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EL TRESARROYENSE JORGE GIL MORABES Y SUS DOCUMENTALES SOBRE LA REPRESION FRANQUISTA EN ESPAÑA

Propia la historia ajena

Nació en Tres Arroyos, de familia entrerriana, y partió a Buenos Aires cuando apenas comenzaba su adolescencia. Cursó la secundaria pensando en volver, pero lo ganaron la poesía, el teatro, la imagen. En España conoció y estudió cine con el recordado Gerardo Vallejo. Y la fuerte deuda del Estado español con los atroces crímenes del franquismo se convirtió en su tema como realizador. “El Periodista” lo entrevistó en Buenos Aires, donde se han visto algunos de sus documentales y planea proyectar otros. Exclusivo

Enero 2017
Jorge Gil Morabes nació en Tres Arroyos en 1954, pero dejó la ciudad a los 13 años. Vivió algo más de 20 años en España, donde se convirtió en realizador cinematográfico

Jorge Gil Morabes nació en Tres Arroyos en 1954, pero dejó la ciudad a los 13 años. Vivió algo más de 20 años en España, donde se convirtió en realizador cinematográfico

Un duro núcleo de resistencia, quizá mayor que el que ha atravesado la Argentina, encuentra el tema de la recuperación de la memoria histórica y la condena a la represión ilegal por parte del franquismo en España. Muchas veces es el arte el que rompe este muro de silencio, y el tresarroyense Jorge Gil Morabes, que dejó la que fuera su ciudad natal cuando empezaba su adolescencia, se ha ocupado de documentar a través de sus realizaciones cinematográficas esta gran deuda que todavía mantiene la llamada “Madre Patria” con su memoria. Tras vivir durante años en aquel país, donde tiene a su único hijo, desde 2014 está de regreso en Buenos Aires, donde Jorge mantuvo una entrevista con “El Periodista”.
“Nací en Tres Arroyos en 1954, en una casa de Sarmiento 320, frente al Club de Pelota. Allí pasé muchos de mis entretenimientos de la infancia; había un señor muy famoso que era mozo, de apellido Sánchez, al que recuerdo mucho. Mis padres habían llegado a Tres Arroyos desde Entre Ríos, desde donde trasladaron a mi padre con una empresa que hacía obras viales. A mis 13 años, ya trabajando él en otra empresa, fue trasladado a Buenos Aires, así que otra vez emigramos. El tema de la emigración ha sido una constante en mi familia”, confió el cineasta a este periódico.
Jorge hizo la secundaria en Buenos Aires, tras haber cursado la primaria en la Escuela N°1. De esta ciudad le quedaron amigos que de alguna manera habían cumplido el rol de la familia que había permanecido en Entre Ríos. “Los amigos de mis padres eran mis tíos, sus hijos eran mis primos. Entre ellos estaba el doctor Omar Sanguinetti; con categoría de hermana mía está Liliana Stinziano, que ustedes también entrevistaron, y que vivía en la misma cuadra de casa, hacia la calle Istilart. Tres Arroyos tiene para mí todo lo que te da la infancia, la libertad, los juegos, el descubrimiento de todo. Era fantástico jugar en la calle, en el taller mecánico y chapista de los Ongarini, con Francisco que era como mi abuelo postizo porque me llevaba al arroyo a cazar ranas y juntar berro”, evocó.

