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EMBLEMA TRESARROYENSE, EL EDIFICIO DE “LA PREVISION” SE DETERIORA Y ESTA EN RIESGO

Síndrome de abandono

Pieza clave del patrimonio arquitectónico tresarroyense por su belleza y simbolismo, el edificio de La Previsión vive un lamentable proceso de deterioro, que lo pone en serios riesgos. Se le caen las pizarras del techo, las molduras se ven fisuradas y las palomas reinan a sus anchas en los pisos altos. Informe especial de “El Periodista” que incluye la opinión de especialistas

Julio 2017
Arquitectos y profesionales vinculados al cuidado del patrimonio cultural tresarroyense coinciden en que el mejor destino para el edificio de Moreno y Betolaza está en manos del Estado

Arquitectos y profesionales vinculados al cuidado del patrimonio cultural tresarroyense coinciden en que el mejor destino para el edificio de Moreno y Betolaza está en manos del Estado

Aun cuando desde noviembre pasado lo protege la Ley 14.857, que lo declaró “Monumento Histórico Provincial incorporado definitivamente al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires”, un edificio emblemático para la ciudad, que es parte de la memoria colectiva de los tresarroyenses e integra el conjunto urbanístico que marca el corazón cívico local junto al Palacio Municipal y la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, corre serio peligro. La sede de “La Previsión”, que además de albergar a la aseguradora conformó un polo fundacional para otras entidades vinculadas al quehacer económico y social de Tres Arroyos, exhibe un estado edilicio de gran deterioro, y coinciden los especialistas que esta situación no sólo conlleva un riesgo para la propia construcción, sino para todos los vecinos.
Los daños que afectan a esta particular construcción, que la cooperativa de seguros fundada en 1904 logró plasmar, al parecer, entre 1917 y 1920, son tales, que deberían -a criterio de los profesionales que contactó “El Periodista” para este informe-, dar lugar a una inmediata intervención del Estado, en al menos dos sentidos: por un lado, la intimación a los propietarios a que realicen las tareas de mantenimiento necesarias para proteger lo edificado, y por el otro, el establecimiento de medidas de seguridad de emergencia para evitar accidentes a los vecinos que circulan por la zona.
Este periódico realizó varias consultas formales, a la delegación local del Colegio de Arquitectos, a profesionales de la arquitectura vinculadas a la Comisión Municipal de Patrimonio y a la técnica en Gestión Cultural Ana Colantonio, autora del proyecto que finalmente se convirtió en ley. En esta nota, además de sus opiniones acerca del estado del edificio de Betolaza y Moreno, figuran sus sugerencias en cuanto a las posibilidades de uso de este excepcional espacio; la recomendación acerca de la necesidad de que sea el Estado, en cualquiera de sus niveles, el que finalmente lo adquiera para su protección integral, y las gestiones que, prácticamente desde el cierre de la “La Previsión”, se comenzaron a realizar para prevenir este amargo presente.

