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EXCLUSIVO - “EL PERIODISTA” CON TRESARROYENSES EN CATALUÑA, LA OTRA GRIETA

Corazón partío

El proceso independentista catalán, que terminó con una declaración unilateral que pretende separar esa región de España, genera una enorme tensión entre los habitantes de una de las zonas más productivas y de gran desarrollo turístico. Con el “corazón partío”, como en la canción de Alejandro Sanz. Desde allí, Piet Polhuijs, tresarroyense que reside en Barcelona desde 2002, y Ladda Ly, quien tras llegar desde Laos en su niñez pasó toda su adolescencia en Tres Arroyos y en la actualidad vive en Cataluña, describen situaciones increíbles acerca de cómo se transita esa “grieta” entre quienes están a favor y en contra de la independencia. Exclusivo de “El Periodista”

Noviembre 2017
Impensables escenas se observan actualmente en la otrora “civilizada” Europa, hoy atravesada por distintos demonios que la azotan desde adentro y desde afuera: el surgimiento de algunos nacionalismos sobre los que ya se pronunció hasta el Vaticano, y la siempre viva amenaza del terrorismo islámico

Impensables escenas se observan actualmente en la otrora “civilizada” Europa, hoy atravesada por distintos demonios que la azotan desde adentro y desde afuera: el surgimiento de algunos nacionalismos sobre los que ya se pronunció hasta el Vaticano, y la siempre viva amenaza del terrorismo islámico / Foto: Web

Una podóloga leonesa abre, como todos los días, su local en una transitada calle de Barcelona. Va a trabajar, como siempre, pero ese día, los partidarios de la independencia de Cataluña han convocado a una huelga general. Se le acercan unos jóvenes y le recuerdan que los seguros no le cubrirán los cristales de la vidriera. Ella les retruca, preguntándoles, si tienen la cara asegurada. Impensable escena en la otrora “civilizada” Europa, hoy atravesada por distintos demonios que la azotan desde adentro y desde afuera: el surgimiento de algunos nacionalismos sobre los que ya se pronunció hasta el Vaticano, y la siempre viva amenaza del terrorismo islámico. Otra foto: se vota un referéndum declarado ilegal por las autoridades españolas y las imágenes de la represión de las fuerzas de seguridad enviadas desde Madrid para impedirlo recorren el mundo. Más de 1700 empresas, aseguran los medios de comunicación españoles y replican en el resto de la prensa, han decidido mudar sus casas centrales o sucursales más importantes fuera del territorio catalán. Miles de puestos de trabajo amenazados si se consolida la independencia, dicen; pero al mismo tiempo ganan las calles miles de manifestantes a favor de que Cataluña sea un estado propio. ¿Hay una grieta? ¿Cómo se resolverán las divisiones profundas que ha dejado esta situación entre los vecinos que conviven diariamente, entre los compañeros de trabajo, entre los amigos y familias que han quedado de uno y otro lado de la llamada DUI (declaración unilateral de independencia)? Indudablemente este proceso genera una enorme tensión entre los habitantes de una de las zonas más productivas y de gran desarrollo turístico de España. Desde allí, Piet Polhuijs, tresarroyense que reside en Barcelona desde 2002, y Ladda Ly, quien tras llegar desde Laos en su niñez pasó toda su adolescencia en esta ciudad y en la actualidad vive en Cataluña, describieron a “El Periodista” cómo se vive esa “grieta” entre quienes están a favor y en contra de la independencia.
Al cierre de esta edición, las calles de Barcelona han vuelto a colmarse de quienes quieren defender la unidad de España y la “normalidad institucional”; apenas un día antes, el Gobierno español ha tomado el control de las instituciones catalanas en cumplimiento del “temido”, y finalmente aplicado, artículo 155 de la Constitución, una suerte de virtual “intervención” del territorio. Se cambió la cúpula de los Mossos d'Esquadra –la policía catalana que en ocasión del atentado en la Rambla barcelonesa del pasado mes de agosto fue elevada a la categoría de heroica, pero hoy se la descabeza en virtud de su decisión de no intervenir para frenar el referendo independentista-, y se les ha ordenado a sus agentes retirar todas las imágenes oficiales de ex miembros del Govern catalán de las comisarías y edificios oficiales. Mientras tanto, quien ya es ex presidente catalán, Carles Puigdemont, no se da por destituido y sigue abogando por la independencia. En el medio, como dice el escritor Manuel Vicent, la gente. ¿Es posible una posición equidistante? ¿Cuáles serán las consecuencias de estos enfrentamientos cuando la política “resuelva” la coyuntura y queden los ciudadanos y su día a día? Vicent arriesga: “Ser equidistante entre la izquierda y la derecha, el independentismo y la unidad de la patria, el capitalismo y el comunismo, la libertad de expresión y su control, es sinónimo de blandenguería, de falta de compromiso y decisión, pese a que en realidad es todo lo contrario. Si la equidistancia geométrica en arquitectura permite que la clave del arco absorba y distribuya las fuerzas de modo que las casas y los puentes no se caigan, aplicada al humanismo consigue que toda nuestra sociedad se mantenga en un sutil pero firme equilibrio desde que dejamos atrás a nuestros abuelos primates”.

