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DIEGO FERNANDEZ Y SU PAREJA COLOMBIANA EMPRENDIERON EL DESAFIO DEL PARADOR “BORNEO” EN CLAROMECO

Mar de amores

Cuando dejó la función pública como director de Turismo, Diego Fernández se fue a Colombia, donde conoció a su compañera María. Ambos dieron vida a la “idea loca” de gestionar juntos un parador en Claromecó, y así surgió “Borneo”, un proyecto que además involucra a ambas familias. En su primera etapa, apuntan a refuncionalizar las instalaciones actuales para luego convertir al espacio en una propuesta gastronómica, pero también de spa y bienestar. Y le contaron todos los detalles a “El Periodista”

Enero 2018
Diego Fernández, ex director de Turismo de Tres Arroyos, decidió junto con su pareja María que era momento de involucrarse con la actividad turística desde otro costado

Diego Fernández, ex director de Turismo de Tres Arroyos, decidió junto con su pareja María que era momento de involucrarse con la actividad turística desde otro costado

Mismo tema, distintos roles. Diego Fernández, ex director de Turismo de Tres Arroyos, decidió junto con su pareja María que era momento de involucrarse con la actividad turística desde otro costado, en este caso el de prestador. Fue así que ambos afrontaron la aventura de llevar adelante “Borneo”, el nuevo parador turístico de Claromecó, ubicado en un punto estratégico y de gran movimiento de público en la zona costera de la villa.
El proyecto verá su forma definitiva recién dentro de un tiempo, e incluirá el desarrollo de un sector de spa y bienestar, en sintonía con los nuevos paradigmas que se advierten en distintos destinos costeros, pero que para Claromecó representa toda una novedad.
Por otra parte, la nueva iniciativa exigirá tanto a Diego como a María un desdoblamiento para nada menor, ya que mantendrán sus actividades laborales en Colombia, país en el que residen actualmente.

Borneo, en una planilla de “ideas locas”
En el inicio de la entrevista con “El Periodista”, y a la hora de explicar los motivos que los llevaron a probar suerte con la licitación del parador conocido hasta entonces como “La Playita del Medio”, Fernández explica que “cuando formamos pareja, comenzamos a divagar respecto a varias ideas o proyectos que podríamos llegar a concretar. Armamos una suerte de `planilla de ideas locas´ en la que cada uno escribía aquello que se le ocurría, lo que le gustaría concretar. Dentro de esas ideas aparecían cosas que se relacionaban con la profesión o la inclinación natural hacia ciertos temas de los dos. En el caso de María, siempre estuvo muy ligada (al margen de su trabajo relacionado con las ciencias económicas) a las cuestiones afines al yoga, al bienestar corporal”.
María explica que “siempre trabajé como economista, pero en más de una oportunidad le comenté a Diego lo lindo que sería concretar un proyecto en la playa. Era uno de mis sueños”, asegura.
Diego agrega que “el emprendimiento de ‘Señor Palito’, la marca de helados que creamos, significó un primer acercamiento comercial a Claromecó. Sucedió que en esta temporada teníamos que reconfigurarlo, saber en dónde íbamos a instalarnos con la fábrica por una cuestión de cambio de local. En agosto, cuando vinimos a Argentina a visitar a la familia, fuimos allí y apareció el problema de no hallar el lugar adecuado. Esto coincidió con la inquietud que me llevó a preguntar en la Municipalidad cómo estaba el tema de las concesiones de los balnearios. En primer momento averiguamos por ‘Barlovento’, pero justo supimos que por esos días se estaba armando la licitación referida a la ex ‘Playita del Medio’ o antes conocida como ‘Nahuel Epú’.
Fernández recuerda que “conociendo ese dato, mi hermano menor nos sugirió la posibilidad de presentarnos a la compulsa, en vez de esperar un año para hacerlo con ‘Barlovento’. Primero pensamos que no había tiempo, que sería una locura, pero nos animó para que lo hiciéramos. Fue así que nos inscribimos una semana antes de que cerrara la venta de pliegos”.
“Como paso siguiente - señala-, convocamos a un tío que es arquitecto, se atrevió a darnos una mano, y finalmente terminó involucrado en el proyecto. Cuando él nos dio el visto bueno para poder concretarlo, compartimos la idea con el resto de ambas familias. Algunos con un poco más de entusiasmo, otros con cierto escepticismo, en definitiva nos apoyaron en gran medida para encarar el emprendimiento”.

