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MUY VINCULADA A TRES ARROYOS, MARIA ELENA VILLA ABRILLE ES ESPECIALISTA EN SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD

El mismo deseo

Con fuertes vínculos familiares y retazos de vida transitados en Tres Arroyos, la psicóloga y sexóloga María Elena Villa Abrille compartió con “El Periodista” una amplia entrevista en la que habla de aquello de lo que no se habla: la sexualidad en la discapacidad, el deseo que nos iguala, los tabúes y las dificultades a la hora de vincularse con el propio cuerpo, que es transversal a toda la condición humana. Además, una referencia a su proyecto de “Escuchadores”: profesionales que en una plaza reciben a quienes tienen la necesidad de contar su vida. Exclusivo

Marzo 2017
Psicóloga y sexóloga, Villa Abrille es especialista en sexualidad vinculada a la diversidad funcional y la discapacidad

Psicóloga y sexóloga, Villa Abrille es especialista en sexualidad vinculada a la diversidad funcional y la discapacidad

María Elena, en principio quisiera que nos cuente cuáles son sus vínculos familiares, afectivos, con Tres Arroyos…
Mi relación con Tres Arroyos viene por parte de mis abuelos maternos. Mi abuelo era el ingeniero Joaquín Ciaño, casado con Elena Naveyra. Tenían campos, el campo original fue Santa Elena por parte de la familia Naveyra, y por ese motivo tengo muchos familiares allí. El afecto que tengo hacía Tres Arroyos proviene de mis raíces que son muy fuertes, mis veranos en la estancia El Rodeo en Lin Calel, de mis tíos, y en Claromecó, traen mis mejores recuerdos. También he estado viviendo en la ciudad dos años, mientras concurrí al Colegio de Hermanas, en mis primeros años de educación. Tendría mucho para decir…Mi historia viene de varias generaciones y de recuerdos maravillosos, cada tanto viajo porque conservo familiares directos muy queridos.

Usted es psicóloga y sexóloga, y eligió especializarse en sexualidad vinculada a la diversidad funcional y la discapacidad. Sin embargo, habla de sexualidades y eróticas propias de cada sujeto, independientemente de su condición. ¿Cómo se aborda una cuestión tan compleja y diversa como la sexualidad? ¿Cuánto hemos avanzado los argentinos, que somos el sustrato de su trabajo, en cuanto a la percepción de nuestra sexualidad y nuestra tolerancia al deseo de los demás?
Es verdad, soy licenciada en Psicología y desde el año 1980 estoy en contacto con las necesidades de las personas con diversidad funcional o discapacidad, junto a sus familias e instituciones. He formado parte de los equipos que realizaron las primeras leyes sobre discapacidad y sobre las prestaciones a brindar, habiendo fundado el Área de discapacidad en PAMI Central en 1980. Digamos que, como me dijeron una vez, formo parte de la historia de la discapacidad en la Argentina y creo que es verdad. Hoy me ubico como “bisagra” del “de dónde venimos al hacia dónde vamos”, y este lugar es importante pues no podemos construir sin conocer los comienzos y también es una posibilidad de dar oportunidad a las jóvenes generaciones que se vienen ocupando de la temática. Hablar de sexualidad y hablar de personas con diversidad funcional o discapacidad no ha sido fácil, dado el prejuicio y el tabú que sobre ambos temas se tiene a nivel social. En la actualidad el espacio cada vez es más amplio y la información ha ayudado a perder temores o realmente lo que llamo el Círculo de la Ignorancia, donde los temores y el desconocimiento sobre el tema generan angustia, ansiedad, represión, e ignorancia, círculo que solo se corta, con la información asertiva.

¿Qué puede decirse acerca de cómo sienten y viven su sexualidad estas personas?
Las personas con diversidad funcional o discapacidad, son personas como cualquiera de nosotras, que sienten, desean, se enojan y son felices o no como cualquiera. Comúnmente se ha dado una imagen de ángeles o niños eternos, como si la sexualidad no fuera para ellos. No existe mayor error pues por el solo hecho de existir, desde que nacemos, somos seres sexuados y nos vamos sexuando a medida que crecemos.