Historia y presente
Pieter Polhuijs, o Piet, como lo llaman en su entorno, nació en Holanda pero arribó a Tres Arroyos cuando tenía apenas 1 año y medio. Empresario, ejecutivo de la multinacional Unilever y dedicado al comercio internacional, vive en Barcelona desde el año 2002, pero viaja por toda Europa. Suele volver por esta zona con frecuencia, donde además de visitar Claromecó, comparte momentos con sus compañeros del ex Colegio Nacional. Vivió en el Congo, en Corea, en México, en Filipinas. Habla varios idiomas, y desde 1997 reside en forma permanente en España. En un amable diálogo con “El Periodista”, accedió a repasar los vaivenes del proceso independentista catalán. “Al independentismo en Cataluña puede vérselo ya como una de las razones de la Guerra Civil española, para hablar de sus orígenes. Pero durante el franquismo se mantuvo muy oprimido. Mataron a muchísimos catalanes, y cuando finalmente Franco murió, Cataluña obtuvo una mayor autonomía, su lengua volvió a las escuelas, se normalizó todo un poco, y así permaneció durante muchos años durante los cuales si bien subsistía alrededor de un 30% de la población a favor de la independencia, la autonomía lograda los mantenía bastante contentos. Pero el independentismo siguió vivo. En 2006, durante el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se votó primero en el Parlamento catalán y luego en el de Madrid, una mayor autonomía para Cataluña, tal vez por una cuestión de autodeterminación pero sobre todo por una cuestión de inversiones, porque los catalanes consideraban que se invertía menos en infraestructura y otras cuestiones que lo que su territorio merecía. En esa época, que yo ya transité porque me radiqué en 2002, la mayor parte de mis amigos y conocidos no eran pro independencia, podría decir incluso que la mayoría estaban conformes con esa autonomía que habían recibido. Pero cuando en 2010 el PP de Mariano Rajoy gana las elecciones con mayoría absoluta, el tema de la autonomía catalana se retoma y se retrocede, con mayoría parlamentaria, en esa autonomía otorgada. Se interrumpe el diálogo con la Generalitat, y ante ese retroceso, el movimiento independentista cobra mayor fuerza, se celebran las Diadas (N. de la R.: fiesta nacional de Cataluña con una fuerte presencia del independentismo), hay manifestaciones en la calle y cada año se polariza más el tema. En las elecciones de 2015, el 47% se manifiesta por el independentismo y el 53% en contra. Pero como sucede que los pueblos pequeños tienen mayor peso en la elección de parlamentarios, los independentistas llegan a ser mayoría en el Parlamento. Y desde ese momento se comenzó a hablar del referéndum y de la proclamación de la independencia”, describió Piet.
Es el momento de convocar al referéndum del 1° de octubre el que aviva el fuego del enfrentamiento. Recordó el tresarroyense, en este aspecto, que “ahí comenzó a ponerse todo bravo, incluso entre los amigos y las familias”.

