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CLAROMECO ES INTEGRACION: DESDE 2017, LA PLAYA CUENTA CON BAJADA ACCESIBLE Y BAÑOS ADAPTADOS

El mar es para todos

Con significativo esfuerzo, “Claromin” pudo poner a disposición de la gente la primera bajada accesible a la playa de Claromecó, que se complementa con la posibilidad de disfrutar de baños adaptados con la supervisión de una guardavidas con experiencia en Europa. Claudio Cristaldo, presidente de la entidad que llevó a cabo el proyecto, compartió su alegría con “El Periodista” por este gran salto en favor de la integración

Febrero 2017
Esta temporada, el ansiado proyecto de bajada accesible se materializó y ya es posible llegar a la lengua de agua utilizando la rampa, al tiempo que se puede disfrutar de baños en silla anfibia en el mismo lugar

Esta temporada, el ansiado proyecto de bajada accesible se materializó y ya es posible llegar a la lengua de agua utilizando la rampa, al tiempo que se puede disfrutar de baños en silla anfibia en el mismo lugar

Claromecó muestra, como nunca esta temporada, importantes avances en favor de la integración. Y esto es posible gracias a “Claromin”, precisamente “Claromecó por la Integración”, una institución conformada hace algunos años por residentes en la villa balnearia que en poco tiempo empezó a dejar huellas en el quehacer comunitario a través de sus propuestas de talleres, gestión de dispositivos de atención de distintas necesidades de la población y, ahora, la bajada accesible y su complemento en los baños adaptados que ponen la playa al alcance de todos.
Este año se logró empezar a utilizar en temporada, después de un enorme esfuerzo material por parte de los integrantes de la entidad, la bajada ubicada en Costanera y calle 30, y que permite el acceso a la arena a personas con movilidad reducida que se desplacen tanto en sillas de ruedas como ayudados por cualquier otro elemento que facilite su marcha. Construida en maderas de alta resistencia, la bajada es la única en su tipo en toda la costa tresarroyense, y se dispuso también acompañarla de una propuesta inédita como son los baños adaptados, que si bien se pueden disfrutar en otros balnearios, cuentan en Claromecó con la posibilidad de ser realizados con la supervisión de una guardavidas con amplia experiencia.
Claudio Cristaldo preside “Claromin”, y es uno de los artífices de la puesta en marcha de la bajada. “Habíamos presentado el proyecto en 2015, y logramos materializarlo hasta la mitad, para concluirlo en 2016. La propuesta surgió de nuestra institución, y se pudo concretar gracias a la venta de un bono que lanzamos el año pasado y que nos permitió financiar la construcción de la rampa, que fue lo más costoso. Ya en 2016 recibimos apoyo del Municipio, y también de algunas empresas y muchos particulares, que se acercaron entusiasmados con el proyecto, que les gustó a todos, y nos dieron una mano muy importante”, explicó a “El Periodista”.

Un desafío particular
Si bien es cierto que hay bajadas accesibles en otras playas, la idea de construir una en Claromecó puso a “Claromin” al frente de un desafío con sus particularidades, ya que las características de la Costanera, la playa y el murallón plantearon diversas exigencias tanto morfológicas como de materiales. “Por la playa que tenemos, el murallón tan alto, tuvimos que averiguar bien los niveles y la forma en que habríamos de construir la rampa, porque hay que tener en cuenta que la pendiente no puede ser mayor a los 6 centímetros por metro ya que la bajada está pensada para ser utilizada por personas que se movilizan en silla de ruedas. Cualquier persona con movilidad reducida puede usarla, y por supuesto todo el mundo puede bajar a la playa por allí, eso es lo que queremos de hecho, pero la forma está pensada básicamente para las sillas”, explicó Claudio.
El diseño corrió por cuenta de la misma gente de “Claromin”, que recibió la asistencia de algunos profesionales que se acercaron a hacer su aporte a través del asesoramiento. “Miguel Poncio, de la Municipalidad, nos hizo un dibujo; un guardavidas que es estudiante de Arquitectura también nos orientó cuando trabajábamos en el proyecto, y entre todos diseñamos el plano final con las medidas reglamentarias”, describió Cristaldo.
También era indispensable tener en cuenta la imperiosa necesidad de construir la rampa con materiales nobles, tanto para preservar la cuestión ambiental como para cumplir con la normativa vigente en las costas tresarroyenses. “No se podía hacer nada en cemento, y las ordenanzas son concretas en cuanto al uso de maderas y otros materiales biodegradables. De manera que toda la estructura fija también se realizó sobre pilotes de madera, que facilitan la circulación de la arena y no generan ningún inconveniente en este sentido”, sostuvo el presidente de “Claromin”.
La mano de obra también fue un ejemplo de integración, ya que la rampa fue construida con la participación de integrantes de la entidad, además de personal especializado en la tarea. “El trabajo principal lo llevó adelante un chico que cumple funciones para la Municipalidad en el Vivero, y que es quien conoce bien del manejo de estos materiales. Pero todos los que pudimos dimos una mano”, aseguró.