¿Es posible describir la sexualidad en función de preferencias, parámetros históricos, evolución, actualidad?
La sexualidad es dinámica, es una construcción permanente, por lo tanto no es estática, como tampoco ha sido el concepto de discapacidad que se ha ido construyendo a través del tiempo. Antes eran seres innombrables pues casi no se reconocía su existencia como seres de derecho, se los pasó a llamar seres especiales, o con capacidades diferentes, luego a partir de la Convención Internacional de Derechos de las personas con discapacidad, se denomina Personas con discapacidad, y en la actualidad desde hace ya varios años existe una mirada más integradora que se basa en los derechos, la bioética y la dignidad de la persona, en la cual estamos todos incluidos y es el concepto de Diversidad Funcional. Para quienes quieran profundizar pueden recurrir a videos o trabajos de Javier Romanach, precursor y activista de esta mirada, en la cual me incluyo. Preguntas algo muy importante, cómo se aborda el tema… El mismo se aborda desde el sentido común y desde el conocimiento, es muy difícil poder hablar de la sexualidad de un otro, si yo desconozco la propia, este es uno de los temas más importantes a tratar. Quienes estamos en esta tarea o simplemente queremos acompañar el crecimiento de cualquier persona desde su área afectiva sexual, debemos saber qué se siente, qué pasa con el cuerpo, con nuestros cuerpos, si los conocemos, si los aceptamos, porque cómo vamos a comprender a los otros si no me conozco a mí mismo. Generalmente la información que se adquiere queda en el plano intelectual y pocas veces la hacemos propia: la pasamos o la hacemos atravesar nuestros cuerpos, nuestras emociones o nuestros sentimientos¬.

¿Cuál es el rol que cumple y qué tipo de demanda recibe un terapeuta u orientador en sexualidad y en qué difieren, según se trate de alguien con discapacidad o sin ella?
A mi criterio los profesionales que aborden este tema deben hablar desde el conocimiento de sus propias vivencias como ser sexuado y sexual, acompañados de la información adecuada, libres de tabúes y prejuicios. De lo contrario, se hablará o se trabajará de acuerdo a como a cada uno le ha ido en la vida o, lo que es peor, se dirá lo que se pueda leer en la bibliografía existente, quedando como sólo repeticiones de lo que otros dicen, sin apropiarse y descubrir las propias improntas que el tema ha dejado o deja en cada uno de nosotros. Por suerte cada vez hay más información sobre el tema y personas que se interesan por el mismo. No debemos olvidar que todos somos modelos sexuales, por lo tanto podemos ser un modelo saludable o por el contrario un modelo cargado de prejuicios, mitos y temores y todo esto lo transmitimos con nuestro cuerpo, con nuestras palabras, emociones y sentimientos.

Observando una intervención suya en la que hace referencia al cuerpo como eje central a la hora de hablar de sexualidad, se me ocurren varias cuestiones. Una es la evidente relación complicada que tenemos, sobre todo las mujeres, con el cuerpo (sometido a dietas, a intervenciones estéticas, a cosas poco ligadas al placer) y me pregunto cómo influye este vínculo con la sexualidad. Y otra es la influencia de los medios en este tema.
Ultimamente estoy trabajando mucho desde el concepto de cuerpo, de nuestros cuerpos, los cuales están atravesados por los modelos que los medios transmiten, ideales de cuerpos y belleza inexistentes, alejados de los cuerpos reales, los de todos nosotros, algunos más armónicos que otros, pero donde el ideal de belleza es cuestionado. Y hoy hablamos de los cuerpos no normativos, en definitiva hablamos de nuestros cuerpos. Y estos, nuestros cuerpos, muchas veces son desconocidos, no habitados, no deseados ni por quien los porta ni por los otros, convirtiéndose este tema en un terreno donde hace falta y es necesario trabajar mucho. Nos encontramos con cuerpos vacíos, que se desconocen y es de mucho valor para el crecimiento personal y el vincular saber conectarnos con nosotros mismos, para poder generar vínculos saludables con los otros. No es casual que estos cuerpos e ideales de belleza tan internalizados presenten tantas dificultades para conectarse, pues en definitiva, no dejan de ser simples modelos, pero sin contenido. Si a la población en general le ocurre esto, imaginemos qué puede pasar con una persona con discapacidad o diversidad funcional, a quien se le ha negado por años toda posibilidad de contacto consigo mismo y con otros a partir del deseo y de los sentimientos. Esta no percepción del cuerpo, la noto también en los jóvenes con trastornos de alimentación (TANE), población a quien estoy acompañando en este recorrido de la aceptación y de dar sentido a un cuerpo que les es propio, que desconocen, no quieren y no lo aceptan. Lo mismo sucede cuando acompaño al buen morir; las personas, lo único que rescatan son sus momentos vividos con plenitud y obras que han realizado que nunca nadie se ha enterado, el cuerpo se va, pero las vivencias quedan en quien está por partir y en quien se las confía. Es una tarea altamente gratificante, a veces compleja pero muy enriquecedora esta de acompañar a vivir y dar sentido aun ante la inminente muerte.
No por nada el tema del cuerpo ha sido tratado a través de la historia y de las artes de muy diversas formas. Nuestros cuerpos son portadores de nuestra existencia sexuada y sexual; se encuentran atravesados por influencias de la cultura en todas sus expresiones, la educación, las familias, las religiones, las etnias, etcétera; esto hace que nadie es igual a otro, pues todas estas experiencias nos llegan y atraviesan de diferentes formas. Los medios tienen un peso importante desde la transmisión de la imagen, esa imagen ideal de belleza prefabricada, a la cual muchas de las personas que nos rodean quieres parecerse y las siguen en redes sociales y admiran. Esta masificación de los cuerpos vacíos de contenido, y alarmantemente llamativos por sus formas, provocan en la sociedad una distorsión muy grande, que trae aparejado problemas de autoestima, inseguridad, despersonalización, falta de sentido y proyecto de vida, como también pensamientos autodestructivos. Si en la población en general ocurre esto, podemos imaginar qué siente, qué le pasa a una persona con una diversidad funcional cuando vive y siente el rechazo y la marginación. En la actualidad se han visibilizado más estas personas y los medios han colaborado generando espacios, no muchos, pero algunos como en este caso ustedes, al incluir una nota de estas características, en la cual esta información llegará a los hogares y esperemos provoque no sorpresa, sino confirmación de que todos somos diversos y no por los que nos falta sino por lo que somos. Tres Arroyos cuenta con una comunicadora muy reconocida y querida por todos como es Patricia Berrutti, que desde su programa de televisión concientiza y visibiliza la vida de tantas personas. Quienes educan, si es que se educa la sexualidad, quienes nos enseñan sobre ella, sería ideal que fueran las propias familias, pero sabemos que todos o en su mayoría nos hemos informado por nuestros pares, por los medios y por docentes y profesionales.