Pasito a pasito
Según explica Fernández, “el proyecto de ´Borneo´ tiene largo aliento, porque incluye una concesión de quince o veinte años por delante”.
María explica que “yo desde Medellín y Diego desde aquí, en ese entonces decidimos trabajar el proyecto para darle forma, día a día. Pese a la distancia, mantuvimos una estrecha comunicación respecto a lo que queríamos hacer. A la hora de dividir tareas, quizás él se hace cargo un poco mas de la parte operativa y yo me enfoco decididamente en los números, por mi profesión. Pero cada uno sabe en qué está trabajando el otro”.
“Cuando vi el lugar en donde instalaríamos ‘Borneo’, me quedó la sensación de estar cumpliendo un sueño, abrir la puerta de un local frente al mar -comenta-. De lado de mi familia, mis papás y mi hermano son los tres ingenieros, y vendrán a principios de este año a Claromecó a colaborar con la parte de los planos que determinarán la construcción del nuevo parador. Se trata de un proyecto familiar, que incluye a los Fernández Testa y a los Garza Agudelo”.
Diego aclara que “por una cuestión de tiempos, se charló con la Municipalidad y todos estuvimos de acuerdo en que lo mejor sería refuncionalizar lo que había para esta temporada, porque se trataba de un espacio concebido para el esparcimiento nocturno, cuando nosotros lo enfocamos hacia lo diurno. Tomamos posesión del local, trabajamos en lo existente y lo acondicionamos para el presente período estival”. Vale acotar que “Borneo” cuenta con una oferta de amplia franja horaria, con atención al público de 7 a 1 de la mañana.
En un paso siguiente, llegará el inicio del trabajo de lo que será el nuevo parador, a partir de abril o mayo de 2018, fecha en la que tienen previsto echar abajo por completo la actual estructura para dar lugar a otra distinta, cuya construcción comenzará en donde hoy se encuentra la zona de vestuarios y se prolongará hacia el sector del Faro.
“Esa obra - explican ante “El Periodista los entrevistados-, tendrá al menos dos etapas: la primera de ellas contendrá la construcción de un nuevo comedor, restaurante y salón de eventos, que se desarrollará en este año, y otra que incluirá la puesta en marcha de un spa y sala de bienestar (que estará a cargo de María, la que entiende sobre ese tema), que se hará en 2019”.
Además de ello, el proyecto de “Borneo” incluye la instalación de renovados baños públicos, y un lugar adaptado para que cumplan su servicio los guardavidas. “Calculamos -reseña Diego-, que entre 2019 y 2020 estará habilitada la totalidad del parador, con el abanico completo de servicios. En medio de todo este proyecto, en el transcurso de la actividad seguramente estaremos haciendo mejoras y acondicionamientos de lo ya existente. Pensemos que se trata de una concesión que comienza ahora y se prolongará por los próximos quince años, al menos. La idea pasa por no quedarnos estáticos con lo que se obtenga de la explotación del lugar, sino amoldarnos a las necesidades y demandas del sector turístico de Claromecó en todo este tiempo de concesión.

