Razón, Buenos Aires

"¡Alto en la tarea, que ha muerto un hijo del trabajo! ¡Abátanse los brazos; descúbranse las testas; póngase silencio al rumorear de la ciudad; dejen de chirriar las sirenas y de zumbar los motores y toquen las campanas su dolor! ¡Don Juan B. Istilart ha muerto! Ha muerto el cerebro de Tres Arroyos".
Diario La Comuna, Tres Arroyos

Istilart lo hizo

Juan Bautista Istilart fue mucho más que un inventor autodidacta y genial que llevó a lo más alto a la industria tresarroyense. Su figura es también muy recordada por su acción solidaria, como benefactor y fundador de una gran cantidad de instituciones que actualmente son motores principalísimos en la vida de nuestra ciudad. He aquí la simple enumeración de las obras en las que el industrial participó activamente como creador o colaborador incondicional.
Istilart fue fundador de la Previsión Cooperativa de Seguros, de la Chacra Experimental de Barrow, del Banco Comercial de Tres Arroyos, de la Liga de Industria y Comercio (hoy Cámara Económica), de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Tres Arroyos; donó el edificio de la Avenida Moreno donde funciona la Biblioteca Pública Sarmiento, entidad con la cual además contribuyó durante toda su vida; fue responsable de la construcción del edificio del Hospital Pirovano; donó los terrenos que ocupa el Club Atlético Huracán, entidad de la que fue consejero y benefactor en innumerables ocasiones; se encargó de la construcción del edificio del Ejército de Salvación, sitio donde funcionó el Hogar de Niños El Amanecer; actuó como vicepresidente de la Comisión Pro Escuela de Artes y Oficios, actualmente Escuela de Educación Técnica Nº 1; fue directivo de la Sociedad Filantrópica Francesa; colaboró permanentemente con la Sociedad Damas de Beneficencia; apoyó fervientemente al desarrollo de la Escuela Nº 5, la cual lleva su nombre; y su casa se convirtió en el Club Municipal.


CAROLINA ISTILART, SU SOBRINA NIETA

El peso del apellido

La ingeniera agrónoma Carolina Istilart, sobrina nieta de Juan Bautista, le dijo recientemente a "El Periodista" que en el ámbito de su familia se tiene una gran admiración por el recordado industrial. "Sus orígenes eran humildes y nunca tuvo un gran apoyo de su familia. Sin embargo, logró fundar una industria que en su momento llegó a contar con mil empleados, lo cual en aquella época y aún hoy día es muy importante", señaló.
Carolina considera que su pariente logró desarrollar grandes obras por contar con una gran inteligencia creativa, una inquebrantable voluntad, mucha capacidad de trabajo y una honestidad inmensa.
La ingeniera, que trabaja en la Chacra Experimental de Barrow, organismo que fue creado por iniciativa de Istilart, dijo que dentro de su familia el nombre de su tío abuelo siempre está presente y se mostró orgullosa porque la fábrica que lleva su apellido aún pueda estar funcionando a pesar de los momentos muy difíciles que debió atravesar.
Las curiosidades del destino también han contribuido para que en el seno de la familia de Carolina el creador de las afamadas cocinas económicas haya dejado marcada una huella imborrable, incluso más allá de lo mucho que para esto contribuye su obra. Lo que ocurre es que el hermano de la profesional nació el mismo día que su tío abuelo, es decir un 29 de junio, de ahí que fue bautizado igual que el hombre que lo dio todo por el engrandecimiento de Tres Arroyos.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina