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VALERIA Y MIGUEL GUISASOLA Y EL ARQUITECTO NICOLAS BRUEL PRESENTAN LA CASA CONTAINER

La contención del hogar

Sabían de su existencia en otros países, y se animaron a llevar a cabo un proyecto similar en Tres Arroyos. Compraron cuatro containers, y con la dirección profesional de Nicolás Brüel, Miguel y Valeria Guisasola cumplieron su sueño. La particular vivienda, única en su tipo en la ciudad, está en el Country Zurita y es verdaderamente atractiva y confortable, según pudo ver “El Periodista”. La presentación en sociedad

Enero 2018
La primera casa realizada con containers en Tres Arroyos, está ubicada en el country Zurita

La primera casa realizada con containers en Tres Arroyos, está ubicada en el country Zurita

Los ejemplos de casas construidas con contenedores marítimos están ganando cada vez más predicamento en Argentina y otras partes del mundo, aunque es justo reconocer que en Tres Arroyos son muy escasas o casi inexistentes las viviendas levantadas bajo este concepto.
Sin embargo, “El Periodista” logró hallar a una de ellas en el Country Zurita. Allí, Miguel Guisasola, su esposa Valeria y sus dos hijos habitan desde hace un par de meses en una propiedad diseñada fundamentalmente en torno al reciclado de este tipo de contenedores. Para desarrollar el proyecto, contaron con el respaldo profesional del arquitecto Nicolás Brüel, que además es amigo de la familia.
La novedosa idea (al menos en Tres Arroyos) resulta digna de ser explicada, ya que constituye una variante económica, práctica y hasta ecológica de construcción. Aquí, los detalles.

INNOVADORES, PERO NO TANTO

¿Cómo se les ocurrió encarar la construcción de su casa con un método de este tipo?
Valeria: Cierto día, disfrutando de una comida en familia, mi hermano (que estaba de visita en Tres Arroyos), comentó que un amigo estaba por iniciar la construcción de un fogón con un container. Interesados en la novedad, empezamos a consultarlo sobre el tema, y nos pareció una idea muy aplicable. Como suele ocurrir en estos casos, comenzamos a investigar y a recoger información por Internet, básicamente con la premisa de comparar algunos modelos constructivos.
Miguel: Cuando empezamos a buscar, nos encontramos con que había cosas realmente muy interesantes para hacer, que no tenía límites la creatividad o la posibilidad de armar diferentes diseños. Cada uno le pone la calidad que quiere de aberturas, de pisos, o dispone de miles de maneras distintas de ubicar los contenedores.
Valeria: Allí nos dimos cuenta de que no éramos tan innovadores como parecía en un principio, porque aquello que en Tres Arroyos hoy representa una novedad, en otras partes del mundo se está utilizando hace tiempo, y con muy buenos resultados comprobables. A partir de esa confiabilidad que la construcción garantiza, nos animamos a llevarla a cabo. Creemos que la idea es muy valorable, sobre todo si se cuenta con buena apoyatura profesional de un arquitecto, como en nuestro caso sucedió con Nicolás. Las casas container en países de Europa o en Japón no representan ninguna novedad, y decidimos que podía ser una alternativa factible también aquí.

¿Cuál fue la razón fundamental que los decidió hacia esta alternativa?
Miguel: La razón fundamental por la que elegimos esta alternativa de construcción tiene que ver con la rapidez. Ese es un punto a favor muy importante, pero también el tema económico no resulta un dato menor. Los costos se abaratan en un porcentaje interesante respecto a una casa tradicional. A esos dos factores, en nuestro caso puntual tenemos que sumarle un tercero, y es que el terreno que habitamos se encuentra en un lugar muy bajo del country, por eso pensamos que una buena idea sería levantarlo para evitar inconvenientes con el agua. Si hubiéramos tenido que nivelarlo en base a una construcción convencional, el gasto de dinero sería muy oneroso. Por ello, el armado de una estructura apoyada sobre pilares significó una ventaja de costos y de practicidad.

