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“EL PERIODISTA” Y LAS BODAS DE PLATA DE RADIO COMUNIDAD CLAROMECO

El sonido del mar

Su crecimiento es inseparable del desarrollo de Claromecó. La fundó un porteño, el querido “Tito” Martínez, quien dejó su vida urbana para dedicarle su pasión a los micrófonos, que fueron pioneros de la radiodifusión lugareña. Su nombre lo dice todo: Radio Comunidad Claromecó, un vínculo insoslayable con el quehacer cotidiano de la villa. En “El Periodista”, la historia, las voces y el sentir de quienes hacen la radio que alberga y comparte y extiende el sonido del mar

Junio 2014

Hay equipo. Miembros actuales y antiguas voces de la radio se juntaron para celebrar, como no podía ser de otra manera, en el aire, los 25 años de la emisora de Claromecó

En plena discusión acerca del rol de los medios en la sociedad, existe al menos la certeza de que, en pequeñas poblaciones, la posibilidad de contar con una plataforma de difusión, opinión e intercambio de impresiones sobre la vida cotidiana, lo social, lo político, lo comunitario, es una contribución fundamental al crecimiento y al desarrollo. Hoy es imposible separar la historia de Claromecó de su primera radio de FM, que acaba de cumplir 25 años. Con el nombre, precisamente, de Radio Comunidad Claromecó (RCC), la emisora forma parte indiscutible del quehacer claromequense. Es, casi como el Faro, un emblema de la villa que trasciende sus fronteras de mar y arena para extenderse hasta allí donde sus fanáticos la reciben, por Internet, a cientos de kilómetros de distancia, durante todo el año y con la misma fidelidad con la que la siguen de la mañana a la noche en el corto y amable período estival.
Su artífice es “Tito” Martínez, oriundo del porteñísimo barrio de Mataderos, más tarde residente en el Conurbano bonaerense y desde hace tiempo, hijo adoptivo de Claromecó, a quien acompañó durante años su esposa ya fallecida, Mary Tierno, directora de la radio y una de sus principales impulsoras. Martínez llegó a la localidad balnearia invitado por Ernesto Mordentti, el recordado fotógrafo. “Tito” le vendía artículos de fotografía y le compró al tresarroyense un terreno en la villa, en la calle 42, donde hoy sigue viviendo la radio.
“Todo empezó porque mi hijo Pablo armó un equipo de radio como tesis de la carrera que estudiaba. Acá, en las vacaciones de invierno, lo terminó de armar y lo puso en marcha, y con los amigos que tenía insistían en dejar la emisora funcionando. Le sugerí que llevara el equipo a Buenos Aires para ajustarlo bien, mientras averiguábamos cómo era el tema de poner una radio. Eso fue lo que se hizo, y al año siguiente, con todo más o menos en regla, nació la RCC”, recordó Martínez, entrevistado por “El Periodista”. En aquel momento, repasó, sólo existía una FM en Tres Arroyos, la de LU24, y una emisora de baja potencia que llevaba el nombre de “Pirata”.

Siempre pionera
Así, la RCC siguió manteniendo, a lo largo de su trayectoria, un innegable carácter de pionera. “La radio de Claromecó era estéreo, y la verdad es que sonaba muy bien. Y así fuimos creciendo, incorporándole siempre tecnología. Fuimos los primeros en digitalizar las tandas publicitarias con el uso de las computadoras, después la automatizamos, y este año estrenamos la videoconferencia. La inauguramos hace pocos días, con el intendente Carlos Sánchez en su despacho y nuestro periodista en el estudio de la radio, entrevistándose y viéndose uno al otro mientras se transmitía la charla online, algo que se logró gracias a los conocimientos de Lucio Damiani, que es quien domina el tema de la informática”, aseguró Martínez.
Con un equipo profesional bien consolidado, “Tito” admitió que “sólo de vez en cuando me dejan entrar y hacer algo. Yo soy la cara legal, ellos son la radio”.
Las transmisiones especiales han fortalecido también el trabajo del medio, que se destaca por la calidad de sus envíos para Las 24 Horas de la Corvina Negra, donde protagonizan siempre un fuerte despliegue humano y técnico, y en los últimos años se ha sumado también su programación dedicada al Enduro, evento que concita cada vez más interés incluso fuera de Claromecó. “También fuimos de los primeros en utilizar Skype para transmitir, lo que sin duda es una ventaja por la calidad de las emisiones, siempre que haya Internet cerca”, admitió Martínez.

