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NATALIA LARA DESPLIEGA SU ARTE EN COLECTIVOS Y SUBTES DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Melodía de arrabal

Con más de veinte años de trayectoria, dos discos editados y el tercero en proceso, la artista tresarroyense Natalia Lara toca y canta en colectivos y subtes de la ciudad de Buenos Aires. “Un día que tenía hambre y no tenía un mango decidí subirme a un colectivo con mi arte. La primera vez lo hice por necesidad. Hoy el arte callejero me gusta, llevó mi guitarra, mi sombrero, el equipo con micrófono y los discos para vender. Estoy más equipada”, confió Natalia en un delicioso encuentro con “El Periodista”

Febrero 2017
La personalidad de Natalia Lara es tan avasallante como su talento, por eso lo que comenzó por necesidad, la encuentra hoy compartiendo su arte por disfrute

La personalidad de Natalia Lara es tan avasallante como su talento, por eso lo que comenzó por necesidad, la encuentra hoy compartiendo su arte por disfrute

Natalia Lara nació en Tres Arroyos. Siendo una niña pequeña esperaba llegar al jardín para acercarse al mundo de la música y de los sonidos a través de un toc- toc y un triángulo. Así entre narraciones sonoras, juegos y canciones que cantaba la docente, Natalia fue incorporando la musicalidad a su vida. En la Escuela N°1, la maestra de coro le enseñó su primer tango. “Era una afortunada porque me sacaban de la hora de clases para ir al salón de actos a ensayar, salía del aula a hacer lo que me gusta. Después, esa misma docente me seleccionó como solista del coro. Ahí supe que mi voz tenía el registro vocal contralto, el más grave en la mujer. Y a los diez años debuté cantando la canción infantil Aquel Manzano, una parte con las solistas, que éramos tres, y otra con el coro. Nunca me voy a olvidar como me temblaban las rodillitas ese día”, explica Natalia.
En su casa pasaba horas escuchando la radio para sacar la melodía de las canciones con la guitarra que su madre le había regalado. “Ponía los dedos en los tonos, iba probando los sonidos y así sacaba los temas. Si bien después estudié un poco de música, seis meses de batería, tres años de piano y, ya más grande, canto en la escuela de Valeria Lynch, yo me considero una autodidacta. Tengo mucha facilidad auditiva y solo escuchando un tema que me gusta puedo sacar la canción en un rato”, asegura.
Siempre tuvo atracción por los instrumentos y la música en general. Le gustan muchos géneros musicales, entre ellos, el tango, el folklore y el rock. Pero no entendía porque cada vez que escuchaba un bandoneón, un piano o un violín, experimentaba una sensación muy fuerte de querer tocarlos y hacer música con ellos. Un día tomó un bandoneón y para sorpresa suya y de quienes la acompañaban sacó rápidamente el tema La Cumparsita. “Tiempo después me enteré que el hermano de mi abuelo cantaba tango, que el hijo tocaba el bandoneón y que su nieto era artista callejero. Roberto Lara, el hermano de mi abuelo, tenía una orquesta que se llamaba “Los llaneros” donde también ejecutaba el bandoneón, instrumento que tocó por primera vez a los seis años cuando pasó por un negocio, lo vio y le pidió a su padre entrar. Allí tomó el instrumento e interpretó un tema como si fuera un experto. Desde el día que supe esta historia pienso que todos ellos están reencarnados en mí”,

Buenos Aires

Muchos la describen como ecléctica, visceral, una especie de show woman con mucho ego y ella coincide plenamente con ello. Su esencia artística, su fortaleza, su ímpetu para vivir de la música y su confianza en sí misma la arrojaron a la gran ciudad. Casi sin pensarlo pero sabiendo su objetivo llegó a la capital porteña en busca de su sueño, vivir de lo que más ama, la música. “En Buenos Aires he vivido cosas muy duras pero nunca dejaría de cantar. Un día que tenía hambre y no tenía un mango decidí subirme a un colectivo con mi arte. La primera vez lo hice por necesidad. Hoy el arte callejero me gusta, llevó mi guitarra, mi sombrero, el equipo con micrófono y los discos para vender. Estoy más equipada”, explica.
Antes de empezar a cantar les dice a los pasajeros: “me gusta tocar y cantar, mi nombre es Natalia, voy a tocar y cantar una canción porque lo disfruto y la idea es que ustedes también disfruten pero si alguien se quiere oponer, hable ahora o calle para siempre”. Así logra sacarles una sonrisa y que se distiendan para disfrutar de la música.
Ha tocado en subtes, trenes y colectivos pero de todos los transportes públicos prefiere el micro, “un ámbito donde la persona no está apurada pensando donde tiene que ir, más bien está aburrida y sin nada para hacer. Yo subo y hago mi show que dura muy pocos minutos, canto una canción, ofrezco mis discos y luego hago otro tema para despedirme. Arranco en San Telmo, el barrio donde paro en Buenos Aires, pero toco en cualquier barrio porteño. Mi jornada laboral empieza cerca del mediodía y siempre trato de que no me agarre la noche porque pasan muchas cosas feas en la ciudad. He llegado a estar nueve horas y, a pesar de haber terminado muy cansada, me he ido a casa feliz. La energía que te brinda la gente en la calle, el cariño que te dan es inexplicable. Soy una agradecida de la vida y estoy contenta de cantar en los colectivos”, expresa.
Por elegir este estilo de vida “a veces termino lidiando con el egoísmo humano de muchas personas que se creen dueños de los espacios públicos y no te dejan trabajar. He terminado llorando en la vereda de retiro. Pero por suerte los vendedores, que ya me conocen, me contienen. Ellos saben que soy cantante y que me busco la vida así. Pero siempre aparecen esas personas oscuras que te aplican mafia y no quieren que uno se gane el mango. A veces me angustio y vuelco lo que me pasa en mi página de Facebook porque tengo la necesidad de desahogarme. Hay cosas de la realidad que no quisiera ver y que me provocan ganas de llorar. Yo soy una persona muy sensible y siempre estoy luchando por un haz de luz”, dice