¿Ha tenido algún tipo de influencia la inclusión de la educación sexual en la escuela, al menos en los ámbitos en que esto ha sido posible?
Nuestro país tiene el programa ESI de Educación Sexual Integral, que es de avanzada en Latinoamérica, pero lamentablemente las escuelas no lo utilizan, porque si bien los docentes reciben tres días de capacitación, lo toman o también está diseñado para una transmisión intelectual de conocimientos, pero lamentablemente hablar de nuestra sexualidad y de las sexualidades, no es lo mismo que enseñar una fórmula matemática o geografía. Nuevamente tenemos que pensar cómo hacen esos docentes para internalizar el conocimiento, si la mayoría desconoce su cuerpo, cómo funciona y qué sienten. Es muy simple, suelo hacer un ejercicio donde pido que un grupo diga la palabra ‘goce’ y el otro ‘pasión’, y es notorio cómo expresan ambas palabras sin emoción alguna…Cuando lo hago notar, vuelven a repetirlo, dando al término un sentido más sexual y hasta con una cadencia en la entonación diferente.
Es necesario que en la enseñanza, en la transmisión de conocimientos, trabajemos con improntas, que lleguen a nuestro cerebro no sólo desde lo intelectual sino también desde lo emocional, utilizando todos los sentidos, tonos de voz, formas de moverse, de mirar, pues todo eso también es sexualidad.

La sexualidad parece atravesada por permanentes debates, y parece que aún nos cuesta comprender nuestras propias elecciones y las de los demás, por lo que solemos recurrir a rótulos y estigmatizaciones. Y el temor está siempre presente.
Se cree que sexualidad es sinónimo de genitalidad, pero nada más alejado de la realidad: la genitalidad es una parte de la sexualidad, pero el concepto de erótica o sexualidad es mucho más amplio. Aquí también aparece la confusión con las personas con diversidad funcional, donde lo cognitivo se ve afectado en cierta forma, el temor de los padres es al abuso, al embarazo, etcétera, y la verdad es que la sexualidad, para ellos como para cualquiera de nosotros, puede incluir la genitalidad o no. Pueden ser caricias, miradas, formas de encuentros eróticos y placenteros, donde la genitalidad no está presente. Nuestro cuerpo es como un gran mapa, un mapa sexuado erótico, que según cómo lo toquemos tendrá un sonido diferente, más agradable o hasta displacentero. De ahí lo importante que es la comunicación, el poder transmitir al otro qué me gusta y qué no y animarnos a conocer nuestro cuerpo.
Habrán notado que no hablo mucho de ‘ellos’, sino que me comunico desde el ‘nosotros’, porque no hay una sexualidad especial, hay sexualidades, y diferentes formas de vivirla y expresarla. Ninguna es buena ni mala, como juicio de valor, normal o anormal. Sí podemos decir saludable, o no. Al presentarme desde el ‘encuentro’, ubico al otro como un yo, por lo tanto no hay demasiadas cosas que nos diferencien más allá de las características individuales. Si el común de la población vive el tema con prejuicio y tabúes, cómo pueden comprender la sexualidad de las personas con diversidad funcional si desde el comienzo las ubican en un terreno donde el deseo y el goce prácticamente son desconocidos…