Un espacio a proteger en dos sentidos
En el año 2012, la tresarroyense Ana Colantonio, técnica en Gestión Cultural, presentó en las
“Jornadas sobre el patrimonio urbano y arquitectónico” organizadas por ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) en San Miguel de Tucumán, un trabajo denominado “Propuesta de patrimonialización y revitalización de patrimonio integral”, que incluía al edificio de “La Previsión” y las ruinas del casco de la Estancia de Juan Bellocq.
Allí señala que “su construcción, que data aproximadamente del año 1920 es de estilo clásico francés. Sus columnas de capiteles jónicos y corintios, el frontispicio (fachada) triangular, las pequeñas balaustradas y mansardas y las tejas de pizarra, son elementos de esta corriente arquitectónica. Fue diseñado y dirigido por Adalberto Pagano (arquitecto de renombre nacional) y concluido en 1920”.
De acuerdo a la información que obra en el trabajo, y que en algunos aspectos ya es de conocimiento público, “La Previsión” “permaneció activa hasta el año 1999 cuando se produce el cierre por quiebre comercial. El bien inmueble es actualmente de propiedad privada y adquirido como consecuencia de un remate judicial en el año 2004. De acuerdo a la información catastral de la Municipalidad de Tres Arroyos, el primer adquirente fue Pablo Oscar Giorgetti, y posterior al remate judicial, LIFLA SA, en el año 2006”.
Estas particulares características de la imponente construcción hoy lucen desdibujadas por el abandono. Roberto Fabiano, quien se desempeñó como arquitecto contratado por la aseguradora cuando aún funcionaba, fue quien supervisó las últimas tareas de mantenimiento edilicio que se conocen en la esquina de Betolaza y Moreno, previas al cierre de la compañía. En una charla informal con “El Periodista”, advirtió que “esos trabajos, que se hicieron en forma artesanal, reconstruyendo moldura por moldura, fueron los últimos que se realizaron para el mantenimiento de un edificio que es gigante, que tiene cañerías de hierro y desagües que no se usan hace años y que deben estar tapados, agujeros en los techos, palomares en lo que fue la sala de esgrima del último piso, y pizarras de los techos que se han encontrado partidas en la vereda, para riesgo de quienes pasan por el lugar”.
En el mismo sentido se expresó Horacio Caletti, de la delegación local del Colegio de Arquitectos. “A simple vista, lo que falla es el mantenimiento. Y si bien es cierto que es propiedad privada, la Municipalidad debe hacer cumplir la ordenanza para que los propietarios realicen las acciones necesarias, porque esto ya raya lo peligroso. No sólo se caen las pizarras, sino que además se ven las fisuras de las molduras que están en altura. Y no hemos visto que se le haga mantenimiento, nunca vimos andamios, ni media sombra, ni gente trabajando allí. Nosotros podemos pedir que se cumpla la ordenanza, pero el que tiene poder de policía para obligar al privado a mantener el edificio es el Municipio”, aseguró. José Duca, del mismo Colegio profesional, consideró que “el Municipio no sólo tiene el poder de policía, sino la obligación de velar por la seguridad de los vecinos”.
Hace cinco años, cuando presentó su trabajo, Colantonio también alertaba sobre esta cuestión, que fue en aumento, al señalar que por entonces la sede de la aseguradora conformaba “un espacio inerte en un lugar neurálgico de la ciudad, sumándose a este hecho el deterioro que poco a poco se produce como consecuencia propia del desuso y falta de mantenimiento mínimo por parte de sus propietarios, ocasionando desprendimientos de mampostería que puede ocasionar daños a terceros”.
Más o menos por ese entonces, recordó la arquitecta Graciela Chalde, la tresarroyense María Julia Urdampilleta, vecina de “La Previsión”, se acercó a la Comisión de Patrimonio con una serie de fotografías, muy reveladoras, que documentaban el deplorable estado de techos y molduras del edificio. “En ese momento, estaba en la Comisión el arquitecto Mario Izurieta, que pertenece al Municipio. Resolvimos enviar una carta a las autoridades municipales, instándolos a tomar cartas en el asunto y alertándolos acerca de los peligros por la caída de pizarras y otros problemas, y sabemos que se llegó hasta un presupuesto para el arreglo de los techos. Pero las reparaciones no se efectuaron”, evocó la arquitecta.

¿Hay esperanzas?
Como bien señala Ana Colantonio en su trabajo, “la clasificación de un bien inmueble como perteneciente al patrimonio Cultural de la Provincia tiene el objetivo de distinguirlo por su valor histórico, cultural, artístico, arquitectónico, social y testimonial y garantizar su conservación otorgándole protección legal”. En este aspecto, la ley sancionada en noviembre último opera como garantía, sin embargo las fuertes versiones acerca de que el edificio está en venta, que además algunos de los entrevistados reconocieron haber oído de fuentes seguras, no parecen ir en el mismo sentido.
En este aspecto, admitió Horacio Caletti, “es difícil, cuando se trata de una propiedad privada, hacer valer una declaración de patrimonio, porque entonces el propietario puede decirle al Estado ‘manténgala ustedes’”.
Colantonio ha sostenido, no obstante, que la ley prohíbe la venta del edificio, por lo que será necesario recurrir a la Provincia en gestiones que agilicen lo inherente a su recuperación y mantenimiento. José Duca, en tanto, recordó que “existe también una ley que, aunque la gente la considere mala palabra, es la de expropiación. Y no es mala palabra. Se le pone un precio justo, y se expropia”.

