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“EL PERIODISTA” Y UN ATRAPANTE INFORME ESPECIAL QUE DEVELA EL INTERROGANTE

El padre de Tres Arroyos

Así como San Martín lo fue para la Patria, ¿quién fue el padre de Tres Arroyos? Convocados por este periódico, historiadores, periodistas y museólogos locales elaboraron una nómina de candidatos que contiene menciones coincidentes. “El Periodista” revela la incógnita en un atrapante informe especial

Junio 2014

“El Periodista” homenajea al padre de Tres Arroyos. A los padres que fueron, a los que son y a los que serán, que sin duda encontrarán en estos nombres un ejemplo a seguir / Foto: Mariano Lazcano

Hablar de padre es hablar de camino ejemplificador, de palabra rectora, de sostén y de fuerza para dar pasos fundamentales en la vida. En este mes de junio se celebra el Día del Padre, y desde su nacimiento hasta su crecimiento actual, Tres Arroyos ha sido testigo de la labor diaria de hombres cuya contribución ha sido sustancial para la vida de la comunidad.
Elegirlos es una tarea difícil, porque además de quienes colaboraron desde sus distintas y a menudo coincidentes miradas con la elaboración de esta nota, sin duda los lectores que la repasan ahora también tienen sus nombres en mente. Filántropos, dirigentes deportivos, militantes políticos, artistas, periodistas, hombres simples que dejaron la huella de su existencia en el quehacer local hay muchos, y no es fácil seleccionar un puñado. Sin embargo, “El Periodista” planteó el desafío a la historiador Stella Gil, a la museóloga Marisa Martín y al periodista Omar Alonso, y de sus recuerdos y vivencias surgieron algunos nombres.
Con esas elecciones, todas fundamentadas, este periódico armó a su vez estas pequeñas semblanzas que no siguen un orden de mérito, sino que se proponen evocar a quienes nos enseñaron, de maneras diferentes y por distintos senderos, a caminar, que no es poco. Va este homenaje, entonces, al padre de Tres Arroyos. A los padres que fueron, a los que son y a los que serán, que sin duda encontrarán en estos nombres un ejemplo a seguir.

JUAN B. ISTILART
El nombre del filántropo e industrial vasco nacido en Hasparren, y fundador de la primera fábrica que funcionó en Tres Arroyos, un molino harinero que empezó a funcionar en 1890, no podía sino encabezar esta lista.
“Istilart fue fundamental por su aporte a la industria, y como participante de los problemas de la comunidad. El tuvo un rol central en la compra del edificio de la Biblioteca Sarmiento, fue presidente de la Cámara Económica, contribuyó al desarrollo del comercio, a salvar al banco. Y en su barrio, parado en la puerta de su casa, miró jugar a los chicos en el potrero de enfrente y donó el espacio donde después se hizo el Club Huracán. Más allá del impacto comunitario que tuvo su fábrica, es posible rastrearlo en los orígenes de varias instituciones locales, no para figurar sino para aportar ideas”, sostuvo Stella Gil.
Marisa Martín también coincidió con esta elección. “Fue un creativo, un visionario, emprendedor y comprometido con su comunidad”, apuntó la directora del Museo Mulazzi.

ROBERTO PETRINI
Es imposible no recordarlo con el cigarrillo entre los labios, apasionado lector, sagaz investigador de la crónica cotidiana y siempre dispuesto a la broma, la sonrisa, la ternura. Hay coincidencia en las tres fuentes consultadas por este periódico en señalar al periodista Roberto Petrini, quien desarrolló una labor fundamental en La Voz del Pueblo, como uno de los “padres” de Tres Arroyos.
“Hoy todo el mundo habla de valores, de principios, y sin embargo muchas veces esos principios no van más allá de una mera enunciación. Petrini tuvo principios, y vivió según ellos”, consideró Marisa Martín.
“Lo que me gusta de Petrini fue su profunda relación con lo local, y su amor a su tierra. Con sus ‘Crónicas de la patria chica’, él pintó un pantallazo de un segmento de la vida cotidiana de Tres Arroyos, desde casi sus orígenes. Más allá de su contribución periodística, yo lo conocí, lo llevé a mis aulas, y siempre manifestaba un entusiasmo por vivir y trabajar…Andaba en su bicicleta, había pasado cosas buenas y malas, y siempre estaba ocupado en sus investigaciones, en su Tres Arroyos que tanto quería”, aportó Stella Gil.

