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UN CRIMEN QUE SACUDE A LA CIUDAD, EN EL PRIMER LIBRO DEL TRESARROYENSE CRISTIAN WILGENHOFF

En clave de policial

Lector desde la infancia, y apasionado por las crónicas policiales desde la adolescencia, el autor de “En clave 16” creó una historia de ficción ambientada en la ciudad y con varios puntos de contacto con el caso Nair, especialmente aquellos que remiten al fuerte impacto que tiene un crimen así en una sociedad como la local. Entrevistado por “El Periodista”, Cristian Wilgenhoff contó la ‘cocina’ de su novela y anticipó la futura edición de más relatos suyos

Junio 2014

Como a otros tresarroyenses, a Cristian Wilgenhoff lo impactó el crimen de Nair Mostafá. Y se transformó en una suerte de base para su relato

Como a otros tresarroyenses, a Cristian Wilgenhoff lo impactó el crimen de Nair Mostafá. Tenía apenas 13 años, y recuerda con precisión aquella noche en la que, en casa de sus abuelos, se disponían a celebrar la fiesta de Fin de Año cuando la madre de la pequeña hizo un pedido desesperado por el paradero de su hija a través de la radio. Al día siguiente, cuando la noticia de su asesinato ya recorría la ciudad, y gente del pueblo se manifestaba en episodios de inusual violencia, quien era apenas un adolescente se conmovía como muchos, como todos, con aquellos hechos. Unos cuantos años después, dispuesto a escribir una novela corta -tras haber incursionado en otro proyecto literario que aún espera ser editado-, aquel emblemático caso volvió a su memoria y se convirtió en una referencia ineludible para “En clave 16”, el primer volumen de su autoría que vio la luz días pasados en Tres Arroyos y ya se puede conseguir en librerías.
Confeso amante de la literatura policial y la ciencia ficción, Cristian Wilgenhoff eligió contar, en este relato, un crimen de ficción que sacude a una ciudad real, la nuestra, la que lo vio nacer, donde como reza la contratapa, “una familia devastada por el dolor intentará conseguir que se haga justicia”.
“En clave 16” cuenta precisamente lo que ocurre a partir del asesinato de Marita Aguilar, de 16 años, y la investigación que Manuel Arias, amigo de la familia e inspector de la Policía de París, de regreso al país, llevará adelante buscando esclarecer el caso. Fue presentado en sociedad en el Museo de Bellas Artes, y constituyó así el primer libro propio de Wilgenhoff, editado tras un proceso llevado a cabo íntegramente por tresarroyenses.

Del lector al autor
”Siempre leí, y en la secundaria, a propuesta de una profesora, escribí el primer cuento, a los 15, 16 años, que salió casi ‘de un tirón’ en la tarde de un domingo, para entregarlo el lunes. Así descubrí que podía crear mis propios relatos. Más tarde, y a partir de un concurso, me invitaron a participar de una antología, tras haber quedado seleccionados mis trabajos entre los primeros 100 de unos 700 autores”, contó Wilgenhoff a “El Periodista”.
Cristian también dibujaba, practicaba deportes, como cualquier adolescente. Pero en el año 2001, un accidente laboral lo volvió a impulsar a la escritura. Comenzó, como muchos, a mano alzada, con un cuaderno. “Después me compré la primera computadora y empecé a pasar todo lo que tenía. Los primeros cuentos que escribí eran de ciencia ficción, policiales. Entonces leía de todo un poco, Stephen King, Carriére. Y aquel primer cuento le gustó a la profesora, Marisa Lavayén. Recuerdo que ella nos decía ‘en esta clase puede haber un presidente, un profesor, un escritor’…Nadie sabe hacia dónde va cuando se está formando. Algo así me pasó a mí, que cuando terminé la secundaria empecé Veterinaria, estuve dos años y me tuve que volver, así que en 1997 comencé a trabajar en CELTA. Pero seguí escribiendo. Ahora, además, empecé a estudiar de nuevo, la carrera de martillero”, relató.
Sus primeros relatos, materializados en una antología que se distribuyó por varios lugares –incluso se publicó en inglés y castellano-, dieron lugar más tarde a su interés por cristalizar un proyecto literario más importante, y también a una mayor difusión de sus trabajos en su ciudad natal. “Es que si bien varios pudieron leer estas publicaciones, hay gente que me conoce y no sabía que escribía. De hecho muchos se enteraron cuando presenté ‘En clave 16’ en el Museo de Bellas Artes. Tampoco quería mostrar algo hasta que no pudiera publicar, como efectivamente pasa ahora”, admitió.
Wilgenhoff escribió “En clave 16” en el año 2002, y lo dejó ‘en carpeta’ para trabajar en una novela más importante, que está lista desde hace dos años y espera su turno para ser editada. “La mandé a corregir, ya está preparada, y estaba abocado a publicar esa, mostrándola, pidiendo sponsors, pero como no lo lograba me decidí a probar con algo más chico, y así surgió este proyecto. Tenía el dinero para hacerlo acá, de hecho se hizo todo el proceso en Tres Arroyos, y de esta manera espero que se vaya viendo lo que hago, que se conozca mi trabajo. A excepción del pegado de las tapas, todo se hizo acá, en Tecno Ediciones, donde seguramente también se publicará mi otra novela”, anticipó.