Entre Claromecó y Colombia
Diego y María se encuentran al frente del emprendimiento poniéndole el cuerpo todos los días, organizando y comandando a un grupo de no menos de siete empleados que se incorporaron a la estructura de trabajo de Borneo, y que se reparten las tareas de cocina, atención de la barra del exterior e interior del local, que brinda servicio desde la mañana bien temprano hasta pasada la medianoche. “Esto es nuevo para todos, estamos en una etapa de aprendizaje”, afirman.
De todas maneras, señala Diego que “la verdadera apuesta de Borneo para romper la estacionalidad, para no depender solamente del movimiento estival, guarda relación con la futura puesta en marcha de la parte de bienestar. Este proyecto apunta a no trabajar solamente en el verano. Me pregunto porqué vamos a tener el parador cerrado fuera de temporada, cuando en realidad podemos hacerlo producir”.
María agrega que “Diego, por su experiencia anterior como director de Turismo, sabe muy bien las características del movimiento de Claromecó en cada semana, y en base a eso se puede hacer un estimativo del nivel de concurrencia que se dará. Yo me encargo de la parte de los números, y en ese sentido hay que tratar de ser un poco pesimistas para efectuar el cálculo inicial, referido a qué cantidad de sillas y de carpas ocuparemos por día, en el peor de los casos. Y si aún así las cuentas cierran, hay que ir hacia adelante con el proyecto”.
Acota que “también hemos tomado como parámetro la experiencia de amigos que tienen funcionando paradores en puntos cercanos de la costa atlántica, para saber qué tarifas se pueden cobrar, qué tipo de servicios se pueden brindar, cuáles funcionan y cuáles no. De todas maneras, la vida cotidiana no es una planilla de Excel (si bien ayuda a proyectar o preparar); la realidad y el día a día a veces marca otras cosas, y en muchas ocasiones depara gratas sorpresas, como la que nos sucedió con ‘Señor Palito’, nuestra marca de helados”.
Diego reconoce que el cambio de paradigma en materia de desarrollo de paradores que se pretende implementar en Claromecó responde a la necesidad de superar un atraso respecto a los que se viene dando en otros puntos de la costa bonaerense. “Si nos ponemos a pensar, ese retraso tiene cierta lógica, porque las concesiones se están empezando a renovar recién desde hace cinco años a esta parte, o finalizando aquellas que se habían extendido por 25 o 30 temporadas. Por una cuestión de ética, el estado municipal no puede cambiar las reglas del juego a los concesionarios a mitad de camino, pero no por ello dejo de resaltar la importancia de que se produzca un aggiornamiento en tal sentido. Los prestadores turísticos debemos adaptarnos para poder modificar la oferta en función de ese cambio de paradigma señalado. Esto que sucede ahora, si lo pensamos fríamente, va a ocurrir nuevamente dentro de un tiempo, y habrá que adaptarse, sin lugar a dudas. Es un lindo desafío el que se plantea”.
Acerca de si la decisión de concesionar en la ex Playita del Medio es mejor o peor que lo que hubiera significado hacerlo en “Barlovento”, María opina que “no existen grandes diferencias, porque en los dos casos había que derrumbar todo lo existente y volver a construir. La inversión inicial en ese sentido es la misma. Digamos que en “Barlovento” existía la ventaja de que se trata del único parador de esa zona de playa, pero mirando a futuro, sabemos que en un corto plazo ya no será así, porque vendrán nuevos emprendimientos. Por contrapartida, si bien “Borneo” comparte espacio con otros, está ubicado en un sector estratégico de concurrencia de público, de mucho movimiento, que lo torna atractivo para los turistas. También jugamos con la probabilidad de ganar la licitación, ya que sabíamos que existían muchos interesados en adjudicarse “Barlovento”. Surgió primero esta posibilidad, la tomamos, y salió bien”.
“Los cálculos previos indican que el proyecto es viable -comenta Fernández-, apuntamos a que se dé una buena temporada, en la que asumimos el desafío de mostrar nuestras primeras cartas a los turistas, pensando en el verdadero “Borneo”, que estimamos se verá en la 2018-19. Tenemos todas las expectativas centradas en ofrecer un buen servicio”.
De cualquier manera, Diego y María aclaran que no descuidarán ninguna de las actividades que llevan adelante en conjunto en Colombia, por lo que se convertirán en una pareja que peregrinará constantemente entre la playa claromequense y las tierras cafeteras. Entre risas, aseguran que “nuestro destino será el de nómades durante los próximos veinte años, o por lo menos hasta que el proyecto de “Borneo” termine de tomar forma propia. Sabemos que en un primer momento el parador no dará la rentabilidad suficiente más que para reinvertir. Mantendremos esa dualidad de vida entre ambos países, hasta tanto podamos definir un lugar de radicación. Ambos somos muy inquietos por naturaleza, nos encanta viajar, por lo que esta circunstancia no representa necesariamente un problema. De la misma manera hemos superado otras situaciones en nuestra vida, éste será solo un desafío más”.

Diego y María se encuentran al frente del emprendimiento poniéndole el cuerpo todos los días, organizando y comandando a un grupo de no menos de siete empleados

El proyecto de “Borneo” incluye la instalación de renovados baños públicos, y un lugar adaptado para que cumplan su servicio los guardavidas

Borneo verá su forma definitiva recién dentro de un tiempo, e incluirá el desarrollo de un sector de spa y bienestar

Así será. Los renders muestran cómo se verá “Borneo” una vez que la obra esté concluida

 
 
Castelli y Pardo
 

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