La formación del terapeuta y su responsabilidad son esenciales. ¿Cómo fue la suya?
El sexólogo clínico o terapeuta sexual tiene que ser un médico o un psicólogo que ha pasado por una formación pos universitaria de grado, y que tiene que estar acreditado por entidades reconocidas en el tema. En mi caso estoy acreditada por la SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana) y por FLASSES (Federación Latinoamericana de Asociaciones de Sexología y Educación Sexual). El orientador, como su nombre lo indica, acompaña, orienta en la temática sexual, pero no realiza tratamientos ni clínica sexológica. No son muchos los profesionales sexólogos que se interesen en este tema, recién en los últimos años, gracias a los espacios creados desde la diversidad funcional, pueden comprender que no hay nada de diferente ni especial… También hay una realidad: a la discapacidad nadie la elije, la discapacidad irrumpe, aparece y deja su impronta no esperada ni deseada, y el planteo es ¿qué hago con esta situación? ¿me alejo o me quedo? Quien se queda establece un compromiso medular, diría, netamente existencial. En cuanto a la especialización, mi caso no es diferente al de todos los que estamos junto y con las personas con diversidad funcional. Cuando estaba por terminar mis estudios en el CETIS, centro de donde hemos egresado la mayoría de los sexólogos de la Argentina, uno de los directores y maestros, el doctor Roberto León Gindin, me dijo ‘tu tesis tenés que hacerla en discapacidad’, dado que venía trabajando desde hacía tantos años en la temática, y al ser un referente válido en el ámbito de la discapacidad, enseguida se me abrieron las puertas en el de la sexualidad. Aunque no crean que fue fácil; tuve que pasar muchos filtros y pruebas para poder participar en escuelas, centros, congresos. Mi experiencia, más allá del conocimiento, ha sido el camino junto a ellos, las familias y las instituciones, no hablo de nada que no haya vivido. Mi formación en el tema la realicé en el mismo CETIS, con el doctor Federico Posse y la licenciada Silvia Verdeguer, pioneros en nuestro país. Digamos que fueron o fuimos los pioneros en hablar y abordar la temática. Hoy por suerte somos más y desde la mirada de la Diversidad Funcional, junto a la profesora Silvina Peirano, hemos generado espacios cada vez más amplios de capacitación y encuentro.

Imaginamos que un aspecto importante de estos temas tiene que ver con la difusión, y en este caso usted tiene un blog muy activo, además de desempeñarse como docente y participar en talleres y congresos. ¿Cómo resultan estas experiencias y qué devolución recibe?
Dos veces al año damos cursos de capacitación como Orientadores en Sexualidad y Diversidad Funcional. Ahora, el 6,7 y 8 abril hacemos el Curso número 13, y una vez al año hacemos unas jornadas gratuitas sobre la temática, a las cuales están convocados profesionales referentes del tema y los mismos actores, que son las personas con diversidad funcional. Hace dos años, en unas jornadas internacionales que realizaron desde la Fundación Huésped, a las que fui convocada, comunicaron que las poblaciones en riesgo en la actualidad son los jóvenes, las personas con diversidad funcional y los adultos mayores. Esta realidad debe hacernos pensar en que es necesario hablar, concientizar a ciertos sectores que han sido olvidados, informar, hablar sobre sexualidad y sobre cómo vivirla saludablemente para evitar ITS. En cuanto a la devolución que recibo en talleres, cursos y congresos, es diversa, muchas personas se acercan y preguntan por casos personales, también consultan sobre dónde capacitarse, pero lo más importante es que en la actualidad el tema está incluido en los ejes temáticos de los congresos, cosa que antes no sucedía y cada vez son más las personas que asisten a escucharnos e informarse. A modo ilustrativo, cuando presenté mi primer trabajo en un congreso mundial de sexología en París, en el año 2001, solamente se encontraba en el auditorio una amiga mía, colega argentina, y dos centroamericanas. Tres personas, así que con esto imaginan el lugar que tenía en aquellas épocas este abordaje…Otro ejemplo: los talleres de sexualidad estaban siempre como semi escondidos, nunca nada visible. Por suerte, de a poco se está revirtiendo esto, y convocar a 700 personas hace tres años en nuestra primera jornada gratuita en la Cámara de Diputados, con tres salas simultáneas donde estuvo como participante la tresarroyense Patricia Berrutti, muestra cómo estamos en cuanto a la visibilización y necesidad de expandir cada vez más el conocimiento.