Antecedentes
Las arquitectas Graciela Chalde y María Leonardi fueron integrantes de la Comisión Municipal de Patrimonio, que hoy virtualmente está inactiva. Del trabajo de ese grupo surgió, en noviembre de 2007, la Ordenanza 5759, denominada “Código de Preservación del Patrimonio Cultural”, entre cuyos objetivos estaba el desarrollo de acciones protectoras para los bienes considerados patrimonio cultural municipal, y al mismo tiempo fijaba los alcances de la declaración de interés patrimonial de esos bienes. Según recordaron las profesionales, “no se trabajó quizá con el suficiente apoyo político, no obstante lo cual logramos sancionar ordenanzas de protección de fachadas de varios edificios emblemáticos de la ciudad, como la Sociedad Italiana, La Perseverancia, entre otros. Entre otras cuestiones, la ordenanza de Patrimonio Cultural tenía bien detalladas una serie de acciones, entre las cuales se destacaba que, antes de cualquier intervención, los edificios anteriores a 1950 debían pasar por la evaluación de la Comisión. En realidad, y esto es un poco lo que pasa con ‘La Previsión’, es poco lo que se puede hacer cuando se trata de propiedad privada”.
Fue la Comisión de Patrimonio la impulsora, en el año 2000 (uno después del cierre de la aseguradora) de la sanción de la Ordenanza 4742 “de ratificación y actualización del decreto 5909 y ampliatoria con la Ordenanza 4811/00”. Esa norma declaró edificios históricos los inmuebles pertenecientes al Palacio Municipal, Iglesia Nuestra Señora del Carmen, La Previsión, Lloyds Bank (ex Banco Comercial) y Sociedad Italiana. Al mismo tiempo, estableció que “los propietarios particulares de los inmuebles mencionados, no podrán alterar, modificar, reformar, ni destruir las fachadas exteriores de los bienes sin previa intervención de la autoridad municipal que deberá expedirse sobre la necesidad ineludible que motive esas alteraciones o destrucciones. En caso de no existir causas que justifiquen dichos actos, no se dará la autorización pertinente”.
Esa ordenanza, recordaron Chalde y Leonardi, fue apenas una de las múltiples acciones que desplegó la Comisión para evitar que la propiedad llegara al estado que hoy expone. También en el año 2000, se decidió desarrollar en las instalaciones de Moreno y Betolaza el Curso de Maestría en Patrimonio de la Universidad Nacional de Mar del Plata, del que surgió una iniciativa de recolección de firmas para alertar sobre la necesidad de que el edificio no sucumbiera al olvido y al tiempo. “Entonces se juntaron alrededor de 3000 firmas que se cuentan en archivo en el Museo Mulazzi, y se inventarió el casco urbano céntrico, con fichas técnicas de los inmuebles más relevantes. Lo que queríamos era abrir los ojos de la gente y de las autoridades acerca del valor de ese edificio, pero pasaron 17 años”, admitió Graciela.
En simultáneo, además, se resolvió girar, en junio del año 2000, una carta a la Superintendencia de Seguros de la Nación, en la que la Comisión y el Museo Mulazzi, que a través de Marisa Martín también trabajó intensamente en este tema, solicitaban nada menos que “salvar el edificio”. Martín, también integrante del grupo destinado a la preservación del patrimonio cultural local, señalaba, en publicaciones periodísticas de la época, la importancia de que “todos los tresarroyenses preocupados por el destino del edificio firmen una carta. Y si alguien tiene una propuesta para darle otro uso, que la acerque. Nos interesa a todos encontrar una alternativa para que, lograda la aprobación de que no se cierre el edificio (N. de la R: que se planeaba entonces pedir al síndico de la quiebra, con las firmas recolectadas en distintos puntos de la ciudad) tener en claro de qué modo se lo va a ocupar”.
Por entonces, el Centro de Formación Profesional se mostró interesado en trasladarse a la ya ex sede de “La Previsión”, para lo que inició oportunamente gestiones ante la senadora Graciela De Leo. Pero nada de eso pudo concretarse y finalmente, el inmueble fue a remate judicial.
Otro de los antecedentes que dan cuenta de estas gestiones es la publicación de “El Periodista”, al año siguiente (mayo de 2001) de un artículo titulado “Histórico edificio clama por un destino”, en el que Stella Gil, María Leonardi, Mario Izurieta y Marisa Martín ya alertaban sobre la posibilidad de que no lograra evitar el deterioro que hoy es patente.
Más tarde, el ex senador por el GEN, José Zingoni (2007/2011), también arquitecto y docente de la Maestría en Intervención y Gestión del Patrimonio Arquitectónico de la Universidad Nacional de Mar del Plata, presentó en el Senado provincial un proyecto para convertir al edificio en Monumento Histórico Provincial, que no prosperó.