El cine
Como muchos jóvenes de su época, e influido por el trabajo de su propio padre, Gil Morabes decidió emprender una educación secundaria técnica, ya en una escuela de Lanús. “Cursé técnico electromecánico y fue un fracaso rotundo, porque lo hice realmente pensando en mi padre, que era un tipo que hacía de todo, electricidad, electrónica, carpintería…Después me puse a estudiar, en la Universidad de Lomas, una carrera como de técnico agropecuario, que ahora tiene otro nombre, porque pensé en ese momento que quizá podría volver al campo, a Tres Arroyos, lo que evidentemente no ocurrió de esa manera. Después de un pasaje por Filosofía y Letras haciendo Ciencias de la Educación, y con algunos talleres literarios, cursos de fotografía y algo de teatro, mientras escribía algo de poesía y relatos, surge la posibilidad de irme a España”, evocó.
Fue allí donde se produjo su encuentro con un recordado realizador, Gerardo “El Chango” Vallejo, exiliado en España durante la dictadura cívico-militar argentina y asistente de “Pino” Solanas y Octavio Getino en el recordado documental “La Hora de los Hornos”. “Empecé a estudiar realización cinematográfica con él, y encontré en él a un profesor brillante. Allí también tuve la oportunidad de conocer a un crítico argentino muy importante que había sido amenazado por la Triple A y se había exiliado en España, Agustín Mahieu, con el que compartí un trabajo de investigación muy importante. Me fui con él a Siria, para investigar la inmigración de origen árabe en América Latina. Es que por parte de madre yo tengo ascendencia libanesa, aunque tanto ella como mi padre eran criollos; mi abuelo paterno era andaluz, y el materno libanés. Incluso recuerdo que había asociaciones sirias y libanesas en Tres Arroyos”, aseguró Gil Morabes.
Algunos años después de radicarse en España, Jorge volvió a emigrar y se afincó en Caracas, Venezuela. Allí, su pasión por la realización cinematográfica encontró un amplio canal de desarrollo, ya que según recordó a “El Periodista”, “Venezuela era entonces un centro de producción de publicidad y contenidos audiovisuales muy fuerte dentro del mercado latinoamericano y también para Estados Unidos. Trabajé muchísimo en publicidad, junto a otros muchos argentinos que eran redactores, realizadores, productores, creativos y dueños de agencias de publicidad, y en el año 1991 volví a España, ya directamente a A Coruña, Galicia, donde viví hasta que retorné a Argentina en 2014”.

Cinta y memoria
Fue en territorio gallego donde se unieron, a través de su mirada de realizador, aquello que Jorge había aprendido en términos de cine y lo que había necesidad de contar y mostrar respecto de la memoria histórica. “Trabajé en muchos formatos audiovisuales; las últimas producciones que hice estuvieron vinculadas al tema de la recuperación de la memoria histórica, pero también hice documentales sobre temas sociales y publicidad, lo que me permitió generar ingresos para mis propios proyectos y, en definitiva, para vivir. Mientras tanto fui activista social y militante político, con toda la movida que estalló en España a partir del 2011 con el 15M (del que surgió el Movimiento de los Indignados). Y en 2005 salió la ley de Memoria Histórica en España, impulsada por el Partido Socialista, que no fue lo que se esperaba para poder cerrar de manera correcta el tema de la Guerra Civil, pero dejó una puerta abierta a la investigación, incluso con financiación para las excavaciones y exhumaciones, porque no nos olvidemos que en España hay 140.000 víctimas enterradas en fosas comunes, en cunetas, en los costados de los cementerios, en las partes traseras de las iglesias donde eran fusiladas…Todo lo que genera una deuda tremenda por parte de un Estado español que no ha logrado llevar adelante una reparación desde el punto de vista de la memoria, la verdad y la justicia”, consideró el tresarroyense.
Ese movimiento por la memoria en España, y particularmente en Galicia donde vivió, encontró en Jorge Gil Morabes a un militante activo. “Soy miembro del Foro por la Memoria de Galicia, de la Comisión de la Recuperación de la Memoria Histórica en A Coruña, entre otras organizaciones, y todo eso está muy vinculado a mi producción audiovisual”, señaló.
En este camino, el tresarroyense dirigió cinco trabajos cinematográficos. “El primero de ellos se llama ‘O resplandor das Atochas’, lo hice en el año 2007 y está relacionado con la represión a las fuerzas anarquistas, que conformaban un movimiento muy importante en A Coruña, y mataron a sus líderes, entre otros miembros, en 1937; luego, en 2008, vino ‘O tempo da memoria’, que cuenta la vida y el asesinato de los dirigentes comunistas José Gómez Gayoso y Antonio Seoane Sánchez, parte de cuya familia trabajó en Buenos Aires con refugiados de la represión franquista en Argentina. Su hijo Jorge vive, de hecho lo he seguido viendo… Mientras que el hijo de Gómez Gayoso, que escapó con su madre a Cuba, llegó a ser secretario general del Partido Comunista. En este documental aparece el último guerrillero vivo que hay en Galicia, Camilo De Dios, que logró recuperar el año pasado los restos de su hermano, que estaban enterrados en una iglesia de Avila y fueron regresados a su pueblo, Sandiás. Se proyectó en diferentes ciudades de Galicia, en La Habana y en Buenos Aires. Más tarde, “A fuxida de O Portiño” (2010) tuvo que ver con el intento de escapar por un pequeño puerto en las afueras de A Coruña, al costado del puerto principal, en botes y en barcos, de los represaliados del franquismo que buscaban ir hacia la zona de Asturias, considerada aún ‘roja’; pero hubo una delación y terminó en una masacre. También dirigí ‘Republicanas en Galicia’, en 2011, con entrevistas a mujeres republicanas, represaliadas de forma directa o indirecta, y “Ferrol 1936”, que cuenta los hechos relacionados con el golpe militar y la represión en Ferrol, la tierra donde había nacido Francisco Franco”, describió.