Finalmente, quisiéramos pedirle una reflexión acerca de sus expectativas en torno a la percepción de temas como sexualidad y diversidad en la comunidad, y a los avances que pueden lograrse en este sentido.
Seguro que no lo llegaré a ver, pero si las jóvenes generaciones que vienen siguen pisando fuerte a favor de los derechos sexuales, habrá más parejas viviendo juntos, familias, y la igualdad de deseo y de querer y ser querido tendrá lugar para todos. Hay algo que siempre digo a las familias, y es que serán las únicas responsables de hasta dónde crecerán sus hijos en la esfera afectivo sexual, de ellos depende en gran parte que su hijos crezcan y tengan un proyecto de vida saludable, la sexualidad también da sentido a nuestra existencia. Nunca olvidemos el don de la oportunidad y recordemos que somos siempre modelos sexuales, tenemos el derecho a estar informados y el deber de no enfermar con lo que decimos. Si no estamos preparados para abordar el tema, busquemos a la persona que pueda hacerlo, no todos podemos hacer todo y una palabra o gesto fuera de contexto o en un momento inadecuado, convertirá nuestro mensaje en algo multiplicador o se cerrarán los oídos para siempre. Para aquellas personas que deseen informarse los remito al blog de Silvina Peirano, “Mitología de la Sexualidad Especial”. Y allí encontrarán, me atrevo a decir, toda la información existente sobre el tema. Y también en mi blog villaabrillediscsex.blogspot.com; en Facebook como Lic. Ma. Elena Villa Abrille y en Instagram mariaelenavillaabrille.

MARIA ELENA VILLA ABRILLE Y SU PROYECTO “ESCUCHADORES”

“Vengo a escucharte”

Por otra parte, se conoce a través de los medios una experiencia que usted puso en marcha, denominada “Escuchadores”. ¿En qué consiste, cómo surgió y cómo funciona? ¿Por qué piensa que hay tanta necesidad, en las personas, de ser escuchadas?
Yo también, como todos, soy una persona diversa y también tengo intereses diversos, que a veces escapan de lo convencional. Así surge el proyecto “Escuchadores”, hoy llamado “Vengo a escucharte”, y no tengo demasiado que decir más que lo que los medios han tomado…Es un proyecto que surge a partir de una experiencia que comienza en Japón en los años 2000, donde aparecen escuchadores.
Pensemos en Japón, Tokio, una ciudad cosmopolita donde la comunicación virtual es de alta gama, pero la humana prácticamente es desconocida. Y allí surge este oficio, que pueden encontrarlo en Internet. Pero mi curiosidad siempre va un poco más allá, y ya es el tercer enero que vamos por plazas con un cartel que dice “Vengo a escucharte”. Originalmente lo realicé con un escritor y artista plástico, César Bandin Ron, en bares, y luego continué con este último nombre junto a Silvia Espósito, psicóloga y Andrea López de Mora, counselor.
La función de escuchar es algo que se ha perdido, y quienes vienen a hablarnos, generalmente, son personas de más de 60 años, quienes comentan situaciones vividas en su infancia, hablan de la soledad, de la incomunicación, etcétera. Los jóvenes ni nos registran, pues están concentrados en sus nuevos encuentros virtuales donde los emoticones reemplazan a los sentimientos y estados de ánimo y las distancias no existen. Y hablando de cuerpos, ¿aquí quién pone el cuerpo, no?
El proyecto está en sus comienzos, a pesar de la gran difusión mediática que tuvo, porque pareciera que es muy raro que alguien disponga parte de su tiempo en escuchar a un otro que lo necesita sin nada a cambio.
Es importante aclarar que esto no reemplaza a una escucha profesional, ni el interés está en la búsqueda de futuros pacientes. Nada más lejos que esto. Sólo es experimentar qué pasa cuando uno irrumpe, aparece con algo distinto a lo esperado, la sorpresa, la pregunta…Más de una vez volvemos con el cartel sin haber hablado con nadie. A las personas les intriga que alguien que tiene una vida profesional activa vaya los sábados a escuchar gente gratis a una plaza. Y sí, puede resultar extraño, pero el mensaje que transmitimos es que aun estando ocupados siempre hay algún momento para tener una escucha del otro, desde una mirada y una escucha empática. Y lo más importante, sin nada a cambio. ¿Cómo seguirá? Ni yo lo sé, porque por ahora estamos comenzando...

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