ISMAEL JAKA
“Ismael Jaka fue un lujo para Tres Arroyos, un regalo que nos pudimos dar”, aseguró la historiadora. Nacido en Firmat, Santa Fe, el bailarín se formó en el Teatro Colón. En 1957, tras realizar una presentación en el Teatro Español de esta ciudad con el Ballet de Cámara que había fundado en 1952, decidió radicarse en Tres Arroyos para desplegar su labor docente y realizar diferentes presentaciones, como por ejemplo las recordadas Noches de Ballet.
“Sembró disciplina, trabajó en la Dirección de Cultura, y era tan organizado, exigente. Promovió el profesionalismo y el respeto al artista. Y dejó para Tres Arroyos, en cada una de esas noches de ballet que se desplegaban en varias funciones cada año, arte y belleza”, aseguró Gil.
Una de las salas del Museo Mulazzi lleva, precisamente, el nombre de Ismael Jaka. Y Marisa Martín también lo eligió como “padre”, en este caso, en el campo de las artes, mención que comparte, para la museóloga, con otros dos grandes referentes, en este caso de la plástica local: el escultor Antonio Orfanó y el maestro y pintor José Rodrigo. “Para ellos el arte fue trabajo y pasión”, señaló Martín.

RICARDO FERNÁNDEZ
Periodista fundacional en La Voz del Pueblo y La Hora, conductor radial de “De todo un poco”, deportista y dirigente del Club Huracán y mentor de las obras más importantes en los albores de la institución, Ricardo Roberto Fernández fue mencionado en esta crónica tanto por Stella Gil como por el periodista Omar Alonso.
“El mundo mirado con atención pasa en sus monólogos. Lo hace íntimo cuando se dirige a don X y doña X, que encarnan a cualquier vecino, siempre les cambia el nombre, hoy serán doña Encarnación y don Pedro, mañana serán otros personajes ficticios y les imagina un menú para su cena y siempre les aconseja dar la vuelta a la manzana tres veces para conservar mejor su salud. Los memoriosos recuerdan que por las noches se decían: - ‘No te olvides de la caminata nocturna, como dice don Ricardo’, escribió Gil en un artículo de reciente publicación para recordarlo.

JORGE ‘COCOROLO’ FOULKES
Stella Gil no dudó en señalar al militante radical que fuera el primer intendente de Tres Arroyos tras el fin de la dictadura militar como “padre de la democracia”. Aún cuando se proclamaba socialista, como recuerda el periodista Omar Alonso, Jorge Roberto Foulkes asumió como intendente en 1983 por la UCR, y su mandato finalizó en 1987.
“Era muy difícil entonces asumir la responsabilidad de liderar esa transición. Volver a votar había sido una gran alegría, un motivo de júbilo. Pero él tenía que jugarse a enfrentar a una antidemocracia cruel, y transformarla en una democracia sana, en la que la gente no estuviera escondida, no tuviera miedo. El y la gente que lo acompañaba, muchos de ellos jóvenes, podrían haber declinado participar en ese momento tan especial, sin embargo lo hicieron. Además de su honestidad y su personalidad, encarnó la vuelta de la democracia en la ciudad, y fue un verdadero demócrata. Un padre, nada menos que asumido como intendente a poco de haber tenido que golpear las puertas de los cuarteles para que le dijeran dónde estaba su hijo, que desapareció. Aún así tuvo la fuerza para hacerlo”, destacó la historiadora.