Las cosas de aquí
Para Jorge, España no ha logrado hacer un trabajo como el que sí ha hecho la Argentina en materia de derechos humanos; el atraso, advirtió, es muy grande. En su tierra, en tanto, hay una puerta abierta para seguir buceando en esa memoria. “Por eso mis documentales siguen estando vigentes. Hoy, en Buenos Aires, estoy vinculado con el Museo de la Inmigración Gallega, donde hay un historiador, Ruy Farías, investigador del CONICET, y con él se creó recientemente una Cátedra Galicia- América, que se presentó recientemente en el Colegio Santiago Apóstol en Buenos Aires, y que depende de la Universidad de San Martín. Me han invitado, en ese marco, a proyectar los documentales y armar un proyecto de trabajo que tenga que ver con lo memorialístico, y lo comentaba con el director de la cátedra, Mario Greco, y con el propio Ruy Farías, que se ha especializado en inmigración: podríamos hacer un trabajo con lo que yo conozco de Galicia, la memoria, los inmigrantes. Es todo muy reciente, pero me gustaría. Además ahora me voy a apuntar al movimiento ‘Memoria, Verdad y Justicia’ argentino, que también hizo una presentación hace poco en la casa de las Madres de Plaza de Mayo. Todo esto tiene que ver con el arraigo, la vuelta, la recuperación del lenguaje y las cosas de aquí”, confió.
De hecho, Gil Morabes tiene muy presentes varios nombres de compañeros de la escuela primaria que encontró mencionados, con sus historias, en “22, los tresarroyenses desaparecidos”, de Guillermo Torremare y Andrés Vergnano y editado por “El Periodista”, y también alberga expectativas de desarrollar algún proyecto vinculado a la memoria en la ciudad que lo vio nacer.

Volver
Así, el deseo de volver por estos pagos está latente en Jorge Gil Morabes, que ahora aguarda con ansiedad el viaje que hará en marzo próximo de regreso a A Coruña, donde visitará a su hijo, de 27 años, que estudió también realización audiovisual. “Pero a Tres Arroyos quiero ir, hace mucho que no voy. He vuelto poco. Las veces que regresé, la última fue en el año 1984, varios de mis amigos de la infancia no estaban, no logré dar con ellos, si bien me encontré con algunos y fue realmente fantástico. La cuestión de la tierra, del arraigo, tiene mucho valor para mí, quizá por esto de haber vivido afuera, de ir y venir. Y me pasa también que tengo apego con la provincia de Entre Ríos, por la familia, los afectos, el color, la música. Soy muy provinciano, me llevo bastante mal con Buenos Aires (risas)”, finalizó.

“Ferrol 1936”, de Jorge Gil Morabes, cuenta los hechos relacionados con el golpe militar y la represión en Ferrol, la tierra donde había nacido Francisco Franco

Gil Morabes dirigió “Republicanas en Galicia”, en 2011, con entrevistas a mujeres republicanas, represaliadas de forma directa o indirecta

“O tempo da memoria” cuenta la vida y el asesinato de los dirigentes comunistas José Gómez Gayoso y Antonio Seoane Sánchez

 
 
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