“Escuelita”
La RCC ha tenido, además, la capacidad de juntar alrededor de sus micrófonos a muchos de los que luego se convertirían en destacados profesionales de la radiofonía en la villa y también en Tres Arroyos. “Es cierto, la radio ha funcionado como una suerte de escuelita. Y eso es una gran satisfacción para mí, como lo fue el hecho de que nos dieran el Premio Platino, un reconocimiento total, porque de hecho nadie es profeta en su tierra. Hemos recibido premios en todos lados, pero nunca habíamos tenido uno en Tres Arroyos”, admitió “Tito”.
La casa de la calle 42 muestra, sin embargo, una gran cantidad de galardones para la programación de la emisora, que incluyen Faros de Oro, Gaviotas de Oro, el Caduceo del Consejo Profesional de Ciencias Económicas y el Aguila Calva de ADECOS, entre otros. “Estos premios, y la posibilidad de participar de esos eventos, y de ver con quiénes nosotros, que éramos cuatro ‘poligrillos’, competíamos en las ternas, son las cosas que nos han impulsado, tanto a mí como a la gente que trabaja en la radio, a seguir y a mejorar. Vale como anécdota que fuimos invitados, como representantes de las radios del interior, a jornadas organizadas por la Universidad Católica por los 80 años de la radio en la Argentina. Y Claudio Menéndez, sentado en el panel junto al entonces titular del COMFER, Julio Bárbaro, representantes de Mitre, La Red y otras radios importantes del país, dijo: ‘qué les puedo decir yo, que cuando estoy haciendo mi programa, suena la sirena de los bomberos, agarro el handy y la bicicleta y me voy corriendo detrás de ellos. Todo el mundo lo aplaudió de pie. Y esas son las cosas que nos gustan”, aseguró Martínez.
Hoy, a 25 años de la primera puesta en el aire de la RCC, “Tito” sólo sueña con seguir transmitiendo, y deposita en su equipo la toma de decisiones en torno a lo cotidiano pero también al futuro. Sabe, en definitiva, que ese vínculo sólido que ha construido tanto con su comunidad como con los oyentes que la conocen en verano, se enamoran de ella y la siguen escuchando por la web de enero a enero, va a seguir intacto, como la misma magia de la radio.

Fecha patria

Si no hay duda que la fundación de una radio en Claromecó fue una suerte de “patriada”, la idea cobra aún más fuerza al saber que la primera emisión de la RCC fue precisamente un 25 de mayo de 1989, en coincidencia con el ‘cumpleaños’ de la Patria.
Y el aniversario se festejó el mismo domingo 25, luego del acto oficial por la Gesta de Mayo. Los estudios quedaron chicos con tanta gente que se acercó a celebrar y a compartir un chocolate al calor de equipos y micrófonos, y quienes no pudieron estar presentes adhirieron con llamados y mensajes.
El intendente municipal Carlos Sánchez hizo llegar a Crisanto Martínez un presente, entregado por el director del Ente Descentralizado, Luis Brito, y este mismo organismo también le hizo un regalo a la radio, recibido por “Tito” de manos del contador Alejandro Finocchio.
Como antes, y a la hora de la nostalgia, las primeras voces que salieron al aire de la RCC volvieron a juntarse. Y tras un extenso y entretenido desfile de palabras y personajes, la radio volvió a regalar lo mejor de sí para celebrar tamaño acontecimiento: 25 años de emisión ininterrumpida.