Isidoro Broilo, el cura gaucho

“Broilo fue un verdadero padre. El hizo el barrio de los Ranchos, se ve que palpó la pobreza. Más que por el aspecto religioso, para mí, es central su contribución en el aspecto social. Recorría la ciudad en bicicleta, con su sotana, y para los humildes era sin duda un padre, porque es verdad que construyó casas, pero también les enseñó reglas, los premiaba por el cuidado de la vivienda, por el jardín”, destacó Stella Gil, que eligió al Cura Gaucho entre los “padres” de Tres Arroyos.
Vale la pena mencionar que fue la única en señalar a un sacerdote por su contribución a la historia y al desarrollo lugareño. No se trata de una elección caprichosa. Inolvidable, la vida del cura fue reseñada oportunamente por “El Periodista”, con anécdotas que lo pintaron de cuerpo entero.
“Cuestionado muchas veces por sus ideas revolucionarias para la época, la figura de Broilo no pasó desapercibida en la comunidad. Porque a pocos días de su arribo, desconcertó a los fieles con un cartel que se erigía en la puerta de la parroquia recordando al cristiano que "Lea la Biblia", algo que entonces no era habitual y que provocó desconfianza y rumores entre la gente, que por lo bajo se preguntaba si el recién llegado no sería un cura protestante.
“A este hombre humilde, de temperamento fuerte, nada lo detuvo en su obsesión de brindar techo y comida a los sectores más postergados, procurando revertir una realidad injusta y plagada de privaciones. Invirtió su vida y su ingenio en esta misión, convencido de que con voluntad nada era imposible de lograr. Se inspiraba en la obra del abad Re de Francia, que juntaba los trapos de la basura para venderlos y distribuir la ganancia entre los pobres, lo que reafirmó en Broilo la creencia de que los sueños estaban al alcance de la mano y que sólo bastaba la fortaleza para hacerlos realidad porque, según decía, "si él saca los trapos de la basura, ¿yo acá no voy a poder hacer algo?"”, se publicó, en estas mismas páginas, en febrero de 2004.

 

Los padres de la historia

Por Omar Alonso (*)

En un trabajo de esta naturaleza que procura mencionar a quienes puede atribuirse la paternidad de la historia lugareña, sería muy sencillo caer en los lugares comunes y proyectarse hacia los inicios de la gesta poblacional cuando estas tierras eran consideradas el desierto.

Pero esos nombres son en sí mismos indiscutibles y no pueden faltar en cualquier nómina que se precie justiciera.
Constreñido a mencionar cinco ejemplos, no puedo menos que decir que lo que señalo será sumamente parcial por el gran volumen de personas que quedarán fuera.
Ya he aclarado muchas veces que reivindico mi condición de periodista y de ninguna manera soy historiador. Sin embargo no escapa que nuestra actividad es la punta del proceso histórico, lo que yo profundizo en un trabajo de recopilación que vengo desarrollando desde hace casi dos años junto con CRESTA y que se ha reconocido como patrimonio histórico municipal.
Hecha esa aclaración, hago mía la predisposición de reconocer a quienes con mucha mayor autoridad me han precedido en ese trabajo de dejar registrada la historia.
R. Gorraiz y Salvador Romeo, por ejemplo, fueron autores que dejaron sus huellas de historiadores y son fuente constante de consulta. Hubo otros autores posteriores de no menor contribución.
Roberto Petrini y Angel Jorge Bernasconi fueron periodistas que mucho trabajaron en la recuperación de la memoria histórica. El segundo de ellos fue quien desarrolló el gran archivo del diario local La Voz del Pueblo que justicieramente le impusiera su nombre al momento del retiro.
Forzado a nombrar cinco personas, diría que Ricardo Roberto Fernández con su programa “De todo un poco” por Radio Tres Arroyos, marcó una época y trazó un camino. Lamentablemente no quedaron más que algunos pequeños rastros de aquella experiencia, que fueron por mí recuperados y puestos al aire en mi programa e incluido en mi página web.
He completado así la consigna de nombrar a cinco “padres de la historia local”, pero sería muy injusto si no me excedo y sin nombrar personas diga que históricamente el diario local ha sido testimonio irrepetible con sus suplementos y anuarios, como así trabajos especiales.
Tres Arroyos un siglo, fue una excelente iniciativa publicada en fascículos y que dejó registrados muchos pasajes de la historia local.
“El Periodista” ha trazado también un camino en este sentido, para beneplácito de todos quienes disfrutamos de la nostalgia.
Imposible dejar de lado a los vecinos que descubrieron el Yacimiento Tiro Federal; a quienes sostienen y aportan al Museo; a las bibliotecas, coleccionistas y restauradores, que hay muchos en Tres Arroyos.
Modestamente estoy procurando contribuir dejando un legado y formando una fonoteca que espero pronto tenga un reconocimiento municipal.
Sé que algunos concejales evalúan mi aporte desinteresado de manera positiva y analizan esa posibilidad, es decir que quede para las futuras generaciones una historia basada en la voz de los protagonistas.
Me permito una reflexión final: atribuir paternidades en cuestiones tan amplias como la historia de Tres Arroyos en este caso, es por lo menos una injusticia. Todos tenemos historia, muchas veces desconocida o sin trascender públicamente. Sólo basta bajar la mirada para encontrar esas experiencias que hacen a la sumatoria del relato general.