El aspecto económico
Para Polhuijs, uno de los aspectos más relevantes a discutir en torno a este proceso es el enorme perjuicio económico no ya sólo para el estado español, sino para la propia Cataluña independiente. “El hecho de que alrededor de 1700 empresas, entre ellas las más importantes, hayan decidido irse de Cataluña, ha tenido muchas repercusiones. Un conocido holandés alquila bicicletas, y en sólo tres meses, su negocio se redujo a la mitad. Gente que es propietaria de una distribución de productos extranjeros por toda España, pero que vive en Cataluña, ha tenido problemas con sus proveedores. Un distribuidor de medicinas y cosméticos desde Barcelona para una empresa extranjera también sufrió las consecuencias: su proveedor le indicó que seguirá siendo su comercializador en territorio catalán, pero no en el resto de España. Y esa gente tendrá que despedir a 60 personas”, graficó. Un artículo del diario español El País respalda los dichos del tresarroyense, al señalar que entre el 1° y el 26 de octubre, 1681 empresas abandonaron la comunidad preocupadas por la incertidumbre legal, el miedo a perder el paraguas del euro e hipotéticas pérdidas de mercado.
Las consecuencias personales no son menores. “Yo tengo una vecina de piso madrileña, que vivió toda su vida en Barcelona, y ha decidido irse porque no puede seguir viviendo en esta situación. Hoy mismo hubo huelgas, y hubo que poner custodia de las fuerzas de seguridad para que los alumnos que quisieran ir a clases pudieran hacerlo. Eso genera muchísima tensión. Y si bien había antes un poco de resquemor entre los que sí y los que no, nunca se vivió como ahora. Nosotros mismos tenemos amigos con los que cenamos hace pocos días, como lo hacemos habitualmente, pero esta vez el tema excluyente fue este conflicto, porque los mismos barceloneses creen que todo se ha manejado muy mal, y de ambas partes diría. No es aceptable insistir con un referendo ilegal, pero tampoco lo es mandar a pegarle a la gente que fue a votar, porque con desconocer los resultados, si es ilegal, era suficiente”, graficó Pieter.
Mientras tanto, instalados en cruceros frente a la costa, los efectivos de las fuerzas de seguridad españolas aguardan para intervenir en caso de que el conflicto se radicalice. “Es que nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar con este artículo 155, porque si bien hubo intentos de aplicarlo ante un conflicto fiscal en Canarias, finalmente no se llegó a hacerlo. ¿Cómo manejas un territorio donde el 47% de la gente dice ‘nosotros no les vamos a hacer caso, no daremos clases, no fabricaremos coches? Nadie sabe cómo seguirá esto, y lo peor, sin duda, es lo que pasará entre la gente, porque en algunos casos se puede ver claramente el odio”, se planteó Polhuijs, cabe aclarar, horas antes de que finalmente el presidente Mariano Rajoy decidiera cesar al Government catalán y convocar a elecciones para el 21 de diciembre.
La grieta entre partidarios y detractores de la independencia, sumada al atentado en la Rambla de agosto pasado, ha traído también consecuencias en la “industria sin chimeneas” del turismo, muy fuerte en esa zona, pero también va de suyo que puede acarrear la salida del territorio de la Unión Europea y otras pérdidas que hoy muchos no parecen dimensionar. “El atentado se ‘manejó’ relativamente bien porque en muy poco tiempo se capturó a los terroristas, cosa que no sucedió en muchos sitios, pero sin dudas todo esto, sumado a las huelgas generales en las que se ha bloqueado a las carreteras, y lo caliente que está el conflicto, va a perjudicar al turismo como está sucediendo con toda la actividad económica. Yo les digo a mis amigos que la independencia puede traer consecuencias muy graves, porque si se van los bancos, las empresas que cotizan en bolsa, ¿cuál es el futuro? Salimos de una crisis que duró casi diez años, empieza esto y entonces se puede extender la crisis por muchos años más. Van a perder el pasaporte español pero también el europeo. Mi posición no es política, sino económica. Esto no es Mónaco, el 50% de lo que Barcelona produce se vende en España, si pierden ese mercado, pierden la mitad de su negocio. La Seat, que es de Volkswagen, anunció hace 7 meses la inversión de 4.000 millones de dólares en España, y sus fábricas más grandes están en Cataluña. ¿Qué pasa si Volkswagen decide no hacer esa inversión? Esto no le conviene a nadie”, advirtió Polhuijs.