 

COLUMNISTA INVITADO

En Primera desde el vamos

Por Claudio Menéndez (*)

Ingresé a la RCC con apenas 20 años como colaborador en el verano '94. Siempre había escuchado la radio y me llamaba mucho la atención la calidad del sonido, el contenido de los programas, era algo no habitual. Y me sorprendió que desde el primer día me trataron como a uno más. Era movilero a la mañana y conductor a la tarde, es decir, me hicieron debutar en Primera desde el vamos. Esa es una de las tantas características que tiene esta emisora, y que particularmente he tratado de continuar cada vez que me toca recibir nuevos compañeros.
Me tocó ingresar justo en el momento del gran cambio. Alcancé a ver las bandejas giradiscos y los casettes de punta para las publicidades, pero lo cierto es que al poco tiempo la radio ya estaba digitalizada. Y aquí viene la primera anécdota: en el año '95, aún estudiando en Buenos Aires, tuve la posibilidad de visitar la Rock and Pop. No fue en cualquier momento, fui cuando terminaba Lalo Mir y arrancaba Bobby Flores, dos de los históricos de la entonces emisora de Grinbank. Me llevé una gran sorpresa cuando vi que las tandas publicitarias se emitían con casettes, nosotros en la RCC ya usábamos la computadora. También vi cómo un productor llamaba telefónicamente al Servicio Meteorológico para obtener los datos del tiempo. En la 97.9 ya teníamos central meteorológica propia...
Segunda anécdota: ya en el año 2005, fui invitado a unas jornadas sobre radio en la Universidad Católica Argentina, por gentileza de María Teresa Otero. No fui como observador, sino como panelista. Estaban Antonio Carrizo, Julio Lagos, Betty Elizalde, Hugo Paredero, y varios más. A mí me tocó compartir una mesa de debate con (atención porque es increíble): Julio Bárbaro, que en ese entonces era el titular del COMFER, Julián Gallo que representaba al Grupo Clarín, Julián Esarte de Radio La Red, y yo, que iba desde Radio Comunidad Claromecó. Suerte que tengo fotos de ese día, porque de lo contrario nadie me lo creería. Hablé de lo que es hacer radio en una localidad pequeña del interior argentino. Les conté que he sido movilero de mi propio programa, yendo en bicicleta a cubrir una nota. ¡Imaginen aquel auditorio escuchando mi relato!
Digo siempre que la RCC es distinta. Ni mejor ni peor que otras radios, distinta. Con un estilo muy definido que se logró casi desde el primer día. El concepto sería un mismo programa con distintos conductores, esa es la identidad que tratamos de mantener hasta hoy.
25 años en el aire no es poca cosa. Pensemos que poner una radio en Claromecó en 1989 es comparable a si, en la actualidad, se inaugurase una línea de subtes desde el arroyo al Faro. Algo loco, totalmente impensado.
Habitualmente se dice que los claromequenses somos díscolos, protestones, que no nos quedamos callados así nomás. En las noticias, Claromecó suele ser sinónimo de conflictos. Ese fenómeno puede suceder por varios motivos, como la procedencia tan heterogénea de quienes habitan la localidad, y por ende estilos de vida y de pensamiento muy diferentes. El contraste con el habitante nativo del lugar, y con los vecinos de Tres Arroyos que concurren asiduamente. Son todas formas de pensar distintas, y entonces el encuentro de opiniones es inevitable. Pero hay un detalle más: Claromecó, como ninguna otra localidad, tiene desde hace un cuarto de siglo un medio donde expresarse, y eso también hace la diferencia. Porque así nació y así seguirá la RCC, como la voz de la comunidad de Claromecó.

(*) Periodista y conductor en Radio Comunidad Claromecó

Reconocimientos y presentes para una radio que fue pionera en varios aspectos, desde el tecnológico hasta en la calidad de sus transmisiones y programación

“Tito” Martínez recibe un obsequio de manos de Luis Brito. Transmite Claudio Menéndez, periodista, conductor y voz emblemática de la radio

La torta de los 25 años de la RCC y su lugar de privilegio en los festejos, compartidos por una gran cantidad de vecinos de Claromecó

El contador Alejandro Finocchio entrega a Martínez un presente del Ente Descentralizado Claromecó

 
 
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