En manos del Estado
A modo de conclusión final, todos los entrevistados coincidieron en que el mejor depositario para la protección de este espacio histórico es el Estado, no obstante lo cual, es perentoria la intervención de las instituciones para reclamar que se activen de manera urgente las medidas necesarias. “Para poder poner en valor este edificio hay que encontrarle un uso. Pero es fundamental hacerlo. Y es un hito porque ‘La Previsión’ es Tres Arroyos, y tiene que quedar para el pueblo. Todas las instituciones deberíamos unirnos para pedir que se compre. Para la gente que viene de afuera también, incluso, porque enseguida pregunta por ese edificio. Es la postal del pueblo y por eso hay que tratar de recuperarlo. Vale la pena insistir, hacer una movida para lograrlo”, consideró Graciela Chalde. Su colega María Leonardi estimó, en tanto, que sería importante que “si la Municipalidad lo adquiriera, pudiéramos ayudarla en la gestión para obtener recursos y recuperarlo. Allí, incluso, el Municipio podría centralizar varias dependencias, que hoy funcionan en inmuebles alquilados”, completó Leonardi.
Con esta sugerencia coincidió José Duca, quien recordó que “se ha pensado en la construcción de una torre detrás del Palacio Municipal, cuando perfectamente se podría adquirir y poner en valor `La Previsión’ e instalar allí la parte administrativa”. Para Chalde, en tanto, la emblemática construcción “sería un edificio ideal para Cultura, exposiciones, y tiene además unos salones importantes, muy lindos, para destinar a varios otros usos para la comunidad”.
Ana Colantonio, en tanto, propuso en su trabajo que funcionen allí “las diferentes dependencias de la Dirección de Turismo y Cultura en Planta Baja y Primer Piso. Y en el segundo piso, que posee entrada independiente, la instalación de sala para las diferentes expresiones artísticas y culturales: Conferencias, Café de las Artes, Biblioteca y Archivo Patrimonial de Tres Arroyos, etc.”. A su criterio, el plan de manejo a diseñarse deberá estar consensuado entre las autoridades gubernamentales, el propietario y la comunidad.
Varios sectores de la comunidad vienen dando ya su mensaje de alerta acerca de las condiciones en que se encuentra este espacio que es una parte fundamental de la historia local. Ahora, las autoridades tienen la última palabra.