Migrante
La historia de Ladda Ly es un relato de migraciones. Llegó a Tres Arroyos siendo muy pequeña, a principios de los ‘80, con familias laosianas que en carácter de refugiados fueron acogidas en esta zona, donde vivió su niñez y adolescencia y conserva muchos amigos. Desde hace algo más de 17 años vive en Cataluña, y desde allí, dialogó con “El Periodista”.
“Vivo en un pueblo no muy lejos del centro de Barcelona, a unos 30 km. Eso sí, un pueblo muy muy catalán en su población, aunque hay muchos vecinos de distintos orígenes”, relató.
Respecto del proceso independentista, su modo de referenciarlo coincide con la de Polhuijs. “Se comenzó a hablar más del tema hace unos 10 años ya, en aquel momento gobernaba Zapatero. Pero nunca fue tan reivindicativo como hasta hace 4 años atrás, cuando los políticos catalanes han dicho que sí o sí la independencia... Ahora el clima es mucho más tenso y hasta hay quienes han discutido entre amigos, vecinos y familiares por esta cuestión...”, admitió Ladda.
Esas tensiones también se trasladan al ámbito laboral. “Muchos hablan de irse o buscar nuevos horizontes... Muchos les temen al corralito y hacen comparativas con lo que sucedió en Argentina en el año 2001”, advirtió la entrevistada. “Por suerte en mi lugar de trabajo, una academia de idiomas, no hablamos mucho del proceso. Pero en el otro ámbito, por ejemplo en una empresa de reciclaje, sí se habla y sobre todo de lo perjudicial que podría ser la aplicación, por parte del gobierno español, del artículo 155, que vendría a reflejar como un estado de sitio”, sostuvo Ladda, medida que –cabe aclarar-, fue dictaminada horas después de realizada esta entrevista.
Respecto de esta medida, Ladda aportó opiniones que pudo recoger en las redes sociales, que si bien no son de su autoría, reflejan parte del sentir imperante entre los catalanes respecto de la aplicación del 155. “Las cartas ya están sobre la mesa. Estos días el gobierno central va a hacer todo lo posible para convenceros de que mi vecina de abajo, el profesor de mis hijos, mi frutera y la farmacéutica, mi cuñada y mis compañeros fotógrafos somos peligrosos terroristas que queremos acabar con la democracia que entre todos hemos construido durante estos cuarenta años. Os van a construir un enemigo que no existe y lo van a hacer a medida. No es la primera vez ¿os acordáis de las armas de destrucción masiva? Vais a ver de todo en nombre de la legalidad vigente”, sostienen catalanes en el universo de la web, donde el conflicto es palpable.
Finalmente, Ly reflexionó en torno a las consecuencias ulteriores de todo este proceso. “En los próximos días sabremos qué futuro nos depara... Aunque personalmente veo que esta situación en nada bueno acabará, porque la única que sale perdiendo es la población. ¿Que si quiero la independencia? Pues sí y no, lo quiero por sentirme catalana como lo es mi hijo y porque me siento bien en ella...Pero no lo quiero por muchas razones que perjudican a muchas familias, amigos, empresas, y no lo quiero porque afecta el futuro de muchas generaciones, y porque hay una guerra implícita sin más motivos que el poder económico y político de unos pocos”, finalizó.
Para cerrar esta nota, nada mejor que volver a citar a Vicent y su columna “En el medio”, para El País: “Hay que tener mucha fortaleza interior para ser un equidistante. Esta dura conquista del espíritu se ve hoy muy escarnecida, pero de la equidistancia deriva la moderación, el rechazo instintivo a cualquier verdad absoluta e incluso el sentido del humor. Deja que los servidores fanáticos de Yahvé, de uno y otro extremo, te insulten. La equidistancia te hará escéptico y amable; es el eje de acero esencial para que no te derrumbes por dentro”. Una lección que podemos aprender los catalanes y también los argentinos, que de enfrentamientos internos también sabemos mucho.

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Pieter Polhuijs, o Piet, como lo llaman en su entorno, nació en Holanda pero arribó a Tres Arroyos cuando tenía apenas 1 año y medio. Vive en Barcelona desde 2002

Ladda Ly llegó a Tres Arroyos siendo muy pequeña, a principios de los ‘80, con familias laosianas que en carácter de refugiados fueron acogidas en esta zona, donde vivió su niñez y adolescencia y conserva muchos amigos. Desde hace algo más de 17 años vive en Cataluña

 
 
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