¿Dónde y cómo consiguieron los containers?
Valeria: Consultamos en dos sitios distintos. Preguntamos primeramente en un lugar de almacenamiento de containers ubicado en la localidad de Brandsen, pero luego recogimos el dato de una persona oriunda de Córdoba que los vendía en la capital, en un depósito fiscal. Esta última opción nos pareció viable. Averiguamos por diferentes medidas; en lo que respecta a longitud, los contenedores se presentan en dos medidas distintas, de 6 y 12 metros, mientras que la altura también resulta variable de acuerdo a cada caso. Los anchos son siempre los mismos.
Miguel: Decidimos comprar tres contenedores de 12 metros de largo por 2,65 de alto, y otro de 6 metros. Con ese material, disponemos de una casa que cuenta con 117 metros cuadrados cubiertos y 26 semicubiertos. Se trata de un lugar verdaderamente espacioso.
Valeria: Paralelamente, ya veníamos desarrollando el pre-proyecto de construcción con Nicolás, que diseñó la casa antes de adquirir los containers.

DEL SUEÑO AL PAPEL, Y LUEGO LA CHAPA

¿De qué manera se armó el bosquejo del proyecto definitivo?
Nicolás: La mayoría de los contenedores se utilizaron para construir espacios cubiertos, pero hay uno semi añadido, en el que la chapa de sus laterales sirvió para hacer un deck y el hall de acceso a la vivienda. De esa manera se aprovechó todo el material existente. También vale aclarar que en la unión de dos de ellos se hizo un anexo de un metro veinte, aproximadamente, para poder acoplarlos de manera conveniente y de paso generar un ambiente un poco más amplio, que se corresponde con uno de los dormitorios.

¿Surgieron dificultades en su concreción?
Nicolás: Dificultades no, pero desde el punto de vista profesional quizás el mayor desafío fue cumplir con las medidas mínimas para cada tipo de ambiente que exige el actual Código de Planeamiento Municipal. Por poner un ejemplo concreto: un contenedor solo no alcanzaría los valores de esas medidas mínimas que mencionaba, por lo que hubo que realizar algunas modificaciones en la estructura de la casa para que nos aprobaran los planos.

¿Habías desarrollado en alguna oportunidad un proyecto similar?
Nicolás: Para mí como arquitecto es el primer proyecto de este tipo que realizo. Debo confesar que en un principio me mantenía un poco reticente a la idea, traté de disuadirlos para que pensaran en otro método constructivo, pero tanto Miguel como Valeria se mostraron muy decididos a hacerlo. Resultó todo un aprendizaje, sobre la marcha, porque no sabíamos de qué manera podía responder desde el punto de vista estructural o desde lo térmico. Hubo que hacer un poco de prueba y error, averiguar diferentes modalidades constructivas. Vale mencionar que desde el aspecto de la solidez de la construcción resulta altamente confiable, no olvidemos que el material de los containers está preparado para recorrer largos trayectos en el mar, es resistente ante condiciones climáticas muy adversas. Lo que debía resolverse fundamentalmente era la cuestión térmica. Fue por ello que una vez terminado el armazón o la cáscara de la vivienda, tras soldar todos los contenedores, contratamos a una empresa de Buenos Aires que aplicó una espuma de poliuretano de una pulgada de espesor, para lograr un aislamiento acorde a lo que se necesitaba, y que disminuye el porcentaje de condensación de humedad dentro del inmueble.

¿Cuánto tiempo demandó la obra?
Nicolás: La obra duró unos seis meses, desde el momento en que se colocaron los contenedores hasta que se finalizaron las terminaciones. Hubo una tarea previa de cimentación, para levantar el nivel de la casa y evitar eventuales inundaciones, como mencionaba Miguel anteriormente. Si lo miramos detenidamente, con un poco de experiencia previa se lograría hacer en menos tiempo aún, lo que pasa es que nosotros estábamos aprendiendo sobre la marcha y no queríamos cometer errores.