 

Sin ilusión de bronce

Por Andrea Elgart

En una de las charlas que dio sustento a esta nota, y mientras se barajaban nombres y contribuciones decisivas a la historia de Tres Arroyos -antigua y reciente-, surgió inevitablemente una pregunta: ¿Habrá tresarroyenses de hoy que puedan, como Juan Bautista Istilart o Roberto Petrini (por poner ejemplos bien distintos entre sí) quedar en la memoria colectiva y surgir de manera inequívoca en unos años, como referentes o mentores del desarrollo de la comunidad?
A modo de respuesta posible a este planteo, habría que partir de descartar de plano toda ilusión de bronce de aquellos hombres de ayer, a los que es difícil imaginar fundando una biblioteca y pensando quizá en el busto que los recordaría, cien años después, en un hall atestado de chicos, o en la calle que llevaría sus nombres. Seguramente pensaban entonces en resolver una necesidad de sus contemporáneos, tan concreta para ellos como revolucionaria resulta hoy para nosotros. El futuro que vislumbraban, hombres al fin, era sin duda un lugar lleno de inquietudes y deseos, tan parecido al nuestro…Pero nada de estatuas ni placas conmemorativas. Apenas un hoy sin límites precisos de tiempo, en el que había mucho por hacer.
Sin embargo, aquel Tres Arroyos que vivieron los nombres que pueblan estas páginas era, precisamente, un campo tan fértil para las ilusiones colectivas, que quizá era más sencillo proyectar, idear, crear pensando en el otro, en todos. Nuestro mundo contemporáneo, en cambio, tan global merced a la tecnología pero tan reducido por nuestros propios egoísmos y miedos (a la inseguridad, a la participación, al compromiso público, por mencionar unos pocos) parece menos proclive a alumbrar idealistas como los de otros tiempos.
No obstante, es seguro que, mirando alrededor, en cada calle de la ciudad, en cada espacio institucional, en cada rincón de la cotidianeidad es posible encontrar a alguien que, sin ilusión de bronce como aquellos, está haciendo lo suyo para que los demás lo hagamos nuestro. Una propuesta compartida con los lectores: busquémoslo, acompañémoslo y, por qué no, ensayemos nosotros también ese camino sin pensar dónde termina.

Istilart, Jaka, Petrini, Orfanó y Rodrigo fueron “padres” para Tres Arroyos, según la selección de la museóloga Marisa Martín

Stella Gil, historiadora, aceptó el desafío de elegir “padres” para Tres Arroyos. Mencionó a Istilart, Petrini, Broilo, Foulkes y Jaka

Omar Alonso eligió fundamentalmente a periodistas e historiadores locales, a la hora de nombrar “padres” para Tres Arroyos

 
 
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