Crónica de un crimen
Cuando comenzó a trabajar en este relato, recordó Cristian, no tenía la intención de reflejar ni remitirse al caso Nair. Sin embargo, aquel crimen atroz vino rápidamente a su memoria -instalado como está en el imaginario colectivo tresarroyense sobre todo porque nunca se llegó a esclarecer-, y se transformó en una fuente de inspiración para su tarea. “Quería escribir una historia policial, y ya a la segunda página estaba la historia de Nair flotando… Fue muy fuerte para mí todo lo que pasó entonces, escuchar a la madre que buscaba a su hija, ver los autos dados vuelta, el rostro de la nena que se publicaba en el diario. Esta historia que cuento no es real, pero busca mostrar cómo impacta algo así en una sociedad chica como la nuestra. Todos me dicen, además, que es fácil de leer, de una escritura sencilla, y que la gente se engancha enseguida con la historia. Ese es el tipo de lectura que me gusta, y es la forma de escribir que tengo. Me gusta ese estilo de policial, como el de John Katzenbach, de una lectura que atrapa, que uno comienza y después sigue naturalmente casi sin darse cuenta”, describió.
El libro fue presentado en el Museo de Bellas Artes, con buena repercusión de público, y ya se puede adquirir en las librerías de la ciudad, además de la posibilidad de comprarlo a través del propio autor. “Mi familia siempre me ha acompañado en lo que hago. Lo que no imaginé era la cuestión mediática, esto de la difusión del libro, incluso tampoco tenía previsto hacer una presentación en público, pensaba publicarlo y nada más. Pero mi esposa me impulsó a hacerlo; ella, que también lee, me apuntaló para que lo diera a conocer”, confió Wilgenhoff.
Lo que viene, ahora que su historia ya transita ese espacio desconocido -pero de alguna manera buscado de los lectores-, y su íntima relación con el libro, tiene que ver con la posibilidad de dar a conocer más material de su autoría. “Además de la novela que ya está lista, tengo otros proyectos, otros trabajos ya comenzados y que quizá no he continuado por falta de tiempo. Entre el trabajo, el estudio, la familia, voy usando algo de tiempo libre los fines de semana, o un rato por las noches, para escribir. Esto es para mí una especie de libertad que me tomo cuando termino con mi rutina diaria, y es lo que me gusta hacer. Ahora me han prometido algo de ayuda para la otra novela. Así que espero que, una vez que se conozca lo que hago, pueda verla publicada”, concluyó.

La historia

Una joven violada y asesinada. Escenarios conocidos, como la Comisaría Primera, el Parque Cabañas, el diario local, el Hospital Pirovano. Policías de dudoso accionar, calabozos que huelen a un sempiterno orín y una familia de clase media poco acostumbrada a lidiar con la crónica policial forman parte medular de “En clave 16”, la ‘nouvelle’ de Cristian Wilgenhoff.
Pero aunque la protagonista del caso tiene casi el doble de edad que la niña asesinada en Tres Arroyos, hay varios puntos de contacto con la historia de Nair Mostafá. El clima asfixiante de la previa de las Fiestas -cuando el calor torna más pesada aún, para algunos, la carga de la llegada del fin de año-, y lo que subyace, lo que todo el mundo parece saber pero nadie dice. Los tres sospechosos que exhiben los investigadores, no sin un incomprensible orgullo, a poco de hallado el cadáver, y que después caerán ante el peso de la ineficiencia y la presión que impone la propia dinámica de los hechos.
Más avanzado el relato, esos puntos de contacto se abren sin embargo hacia una trama oscura donde el silencio se rompe y empieza a aparecer otra vez la violencia, esta vez en su forma más soterrada, la que no se publica en las páginas de los diarios pero puebla las paredes de las casas, el encierro y el dolor de las víctimas. Y que encuentra con frecuencia en el poder la mejor forma de garantizar su impunidad.
Por eso Cristian Wilgenhoff dedica “En clave 16” a la memoria de Nair, pero también “a la de todas aquellas víctimas infanto-adolescentes de la violencia”.
Porque cuando no llega la justicia, el reclamo lo atraviesa todo. Incluso la ficción.

“En clave 16”, de Cristian Wilgenhoff, vio la luz días pasados en Tres Arroyos y ya se puede conseguir en librerías

Cristian Wilgenhoff durante la presentación de su libro

El libro fue presentado en el Museo de Bellas Artes, a instancias de la esposa de Cristian Wilgenhoff, que tenía intenciones de comercializarlo pero sin contacto previo con el público, según confió

 
 
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