MONUMENTO HISTORICO PROVINCIAL

La promulgación de la Ley 14.857

Por Ana Colantonio (*)

“Declárase como Monumento Histórico Provincial incorporado definitivamente al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, de acuerdo a la Ley 10419 y sus modificatorias, al edificio “La Previsión”…
Este fue el final de un largo camino que se inició desde las distintas cátedras de la Tecnicatura en Gestión Cultural para cumplimentar trabajos prácticos de investigación con diferentes ópticas o enfoques, desde el paisaje geográfico, la legislación vigente, la preservación del patrimonio. Parte de los trabajos fueron individuales y el último fue en grupo junto a María Elena Bjerring y Germán Christensen. Este se denominó “Patrimonio Integral (La Previsión y Casco Estancia Bellocq)”.
Adopté personalmente el trabajo conjunto, reformulé y continué investigando sobre la historia de la institución y de la Estancia Bellocq, cómo se realizó el remate judicial en base a los diferentes publicaciones periodísticas de aquellos hechos, traté de presentarlo ante el intendente municipal para llevar a la práctica un proyecto de revitalización y uso comunitario, ya que todo bien patrimonial representa la historia social, económica, cultural, en definitiva es parte de la identidad local y es lógico que la comunidad pueda acceder a ellos y decidir cómo utilizarlos. La ley 13.056, art. 1, inc. 6, dice: “Garantizar una gestión cultural pública participativa con mecanismos que garanticen el dialogo entere el estado y la sociedad”
Como resultó muy difícil el diálogo en los diferentes estamentos gubernamentales de nuestra ciudad, y con la Comisión de Patrimonio de tiempos de ese trabajo (ya era en ese momento Patrimonio Histórico Municipal), sentí un gran pesar por la desidia, por la falta de comunicación, de comprensión; y se sumó inmediatamente la cesión en comodato de la estancia para uso y explotación de la CD de Museo de Claromecó.
A partir de estos acontecimientos decidí presentarme en un Congreso organizado por ICOMOS y Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán denominado “El Patrimonio Urbano y Arquitectónico: la gestión para su conservación”, el 19 y 20 de mayo de 2011.
Aceptaron el trabajo y la ponencia, ya con un nombre más exigente y en consonancia con el objetivo claro en mi mente: “Propuesta de Patrimonialización y Revitalización de Patrimonio Integral (Edificio La Previsión y Ruinas del Casco Estancia Juan Bellocq)”. En estas jornadas sentí que se interesaban por el edificio La Previsión, por su arquitectura, por su simbolismo, y también por su belleza, entonces continué con la presentación en la Honorable Cámara de Diputados y lograr esa meta que parecía un imposible, que fuera patrimonio provincial y así seguir soñando para su puesta en valor y uso comunitario. Por supuesto el tratamiento fue iniciado como correspondía, es decir como trabajo de cátedra de la Universidad, y así finalmente se promulgó. Quedó excluido el Casco de la Estancia Bellocq por temas de titularidad de tierras, que está poco claro.
La promulgación también recorrió un largo camino desde el 2012 hasta noviembre de 2016. Por ética y respeto desde este espacio agradezco la gestión de la señora Raquel Corrales, y a los propietarios actuales que aceptaron la Declaración Patrimonial bajo firma y sello de escribanía.
Así fue el camino recorrido de mi gestión y el edificio siguió escribiendo su historia en nuestra ciudad y debería continuar con la etapa más difícil tal vez, la de ver cómo entre toda la comunidad logramos que se revitalice de verdad en lugar de verlo languidecer. Es muy fuerte ver como día a día está perdiendo brillo y esplendor, como día a día estamos permitiendo que se pierda una parte importante de nuestra historia, este edificio es la síntesis de la formación identitaria de nuestro pueblo, ¿vamos a permitirlo? Ojalá entre todos podamos salvarlo de la destrucción, así como tantos otros bienes patrimoniales ya se han perdido definitivamente. ¿Nos damos cuenta que nuestra ciudad no tiene casco histórico? ¿Nos damos cuenta que si no luchamos entre todos por los sueños, por la historia, por la vida, nadie lo hará por nosotros?
El o los caminos nunca son demasiado fáciles, pero como pueblo no debemos perder los sueños, las ganas de luchar por nuestros ideales a pesar de todas las circunstancias por más adversas que parezcan. Los sueños que se convierten en meta suelen hacerse realidad. Claro que también necesitan trabajo y perseverancia, compromiso y voluntad de todos los agentes necesarios durante la gestación, el proceso y el resultado final.

(*) Técnica en Gestión Cultural

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