Discos

Editó dos discos en Adolfo Gonzales Chaves. El primero, titulado Tangos Clásicos, contiene nueve temas, entre ellos “Nostalgias”, “Cambalache”, “Cuesta abajo” y “Melodía de Arrabal”. El segundo disco se llama “Mis mejores covers”, contiene trece temas en inglés, en portugués y en castellano. Todos han sido hits muy escuchados en la radio como por ejemplo, “Sweet Dreams”, “Nada se compara a ti” de Sinead O’Connor, “Killing Me Softly”, “I’m yours” de Jason Mraz, “Velha Infancia” de Tribalistas y “Aprender a volar” de Patricia Sosa.
Actualmente, Natalia se encuentra trabajando en su tercer disco. “El proyecto surgió un día en el que estaba vendiendo mis discos en el tren y una señora me pidió el cd donde estaba el tema que acababa de cantar. Entonces me decidí por hacer uno nuevo que tenga las canciones que hago hoy y que pertenecen a diferentes intérpretes nacionales como Víctor Heredia, Sandra Mihanovich y Pappo, entre otros. También voy a incorporar la canción Mambeado de Onda Vaga, con coros y percusión. Y voy a contar con la presencia de artistas locales invitados. Quisiera empezar a grabarlo en el mes de marzo y lanzarlo en el invierno. Si bien tengo muchas ideas, todavía no tengo definido el nombre”, afirma.

Premios y presentaciones

En el año 2000 participó de la Peña de Cultores de Tres Arroyos. Con un bandoneonista de apellido Re, que conoció ese mismo día, interpretó un tango con el que ganó y accedió a cantar en el escenario mayor Juan Pesalaccia de la Fiesta Provincial del Trigo, espacio en el que canta en forma consecutiva hace dieciséis años. En el 2007 ganó el concurso “Buscando la voz en la city” en La Barra Disco. En el 2008 participó en la ronda Pre Baradero en la ciudad de Puán. Ganó la instancia regional, provincial y en la final nacional obtuvo el tercer puesto. Al año siguiente, volvió a concursar obteniendo el primer puesto como solista vocal femenino de tango. En el 2012 fue consagrada con el premio artista “revelación” en el Certamen Pre-Fiesta del Trigo. Además, actuó en la Fiesta Nacional del Lúpulo en el Bolsón, Río Negro; en la Fiesta Nacional de la Fruta Fina en El Hoyo, Chubut; en la Fiesta Nacional de los Artesanos en Epuyén, Chubut; y en dos convenciones musicales en Punta de Tralca y en Santiago de Chile. Se presentó en el Paseo La Plaza como integrante de la escuela de Valeria Lynch y recientemente hizo un show en el Centro Cultural La Estación.

Bien pertrechada, Natalia canta en subtes y colectivos con un micrófono, guitarra y sus dos discos para vender

Actualmente se encuentra trabajando en su tercer disco. “Me decidí por hacer uno nuevo que tenga las canciones que hago hoy y que pertenecen a diferentes intérpretes nacionales como Víctor Heredia, Sandra Mihanovich y Pappo, entre otros”, dijo

Lo lleva en la sangre. Natalia Lara canta tango porque cree reencarnados en ella a sus antepasados cultores del 2x4

Ha tocado en subtes, trenes y colectivos, pero de todos los transportes públicos prefiere el micro, “un ámbito donde la persona no está apurada pensando donde tiene que ir, más bien está aburrida y sin nada para hacer”

Antes de empezar a cantar les dice a los pasajeros: “me gusta tocar y cantar, mi nombre es Natalia, voy a tocar y cantar una canción porque lo disfruto y la idea es que ustedes también disfruten, pero si alguien se quiere oponer, hable ahora o calle para siempre”

 
 
Castelli y Pardo
 

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