¿Quedaron conformes con el diseño definitivo?
Miguel: Nos gustó mucho el diseño de casa que Nicolás presentó, y al sacar algunas paredes de los containers, quedaron ambientes más espaciosos.
Valeria: Es una casa con todos los aditamentos tecnológicos, confortable, y a la que en un futuro se le pueden realizar ampliaciones, simplemente cortando las chapas existentes y agregando otras.
Nicolás: En ese sentido, el proyecto de la casa container tiene mucha versatilidad. Es cierto lo que dice Valeria; resultaría menos conflictivo agrandar una estructura edilicia de este tipo que una convencional, de ladrillos.

EL “MIEDO” A LO NUEVO

¿Qué opinión generó dentro del Country Zurita esta novedosa idea? ¿Qué dijeron los vecinos?
Miguel y Valeria: Cuando se supo acerca de la idea, los vecinos del country se mostraron bastante reticentes; pero luego se dieron cuenta de que íbamos a poner mucho empeño en el proyecto, lo conocieron mejor y se terminaron por convencer, al menos la mayoría. Suponemos que los frenó el miedo a lo nuevo, como sucede habitualmente, y pensaron que estéticamente la casa iba a estar muy fuera de foco del estilo arquitectónico del lugar. Quizás lo que provocó rechazo fue observar el inicio de obra, en donde se veían cuatro containers despintados uno al lado del otro. Lógicamente, el producto terminado difiere mucho de ello, y creemos que ha quedado un diseño muy agradable, aunque todo va en cuestión de gustos.

¿Resta completar algún ambiente del proyecto original?
Miguel: La casa prevé la ampliación futura del deck actual, que rodeará una buena parte de la estructura e integrará todo el exterior de la vivienda. Al margen de eso, por ahora no tenemos pensado agregar más metros cubiertos.

También se menciona frecuentemente a las “casas containers” como ejemplo de viviendas amigables con el medio ambiente…
Valeria: En consonancia con la reglamentación municipal que impide la realización de pozos para desechos cloacales, la casa cuenta con un sistema ecológico para eliminarlos, a través del empleo de una cámara digestora, transformando las denominadas “aguas negras” en grises, y aprovechándolas incluso para incorporarlas al sistema de riego. Por otra parte, la vivienda dispone de provisión de agua caliente a través de energía solar, mientras que la calefacción (a leña) se basa en un sistema de salamandra que reparte calor al resto del hogar, mientras que la cocina y el anafe funcionan con electricidad, lo que evita el empleo de gas. La casa es súper sustentable, para nada contaminante.

¿Qué te generó desde el punto de vista profesional concretar este proyecto?
Nicolás: Me resultó muy placentero desarrollarlo. Al principio fue un desafío y me generó algunas dudas, pero luego significó una tarea muy grata, sobre todo considerando que se trata de amigos. Fue algo distinto, y los felicito por la decisión de hacer un proyecto vanguardista en un lugar en donde somos más bien conservadores.

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El proyecto de la casa container partió de una búsqueda personal de Miguel y Valeria Guisasola, y lo ejecutó el arquitecto Nicolás Bruel

La vivienda se concretó con cuatro containers, adquiridos en la ciudad de Buenos Aires. Tres corresponden a la medida más grande, de 12 metros de largo, y el cuarto mide 6 metros

La mayoría de los contenedores se utilizaron para construir espacios cubiertos, pero hay uno semi añadido, en el que la chapa de sus laterales sirvió para hacer un deck y el hall de acceso

La casa prevé la ampliación futura del deck actual, que rodeará una buena parte de la estructura e integrará todo el exterior de la vivienda

La casa container fue el primer proyecto en su tipo para el arquitecto Nicolás Brüel. “Fue algo distinto, y felicito a Miguel y Valeria por la decisión de hacer un proyecto vanguardista en un lugar en donde somos más bien conservadores”

“Disponemos de una casa que cuenta con 117 metros cuadrados cubiertos y 26 semicubiertos. Se trata de un lugar verdaderamente espacioso”, aseguraron Miguel y Valeria Guisasola

 
 
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