¡A bañarse!
Esta temporada, el ansiado proyecto de bajada accesible se materializó y ya es posible llegar a la lengua de agua utilizando la rampa de Costanera y 30, al tiempo que se puede disfrutar de baños en silla anfibia en el mismo lugar. Claudio Cristaldo y la gente de “Claromin” no ocultan su satisfacción por este gran paso. “Estamos fascinados, porque cuando fuimos a charlarlo con el intendente, y le planteamos también poner en marcha lo de los baños adaptados, se generaron algunas dudas en cuanto a la cantidad de gente que los podía llegar usar porque el municipio tenía la información de que sólo unas pocas personas habían solicitado una silla anfibia en la temporada anterior. Sin embargo nosotros estábamos convencidos de que si esto se difundía, si se daba a conocer esta posibilidad que entendemos es muy necesaria para que todos tengan acceso al mar, se iba a utilizar. Por eso fue fundamental el apoyo y la participación de Cecilia Ferranti, que ya pertenece a este proyecto y que desde que empezamos a hablar de este tema de la silla anfibia y los baños, nos aportó toda su experiencia. Arrancamos el 3 de enero y antes de fin de mes ya se han bañado 30 personas”, aseguró.
“Yo mismo participo como voluntario, pero lo interesante es que desde la Dirección de Deportes de la Municipalidad, a cargo de Guillermo Orsili, le asignaron unas horas cátedra a Cecilia, que es profesora de educación física y guardavidas, y lo que queremos el año que viene es ampliar el servicio, que hoy está funcionando de 11 a 13, para que esté disponible en el mismo horario de 10 a 19 que hacen los guardavidas, porque es lo que la gente nos pide. Muchos llegan pasada esa hora porque no se enteraron de la posibilidad, y tienen que volver al día siguiente, y quizá no están las condiciones climáticas dadas. Queremos dar más servicio y que sea algo más ya implementado de manera firme para que se replique y atraiga a la gente que lo requiere, que podrá decidir sus vacaciones tomando en cuenta que aquí puede disfrutar del baño adaptado”, consideró el titular de “Claromin”.
Algo similar se busca con la propia bajada, pensada para dar acceso a la playa en este lugar puntual pero que, en la intención de la gente que gestó el proyecto, sería interesante que se construya en otros lugares con apoyo financiero público y privado. “Nosotros sabemos que hay playas que tienen sus rampas, como Villa Gesell entre otras, pero desconocemos si se lograron con el esfuerzo de una institución o las construyeron desde el sector público. Lo más importante es que se hagan, y que la gente las use. Lo mismo pensamos respecto de los baños, que si bien se ofrecen en otros destinos turísticos, es inédito el hecho de contar con un guardavidas que los realice, porque por lo general se ofrece la silla para que la manejen los mismos familiares, y eso no suele ser sencillo porque muchas veces los acompañantes son personas mayores, o que no tienen conocimiento o experiencia en esto. Cecilia, que hace esto desde el año 2002 en España, sabe perfectamente cómo utilizar la silla y la experiencia resulta muy gratificante para la gente”, sostuvo.
En este sentido, Cristaldo anticipó que hay interés en construir otras bajadas, y en ese aspecto el proyecto completa otra de sus patas fundamentales: estimular a que otros trabajen por la integración. “El otro día charlamos con gente que se nos acercó porque primero fue a otra localidad y no podía bajar a la playa, por eso nuestra idea siempre fue entusiasmar a los demás para que se construyan otros accesos al mar. Hablamos con el concesionario del ex Samoa, que también quiere su bajada accesible, y le ofrecimos nuestra colaboración porque estamos para eso. Ojalá para el año que viene haya dos o tres sectores más para que la gente elija dónde bajar, y esto es lo que nos llena el alma. Para eso trabajamos. Cuando vemos que la gente se involucra, sentimos que levantarnos cada día pensando qué hacer tiene un sentido”, finalizó.

La bajada accesible de “Claromin” ya es una realidad en Costanera y calle 30. Integramente construida en madera, respeta el nivel de declive de 6 centímetros por metro para facilitar el descenso en silla de ruedas

La idea de la gente de “Claromin”, que materializó el proyecto de bajada accesible, es que otros balnearios y efectores públicos y privados se animen a dar más oportunidades de llegada al mar

El baño adaptado se desarrolla con la supervisión y cuidado de Cecilia Ferranti, profesora de educación física y guardavida con experiencia en Europa

 
 
Castelli y Pardo
 

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